Mostrando entradas con la etiqueta El Espacio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Espacio. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de mayo de 2009

LOS COMETAS

La palabra cometa proviene del latín “Stella cometa”, o estrella con cabellera. Son cuerpos celestes que poseen una larga y luminosa cola que surge en los momentos en que orbitan cerca del Sol. Cuando un cometa se acerca al astro rey, la luz solar evapora, o sublima, el hielo que compone al cometa, porque es preciso saber que los cometas llevan consigo una enorme cantidad de diversos tipos de hielo, mezclado con rocas, polvo y materiales orgánicos.
Y decía que al acercarse el cometa al Sol, se descompone el hielo, provocándole una cola de brillante luminosidad. Mientras el cometa se va acercando al Sol, la cola queda detrás de él, pero al alejarse, la cola cambia hacia el lado opuesto, o sea que el núcleo del cometa se desplaza detrás de la cola, como si fuera hacia atrás.
El largo de esta brillante y hermosísima cola depende del tipo de órbita del cometa. A una órbita más larga corresponde una mayor longitud de cola, dándose el caso de algún cometa conocido cuya cola ha excedido los 320 millones de kilómetros de largo. Mientras que otros, tienen colas tan cortas que apenas pueden ser observadas a través de potentes telescopios. Conforme el cometa se va alejando del Sol, las colas comienzan a decrecer hasta que desaparecen por completo. Y también, conforme va pasando el tiempo van perdiendo su esplendor, porque se va quedando parte de su estructura regada por el espacio.
De los más de 2000 cometas conocidos, menos de la mitad tienen colas visibles a simple vista, y menos del diez por ciento son realmente llamativos.
Los cometas tienen órbitas elípticas y algunas de ellas son tan prolongadas que se dice que algunos de estos cuerpos celestes tardan en recorrerlas de 2 000 hasta 30 millones de años para completar el viaje alrededor del Sol, así que si de casualidad nos tocara ver a uno de estos cometas, sería un caso único en nuestra vida.
En enero de 2004, la nace Stardust de la NASA fue tras el cometa Wild 2, capturando miles de partículas de polvo de su cola. Dos años después, en enero de 2006, Stardust regresó a la tierra con su valioso tesoro, y de inmediato los científicos se dieron a la tarea de analizar las muestras. Hasta el momento no han llegado a ninguna conclusión en específico, solo teorías y más teorías.

miércoles, 29 de octubre de 2008

EL BASURERO EN EL ESPACIO

Fue el año de 1957 cuando se lanzó al espacio el Sputnik, el primer satélite espacial, y hasta la fecha se han colocado en el espacio entre 6,000 y 7,000 satélites, de los cuales poco menos que la mitad están funcionando. El resto está desactivado, y gira permanentemente en una órbita alrededor de la tierra, pasando a formar parte de la chatarra espacial. Muchos de ellos de despedazan por múltiples razones, convirtiéndose en miles de fragmentos que peligrosamente giran alrededor de la tierra. Se encuentran a una altura aproximada de 500 a 600 kilómetros de nuestro planeta, convirtiéndose en un auténtico dolor de cabeza para el buen desempeño de los satélites espaciales que cumplen con valiosas misiones.
La chatarra es producto mayormente de la explosión de unos 180 cohetes y satélites en los últimos 40 años, a las que se suman motores consumidos de cohetes y herramientas perdidas por astronautas durante misiones espaciales. Según la Naza, hay aproximadamente 8,000 objetos mayores de 10 centímetros, unos 100,000 fragmentos de entre 1 y 10 centímetros y decenas de millones de partículas menores de un centímetro. O sea que estamos hablando de que alrededor de la órbita terrestre hay un auténtico chatarral de gran peligrosidad.
En algunas ocasiones parte de esa chatarra se precipita a tierra, y por la fuerza de la enorme velocidad alcanzada en su precipitación, se incendian, presentándose ante nuestra vista como si fueran estrellas fugases, pero nada más lejano a la realidad. Por fortuna prácticamente todos los fragmentos de chatarra que se precipitan, se desintegran antes de tocar la tierra, por lo cual la probabilidad de que un pedazo de chatarra caiga sobre una persona es de una en un trillón.
El 24 de julio del año pasado, unos agricultores del norte de Brazil, miraron caer una gran bola de fuego cerca de donde se encontraban. El suceso les provocó un enorme susto. Lo primero que pensaron fue que se trataba de un OVNI, pero al acercarse al lugar descubrieron que tan solo era un bloque de chatarra caído del espacio. Se trataba de una esfera de 30 kilos y 50 centímetros de diámero, uno de los tanques de combustible del cohete Delta II, como despúes se logró saber.
En una zona rural de Argentina de la provincia de Corrientes, el 21 de enero del 2004 también se precipitó a tierra un objeto metálico de grandes dimensiones. La chatarra espacial ingresó como una gran bola de fuego a 400 metros de una casa en el campo. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales, emitió desde Buenos Aires un comunicado de prensa, informando que según consultas efectuadas con la NASA, el objeto era la cubierta del motor de la tercera fase de un cohete Detla II lanzado en 1983 desde Cabo Cañaveral.
La abuelita Otelma Pollini ya estaba dormida en su casa de Quinteros en La Playa, Argentina, cuando de pronto sintió una gran explosión cerca de su casa. Miró por la ventana y descubrió un objeto tirado en su jardín. Como la mujer ya es una anciana enferma con grandes dificultades para caminar, no pudo salir de la casa para ver de que se trataba. Al día siguiente le habló a uno de sus nietos para que fuera a ver aquella cosa caída del cielo. Su nieto, al escuchar la historia, consideró que la abuela ya estaba deschavetándose de la cabeza, pero tanto insistió, que no tuvo más remedio que ir a ver de que se trataba. Al llegar al jardín de la abuela, vio, que en efecto, había un artefacto extraño ahí tirado. Se acercó y lo levantó y para su sorpresa, aún se podía leer en aquél fragmento la palabra NASA.
Este tipo de situaciones se han presentado en diversas ocasiones y en muy diversas partes del mundo. Porque es tanta la basura que los hombres han depositado en el espacio, que cae y seguirá cayendo por cientos y quizás miles de años a la tierra si no se hace algo al respecto.
Lo más grave de todo esto, es que toda esa chatarra que anda flotando en el espacio, puede chocar con alguna nave espacial a velocidades muy altas llamadas hipervelocidades. Hablamos de una velocidad promedio del orden de los 10 kilómetros por segundo, una velocidad que multiplica por 12 a la de una bala común y corriente.
Esta chatarra es un peligro constante para los satélites en operación y para los nuevos lanzamientos ya que hasta un impacto de una hojuela de pintura causa graves daños.
Una pequeña partícula, un pequeño tornillo, viajando a una velocidad superior a la de cualquier disparo, es un proyectil que si impacta sobre otro satélite puede llegar a destruirlo. En particular podemos llegar a decir que si un pedazo de chatarra de unos 10 centímetros o de ese orden, colisiona contra un satélite lo destruye totalmente”.
La marca más pequeña de una regla es de 1mm., una cáscara de pintura que medía la quinta parte de un milímetro hizo un cráter de 4mm en una ventana del trasbordador espacial.
De hecho, en 1999 la Estación Espacial Internacional, tripulada por humanos que se mueve por el espacio permanentemente, estuvo a punto de perderse en el espacio. Rusos, estadounidenses, chinos y europeos, se estuvieron echando la culpa unos a otros, mientras desde Moscú y Houston intentaban evitar la colisión con un viejo cohete ruso desechado. Finalmente el choque se evitó.Otro dato curioso: desde 1981, se tuvo que cambiar más de 60 ventanillas de los transbordadores espaciales, que salen alrededor de 40.000 dólares cada una, por los impactos que reciben en el espacio de pequeños fragmentos de basura espacial.
En 1981, el satélite soviético Cosmos 1275 explotó después de chocar con un fragmento de cohete. En 1997, el satélite francés Cerise empezó a dar tumbos por el espacio después de impactar con un fragmento del Arianne. En ese mismo choque, una tuerca perforó uno de los paneles que alimentaban al Hubble, el telescopio que abrió una nueva era para la Astrofísica al permitir observar el espacio sin las interferencias atmosféricas.
En 1982, una de ellas perforó el casco de la estación espacial Salyut. En junio de 1996 una sección del cohete Pegaso se rompió; este accidente provocó 700 objetos mayores a 10 cm. y 300,000 con tamaños entre 4mm y 10 cm.
En marzo del año 2000 un cohete experimental chino explotó luego de haberse estrellado con los restos de un viejo cohete estadounidense, que circulaba desde hace 31 años
Tornillos, tanques de nafta, pedazos de satélites o, incluso, un guante que perdió el astronauta Edgard White en 1965, mismo que se ha convertido, según la opinión de los expertos, en un objeto peligrosísimo, ya que viaja a una velocidad de 28,000 kilómetros por hora. Siendo de esta forma capaz de provocar un grave daño a cualquier nace espacial.
Se dice que la Tierra se convertirá en el quinto planeta del Sistema Solar en tener su propio anillo. Claro, un anillo de naturaleza muy diferente y mucho más peligroso. Un anillo de chatarra, formado por millones de diminutas partículas de restos de cohetes y satélites.

domingo, 15 de junio de 2008

VIAJANDO AL ESPACIO


Richard Branson demostró ser un mal estudiante, era un chico demasiado inquieto, hijo de una familia adinerada, cuyo único objetivo en la vida era vivir a lo grande. A sus 16 años dejó su natal Shamley Green para irse a vivir a Londres. Al llegar creó una revista juvenil que fue un grandioso éxito empresarial, luego abrió un centro de caridad para ayudar a jóvenes con problemas. Y aunque esto sería más que suficiente para colmar las expectativas de cualquiera, no fue así para Branson, ya que a los 20 años fundó la compañía Virgen, que no era más que una tienda de discos, que después creció hasta llegar a convertirse en todo un sello discográfico.

El primer músico que contrató para su compañía discográfica fue Mike Oldfield, éste era un chico con ideas muy innovadoras que había realizado una grabación de tintes electrónicos. La había ofrecido a todos los sellos discográficos de gran renombre, pero ninguno de ellos mostró el más mínimo interés. Era un álbum totalmente instrumental, de cortes largos, y carente de cualquier atractivo comercial. Richard Branson le tuvo fe. Con la grabación en mano se fueron al famoso Midem que se celebra cada año en Cannes, y donde se dan cita todas las compañías para comprar y vender sus artistas, pero tampoco obtuvieron éxito. Así que Branson y Olfield, para aliviar la pena de su fracaso, se fueron a skiar a los montes nevados, olvidando su desventura.

El disco de Mike Oldfiel salió a la venta bajo el sello Virgen en el Reino Unido, con unas ventas realmente raquíticas, ya que ninguna estación radiofónica hizo el menor caso de él. Más un año después, fue solicitado un tema del álbum Campanas Tubulares para incluirlo en el soundtrack de la película El Exorcista. La película logró tan grande impacto, que el disco de Mike Oldfield se convirtió en No. 1 de ventas y de inmediato fue distribuído a nivel mundial, logrando una venta de más de 5 000 000 de copias vendidas.

Ante el éxito tan abrumador conseguido, luego llegaron otras grandes figuras a respaldar el sello Virgen: Peter Gabriel, Paula Abdul, Bryan Ferry, Culture Club, Phil Collins, Steve Winwood, Simple Minds, Janet Jackson y hasta los Rolling Stones. Con todo esto, el dinero fluyó a raudales para Branson.
En 1984, Branson creo Virgen Atlántic, su primera compañía aérea, teniendo como objetivo brindar servicios de primera clase a precio económico. Metió con ello en graves aprietos a sus competidores y ganó por tres años consecutivos el premio a la mejor compañía aérea, siendo hoy en día la segunda compañía inglesa más importante en el ramo.

Actualmente posee tres líneas aéreas que cubren las rutas más importantes del mundo, cubriendo Europa, América y Asia.
Los negocios de Branson se han multiplicado: aviones, discos, libros, estudios cinematográficos, hotelería, Internet, informática y diversas áreas del entretenimiento. Más ahora va por su proyecto más ambicioso y espectacular. El turismo espacial.
Para ello, Richard Branson, ha construido una base de lanzamiento única en el mundo. Desde aquí partirán sus naves para llevar a los turistas al espacio e inclusive podrán lanzarse satélites artificiales, lo cual permitirá recobrar fácilmente la estratosférica inversión realizada.
La nave que habrá de emplearse para llevar a los viajeros al espacio se llama SpaceShip Two; es un avión en verdad alucinante, que supera en mucho a todas las creaciones que se han realizado en las películas de ciencia ficción. Apenas se dio a conocer la noticia y ya hay 38 mil reservaciones de pasajeros dispuestos a emprender la aventura, aunque la nave solo tiene cabida para 6 personas, más los dos pilotos. El costo por persona es de $ 200,000 dólares, o sea que estamos hablando de más de 2 millones de pesos, y el primer vuelo habrá de realizarse en el año 2009.
La nave subirá a 100 kilómetros de altura para luego girar alrededor de la tierra. Por lo pronto, ya hay 60 personas aceptadas, que están realizando un entrenamiento especial, antes de emprender el viaje.
Por supuesto que antes de todo esto se iniciarán unos viajes de prueba, para evitar cualquier riesgo posible.