lunes, 27 de abril de 2009

ORIGEN DEL CHICLE

El año de 1860, el General Antonio López de Santa Anna se hospedó en la casa de Thomas Adams. López de Santa Anna había sido expulsado de México debido a su polémico periodo de mandato al frente de nuestro gobierno, y fue así como llegó hasta Nueva York.
Como es común en este tipo de situaciones, el Sr. Adams y su invitado pasaron largo rato charlando sobre muy diversos temas de su interés, siendo en uno de esos momentos cuando Thomas Adams le comentó a López de Santa Anna su deseo de realizar algo realmente grande. Había desempeñado diversos oficios totalmente improductivos, entre ellos el de fotógrafo, más ahora Adams y su hijo se habían propuesto encontrar la fórmula para fabricar neumáticos a bajo costo.
Fue entonces cuando el ex mandatario mexicano le sugirió a su anfitrión que experimentara con el chicle para intentar sustituir el caucho. Hasta ese momento, el chicle era totalmente desconocido fuera de México. Se trataba de una goma natural extraída de un árbol llamado chico zapote, originario de la península de Yucatán (al sur de México), y desde tiempos inmemoriales había sido utilizado por los mayas y aztecas para limpiar sus dientes y soportar el hambre y la sed en sus faenas o recorridos.
A Thomas Adams le pareció una excelente idea y con el apoyo de Santa Anna, logró conseguir una tonelada de esta resina, misma que le fue enviada directamente desde México. Más la idea no prosperó. Lo intentaron una y otra vez y de muy diversas maneras, más siempre desembocaban en el fracaso.
A Thomas Adams le costaba mucho trabajo aceptar el fracaso. Aquella enorme cantidad de goma amontonada en un rincón de su casa le exigía una respuesta, más los caminos parecían haberse agotado y, aunque doliera tomar la decisión, parecía haber llegado el momento de tirar el proyecto y la goma a la basura.
Fue entonces cuando cierto día miró a una niña comprar una goma de mascar de parafina en una farmacia. Su rostro se iluminó de inmediato. Recordó que López de Santa Anna mascaba continuamente una bola de chicle y le comentó que los indígenas mexicanos lo hacían. ¿Acaso no sería mejor el chicle que la goma de parafina?.
De inmediato regresó a su casa y lleno de entusiasmo le comentó a su hijo la idea. ¡El chicle podía utilizarse como goma de mascar!. Así que de inmediato se dieron a la tarea de hacer bolitas de chicle y envolverlo en papel de seda de colores, para luego ofrecerlo como un novedoso producto al dueño de la farmacia de la esquina. El negocio creció y fructificó de tal manera, que Thomas Adams patentó en 1871 una máquina para manufacturar goma de mascar y poco después fundó su propia compañía, logrando con ello el negocio más grandioso que jamás haya imaginado.

lunes, 20 de abril de 2009

LA BICICLETA DE CASIUS CLAY

Cuando Cassius Clay (Muhammad Alí) tenía 12 años, acudió, en compañía de un amigo, al Columbia Auditorium, en Louisville a la celebración de un congreso. La verdad es que a ninguno de los dos jovencitos le interesaba en lo más mínimo el evento que se realizaba, el único interés que los movía era el comer hasta hartarse las palomitas y helados que ahí se obsequiaban a los asistentes. Cassius llevó su flamante bicicleta nueva de color rojo y negro, misma que dejó por ahí, debidamente estacionada en un lugar especial.
Tal y como lo habían planeado, comieron palomitas de maíz y helados hasta la saciedad, así que una vez totalmente satisfechos, decidieron regresar a casa. Más ¡Oh sorpresa!, la bicicleta de Cassius Clay había desaparecido. Lleno de coraje y frustración, fue al sótano del edificio del auditorio y habló con Joe Martin, quien además de ser policía, tenía un programa de boxeo en la televisión local. Exigió que de inmediato se localizara su bicicleta y amenazó con darle una buena golpiza al responsable del robo.
Era tanto el coraje y determinación de Cassius Clay, que Joe le preguntó si sabía pelear, a lo cual él contestó que no, pero que de todas formas le arrimaría una buena paliza el ladrón. Ante ello, Joe Martin lo invitó a incorporarse a su gimnasio para aprender de boxeo y él jovencito aceptó de buena gana. La bicicleta jamás fue recuperada, más ahí nació para el deporte el que se convertiría en el más afamado campeón de boxeo. Aclaro que no soy en lo absoluto partidario del box, pero hay que reconocer la entrega y logros obtenidos de Muhammad Ali.