domingo, 4 de enero de 2015

UN MEXICANO DE PRIMERA


Hace algunos años, trabajando como vendedor en una tienda de instrumentos musicales, me tocó atender a un joven que venía acompañado de su padre.
El chico me solicitó que le mostrara una de nuestras mejores guitarras eléctricas que tenía en exhibición. Y después de conectarla a un buen amplificador, nos mostró que tenía buenas habilidades para la música.
Todo estuvo perfecto, el joven se entusiasmó con la guitarra y yo también me sentí muy entusiasmado, porque todo parecía que concluiría con una venta excelente. Más el papá del muchacho considero que el instrumento valía más de lo esperado.
"Hijo, si yo te compro esta guitarra no la vas a apreciar como se debe" - le dijo aquél hombre a su vástago, con palabras firmes, pero bondadosas. Luego continuó, "Junta la mitad de lo que vale y yo te pagaré el resto".
El joven aceptó con resignación y agradeciendo la atención que les otorgamos, se marcharon prometiendo "algún día" volver.
Apague el amplificador, desconecte la guitarra y le colgué de nuevo en su lugar de exhibición. Y no terminaba aún con mi trabajo de acomodar las cosas, cuando me fue necesario atender una llamada telefónica. Unos diez minutos después volví al lugar donde habían estado aquél padre estricto y su hijo, para terminar de poner en orden la pequeña sala y fue entonces cuando descubrí la cartera.
Ahí, a un lado del mueble donde estuvo sentado el papá, estaba una cartera de muy buen ver y aparentaba tener una buena cantidad de dinero. Ni siquiera me moleste en ver cuanto traía. Había diferentes tarjetas de crédito y una identificación (que me confirmó que el dueño de la misma, era el papá del joven guitarrista).
Encontré tarjetas de presentación, así que de inmediato llamé al número telefónico, que resultó ser de su negocio y le dejé el reporte a la secretaria, para que le informara a aquél hombre que teníamos su cartera en la tienda de instrumentos. Le dí además mi nombre, para que supiera con quien dirigirse. No tardó mucho en regresar. Ni siquiera se había dado cuenta de lo sucedido. 
Padre e hijo estaban sorprendidos. Y yo no entendía muy bien el porque aquella actitud de desconcierto.
"¿Porqué me regresa la cartera?" - me preguntó. Yo me reí y le contesté con simpleza: "Porque es suya y yo jamás me quedo con lo que no es mío".
Aquél hombre no quedó conforme e insistió. "Nadie regresa una cartera con dinero". 
La situación se me hizo un tanto chusca, así que sonriendo le dije: "Es que YO SOY MEXICANO!!!".
"Aquí todos somos mexicanos y no cualquiera actúa de esta manera" - me replicó.
Ante aquella aseveración, hice relucir mi sentido del humor y le contesté: "ES QUE YO SOY UN MEXICANO DE PRIMERA".
Padre e hijo rieron de buena gana. El hombre, abrió la cartera, saco un billete y me lo tendió. Pero en ese momento crucé los brazos y sonriendo le dije: "LOS MEXICANOS DE PRIMERA TAMPOCO RECIBIMOS EN UN CASO ASÍ UNA PROPINA".
El hombre meneando la cabeza y riendo de buena gana, guardó su billete mientras me preguntaba: "¿Gana usted comisiones por ventas?".
"Si señor" - fue mi respuesta. Y él, con una gran sonrisa, sabedor de que había perdido muy bien la batalla, agrega: "Deme por favor la guitarra".
¿Porqué te cuento todo esto?, ¿Para presumir de que soy honrado?. No, nada de eso. Solo que ante tantas situaciones tan desastrosas que se han presentado en nuestro México, me gustaría que todos los nacidos en este hermoso país, nos uniéramos para formar un frente en bien de nuestra Patria, demostrando abiertamente en cualquier lugar y ante cualquier situación que somos más los MEXICANOS DE PRIMERA!!!.

jueves, 18 de julio de 2013

VIDA DE PERROS

En la India hay un pequeño estado llamado Jungadh, situado en el norte de Bombay. Esta provincia estuvo gobernada, a principios del siglo XX, por un excéntrico príncipe  que tenía una desmedida afición por los perros. A ellos dedicaba prácticamente todo su tiempo, y según se cuenta tenía más de 500 ejemplares de muy distintas razas.
Era tal su amor por estos animales que les construyó un edificio de apartamentos con electricidad y disponía de un buen séquito de criados para atenderlos. Incluso fue contratado un veterinario inglés para dirigir un hospital, creado exclusivamente para atender a tan peculiar corte canina.
Cuando alguno de los ejemplares fallecía. Se le brindaban todos los honores reales, y se le lloraba cual si fuera uno de los seres más queridos de la corte. El funeral era sumamente fastuoso, llevando un numeroso cortejo para conducir los restos del can hasta su última morada al son de la “Marcha Fúnebre” de Chopin.
Pero el acontecimiento más descabellado de que se tenga noticia en este reino, fue la boda de su perra Roshanara con Bobby, su labrador favorito. El enlace se celebró durante una fastuosa ceremonia a la que fueron invitados príncipes y dignatarios y cuyo cortejo nupcial estuvo formado por más de cincuenta mil personas. Ya se imaginará los preparativos que fueron necesarios para dar de comer, de beber y atender a tan numeroso contingente de invitados.
Los novios, lucieron hermosas galas. Él vestido de seda y con pulseras de oro, mientras ella, peinada y perfumada, lucía costosas joyas. Después de la despampanante fiesta, los recién casados pudieron disfrutar de su noche de bodas en un lujoso apartamento canino construido especialmente para la ocasión.
Cuántos hermanos nuestros no quisieran tener una vida de perros, por supuesto de este tipo.

GABY EL SOLDADO MEXICANO

Lo llamaban Gaby, aunque su auténtico nombre era Guy Gabaldón. Era un chico de la calle que vivía en el barrio este de Los Angeles, ahí donde se concentra la población chicana. No tenía absolutamente nadie que cuidara de él. Era un niño huérfano hijo de inmigrantes mexicanos. Así que pasaba los días como bolerito o haciendo cualquier tipo de trabajo eventual para sobrevivir y por las noches dormía en algún rincón de la calle, ahí donde pudiera resguardarse de las inclemencias del tiempo y protegerse un poco de las pandillas o mal vivientes.

Cuando tenía 12 años, una familia de inmigrantes japoneses, conocedores de su situación, decidieron adoptarlo. Así que Gaby supo por fin lo que era tener una familia y vivir lleno de cariño. Por supuesto que aprendió todas las costumbres de los japoneses y algo que sería de suma trascendencia en su vida: aprendió a hablar muy bien el japonés.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Gaby se enlistó en la Marina de Estados Unidos. Al enrolarse como soldado raso informó a sus superiores que hablaba bien el japonés, por lo cual de inmediato la Marina lo comisionó a la Unidad de Inteligencia Naval R2, destinada al Pacífico.

Su primera labor fue como intérprete e interrogador de los prisioneros japoneses. Más luego le tocó participar en la invasión de las islas Marianas, llegando a la llamada Saipan, la isla principal, estratégico bastión ocupado por Japón.

Los japoneses la defendieron a muerte. Su código de honor les impedía caer presos, por lo cual preferían morir a ser capturados. El ejército japonés había aleccionado muy bien a sus combatientes, haciéndoles creer que si los americanos capturaban a sus familias, a sus hijos, los iban a rostizar y se los comerían. Por ello, cientos de civiles, campesinos y pescadores, se lanzaban desde los riscos de las islas al ver que se aproximaba el enemigo. El propio Gaby fue testigo de cómo los padres de familia lanzaban a sus pequeños al vacío, en una escena que horrorizaría hasta al más desalmado.

La batalla fue tan dura, que durante las primeras 15 horas, hubo un total de 30 mil muertos sumando los de ambos bandos. Ante semejantes  acontecimientos, el comandante de la Unidad temía que hubiera demasiadas bajas, ya que los japoneses nunca iban a aceptar rendirse pacíficamente. Más Gaby se atrevió a realizar algo por su cuenta, aunque esto era demasiado arriesgado.

Realizó una expedición en solitario por Saipan, encontrándose a tres soldados japoneses heridos, que se habían escondido entre varios cadáveres. Al descubrirlos Gaby les ordenó rendirse, gritando en perfecto japonés. Uno de los soldados quiso disparar, pero fue acribillado por Gaby. Los otros dos aceptaron rendirse. Cuando volvió al campamento con los dos prisioneros, en lugar de felicitaciones recibió una magnífica reprimenda de parte del Capitán. Le prohibieron estrictamente realizar incursiones en solitario. Si desobedecía la orden sería arrestado y enjuiciado. Pero Gaby desatendió la orden y a la noche siguiente salió de nuevo regresando con 12 prisioneros. El Capitán se mostró molesto, pero no tomó ninguna medida por su insubordinación. Así que Gaby salió de nuevo la siguiente noche y esta vez regresó con 50. Y casi sin disparar un solo tiro.

¿Cómo lo lograba? Simplemente hablando con los japoneses. Gaby tenía un gran poder de persuasión y hablaba japonés, lo cual era una enorme ventaja. Una mañana acorraló a dos soldados japoneses y los convenció de entregarse. Les dijo que tenían totalmente rodeada la isla, con artillería, barcos y lanzallamas. Les dijo que lo mejor era rendirse, que serían tratados con un código de honor, los tratarían con dignidad manteniéndolos prisioneros hasta que terminara la guerra después de lo cual serían regresados al Japón, sanos y salvos.

Gaby habló y habló y habló. No había necesidad de morir, cuando podían rendirse en condiciones honorables. Y logró convencerlos, pero eso no fue todo. Uno de los soldados japoneses le dijo “Tengo que hablar con mi superior, hay más compañeros en aquella cueva”. Gaby aceptó a que éste volviera a la cueva, mientras él permanecía con el otro soldado japonés allí mismo. Poco después regresó el soldado con varios oficiales japoneses y sus escoltas. Dignos, serios y bien armados. Venían a dialogar.

Le preguntaron a Gaby el significado de su propuesta. Él les ofreció cigarrillos, les pidió que se sentaran para dialogar y les dijo “Mi general admira su valor y ordena a nuestras tropas ofrecer a los sobrevivientes de su intrépida hazaña de ayer entregarse pacíficamente. Serán llevados a Hawai, donde hay hospitales para atender a sus heridos. No debe haber más baños de sangre”. Hablaron durante largo rato y parecía que los japoneses no estaban dispuestos a dar su brazo a torcer, más de pronto aceptaron la propuesta. Regresaron los japoneses a la cueva y Gaby vio como comenzaban a salir soldados. Filas, filas y filas.

Gaby no podía creerlo. Había toda una compañía adentro: cientos y cientos de soldados japoneses armados. La escena era impactante. Ellos eran alrededor de 800, rindiendo sus armas ante un soldado mexicano de tan solo 17 años. Fácilmente pudieron haberlo echo picadillo.

Ningún soldado americano, ni antes ni después, en toda la historia de Estados Unidos ha logrado capturar a tantos enemigos como Guy Gabaldón, el gamoso Gaby. En total fueron 1500, entre civiles y militares, durante aquella campaña en Saipan.

Después de la guerra, su capitán, envió una recomendación al gobierno de Estados Unidos para que le dieran a Gaby la Medalla Congresional del Honor. Más no fue aceptada la propuesta. ¡Cómo dársela a un mexicano!. Pero en cambio le fue entregada la prestigiosa Cruz de la Marina.

Su historia fue llevada a la pantalla en una película llamada “Del infierno a la eternidad”, aunque el papel lo interpretó un gringo: Jeffrey Hunter.

Cincuenta años después Gaby volvió a Saipan. Eran los años ochentas y se instaló en la isla, más luego se horrorizó al ver el alto índice de criminalidad que ahí prevalecía. Por lo cual emprendió un programa para apoyar a la juventud de Saipan y rescatarlos de aquél ambiente de violencia. Hoy su nombre es bien recordado por los habitantes de aquél lugar.

Y pensar que Guy Gabaldón, Gaby, era un niño mexicano que boleaba zapatos para sobrevivir.

EL TRASPLANTE

Hace algunos años un ciudadano chino, de 44 años, fue víctima de un grave accidente que le cercenó el pene, dejándoselo de tan solo un centímetro de largo, lo cual le impedía tener relaciones sexuales y bastantes dificultades para orinar. Aquella situación, ya se imagina usted, el terrible daño psicológico que le provocó al pobre hombre. Más 8 meses después unos atrevidos cirujanos de Cantón, lo sometieron a una nueva intervención para realizarle un insólito trasplante, que hasta ese momento jamás se había llevado a cabo en ninguna otra parte del mundo.  Un complejo trabajo que llevó 15 horas de microcirugía que involucró la conexión de nervios y microscópicos vasos sanguíneos. De esta manera se le logró colocar un nuevo pene proveniente de un paciente con muerte cerebral.
Diez días después fue considerado el trasplante un auténtico éxito, ya que el órgano mostró un adecuado abastecimiento sanguíneo y el hombre era capaz de orinar normalmente. Sin embargo se presentaron problemas totalmente fuera de lugar en el paciente y su esposa. Y, aunque usted no lo crea, aquél pobre hombre regresó al quirófano para que le amputaran el miembro trasplantado, porque sentía como si fuera a hacer el amor con un muerto.
Aunque los médicos que realizaron este exitoso trasplante ya tenían amplia experiencia en otro tipo de intervenciones semejantes, este delicado trabajo los venía a colocar en una muy alta posición profesional, porque jamás se había realizado algo así en el mundo, pero… desgraciadamente descuidaron el aspecto psicológico, que siempre es algo fundamental en este tipo de situaciones.
Jean-Michel Dubernard, un cirujano francés que recientemente cobró gran fama realizando el primer trasplante de cara en una paciente, ocho años atrás llevó a cabo el primer trasplante de mano en un paciente neozelandés de 50 años. Pero el órgano tuvo que amputarse posteriormente porque el hombre manifestó que detestaba aquella mano repulsiva y marchita. El cirujano declaró que este tipo de intervenciones son muy complejas desde el punto de vista psicológico porque no es nada fácil ir por la vida unido a la mano de un muerto.
Tan amarga experiencia le ha llevado al doctor Dubernard, a realizar una preparación de los pacientes durante dos años, con un equipo de psiquiatras y psicoanalistas, que intentan solucionar los problemas que tienen que ver con la imagen corporal de un individuo.
El el caso de la mujer a la que le realizó el trasplante de cara, misma que había sido salvajemente destrozada por un perro, no hubo realmente ningún rechazo, quizás debido a que la mujer antes de la intervención tenía una cara realmente horrible, además que afirma el doctor que el trasplante de una mano o un pene puede tener consecuencias psicológicas mucho más graves, ya que el paciente en todo momento se está viendo la mano, mientras que para verse la cara tiene que recurrir a un espejo.

EL CASAMIENTO AZTECA

Cuando un joven azteca decidía casarse, hablaba con su padre, quien procedía a enviarle regalos al padre de la novia por intermedio de un par de ancianas. Este, rechazaba los regalos manifestando que los presentes no igualaban a la dote de su hija, y esperaba a que volvieran a hacerla una nueva oferta. Así se la pasaban las ancianas, yendo y viniendo hasta que los regalos eran aceptados por el padre de la novia. En ese momento se fijaba la fecha de la boda.
Los padres de los novios debían acudir ante el sacerdote para preguntarle si los dioses estaban a favor del casamiento, si este les contestaba favorablemente, entonces ya se formalizaba debidamente el matrimonio.
Llegado el día de la boda, una de las ancianas cargaba sobre sus hombros a la novia y la llevaba a la puerta de la casa del novio. Ahí se organizaba una gran fiesta donde todo mundo era invitado y se bebía pulque en abundancia.
Después de la boda, la pareja debía ayunar por espacio de cuatro días, y solo después de haber pasado por este período de purificación les era permitido unirse en la intimidad de su nuevo hogar.
Entre los aztecas el divorcio era algo totalmente normal. El hombre podía separarse de su mujer si ésta estaba incapacitada para darle hijos. Mientras que la mujer podía abandonar al hombre si éste no cumplía con sus obligaciones como marido, llevando alimentos y vestido a su casa, o simplemente porque tuviera mal genio. Luego del divorcio ambos podían volverse a casar, tan solo en el caso de la mujer había la restricción de que no podía casarse con un hermano de su ex marido.
A los hombres les era permitido tener relaciones sexuales con otras mujeres, siempre y cuando estas no estuvieran casadas. También existía la prostitución, y era normal que la gente del pueblo entregara sus hijas a la realeza, para que los nobles las convirtieran en sus amantes.

sábado, 6 de julio de 2013

PUEDO PORQUE PUEDO!! (3)

De pronto todo pareció complicarse en mi nuevo proyecto. Pese a que compré una computadora, que según me dijo el vendedor, era la gran cosa, aún así, bajar los videos de la videocámara resultó un desastre. Y todo, según lo supe después fue por culpa de un cable. Más el precio que debía pagar apenas comenzaba.
Una vez con el video listo en la PC, me di a la tarea de probar mi nuevo editor de videos recién instalado. Creía que los tutoriales del YouTube me habían solucionado todo, pero no fue así; el programa apareció ante mí como un monstruo de mil cabezas y no sabía ni por donde comenzar.
Puse el video en la Línea del tiempo y mi corazón se agitaba más de la cuenta; era una extraña mezcla de emoción y nerviosismo. Un momento agridulce que prometía nuevos dolores de cabeza. Y así fue. No pude eliminar el chroma. Lo intenté de un modo, de otro y de otro. Subía los ajustes y los bajaba. Más pese a todos mis esfuerzos, los resultados siempre fueron de lo peor.
Intenté serenarme, pensar las cosas con calma y buscar una buena solución. Salí a caminar un poco, y eso me hizo sentirme mejor, más al regresar a la computadora volvió el estrés a pegarme duro. El chroma no cedió y todos mis resultados fueron un autentico desastre.
Repasé los tutoriales una y otra vez y entonces me di cuenta que había cometido un grave error: había permitido que las sombras se proyectaran sobre la pantalla verde y para colmo de males, los reflectores estaban pésimamente colocados.
Le hablé a uno de mis amigos que trabaja videos y después a otro y luego a otro, pero nadie sabía como enfrentar un chroma. Al final me acorde de otro gran amigo que es Licenciado en Ciencias Audiovisuales. Le explique mi situación y me pidió que le enviara una muestra del video. Poco mas tarde me llamó para decirme: "Mi estimado Domi, lamento decirte que todas las estupideces que se pueden cometer al filmar con un chroma, todas, las cometiste tú".
Aquellas fueron sus primeras palabras y quizás las únicas que escuche con atención, ya que en ese momento sentí que me hundía en la depresión.
El problema no era tan sencillo. Mi amigo me recomendaba que filmara todo de nuevo y me quitara de problemas, porque jamás podría arreglar un video así. Pero yo no podía acatar su recomendación. La empresa le había pagado a los chicos que cantaron ante mi cámara para hacer el tutorial, y una vez terminado su trabajo, si les llamaba de nuevo, había que volver a pagarles esa sesión. Aunque lo peor para mí era el ir con mi amigo, el empresario y confesarle que me había equivocado en todo y que mi trabajo era una verdadera porquería.
Quizás hubiera sido bueno hacerlo, de perdida hubiera ganado en humildad, que buena falta me ha hecho siempre, pero quizás por orgullo o quizás porque jamás me rindo ante nada, volví a la computadora y continué con la lucha. Lo peor de todo es cuando tienes un problema así y ni siquiera sabes manejar las herramientas a tu alcance para resolverlo.
He dado infinidad de cursos motivacionales desde hace más de 20 años y siempre les he dicho a los jóvenes participantes: "NO TE RINDAS!!!, PASE LO QUE PASE, JAMÁS TE RINDAS!!!". Y ahora mis propias palabras llegaban como un eco rebotando en las paredes del tiempo. No debía rendirme. Tenía que resolver el problema a como diera lugar. Y estaba dispuesto a pagar el precio, aunque esto no era cuestión de dinero.
Poco tiempo después llegué ante Don Jaime y le entregué el video. Y como no podía esperar más para saber su opinión sobre mi trabajo, llevé todo en una USB y le mostré los videos en mi lap.
Don Jaime se mantuvo callado mientras los veía. Su mano izquierda sobre la boca parecía contener cualquier palabra que pretendiera escapar antes de tiempo. Mientras, yo sudaba frio. El momento me pareció eterno, aunque la verdad no vio mas que un poco de cada uno de los videos. Y al final levantó los ojos, quitó su mano de la boca y sonriendo me dijo: "Está mucho mejor de lo que pensaba. Te felicito."
Le tendí la mano y me despedí apresuradamente. Quiso extenderme el cheque de pago, pero le dije que luego volvía. La verdad no podía más con todo lo que sentía. Cuando salí de ahí, bajando las escaleras, sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas. Pero estaba feliz. Lo había logrado de nuevo. Una vez más me demostraba a mí mismo que puedo hacer todo lo que me venga en gana. El único requisito es... PAGAR EL PRECIO!!!.

lunes, 13 de mayo de 2013

PUEDO PORQUE PUEDO! (2)


Emprender una nueva aventura sin duda es algo excitante. Y me llenaba aún más de satisfacción el saber que me convertiría en el productor de una importante editorial. Pero una cosa es desear algo y otra tener la capacidad para realizar lo que anhelamos. Más sin embargo, siempre he creído que si deseas algo es señal de que puedes hacer lo que deseas. Todo es cuestión de que creas en tí y te lances a la aventura, dispuesto a pagar el precio que te habrá de exigir la vida para entregarte lo que anhelas.
Me sentí sumamente emocionado cuando tuve la videocámara en mis manos. Como niño en día de navidad, abrí la caja y sin tomarme la molestia de leer el instructivo, me dispuse a hacer mi primera prueba de filmación. La verdad no fue nada dificil, así que pensé que este asunto sería relativamente fácil.
Un par de semanas después de adquirida la videocámara, ya me sentía como un auténtico profesional
dispuesto a realizar un excelente trabajo. Había estudiado muchos tutoriales en YouTube, así que tenía la plena confianza en que todo saldría bien.
Mi amigo Don Jaime estuvo de acuerdo con el bosquejo que le mostré de cómo sería el trabajo, ya que incluso utilizaría un chroma key, para otorgarle un toque más contemporáneo al proyecto. Así que sin mayores preámbulos, contrató a un par de chicos para cantar en el video y se fijó la fecha de la primera sesión de filmación.
Todo me pareció perfecto. Los chicos cantaron muy bien. Se grabaron cinco temas en una sola sesión. Y no hubo ningún contratiempo importante. Más al llegar a casa se me presentó el primer problema. No me fue posible bajar los videos a mi lap. Ni idea tenía de cómo hacerlo. Busqué asesoría en YouTube, pero no entendí absolutamente nada. Me invadió de inmediato el estrés siéndome imposible conciliar aquella noche el sueño. Debía encontrar la forma de solucionar el problema. Recordé a uno de mis amigos que trabajaba con videos y le llamé. Me dió una explicación del porqué no podía bajar los videos a mi lap, la cual no entendí en absoluto, pero se ofreció a ayudarme con el trabajo, cobrándome una módica suma por bajarme los videos a una USB y que me fuera fácil ya laborar con ellos en el trabajo de edición.
Una vez que mi amigo me dio la USB con los videos me dí cuenta que mi calvario apenas comenzaba, porque mi lap tenía una memoria tan pobre, que le era demasiado dificil manejar todo el proceso y se trababa más de la cuenta, haciéndome imposible la realización óptima de mi trabajo. La única salida posible era... comprar un PC con buena capacidad, incluyendo una buena tarjeta de sonido, video y no se cuantas cosas más. Así que utilizando la tarjeta de crédito, adquirí una nueva computadora que me permitió confiar en que todos mis problemas quedarían resueltos. Pero... lo peor estaba aún por llegar.

domingo, 28 de abril de 2013

PUEDO PORQUE PUEDO! (1)


Cuando vi a mi amigo, el empresario dueño de una gran editorial, le dije: "Te estás quedando atrás, te faltan más revistas de otros géneros y además te iría muy bien si haces haces una nueva línea de revistas que incluya videos tutoriales.
Se me quedó viendo, mientras esbozaba una sonrisa que acentuaba aún más el montón de arrugas de su cara, y me dijo con palabras llenas de paciencia.
"Mira Domi, por múltiples problemas que no viene al caso mencionarte, no tengo quien me haga más revistas en este momento, y respecto a tu idea de un video tutorial, quiero decirte que eso es algo muy caro y complicado de hacer".
"¿Caro? ¿Complicado?"- Le replique con un tono un tanto inapropiado - . ¡Por favor mi amigo! Es como cualquier otra cosa, solo es cuestión de trabajo y creatividad. Eso es relativamente fácil de hacer!!!".
Y Don Jaime, mi ilustre amigo, me dijo: "Ok, si dices eso será porque lo puedes hacer, así que si aceptas, encargate de hacerlo y yo te lo pago". Así fue como caí en una vertiginosa historia, en la que aún me encuentro sumergido.
¡¿Cómo me atreví a aceptar realizar algo que jamás en mi vida había pensado hacer?!. Siempre fui arriesgado, atrevido, dinámico y no se cuantas cosas más. Por eso hice todo lo que se me ocurrió hacer en la vida: fui columnista de periódicos, organice muchos eventos con cantantes (Ricky Martin, Chayanne, Mago de Oz, Apocalíptica, T.A.T.U, Juanes, Paulina Rubio, José José y muchos más), subdirector de una cadena de venta de discos e instrumentos musicales, jefe de Recursos Humanos, jefe de Marketing, Label Manager, maestro de una secundaria, locutor de radio, presidente de un grupo juvenil, actor de teatro... pero... ahora me atrevía a aceptar un reto jamás imaginado.
Para comenzar necesitaba filmar videos tutoriales. ¿Había alguna vez realizado un video de esta naturaleza? ¡Jamás!; ni siquiera había tenido en mi vida una cámara fotográfica, mucho menos de video, y ahora me comprometía a hacer una revista con videos tutoriales, para su distribución y venta en todo México y algunas zonas de Estados Unidos. Además de todo lo anterior, había un pequeño problema: ¡No tenía videocámara, ni dinero para comprarla!.
Me sentí verdaderamente abrumado. Podía comprar la videocámara con mi tarjeta de crédito, pero para mí era demasiado dinero. Así que terminé por decidir confesarle a mi amigo que no tenía el equipo para hacer el trabajo.
Mi amigo el empresario me miró sorprendido. Después de escuchar mi confesión, me dijo: -No te preocupes Domi, pásame una lista de todo lo que necesitas, y su costo, y te daré el dinero para que adquieras el equipo.- Luego muy sonriente agregó - Creo en tí y sé que vamos a hacer muy buenas cosas-
Después de semejantes palabras no podía rendirme. Me llené de valor y me dije: "Puedo porque puedo!!!" Y me lancé a la aventura. Así fue como me olvidé de todo (hasta de escribir para este blog) con tal de hacer algo nuevo en mi vida. Ahora quiero compartir contigo un poco de esta experiencia. A ver que te parece.

lunes, 7 de mayo de 2012

SISSI EMPERATRIZ DE AUSTRIA


Max era Duque de Baviera,  tipo bonachón, parrandero y muy alegre, quien tenía una hija muy hermosa que había heredado las mejores cualidades de su padre, superando quizás algunas de ellas. Siendo su pequeña Sissi su hija favorita, el Duque la cuidó con gran esmero fomentándole el amor por los niños, la protección de la naturaleza y el aprecio por los animales.

Max y Sissi pasaban tanto tiempo juntos y se divertían de tal manera que parecían un par de locos por dondequiera que fueran. Por esta razón fue que cierto día su padre le dijo a su adorada niña: “Si tú y yo no hubiéramos nacido nobles, por Dios que andaríamos de maromeros en un circo”.

Aquella niña con el tiempo llegó a convertirse en una bellísima jovencita, a la cual comprometieron en matrimonio, según la costumbre aristócrata, con Carlos Luis, hijo de su tía la archiduquesa Sofía de Habsburgo. Mientras que su estirada y pretensiosa hermana Elena, fue comprometida con el emperador Francisco José, hermano de Carlos Luís. O sea que Sissi y Elena debían casarse con sus primos Carlos Luís y Francisco José respectivamente.

Pero las cosas no sucedieron tal y como se habían planeado; en cuanto el emperador conoció a la hermosa Sissi, se enamoró perdidamente de ella, mostrando una total indiferencia hacia su prometida. Y haciendo a un lado todos los protocolos establecidos, en un suntuoso baile, le declaró su amor a la jovencita y pronto coronó aquél amor correspondido en un matrimonio que hizo época.

Por supuesto que Elena, hermana de Sissi, hizo el gran berrinche por el novio arrebatado, y con ello también le era quitada la corona.

Después de la tradicional luna de miel, Sissi descubrió que tras aquél guapísimo y deslumbrante marido, había un tipo refunfuñón y parrandero, pero ella no se amilanó y puso en juego todas sus astucias y encantos para pulir el  agrio carácter y los deslices del emperador Francisco José, quien al parecer terminó enmendando camino, y haciendo un poco mas soportables sus desplantes.

La unión muy pronto floreció con una niña, y poco tiempo después vino el heredero Rodolfo, que con el pasar del tiempo sería motivo de gran pena.

Pero antes de todo eso se hizo presente la bruja de esta historia, como en todos los tradicionales cuentos de hadas. Era la archiduquesa Sofía, madre del emperador Francisco José, quien representó el odioso papel de la temible suegra.

No dejaba en paz a Sissi ni un solo momento; buscaba todo tipo de pretextos para dañarla y criticarla, poniéndola siempre en mal con su hijo. Detestaba su espontaneidad y sencillez; odiaba sus risas y su felicidad de quinceañera; sin poder soportar que Sissi careciera de los modales propios de la realeza. Vivió aquella primera etapa de casada en sufrimiento y llanto.

 Pero con el tiempo Sissi aprendió a ignorarla y le dio por vivir su vida, tal y como ella lo sentía conviviendo sin reparo alguno con la servidumbre, al grado que se metía a la cocina a ayudarles a preparar la comida, cosa que le valió una tremenda cachetada de parte de su odiosa suegra.

Pero su libidinoso marido no tenía remedio, ya que pese a tener una princesa tan hermosa en el palacio, no perdía la oportunidad de tener sus amoríos con otras damas. Pero no cabe duda que Dios le dio al emperador una mujer más que tolerante, ya que la ocurrente Sissi se volvió su cómplice, ya que solía aconsejarle a su maridito cual mujer sería para él una estupenda amante. Muchas de las cuales incluso luego serían excelentes amigas suyas.

Siguiendo con la tradición de la nobleza, a Rodolfo, hijo de Sissi y Francisco José, lo casaron con una princesa a la que nunca amó. Y después surgió el problema, cuando Rodolfo pretendió divorciarse de su decepcionante esposa, para unirse con la joven y encantadora María Vetsera, a quien amaba con pasión arrebatadora. Pero su padre, el emperador Francisco José no estuvo de acuerdo y le ordenó que rompiera de inmediato aquella relación clandestina. El dolor y la impotencia de Rodolfo fue tan grande, que poco tiempo después aquello culminó en un pacto de amor suicida, que volvió loca de dolor a su madre.

El pueblo adoraba a Sissi, porque nunca perdía la oportunidad de realizar obras benéficas; pero ese amor iba mucho más allá de Austria, ya que hasta el mismo pueblo de Hungría le pidió que se convirtiera en su Reyna.

El 10 de Septiembre de 1898, Sissi salió de el hotel donde se hospedaba en Ginebra, donde pasaba su temporada de vacaciones; en el lago la esperaba un barco en el cual daría un recreativo paseo, cuando de pronto de detrás de un árbol, salió el anarquista italiano Luigi Lucheni, quien fingiendo un tropiezo cayó abruptamente sobre ella encajándole un filoso puñal en el pecho. A Sissy la herida no le pareció muy importante, y pese al incidente continuó con su proyectado paseo, pero vino una hemorragia y un dolor insoportable que la hizo volver sobre sus pasos, para morir poco después a consecuencia de aquella terrible puñalada.

domingo, 1 de abril de 2012

DON LUIS TOUSSAINT, MI VIEJO AMIGO

Don Luís era un vendedor de seguros. Hombre de baja estatura y graciosa apariencia, con el pelo largo y encanecido, y su inseparable sombrero. Era de esos personajes con quien uno simpatiza desde el primer instante. Su enorme optimismo, su sencilla elocuencia y gran amor por la vida permitían que con facilidad, quien le llegaba a conocer de inmediato lo considerara un buen amigo.

Tenía una pasión desmesurada por la música. Disfrutaba a lo loco de Beethoven, de Bach, de Vivaldi, pero sobre todo de las creaciones de Mozart. Deliraba con las sinfonías, entraba en éxtasis con los conciertos de piano y se ponía a bailar con las hermosísimas sonatas.

Llamaba mi atención para que escuchara detenidamente algún delicioso pasaje de una obra, parecía como si todas las creaciones del gran maestro de Salzburgo fueran de su total dominio. Cantaba las áreas de las óperas, simulaba tocar el piano e incluso aparentaba ser un magnífico director de orquesta.

Era como un mágico personaje, como un profeta que allanaba los caminos de los grandes maestros. Y no le costaba trabajo conseguir nuevos adeptos. Yo fui uno de sus conversos.

Primero lo ví como un excelente cliente, le vendía tantos discos!, que celebraba cada una de sus visitas; después aprendí a apreciarlo como amigo. Porque eso era, un excelente amigo portador de buenas nuevas. Había mucho que aprenderle..

Recuerdo que un día, hablando de tantos idiomas que hay en el mundo me dijo que el inglés era el idioma de los negocios, el italiano idioma ideal para cantar, el alemán más que propicio para insultar a la gente, el francés el idioma perfecto para el amor… ¿Y el español? – me atreví a interrumpirle- ¡Ah!, ese es el idioma perfecto para hablar con Dios.

Don Luís tenía un estudio saturado de discos y libros. Un valiosísimo tesoro que había logrado reunir durante años y años de su vida. Me sentí realmente fascinado, y él como un niño que presume sus juguetes con desbordante alegría. Una inmensa colección de discos de acetato. Joyas valiosas adquiridas aquí y allá, que me eran totalmente desconocidas.

Su familia también era algo especial. Mientras comían todos contribuían a completar un enorme rompecabezas que tenían sobre la mesa. Para lo cual eran unos auténticos expertos. Las paredes del comedor lucían grandes cuadros de piezas diminutas que eran auténticos monumentos a la paciencia.

Tiempo después deje de ver a Don Luís. Se me hizo muy extraña su ausencia. Más un día lo vi llegar acompañado de su hijo Lorenzo. De inmediato me dí cuenta que estaba enfermo. Muy delgado y demacrado, con los largos cabellos ahora en desorden y la ropa colgando porque ya no era de su medida.

Lo saludé con gran afecto, agregando un adicional abrazo, pues sentí que esta vez lo necesitaba y merecía. El me miró muy sonriente, aparentando estar tan feliz como siempre. Más al rato, así como quien comenta algo sin mucha importancia, me confesó que le habían descubierto un tumor cerebral y este era inoperable. Tenía poco tiempo de vida.

Me quedé mudo de la sorpresa. Su hijo se apartó cabizbajo. Y ante mi angustioso desconcierto; con un derroche de optimismo me dijo: “pero hasta ahora nada ha pasado, sigo aquí lleno de vida. Ponme algo de Mozart que nos hace falta un poco de alegría”.

Don Luís me enseñó muchas lecciones de vida, aún sin proponérselo, aunque a decir verdad fui un pésimo alumno. Así hay personas que pasan a nuestro lado. Casi siempre recordamos a quienes al pasar nos dañan, pero también hay muchos que pusieron una chispa en nuestras vidas.

Después de tantos años, porque hace muchos años de todo esto, quiero decirte amigo Luís, dondequiera que estés, que te sigo recordando con alegría.

EL AÑO DEL HAMBRE

Mi madre era una mujer que le encantaba contar historias, así que ya sabe de donde me viene la herencia; más por desgracia, y pese a que nos repitió algunas de ellas en diversas ocasiones, no se me quedaron grabadas en la memoria. Como lo lamento ahora. Me hubieran servido demasiado, aunque sea para contárselas a todos ustedes.

Muchas de sus historias estaban relacionadas con “el año del hambre”, ahora vengo a saber que fue el año de 1915. Eran tiempos conflictivos, tiempos de la Revolución, donde el pueblo de México la pasó verdaderamente mal.

Aquél año no hubo suficiente frijol, ni maíz y mucho menos trigo. Así que la hoya se quedó sin frijolitos, el comal sin tortillas y el canasto sin pan. Así que ante tales circunstancias todos los mexicanos pobres se llenaron... pero de hambre, mucho más que de costumbre.

Todo aquello vino a causa de una enorme sequía y para completar el cuadro una plaga de langostas atacó la región del sureste mexicano. Dicen que ern tantos los chapulines, que el cielo se oscurecía y cuando bajaban a un terreno, las ramas de los árboles tronaban por el peso de miles y miles de langostas hambrientas, que se comían todas las hojas hasta dejar los árboles en pie con todas sus ramas pelonas. Como se conocían formas de controlar una plaga así, se vieron afectadas gravemente la región sur, central y la Mixteca.

Los hacendados ocultaban sus cosechas con el fin de venderlas a mayor precio y aumentar sus ganancias. Luego llegaron las enfermedades, el tifo y la viruela negra provocando infinidad de muertos, y los campesinos se limitaban a intentar controlar la situación con remedios caseros. Y para colmo de males, estaba la Revolución. Vaya precio que tuvieron que pagar nuestros abuelos para que nosotros tuviéramos un México más libre.

JOHANNES GUTEMBERG Y LA IMPRENTA

Johannes Gutemberg nació entre los años 1394 y 1399 en la ciudad de Mainz, Alemania. Su familia estaba a cargo de la casa de moneda arzobispal, por lo cual eran auténticos expertos en todo lo relacionado con la metalurgia. Y participaban en los procedimientos judiciales para detectar los casos de falsificación.
Por razones un tanto desconocidas, Johannes emigró a Estrasburgo, donde se colocó con gran facilidad entre la gente de sociedad, perteneciendo a la asociación de orfebres, a donde solo podían ingresar los auténticos expertos e involucrados en dicho negocio.
Gutenberg se dedicó al tallado de gemas, la manufactura de lupas y otras artes relacionadas con la orfebrería. Por esos mismos tiempos comenzó a experimentar con tipografía pretendiendo realizar una imprenta. Esto le obsesionó a tal grado que hasta se le olvidaron sus más importantes compromisos, de los cuales uno de ellos le fue luego recordado a través de una demanda por incumplimiento de promesa de matrimonio, promovido por una joven llamada Ennel Tur. No hay nota alguna que nos haga saber en qué paró la demanda, pero Gutenberg siguió obsesionado con hacer una imprenta y los siguientes años no hubo cosa alguna que le sacara su idea de la cabeza.
Más Gutenberg no era el único que trabajaba con la idea de la imprenta. Los hermanos George y Klaus Dritzhen lo demandaron por supuesto plagio de algo relacionado con la tipografía. Aunque también sobre esto no hay grandes referencias que aclaren en que quedó el asunto.
Gutenberg se asoció con un rico comerciante y prestamista de Mainz, Johannes Fust, para terminar en definitiva la creación de su imprenta, misma que partió de una prensa de vinos que se usaba en el valle del Rhin, haciéndole algunas aplicaciones.
La apuración de Gutenberg por realizar su imprenta era que había tantas gentes intentándolo que si no se apuraba, alguien le ganaría la patente y... un lugar en la historia. Más con el apoyo económico de Fust, el año de 1452 quedó terminada la imprenta, una prensa manual, en la que la tinta era aplicada con un rodillo sobre las superficies resaltadas de las letras o tipos colocados en un marco de madera, sobre el cual se prensaba una hoja de papel. ¡Toda una maravilla!. Y con este novedoso artefacto prensaron su primer libro: La Biblia.
Más al parecer hubo por ahí problemas, porque Fust entabló una demanda contra Gutenberg, reclamando el dinero aportado, y terminó este nefasto prestamista por quedarse con gran parte del equipo de trabajo, incluyendo un copioso inventario de tipos, dejando con ello al pobre Gutenberg al borde de la histeria y la bancarrota.
Posteriormente, Gutenberg manufacturó un nuevo equipo de impresión con la ayuda recibida de Conrad Humery, un rico y distinguido Doctor en Leyes, líder del partido popular y Canciller del Concejo.
Durante el saqueo de la ciudad, Gutenberg tuvo que exiliarse, pero regresó trabajando en la corte de Adolfo Segundo, Arzobispo de Mainz, quien se convirtió en su patrón. Más fue tratado siempre como un hombre distinguido y como reconocimiento a sus logros le otorgaban prestaciones tales como vestido y otras provisiones, lo que le evitó pasar mayores necesidades.
Murió el 3 de febrero de 1468 y fue enterrado como un terciario o religioso tercero en una iglesia franciscana que ya no existe.
El invento de Gutenberg se propagó rápidamente y encontró una recepción entusiasta en todos los centros de cultura. Los nombres de mas de 1,000 impresores, en su mayoría de origen alemán, han llegado hasta nosotros desde el siglo Quince. Muchos de ellos fueron discípulos de Gutenberg o ayudantes en la casa de impresión Gutenberg-Fust.
El uso de la imprenta se extendió por toda Europa y provocó una revolución cultural, al permitir que disminuyeran los precios de los libros y poner el conocimiento al alcance de las masas. Fue decisivo en el surgimiento del Renacimiento, de las identidades nacionales al popularizarse textos no latinos y de las revoluciones políticas de ese continente. La imprenta cambió la conciencia de la Humanidad.
El sistema desarrollado por Gutemberg permaneció como estándar hasta el siglo Veinte. A lo largo de los siglos se desarrollaron nuevas tecnologías de impresión basados en la imprenta de Gutemberg, como la imprenta de vapor, el linotipo, el monotipo y la impresión en offset.
En Mainz existe actualmente un museo que recrea la imprenta y el taller de Johannes Gutemberg, su ciudadano más ilustre.

LA ESCALERA ELÉCTRICA

Jesse Wilford Reno, quien nació el año de 1861 en la ciudad norteamericana de Kansas, tenía tan solo 16 años, cuando invento una escalera inclinada y móvil; todo como un instrumento de diversión, y sin que le diera mayor importancia. Después de graduarse como ingeniero en Pennsylvania, fue contratado para construir la primera vía ferroviaria eléctrica en el sur de los Estados Unidos.

El año de 1891se le ocurrió patentar su vieja escalera, misma que fue instalada como un juego mecánico, 4 años después, en un parque de diversiones en Coney Island, Brooklyn.

El éxito fue abrumador, más de 75 000 personas se subieron durante dos semanas a la escalera eléctrica, cuya única diversión era subir y bajar en ella. Unos años después, otro inventor llamado Charles Seeberg, desarrolló una variante de dicha escalera, con escalones de madera y ambos inventos fueron presentados el año de 1900 durante la Exposición Internacional de París.

La compañía de Elevadores Otis compró ambas patentes y en 1920 sus ingenieros, combinaron ambos diseños para crear la escalera eléctrica moderna, misma que resultó ser un magnífico negocio cuando se le dio la utilidad práctica que usted bien conoce. Y todo comenzó... como un sencillo juego de feria.

EL AVE FENIX

En los hermosísimos jardines del paraíso terrenal; ahí precisamente bajo el árbol de la sabiduría, creció un singular y hermosísimo rosal. Al abrirse la primera de sus rosas, de ella surgió un pájaro, cuyo vuelo era como un rayo de luz, su plumaje de luminosos y arrebatados colores y un canto arrobador que conducía al éxtasis a todo el que lo escuchaba.
A Eva le fascinaba aquélla ave majestuosa, por ello acudía con frecuencia a aquél rincón del Paraíso. La sabiduría no era de su mayor interés, para que no vaya a pensarse que le atraía demasiado el afamado árbol que propició tantos conflictos.
En una de aquellas escapadas que se daba para escuchar el canto de aquella ave maravillosa, apareció por ahí la serpiente provocando la historia que usted ya tiene por demás de conocida, y que como también usted lo sabe, terminó con la llegada de un ángel que con espada desenvainada, y que no era una espada cualquiera, porque era de fuego, echó fuera del bellísimo recinto a Eva por seductora y a Adan por alcahuete. Y no dude usted de que haya sido acuñada en aquél momento la frase de que “tanto peca el que mata la vaca, como el que le estira la pata”, misma que seguramente salió de la boca del ángel furibundo ante los reclamos del padre Adán cuando le alegó “y yo porqué?”.
Pero por favor no nos salgamos del tema. En uno de aquellos movimientos intimidatorios que hizo el colérico angelito, las chispas volaron aquí y allá desde su espada y una fue a caer directamente sobre el nido del hermoso pájaro que ardió de inmediato cual si hubiese caído sobre él todo el fuego del infierno. La pobre avecilla murió abrasada; pero por obra divina, porque no se explica de otra manera, estaba al parecer empollando un magnífico huevo; el cual con el fuego se puso al rojo vivo, y al romperse de él salió un ave aún más hermosa y reluciente: la llamada “Ave Fenix”.
Esta ave mitológica. Dicen que es semejante a un águila, de bellísimo plumaje color naranja, rojo y oro, y con una cresta que la hacía aún más fantástica. Relata Herodoto, el afamado historiador griego, que el jamás vio este maravillo pájaro, más que en pinturas, aunque no dudaba de su existencia. Decía que sólo visitaba el país cada 500 años; precisamente cuando el ave sentía que llegaba el momento de su muerte. Entonces realizaba un vuelo majestuoso que abarcaba todo el cielo conocido, viendo todos los bosques, que revisaba cuidadosamente hasta encontrar el árbol más alto para posarse y hacer su nido. Lo construía con hojas de plantas aromáticas: menta, ruda, eucalipto, casia, nardos, cinamoro, mirra y resina de pino. Después de realizada su hermosa obra, entonaba su hermosísimo canto invitando al sol para que enviara el fuego entre sus rayos.
El nido ardía como aromática y celestial ofrenda y el ave se consumía volviendo luego a resurgir renovada de sus cenizas, misas que tomaba entre sus garras, antes de emprender el vuelo, para luego dirigirse a la mítica ciudad de Helióplois, donde habría de depositarlas a manera de ofrenda en el altar del templo consagrado al sol.

ALEXANDER FLEMING Y WINSTON CHURCHILL

Un agricultor pobre de Inglaterra se encontraba cierto día trabajando en el campo, cuando de pronto escuchó gritos provenientes desde el pantano de alguien que solicitaba ayuda. Dejó sus herramientas y corrió presuroso hacia donde se escuchaban los angustiosos gritos.

Hundiéndose en el pantanoso fango se encontró a un pequeño aterrorizado, que trataba infructuosamente de salir, pero entre más se movía más se hundía en el fango. El agricultor salvó al niño, más no sin grandes dificultades.

Al día siguiente, un pomposo carruaje llegó hasta el pequeño terreno del agricultor, y de él bajó un noble inglés elegantemente vestido, quien se identificó como el padre del pequeño que Fleming, el agricultor, había salvado.

El noble agradeció al agricultor el que salvara a su hijo y le ofreció una recompensa, más el campesino se negó rotundamente a aceptarla, porque le parecía más que suficiente el haber tenido la oportunidad de hacer un acto de esa índole.

En ese momento el hijo de aquél humilde hombre salió a la puerta de la casa de la familia. Y el noble le propuso llevarlo con él y pagarle una buena educación. Así estaría retribuyendo de alguna forma el que se hubiera salvado a su hijo.

El campesino aceptó la propuesta y su hijo con el paso del tiempo se graduó en la Escuela de Medicina y fue tan brillante que su nombre hoy es recordado: Sir Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

Por cierto que el hijo de aquél noble que estuvo a punto de perecer en el pantano cayó años después enfermo de pulmonía y por supuesto que fue salvado gracias a la Penicilina. O sea que una vez lo salvó el padre y otra vez lo salvó el hijo.

¿Su nombre? Sir Winston Churchil, uno de los hombres más ilustres de Inglaterra.

LEON TOLSTOI, REGAÑADO POR SU MUJER

El gran novelista ruso León Tolstoi se casó con una mujer muy bonita, pero muy regañona. Podrían haber creado un magnífico hogar, pero crearon, o ella creó, un infierno. Cuando tenía 82 años Tolstoi no se sintió capaz de seguir soportando la infelicidad de su hogar, y una noche de noviembre de 1910, en medio de una fuerte nevada, se marchó de casa en medio del frío y sin saber a dónde ir. Once días más tarde murió en una estación de ferrocarril, y la última petición fue que no permitieran a su esposa verlo.
Ella reconoció dolorosamente ante sus hijos que era la causante de la muerte de su marido, decía que estaba loca y jamás se dio cuenta del daño que le estaba provocando.
En cierta ocasión el escritor Mariano de Blas escribió por ahí estas palabras muy significativas y que hacen referencia a este problema: Prefiero tus besos a tus regaños que son como arañazos. Hago más caso a tus peticiones, si las haces con cariño. Pídeme lo que quieras, pero pídemelo con amor. No me regañes, cariño.

EL REY LUIS XI Y SU ASTRÓLOGO

Una tarde el rey Luis XI llamó al astrólogo a su habitación, ubicada en lo alto del castillo. Antes de que el hombre llegara, el rey indicó a sus sirvientes que, cuando él diera la señal, debían apresar al astrólogo, llevarlo hasta la ventana y arrojarlo al vacío.
El astrólogo llegó a los aposentos del rey, pero antes de dar la señal Luis XI resolvió formularle una última pregunta: “Usted afirma entender de astrología y conocer el destino de los demás, así que dígame cuál será su destino y cuánto tiempo de vida le queda”.
“Moriré exactamente tres días antes que su Majestad”, respondió el astrólogo. El rey nunca dio la señal a sus siervos. Perdonó la vida al astrólogo y no sólo lo protegió durante toda su vida, sino que lo colmó de obsequios y lo hizo atender por los mejores médicos de la corte.
El astrólogo vivió varios años más que el rey. Así que falló en su pronóstico, perdiendo con ello su reputación de buen adivino. Aunque viéndolo bien, lo más seguro es que adivinó las intenciones del rey y fue más astuto de lo que pensaban.

lunes, 5 de marzo de 2012

EL PESCADOR Y LA SERPIENTE

Un pescador dominguero estaba mirando por la borda de su barca, y vio a una serpiente que llevaba una rana entre los colmillos. Al pescador le dio pena la rana y alargó la mano, libró a la rana de las mandíbulas de la serpiente sin hacerle daño a esta, y la dejó en libertad. Pero entonces le dio lástima la serpiente, que también tendría hambre, y como no llevaba nada de comer, sacó una botella de aguardiente y derramó unas gotas en la boca del reptil. Este se largó muy satisfecho, y la rana se perdió muy contenta entre los tules de las orillas. Por supuesto que el pescador se sintió sumamente satisfecho con su buena obra.
Pero al rato, cuando más tranquilo estaba, oyó golpes en el costado de su barca y se asomó otra vez a mirar, y cuál no sería su asombro al ver que era la misma serpiente… que esta vez regresaba con dos ranas en sus mandíbulas.

LA BACANAL ROMANA

Hace más de 2000 años, los griegos adoraban al dios Dionisio como su dios del vino y de la vegetación, al cual posteriormente los romanos llamaron Baco y le celebraban un ritual festivo-religioso que consistía en un gran festín, que disfrutaba la alta sociedad del imperio. Era una gran comilona en la cual los esclavos no dejaban de llevar manjares a la mesa. Una especie de cocina internacional, ya que la comida era muy variada, yendo desde ostras de Gran Bretaña hasta gambas españolas, pasando por pavos de la India y manjares procedentes de todos los países conquistados por Roma.. Todo esto se acompañaba de mucha fruta y por supuesto de buenos vinos.
A un lado de la sala donde acudían los comensales estaba un lugar llamado vomirotium, al cual iban los invitados cuando sus estómagos parecían reventar de tanto exceso de comida. Allí se introducían una pluma en la garganta, sus propios dedos o los dedos de un esclavo, para poder arrojar todo lo que habían ingerido previamente. Para luego regresar a la mesa y continuar con la orgía grastronómica.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA ZONA DEL SILENCIO

En el vértice fronterizo que se forma con los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua existe un lugar llamado la Zona del Silencio. Se trata de una sucesión de montañas y planicies áridas que constituyen uno de los sitios más misteriosos y mágicos de nuestro país. Alguna vez en el tiempo, esta gran extensión de tierra estuvo bajo las aguas del llamado Mar de Thetis, y por ello es posible encontrar muchos fósiles marinos en la zona y fósiles de dinosaurios.
Curiosamente también en la Zona del Silencio, existen áreas con gran concentración de fragmentos de aerolitos; nadie puede explicarse el porque caen demasiados en ese lugar. En el lugar habitan especies animales muy especiales, como es el caso de la tortuga del desierto, que posee un metabolismo que no necesita agua , e inverna para protegerse del frío. Hay reptiles únicos en el  mundo y una gran abundancia de nopales de tonalidades violeta. También el lugar es habitado por liebres, conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos, alacranes, venados de cola blanca y pumas. Todos ellos con adaptaciones muy especiales para sobrevivir a las condiciones adversas de la región.
Un amigo que visitó la zona dice que una noche en este desierto le regalo con una visión celeste de lo más extraordinario que uno pueda imaginarse. El cielo muestra sin ningún pudor tal cantidad de estrellas que puede verse perfectamente el lugar con la sola luz de ellas. Y al salir la luna la impresión que se recibe es que esta luna es totalmente distinta a la que uno logra ver en las ciudades. Al grado que al comenzar a salir, mi amigo pensó que se trataba de un incendio que estaba sucediendo en la lejanía.
En un cielo tan limpio y despejado, carente de nubes, porque es rarísimo que llegue a caer lluvia en la zona; es muy fácil ver estrellas fugaces, planetas distantes e incluso los mismos satélites artificiales que giran alrededor de la tierra.
Pero la magia va mucho más allá de lo previsto. El gran misterio que la envuelve comenzó el año de 1963, cuando el ingeniero químico de  Pemex, Harry de la Peña se internó por este desierto para detectar posibles fallas en el oleoducto La Laguna-Chihuahua.
En las inmediaciones del Cerro de San Ignacio pretendió usar el radio para comunicarse a Torreón, sin conseguirlo. Revisó el equipo hasta asegurarse que no había fallas y luego pudo comprobar que la Zona del Silencio posee algunas particularidades, como una gran concentración de hierro en el subsuelo, que genera un campo magnético que hace que brújulas y relojes que no son antimagnéticos, se vuelvan locos.
El Instituto de Investigaciones de Coahuila decidió estudiar el área y localizar estas franjas de silencio radial que corren de oriente a poniente y en las que el funcionamiento de aparatos radiorreceptores, transmisores o televisores es imposible.
El asunto armó cierto revuelo y acaparó la atención de los Estados Unidos.
El fenómeno no es tan fácil de explicar de manera satisfactoria, hay varios hechos insólitos, que requieren de mucho más estudio científico; por ejemplo el hecho de la caída de un elevado número de meteoritos, de los que han llegado a contarse hasta 38 en tres horas.
La Zona del Silencio es frecuentemente comparada con el Triángulo de las Bermudas, con las Pirámides Egipcias, las Ciudades Sagradas del Tibet, todas localizándose entre los paralelos 26 y 28.
Se dice que hay un lugar muy semejante al otro lado del mundo, en algún lugar del Tíbet o Nepal, y que este par de puntos, tanto el mexicano como el oriental, son polos donde se concentra la energía terrestre. Mucho se dice de la Zona del Silencio. Que es un sitio extraño, místico, y sorprendente. Libros, revistas sensacionalistas, místicos de la nueva era y un sin fin de personas hablan de energías paranormales, ovnis y extraterrestres que rondan la región como si anduvieran de pic nic. Hasta hablan de que hay en la zona una ciudad subterránea bajo el desierto. Por ello muchos han dado en llamar al sitio  La Puerta del Universo.
En 1970, la cabeza de un cohete espacial de la NASA (El athena), sufrió una avería en el sistema de dirección y fue a caer a 6 kilómetros del Cerro de San Ignacio, exactamente en la Zona del Silencio. Algunos dicen que los gringos dejaron caer a propósito la nave en ese lugar, ya que luego, y con el pretexto de recuperar la nave, científicos de la NASA realizaron durante un mes un estudio geofísico del lugar pero la información jamás fue dada a conocer.
Se cuenta que no les fue nada fácil encontrar el cohete, porque los aparatos de radar utilizados no aportaban dato alguno, e incluso el rastreo desde el aire resultó infructuoso.
Cuando al fin fue localizado el cohete, se tendió un tramo de vía férrea desde Estación Carrillo, para llevarse los restos de esa nave.
La población cree que los especialistas no sólo se llevaron el cohete, sino también varias toneladas de arena del desierto, con el pretexto de que estaba contaminada, dejando un daño ecológico irreparable.