viernes, 30 de septiembre de 2011

EL VIOLIN STRADIVARIUS

Los instrumentos más caros del mundo son, sin lugar a dudas, los violines Stradivarius. En la actualidad existen cerca de 600 de estos afamados instrumentos Y para que se de una ligera idea de su valor, le diré que hace un par de años fue subastado el llamado “The Hammer”, porque todos tienen nombre,  en 3.5 millones de dólares.
Antonio Stradivari, originario de Cremona, Italia, logró un arte inigualable en la creación de instrumentos de cuerda. El barniz, la madera, el diseño y el esmerado trabajo artesanal de elaboración, le permitieron crear unos violines llenos de magia cuya seducción pasaría de generación en generación hasta llegar a nuestros días.
Stradivari era demasiado celoso con sus conocimientos de elaboración, no obstante lo transmitió a sus dos hijos, quienes por desgracia no alcanzaron la misma calidad mágica de su padre, aunque su trabajo fue bastante notable.
Anotó la fórmula de su barniz, parte fundamental del sonido de sus instrumentos, en la tapa de la Biblia que guardaba celosamente en su casa, más posteriormente y para que no se difundiera el secreto, uno de sus hijos la destruyó. Desde entonces ha permanecido el secreto que confiere a los stradivarius una posición privilegiada.
Investigaciones realizadas por Joseph Nagy-vary, profesor de bioquímica y biofísica en la Universidad de Agricultura y Mecánica de Texas, parecen haber despejado la gran incógnita de los Stradivarius: la madera de abeto que éste usó procedía de Venecia, y se almacenaba en una bodega cerca del mar, Esto producía diminutos agujeros en la madera, solo visibles con un microscopio electrónico de 2 000 amplificaciones. Cosa que la madera curada en seco de los violines modernos no tiene. Según el decir de Nagy-vary, esto confiere riqueza y resonancia especiales al sonido.
En cuanto al barniz, incluía diminutos cristales de mineral que procedían de piedras preciosas molidas, formula surgida de los alquimistas, quienes lo preparar así en la creencia de que las piedras tenían propiedades mágicas. En un violín, estos cristales filtran los armónicos agudos y producen un sonido más puro y terso.
Nagy-vary puso a prueba su teoría al fabricar un violín con madera curada en la humedad y recubierta de un barniz que contenía polvo de piedras preciosas. Un experto calificó el resultado como “el mejor violín nuevo que jamás he escuchado”. La famosa violinista Zina Schiff quedó tan impresionada que tocó el instrumento en conciertos públicos.
De todas formas, el proceso es bastante costoso, y aún conociéndolo, muy difícilmente podrá un constructor de violines ponerle al instrumento el alma, el espíritu, la esencia con la que Antonio Stradivari daba vida a sus creaciones. Porque usted y yo sabemos que aunque le demos a dos chefs una receta y los mismos utensilios para realizar un platillo, al final se obtendrán resultados totalmente diferentes. Cada cosa que creamos lleva impregnada nuestra esencia.

MAS ESTRELLAS QUE ARENAS EN LA MAR

¿Cuántas estrellas calcula usted que hay en el cielo?. Bueno si se pone a contarlas desde la azotea de su casa, a la mejor no encuentra demasiadas. Pero si usted sale al campo, donde no hay electricidad que las opaque, y que se en una noche oscura, créame que se llevará una enorme sorpresa, porque el cielo está cuajado de ellas. No son miles, ni millones, sino una cantidad impresionante que para cualquiera de nosotros resultaría demasiado pretensioso intentar realizar un cálculo.
Más los astrónomos que se reunieron en la Conferencia de la Unión Astronómica Internacional, en Sydney, Australia, consideran que hay más estrellas en el cielo que granos de arena en todas las playas y desiertos del mundo entero.
Se dice que en los lugares más oscuros del planeta, el ojo humano – sin la ayuda de ningún instrumento- puede llegar a divisar aproximadamente 5.000 estrellas. En cambio desde la azotea de nuestra casa, si bien nos va, apenas lograremos divisar unas cien (me refiero a quienes vivimos en la ciudad). Los científicos australianos utilizaron algunos de los telescopios más poderosos del mundo, para medir la luminosidad de todas las galaxias en un sector del universo y de acuerdo a esos parámetros, lograron calcular la cantidad de estrellas que éstas contienen. Una vez que obtuvieron estos resultados, estimaron el número de estrellas existentes en todo el universo visible, que según ellos, es mucho más acertado que las cifras que se manejaban anteriormente.
Cifras astronómicas
¡Y la cifra a la que arribaron es astronómica!
Nada más ni nada menos que: 70 sextillones o, hablando mal y pronto, el número siete seguido de 22 ceros: 70000000000000000000000
Lo que significa que el número de estrellas en el universo visible es mucho mayor que la cantidad de granos de arena en todo el planeta Tierra.
Y esto es sólo tomando en cuenta el alcance actual de los telescopios.
El doctor Simon Drive, de la Universidad Nacional de Australia, señaló que el número real puede llegar a ser aún mucho mayor, de hecho, puede ser infinito.
Driver cree también que muchas de esas estrellas tienen planetas girando a su alrededor y en algunos de ellos seguramente hay vida.
Pero debido a que estos planetas estarían tan lejos de la Tierra, no existe -hasta el momento- ninguna posibilidad de establecer contacto

EL APLAUSO

El gran reto para cualquier encargado de personal es, sin lugar a dudas, el mantener motivado a su equipo de trabajo. Una labor nada fácil, que bien conocen quienes han enfrentado un puesto de esta naturaleza.
Mantener el espíritu en alto, logrando conciliar a todos los integrantes del equipo, es una misión prácticamente imposible. Hay personas que son inseguras, desconfiadas, resentidas o simplemente rebeldes por naturaleza.

Lo más común es que un jefe emplee su autoridad (fuerza) para lograr que se hagan las cosas. Muchos recurren a la presión constante, al regaño, a las amenazas y los castigos. Por supuesto que cuando se emplean estos métodos arcáicos, hasta los buenos elementos terminan por renunciar, provocando que la empresa jamás tenga un equipo de trabajo íntegro y eficaz, manteniéndose siempre con unos resultados bastante desalentadores.

Pues bien, cuenta un directivo de una empresa, que después de varios fracasos en sus intenciones por motivar e integrar a su gente, decidió cambiar su estrategia. Normalmente les hacía una junta semanal de dos horas. Más esta vez cambió su estrategia por una junta de diez, quince minutos máximo, pero todos los días. Si la junta semanal era siempre para reprochar y regañar, por todo lo que se hacia mal o se dejaba de hacer; la nueva junta tendría como base principal el resaltar los logros de cada día. Aún con tan sólo 15 minutos que se les pidió a los miembros del personal, contando con la notificación de que la junta semanal se cancelaba, no faltaron las caras malhumoradas.

Al comenzar la reunión era notorio el total desinterés de la mayoría, más el directivo les sorprendió con una pregunta:¿Qué cosa importante hicieron el día de hoy?. Todos le miraron desconcertados. Más el directivo continuó con el acoso.

-Piense cada uno de ustedes que fue lo más importante que hicieron el día de hoy’. No importa si parecen cosas pequeñas. Lo importante es que nos demos cuenta de esos detalles importantes que hicimos en este día.-
Después el directivo comenzó a interrogar a cada uno de ellos. Y no sin cierta dificultad, cada uno fue diciendo cada detalle que le pareció importante.
-Acomodé la mercancía- dijo uno
-Atendí muy bien y logré hacer buena venta a dos clientes- dijo otro.
-Me salió muy bien el corte de caja- dijo el cajero.
-Le conseguí un producto con el proveedor a uno de nuestros clientes- dijo alguien más.
Y así uno a uno, fueron contando esos pequeños detalles sobresalientes.
Después de que haber concluido la participación de todos, el directivo agregó:
-Todos esos detalles son muy importantes, cada pequeña cosa que ustedes han realizado forma parte de un todo, y la suma de todo es lo que determina la grandeza de esta empresa.
-¿Hemos hecho cosas grandes este día? ¿Nos sentimos satisfechos?, ¿Mañana podremos ser mejores?. Bueno, pues por todo lo que hemos hecho hoy, creo que merecemos un aplauso.
Y fue así como se iniciaron las sesiones de aplausos. La primera vez no fueron muy emotivos, mas poco a poco el aplauso se convirtió en un gran estimulo. Dando como resultado un personal más satisfecho y por ende mayor productividad. La calidad del trabajo mejoró y el estado de ánimo también.
No cabe duda de que todos necesitamos de reconocimiento, todos requerimos de una palmadita en el hombro, todos estamos sedientos de que se reconozca nuestro trabajo. Padres e hijos, jefes y empleados, todos absolutamente todos debemos de ser reconocidos, por tanto hay que aprender a reconocer el trabajo de los demás, si queremos que se nos reconozca el nuestro.

EL KIPPEL

Seguramente a muchos de ustedes de pronto les pasa lo mismo que a mí. El ajetreo de la vida cotidiana nos hace acumular cosas y cosas en los rincones de la casa, hasta que algunos lugares se vuelven un caos insoportable. Lo que podríamos llamar muy pretensiosamente “mi estudio” en casa, de pronto se convirtió en el cuarto de los tiliches. Pilas de libros en desorden botados por todos lados, discos y discos amontonados aquí y allá, una buena cantidad de objetos que ocultan su encanto tras una gruesa capa de polvo y todo ello dando lugar a la habitación del caos. Un grito insoportable de las cosas inanimadas me llegaba en todo momento exigiendo una limpieza y orden inmediato. Hacía falta lo que llaman en el programa de UGBS una bermuda. Se estaba dando el proceso de kippelización, un fenómeno incontrolable que consiste en la reproducción espontánea de objetos y cosas que han sido abandonados, o que nadie los utiliza desde tiempo atrás.
Así que me puse el viejo pantalón de faena y una playera descolorida, tomé una franela y con el valor de un guerrero medieval me di a la tarea de enfrentar aquél monstruo de mil cabezas.
El proceso fue largo, muy largo, tan largo que pasé todo un día limpiando y acomodando y al caer la noche me di cuenta que no había terminado de limpiar y acomodarlo todo. La labor pudo haber sido más fácil, pero de pronto me topé con hermosas joyas empolvadas: el libro de El Quijote de la Mancha de Cervantes, el cual pareció decirme –Cuándo me vas a leer otra vez- Me dio harta pena, así que lo abrí y leí la primera frase –“En un lugar de la mancha…”- pero luego a su lado encontré la fabulosa colección de Norman Vincent Peale, los libros de Dale Carnegie, de Napoleón Heale, Og Mandino, biografías de Gandi, la Madre Teresa, Napoleón, Rasputín, Herny Ford, Iacocca, Budha, Edison, Dalhí… libros y libros y más libros exigiendo un poco de atención.
En ese momento sentí que me invadía la tristeza. ¡Cuándo tendré el tiempo suficiente para volver a leerlos!. Porque un libro no es para leerse una vez. Una primera lectura nos hace apenas navegar por la superficie, sin comprender lo que realmente hay en el fondo de las palabras.
Y que decir de los discos, una buena cantidad de ellos aún con su celofán, sin que jamás los haya escuchado y muchos otros que tan solo escuché una vez y después me olvidé por completo de ellos. Cerca de 500 discos de música clásica: Bach, Beethoven, Mozart, Vivaldi, Hayden, Moncayo, Revueltas… Los discos que tanto me motivaron en los años 70’s: Led Zeppelín, los Doors, Jimi Hendrix, Janis Joplin… Los grandes clásicos del jazz: Miles Davis, John Coltrane, Ornette Coleman… todo un fabuloso tesoro en el que se incluyen hermosas grabaciones de Serrat, Joaquin Sabina, Aute, Milanés. Discos de New Age, música instrumental, World music y quien sabe cuantos estilos más.
La verdad es que todos acumulamos cosas y cosas y cosas, como si esto nos hiciera felices, pero la felicidad no se encierra en los libros, ni en los discos, ni en el coleccionar caracoles, estampillas postales, monedas o esa infinidad de chucherias a que somos adictos. La felicidad se genera en nuestro interior. Curiosamente se provoca a través de lo que damos, y no en lo que recibimos o adquirimos. Sentimos un enorme deseo de posesión, como si el comprarnos más ropa, libros, calzado, un auto nuevo o que sé yo, fuera a hacernos más felices, pero la realidad es que nada de esto tiene sentido si somos incapaces de dar un poco de nosotros mismos a los demás.
Intentaré volver a leer esos grandiosos libros que he acumulado, procuraré escuchar una vez más esas obras excelsas de los grandes maestros de la música clásica, dedicaré un poco más de tiempo a todo lo que tengo y limitaré mi deseo de seguir acumulando objetos innecesarios. Pero más que nada pretendo que este año sea más rico en abrazos, en palabras de afecto, en tolerancia, en hacer buenos amigos, en sonrisas, en atender con mas esmero a mi familia, apegándome un poco menos a las cosas materiales e ir tras la búsqueda y fortalecimiento de los valores que realmente le dan sentido a la vida.

LA PLENITUD DE LA VIDA

Sin un ideal, si un propósito en la vida, sin un esfuerzo constante por superarse y sin una continua acción para llevar a cabo dichos objetivos, podríase decir que la vida carece de total significado.
El ser humano debe estar en constante evolucion, porque la vida es un continuo movimiento; nada en ella permanece apacible, nada se mantiene estable; la existencia debe ser una búsqueda contínua de realización, una continua fijación de metas, una permanente conquista de logros.
Nada nos debe dejar plenamente satisfechos, ningún éxito, por muy grande que éste sea, debe arrebatarnos el deseo de ir hacia nuevas conquistas. El placer total no esta en llegar a la alta cima, sino en el esfuerzo que se realiza cotidianamente para lograr nuestra meta.
Día tras día, sin desistir jamás, tenemos que esforzarnos para incrementar nuestra valía. El pleno aprovechamiento de nuestros talentos, el incremento constante de uestros valores intelectuales morales y espirituales, nos llevará a la total realización de nuestras vidas.
Abre muy bien tus ojos, que aún existe la vida esperando que quieras vivirla. Aprende cosas nuevas; llénate de sabiduría. Si rompes un poco la rutina, también acabarás con la monotonia.
Frente a tí hay nuevos horizontes, cosas tan grandes como aún no te imaginas. Hay tantas y tantas cosas para tí reservadas,q ue solo bastará que te atrevas a dar lo mejor de tí mismo, para que de inmediato comiences a recibirlas.
¿Tú qué opinas?