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viernes, 14 de mayo de 2010

LA RIQUEZA EN JAPON

Japón es uno de los países con más igualdad social del mundo según el índice Gini, que es una forma de medir los ingresos de las clases más altas y las más bajas. Básicamente indica la diferencia entre los ingresos que tienen los ricos y los pobres, lo bien que se reparte la riqueza en un país.
Japón, Suecia, Noruega, Islandia son algunos de los países con mayor igualdad. Japón experimentó muy alto este nivel de igualdad en los años 70 y 80, una época en que el fenómeno de la mendicidad era totalmente desconocido. En la actualidad existe una gran preocupación por recuperar este nivel eliminando por completo la gente que vive en la pobreza, aunque cabe aclarar que en este país no hay casos de pobreza extrema.
Ciertamente hay pobres en el país, se trata de muchos jubilados cuya pensión les alcanza para comer, aunque no reciben lo suficiente como para tener un techo decoroso. Más aún así usted difícilmente encontrará un mendigo en la calle pidiendo dinero.
Mientras que en México tenemos el enorme contraste de un personaje como Carlos Slim que ha sido calificado como el más grande millonario del mundo, contra miles de gentes que viven en la periferia de las ciudades sin un techo ni un ingreso mínimo para alimentarse; en Japón la fortuna está prácticamente repartida, hay menos millonarios en el país, en cambio la mayoría de las gente tiene bastantes comodidades para vivir decentemente. Los ricos japoneses son mucho menos ricos que los de otros países, pero hay muchos más ricos que en otros lugares.
El reparto de la riqueza en este país es más o menos justo, y el dinero no se lo llevan los de arriba sino que es bien repartido. Existiendo la cultura que “entre más viejo eres más mereces, mientras que en otros países el dinero se obtiene por influencias, negocios turbios o por cuestiones hereditarias.

miércoles, 27 de mayo de 2009

LA MUERTE ME DA RISA

Al norte de Rumania, e la ciudad de Sapanta, existe un pueblo de cinco mil habitantes, que destaca por lo pintoresco y está situado cerca del río Tisa, en la frontera con Ucrania. Pero a pesar de que es un pueblo rústico y hermoso, lo que más llama la atención es su cementerio, al que llaman “Cementerio feliz” o “Cementerio alegre”, porque todo aquél que entra ahí, siempre termina por soltar la carcajada.
No es un cementerio cualquiera por supuesto, es único en el mundo, ya que está adornado con ricas tallas de madera, retratos de los muertos y epitafios alegres e irónicos en las lápidas.
Todos los domingos, jóvenes, adultos y viejos visten sus trajes típicos para celebrar los ritos de su religión ortodoxa. Son muy alegres y festivos, y dentro de su forma de ser no existe el miedo a la muerte, ya que la consideran un fenómeno natural que lo aceptan, aunque por supuesto que jamás van en busca de ella.
Esto se muestra a la perfección en la construcción de las tumbas en el cementerio. Como es una tierra de grandes ebanistas, todas las tumbas han sido talladas, pintadas de azul y decoradas con el retrato del difunto, representándolo en su trabajo o haciendo lo que más le gustaba en la vida. Bajo la talla pintada de la persona fallecida, sigue un epitafio siempre en primera persona.
Las hermosas cruces pintadas en colores claros –azul, blanco, verde y rojo- son auténticas obras de arte popular, únicas en Europa, creadas en su mayoría por un gran maestro artesano, llamado Stan Ioan Patras, que aunque ya cambió su residencia al alegre panteón, dejó sus grandes conocimientos a una buena cantidad de discípulos, quienes se encargan actualmente de realizar las tallas.
Un arte muy alegre sin duda, y para que usted se de cabal cuenta de este simpático y original cementerio, permítame leerle algunos de estos ocurrentes epitafios que ahí se encuentran:
“Aquí descansa mi suegra, si hubiera vivido otro año más, yo ocuparía su lugar”
“Y otra cosa que mucho me gustaba era sentarme al calor de una taberna acompañado de un vaso de vino y una mujer siempre que fuera la mujer de otro.”
“Aquí descanso yo me llamo BRAIC ILEANA, cinco hijos he tenido que Dios la vida les dio GICA, que tú seas perdonado si me apuñalaste cuando viniste borracho del pueblo.
“Aquí me tienes descansando, lo que nunca pude hacer en la vida.
Seguramente tú muy pronto vendrás a hacerme compañía”“Arde en el infierno, maldito taxi que viniste de Sibiu. Con todo lo grande que es Rumanía. ¿No pudiste encontrar otro lugar donde pararte?. ¿Tuvo que ser frente a mi casa, para matarme?”
Y algunos más, que son expresiones de quien estuvo cerca de ellos en vida:
«Señor, recíbela con la misma alegría con la que yo te la mando»
«Ya estás en el paraíso, y yo también»
«Aquí yaces y yaces bien, tú descansas y yo también»
«Tanta paz encuentres, como tranquilidad me dejas»
«Aquí yace mi mujer, fría como siempre»
«Aquí yace mi marido, al fin rígido»
«Aquí te espero»

miércoles, 6 de agosto de 2008

CASAMIENTO AZTECA

Cuando un joven azteca decidía casarse hablaba con su padre y este le enviaba regalos al padre de la novia por intermedio de un par de ancianas. Este, rechazaba los regalos manifestando que los presentes no igualaban a la dote de su hija, y esperaba a que volvieran a hacerla una nueva oferta. Así se la pasaban las ancianas, yendo y viniendo hasta que los regalos eran aceptados por el padre de la novia. En ese momento se fijaba la fecha de la boda.
Los padres de los novios debían acudir ante el sacerdote para preguntarle si los dioses estaban a favor del casamiento, si este les contestaba favorablemente, entonces ya se formalizaba debidamente el matrimonio.
Llegado el día de la boda, una de las ancianas cargaba sobre sus hombros a la novia y la llevaba a la puerta de la casa del novio. Ahí se organizaba una gran fiesta donde todo mundo era invitado y se bebía pulque en abundancia.
Después de la boda, la pareja debía ayunar por espacio de cuatro días, y solo habiendo pasado por este período de purificación les era permitido unirse en la intimidad de su nuevo hogar.
Entre los aztecas el divorcio era algo totalmente normal. El hombre podía separarse de su mujer si ésta estaba incapacitada para darle hijos. Mientras que la mujer podía abandonar al hombre si éste no cumplía con sus obligaciones como marido, llevando alimentos y vestido a su casa, o simplemente porque tuviera mal genio. Luego del divorcio ambos podían volverse a casar, tan solo en el caso de la mujer había la restricción de que no podía casarse con un hermano de su ex marido.
A los hombres les era permitido tener relaciones sexuales con otras mujeres, siempre y cuando estas no estuvieran casadas. También existía la prostitución, y era normal que la gente del pueblo entregara sus hijas a la realeza, para que los nobles las convirtieran en sus amantes.

domingo, 13 de julio de 2008

LA CIUDAD DE LA SAL


Al sudeste de Cracovia, en Polonia, hay una ciudad de sal, llamada Wieliczka (vielic-ska). Es una antigua mina que se ha venido explotando desde hace 700 años. La mayor mina de sal del mundo, con una producción de 60 toneladas anuales. Algo verdaderamente impresionante, aunque en la antigüedad se le extraía mucho más sal que ahora.
Lo maravilloso de todo este asunto, es que en esta mina se han hecho tantos túneles, que ha quedado convertida a través de los años en una auténtica ciudad subterránea; todo un laberinto de galerías y cámaras que abarcan los 350 kilómetros, Con siete diferentes niveles. Ya de por sí esto sería algo fantástico, pero más asombroso aún es el saber que dentro de ella existe una catedral, trabajada totalmente en sal, incluyendo piso, paredes bancas, techos, altar, imágenes y hasta lámparas realizadas con cristal de sal.
Tiene, la ciudad, su oficina de correos, restaurantes, un cine y hasta su pista de tenis. Por supuesto que también hay su zona residencial para los habitantes, estación de ferrocarril, museo, salas de baile, lugar para conciertos y obras de teatro, y no podía faltar su hospital. Mismo que es muy frecuentado por pacientes externos, ya que el aire de las minas posee ciertos atributos curativos que curan enfermedades del sistema respiratorio y alergias. El cual esta situado en el quinto nivel a 211 metros bajo tierra.
Con tanta sal por todos lados yo creo que ahí hasta la comida la sirven salada.

miércoles, 4 de junio de 2008

LAYLA, LA MUJER DE NEGRO (0001)

Layla era una chica atractiva, hija de una familia de buen nombre y fortuna, en esta ciudad de Guadalajara (México). Si bien no era una mujer muy alta, su porte distinguido y finas ropas, la hacían verse como una auténtica dama de clase.
Un día Layla se enamoró de un X caballero, y aquél romance se volvió de ensueño, trastornándole totalmente la existencia. Layla pasaba días y noches con la imagen de su amado acaparando sus pensamientos. Deseosa de atrapar para siempre aquella hermosa fantasía, rogó y suplicó, hasta que su amado galán, aceptó comprometerse con ella en matrimonio.
Como es común, en este tipo de situaciones, una vez pedida la mano de la novia, se hicieron todos los preparativos, que no eran pocos, dado que se trataba de una dama de alta alcurnia; prometiendo ser aquella celebración una de las mas notables de la época, ya que incluso la ceremonia se efecturía en la catedral de la ciudad, recinto obligado, en aquél entonces, para efectuarse los matrimonios de la aristocracia.
Pero el día de la boda, Layla se quedó esperando a su amado a la puerta de la catedral. Su anhelado príncipe huyó de la ciudad, temeroso de afrontar su compromiso, y la pobre novia regresó hecha un mar de llanto a su elegante casa, mientras la familia no sabía como ocultar la vergüenza y humillación sufrida.
El chisme corrió como reguero de pólvora. Hasta los periódicos, escasos de notas sensacionalistas, comentaron ampliamente la bochornosa historia. Mientras que Layla se aparto de la vista de todos, siendo abandonada incluso por su familia, quien la responsabilizó de aquella vergonzosa situación.
Lyla dejó de comer, recluída en su habitación terminó por agotar sus lágrimas, y sus pensamientos se volvieron tan confusos y distorcionados, que la condujeron a evadirse de la realidad. La gente, mientras tanto, murmuraba por las esquinas, que Layla estaba en cinta y por ello no salía más a la calle, incrementando con dicho rumor la vergüenza de la familia.
Pasaron los años y Layla jamás volvió a ser la misma, se sumó a ese romántico grupo de mujeres que terminan por volverse locas, a causa de una herida de amor. Su mente se escapó de la realidad y ya no le importó arreglarse, ni seguir las rutinas propias de una dama de su clase. Hasta que un día salió de su casa y comenzó a deambular por las calles. La familia se apresuró a buscarla para encerrarla de nuevo, motivados, más que por otra cosa, por el que dirán de las gentes. Más Layla escapó una y otra vez de su mansión, hasta que la familia desistió de su empeño, y la consideraron muerta, cerrando para ella y para siempre la puerta de aquella residencia.
En las calles, Layla, fue llamada la "reyna" de vagos y miserables. Dormía en cualquier rincón, bajo cualquier cornisa, teniendo como única prenda un elegante vestido negro, que con el paso del tiempo se decoloró demasiado y se volvió brilloso de tanta mugre, sin que esto jamás le hiciera perder su porte de mujer de gran clase.
Le creció el pelo tanto y tanto, que se le hizo un ernome mazacote que iba de su cabeza al suelo y de ahí regresaba a su brazo, colgando como si se tratase de un elegante manto.
La gente decía, en su chismoso oficio de siempre, que se convirtió en amante de borrachines y mal vivientes, aunque ella tan solo caminaba por las calles de la ciudad, hurgando en los botes de basura como cualquier mendigo, y sin hablar prácticamente con nadie.
Aquella enigmática mujer, la dama elegante de la calle, un día apareció muerta tirada sobre una alcantarilla. La recogieron los de medicina forense, y como es su rutina, le realizaron la autopsia. Murió, según dijeron, de muerte natural, y ademas, para poner en su sitio a todos aquellos que tanto y tanto hablaron, se aclaró en su comunicado que Layla... NUNCA DEJO DE SER SEÑORITA!.
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