lunes, 5 de marzo de 2012

EL PESCADOR Y LA SERPIENTE

Un pescador dominguero estaba mirando por la borda de su barca, y vio a una serpiente que llevaba una rana entre los colmillos. Al pescador le dio pena la rana y alargó la mano, libró a la rana de las mandíbulas de la serpiente sin hacerle daño a esta, y la dejó en libertad. Pero entonces le dio lástima la serpiente, que también tendría hambre, y como no llevaba nada de comer, sacó una botella de aguardiente y derramó unas gotas en la boca del reptil. Este se largó muy satisfecho, y la rana se perdió muy contenta entre los tules de las orillas. Por supuesto que el pescador se sintió sumamente satisfecho con su buena obra.
Pero al rato, cuando más tranquilo estaba, oyó golpes en el costado de su barca y se asomó otra vez a mirar, y cuál no sería su asombro al ver que era la misma serpiente… que esta vez regresaba con dos ranas en sus mandíbulas.

LA BACANAL ROMANA

Hace más de 2000 años, los griegos adoraban al dios Dionisio como su dios del vino y de la vegetación, al cual posteriormente los romanos llamaron Baco y le celebraban un ritual festivo-religioso que consistía en un gran festín, que disfrutaba la alta sociedad del imperio. Era una gran comilona en la cual los esclavos no dejaban de llevar manjares a la mesa. Una especie de cocina internacional, ya que la comida era muy variada, yendo desde ostras de Gran Bretaña hasta gambas españolas, pasando por pavos de la India y manjares procedentes de todos los países conquistados por Roma.. Todo esto se acompañaba de mucha fruta y por supuesto de buenos vinos.
A un lado de la sala donde acudían los comensales estaba un lugar llamado vomirotium, al cual iban los invitados cuando sus estómagos parecían reventar de tanto exceso de comida. Allí se introducían una pluma en la garganta, sus propios dedos o los dedos de un esclavo, para poder arrojar todo lo que habían ingerido previamente. Para luego regresar a la mesa y continuar con la orgía grastronómica.