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viernes, 27 de noviembre de 2009

LOS SHADUS

Hace como tres mil años, surgió en la India una casta de nómadas que por su propia voluntad vivía en los bosques y cuevas o caminaba sin parar, alimentándose de las limosnas que la gente les dispensaba.
La gente suponía que a su paso, estos místicos llamados sadhus, irradiaban energía, derramando bendiciones para la gente y el planeta, por lo cual eran bien recibidos en todas partes, recibiendo gran veneración de parte de todas las personas que se cruzaban a su paso.
Estos hombres místicos, impregnados de santidad, practicaban la austeridad física, incluido el celibato y largos periodos de ayuno. Sus cabellos colgaban en forma de mechones largos y enmarañados, con la piel siempre cubierta de arena o cenizas, y solo portaban unos cuantos harapos o andaban desnudos.
Pero estos santones no son cosa del pasado, infinidad de ellos deambulan por todo el territorio de la India. Estos ascetas lo han dejado todo: su casa, su esposa y hasta sus hijos para ir en búsqueda de la verdad. Ni siquiera vuelven a mencionar su nombre. Se olvidan por completo de su pasado y caminan como mendígos sin cortarse nunca más la barba y el cabello. Consagrados eternamente a su dios Brahamán, el cual les exige un riguroso ascetismo y un autodominio total, excluyendo hasta el más mínimo pensamiento de odio, violencia, hipocresía o deseo carnal.
Muchos de ellos se mantienen en las selvas, cuevas y montañas, alimentándose de hierbas y raíces. Otros deambulan por las aldeas y ciudades, viviendo de limosnas. La gran mayoría practica el yoga, siempre a la búsqueda de la plena conciencia y de la autorrealización.
Aunque no todos los ven con buenos ojos. Los sacerdotes brahmines son sus acérrrimos enemigos y desaconsejan a todos el tener contacto con ellos.

Y no crea que son pocos los sadhus, se dice que hay aproximadamente 11 millones de ellos.

martes, 28 de octubre de 2008

EL DIA DE LA BESTIA

Noruega es un país de naturaleza extrema y salvaje. Su enorme cantidad de bosques, lluvias continuas, inviernos muy fríos y con oscuridad prácticamente durante la mayor parte del día lo convierten en un territorio hasta cierto punto tenebroso.
En este extraño país han resurgido en las últimas décadas las creencias paganas y el satanismo, lo cual ha dado pie a graves sucesos contra los cristianos y la sociedad en general
Noruega no es un territorio de bárbaros e ignorantes, como pudiera parecer, sino que tienen un nivel de vida bastante alto. De hecho es muy difícil ver indigentes o cualquier clase de mendigo en la calle, por lo cual desconcierta que un país de bienestar y progreso se vea sumergido de pronto en la intolerancia y la violencia.
¿Qué es lo que ha venido sucediendo?
En Noruega hay iglesias muy antiguas que son consideradas como parte del valioso patrimonio histórico religioso de la nación. Tras la cristianización del norte de Europa, se levantaron templos en países como Suecia, Dinamarca, Finlandia, Alemania y Noruega. En la actualidad solo quedan 28 de estas antiguas iglesias y todas ellas en territorio noruego. Son templos que impresionan por su belleza y localización, ya que casi siempre están situadas en medio de bosques, apartadas de los pueblos. Por lo que la gente debe caminar como 500 metros para llegar a ellas.
Mas el año de 1992 siete de estas magníficas construcciones fueron incendiadas, siendo algunas de ellas reducidas a cenizas. Los responsables: la comunidad satánica noruega, dirigida por Varg Vikernes, quien es un promotor del paganismo y la adoración a los dioses vikingos.
Todo este satánico movimiento ha sido impulsado a través de la agresiva música de Heavy Metal, con una serie de bandas noruegas que apoyan a Varg Vikernes. La música agresiva, es combinada con letras llenas de blasfemias, violencia, y depravación.
Actualmente Varg Vikernes esta recluido en prisión con una sentencia por asesinato. Aunque el movimiento que el promovió en contra del cristianismo, cobra cada vez más fuerza.

viernes, 24 de octubre de 2008

EL MILAGRO DE LA GORDITA

Allá por el “año del caldo”, un poco después de la época cuando “los perros se amarraban con longaniza”, vivía en el pueblo de Mezquitán, hoy barrio de Guadalajara (México), una mujer de origen indígena llamada María Antonia, quien a la muerte de sus padres recibió como herencia una casita con su huerta y una productiva tierrita que le proporcionaban lo necesario para su manutención; pero llegaron los malos tiempos, más las tranzas de un indio ladino que con marrullerías la despojó de buena parte de sus posesiones, dejándola prácticamente en la miseria. Tan solo le quedó la casita, aunque para mantenerse no le quedó otro camino que pedir limosna.
Pero como todo mundo la conocía como una mujer brava, enredosa y mitotera, no había quien quisiera apiadarse de ella, así que muy pronto comenzó a vérselas muy negras.
Ante la situación tan desesperante de pronto le llegó a María Antonia inspiración divina. Fue así como de pronto, precisamente en un viernes de cuaresma, se armó tremendo escándalo y el chisme corrió por todos los rincones. Todo mundo decía que en la casa de María Antonia había un antiguo cuadro del rostro de Jesús que estaba sudando.
Toda Guadalajara quiso prescensiar tan portentoso milagro, así que la casa de María Antonia de pronto se vio atiborrada de curiosos y devotos que llevaron flores, ofrendas velas de sebo y cuantiosas limosnas, que acabaron con las penurias de Maria Antonia.
El susodicho cuadro era un viejo óleo, de un pintor desconocido, realizado sobre un burdo lienzo de hilo grueso, que recibió Antonia como parte de su herencia.
Lo curioso de todo ello fue que el sábado ya no sudó el cuadro, ni el domingo, ni los siguientes días, pero el fenómeno se volvió a repetir el viernes siguiente y los subsecuentes, volviéndose una tradición la afluencia de peregrinos cada fin de semana.
La india María Antonia recaudó buenos dineritos, y no solo le ajustaba para comer bien, sino que había lo suficiente para tomarse sus tequilitas, a las que tanto era aficionada, con un indio que tenía como compadre, con quien se echaba sus buenas parrandas.
Al Cura de la Parroquia, le parecía bastante incongruente la actitud de Maria Antonia con el dichoso milagro, así que habló con el Sr. Obispo, para solicitarle su venia y trasladar el cuadro milagroso a la Parroquia, donde se le daría respetuoso culto. Pero al saber lo que se pretendía María Antonia montó en cólera y le dijo al Párroco que antes de que sucediera lo que pretendían, ella quemaría el cuadro y se acababa la cosa.
De todas formas, el Sr. Obispo mandó al Párroco con un notario para que certificaran el milagro; no fuera ser que se tratase de un burdo engaño. Y así Párroco y Notario, más dos frailes y dos seglares de testigos, llegaron a la casa, sin previo aviso, en el día preciso en que la pintura sudaba. Y en efecto, ante sus ojos se presentó el milagro, solo que como el notario era tan miope, arrimó tanto las narices que sintió demasiado caliente la tela; lo cual le hizo entender que había por ahí gato encerrado. Acto seguido tomó el lienzo, y al darle la vuelta se dio cuenta que tras él había pegada una gorda de maíz recién salida del comal.
Resulta que la india María Antonia, descubrió que poniéndole al lienzo la gordita caliente, el vapor de agua que desprendía pasaba a través de lo separado del burdo tejido y se condensaba en pequeñas gotitas al frente de la pintura, simulando perfectamente como si sudara.
Al ponerse al descubierto el astuto fraude, el cuadro fue condenado a la hoguera, mientras que María Antonia fue puesta de patitas en la cárcel, y su casa llena de sal para acabar con la vergonzosa situación.

domingo, 21 de septiembre de 2008

JOHN FRUM Y EL CULTO A LOS GRINGOS

Un antiguo profeta de la isla de Tanna, en Vanuatu, logró un gran número de seguidores, prometiendo un futuro de bienes y fortuna. Del cielo llovería la gracia y el bienestar para todos los que creyeran en sus palabras. Y los nativos le creyeron. John Frum sembró la esperanza y sus fieles miraban continuamente el cielo esperando la bendición divina.
Y un día repentinamente se escuchó un inesperado rugido que rompió la habitual tranquilidad de la isla, objetos extraños aparecieron por los aires y de ellos comenzaron a desprenderse enormes cajas llenas de provisiones. Los isleños de inmediato alabaron a su profeta John Frum, porque se estaba cumpliendo al pie de la letra sus palabras.
Los melanesios no conocían los aviones. Así que cuando llegaron los norteamericanos de la Fuerza Aérea a construir su base en la isla, fueron recibidos como auténticos mensajeros de su dios volcánico Kerapenmun, considerado el padre de John Frum. Por supuesto que los gringos jamás los sacaron de su error, al contrario, procuraron sacarle el mayor provecho posible.
La isla de Tanna prosperó con la ocupación norteamericana. Recibieron alimentos a cambio de trabajo, les construyeron caminos y viviendas. Y aquella base de reabastecimiento se convirtió pronto en uno de los sitios más seguros para el ejército norteamericano que combatía en la Segunda Guerra Mundial.
Cuando acabó el conflicto bélico los gringos se marcharon. Los nativos continuaron aferrados a sus creencias, más ahora levantando altares por toda la isla en honor de los invasores y celebrando una fiesta cada 15 de febrero en donde se iza la bandera norteamericana como un símbolo de enorme respeto.
Y llega a tal su devoción que hasta se tatúan en el pecho las letras “U.S.A.” Aun esperan el retorno de su profeta John Frum, aunque tienen la idea de que habrá de llegar en un avión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

domingo, 27 de julio de 2008

EL SANTO DE LOS MOJADOS

Cuenta la leyenda que hace poco más de 70 años, en la ciudad de Tijuana, una joven adolescente fue violada y asesinada. Y según el decir de ciertos testigos, el delito fue cometido por un soldado.
Tras ciertas conclusiones, un militar del que ahora nadie recuerda el nombre, fue señalado como culpable, más este culpó a su vez al recluta Juan Castillo Morales, a quien sus superiores juzgaron sin darle la oportunidad de defenderse.
El soldado Juan Castillo fue llevado por otros soldados hasta el cementerio Puerta Blanca de Tijuana ,y ahí le aplicaron la famosas “Ley de Fuga”, que consiste en dejarlo escapar para luego dispararle por la espalda.
La leyenda dice que Juan Soldado en lugar de huir se enfrento valerosamente a sus ejecutores, quienes lo fusilaron junto al cementerio, donde luego fue enterrado.
Años después de su muerte la gente comenzó a decir que él no había sido culpable y que su espíritu protegía a los necesitados.
Se levantó una capilla en el lugar donde cayó muerto. Desde entonces todo el que pasa por ahí debe poner una piedra y rezar un Padre Nuestro. Ese es el culto a Juan Soldado.
Las paredes de la capilla que resguardan la tumba de Juan Soldado están pintadas con leyendas diversas agradeciendo los favores concedidos. Además hay una gran cantidad de fotografías de personas que certifican su intervención divina, casi todas ellas de inmigrantes que llegan a esa frontera intentando cruzar hacia los Estados Unidos. Por ello se le considera el santo de los “mojados”. Por supuesto que Juan Soldado no está incluido en el santoral de la Iglesia Católica. Más esto a nadie le importa.

lunes, 21 de julio de 2008

LA VACA MAGICA

Cientos de camboyanos han viajado en las últimas semanas para ver a una gran vaca marrón que se cree cura el reumatismo y otros males, según dijeron fuentes oficiales el miércoles. "En las cuatro últimas semanas, han llegado unas 20 personas al día para ver a esta vaca", dijo Puth Chandarith, gobernador de la provincia de Kompot situada en el sur de Camboya.Campesinos enfermos muy pobres de la nación del sudeste asiático ofrecen incienso, velas, flores y agua al animal, que según dicen les cura lamiendo a los pacientes. Según cuenta el dueño de la vaca, un día se Salió del corral y fue a donde él estaba. Este hombre llamado Thun Nao, de 59 años, tenía problemas para caminar desde hacia bastante tiempo, y el animal se acercó y comenzó a frotar la pierna enferma de su año con uno de sus cuernos . Después asegura que pudo caminar perfectamente.
Las autoridades mantienen una gran atención sobre la vaca y su dueño para asegurarse de que los ingenuos pacientes, que compran sus ofrendas para la vaca al dueño del animal, no sean explotados por el propietario de la vaca.
El gobernador de esta provincia dice que muchos de los que van están realmente enfermos y más les valiera ir a un hospital que creer en que su curación llegará por esta vaca mágica, pero la fe es la fe, y cada quien busca su sanación como puede. Creer en el poder mágico de los animales es algo relativamente común en Camboya, donde una tercera parte de la población vive con menos de un dólar al día y no puede acceder a medicamentos modernos. También es común que las serpientes y las tortugas se asocian con poderes curativos.

viernes, 18 de julio de 2008

JESUS MALVERDE EL SANTO DE LOS NARCOS

Jesús Malverde nunca existió, más tiene aproximadamente 132 años en boca y corazón de muchas gentes, quienes lo consideran un santo y le han construido una capilla en Culiacán, misma que mantienen cubierta de flores en forma permanente, y le hacen una gran celebración con música y pólvora cada 3 de mayo.
Malverde es el santo que protege a los narcotraficantes, los ladrones y todos aquellos que se dedican a lo ilícito. Más Jesús Malverde es solo un mito, una leyenda que todos creen al pie de la letra, aunque no hay una sola prueba de su existencia.
Cuentan que fue un bandido generoso que actuaba, más que por maldad, por desacuerdo con la injusta distribución de la riqueza. Por ello robaba a los ricos y poderosos para luego repartirlo entre los más necesitados. Todo un Robin Hood a la mejicana.
A principios del siglo, tuvo un enfrentamiento con el ejército, en tiempos del gobierno de Francisco Cañedo. La batalla fue dura y Malverde resultó gravemente herido, más aún así logró escapar y esconderse sin problema en los escondrijos de la sierra.
Carente de una adecuada atención médica, pronto le llegó la gangrena sobre una de sus piernas, más se negaba a morir. Sabía que día con día se incrementaba el precio por su captura y esperó lo más que pudo, hasta que un determinado día, cuando sentía que su final estaba cerca, le solicitó a uno de sus compadres que lo entregara y cobrara la recompensa, para que luego la repartiera a los pobres.
Malverde fue entregado y la recompensa cobrada. El gobernador dispuso que fuese llevado a la horca y después de ello que lo tiraran como cualquier animal muerto, sin que se permitiera su sepultura.
Infinidad de personas desfilaron por el lugar donde Jesús Malverde fue arrojado y todos los que pasaban le fueron arrojando una piedra. Nadie podía decirles nada, pero al final el pueblo le hizo su tumba con todas aquellas piedras que le arrojaron.
En su actual capilla hay demasiados agradecimientos anónimos, algunos muy sencillos, otros de materiales duraderos y enmarcados en fina madera. Entre ellos se encuentran los que dejaron Caro Quintero, Ernesto Fonseca, Miguel Gallardo Félix o el propio Señor de los Cielos, Amado Carrillo Fuentes, quienes recibieron grandes favores del santo.
Las limosnas que se reciben son cuantiosas y el encargado de la capilla dice que desde 1973, fecha en que ocupó su puesto, se han entregado un promedio de diez mil ataúdes, un millar de sillas de ruedas y otro tanto de juegos de muletas; además de que se les permite a las personas de escasos recursos velar a sus muertos en la capilla. Todo ello, y por supuesto, sin costo alguno.
Y por cierto. Del dichoso compadre que cobró la recompensa, nadie volvió a saber jamás, se fue con todo el dinero de los pobres. Aunque seguramente siguió rezándole a San Malverde su novena por el gran favor recibido.

martes, 15 de julio de 2008

LOS CONVULSIONARIOS


El 1 de mayo de 1727 murió en Paris el diácono Francois Paris, un hombre cuya vida, al parecer, había sido un perfecto ejemplo de todas las virtudes que se supone deben adornar a un cristiano. Su tumba, en el cementerio de San Médrad comenzó a recibir visitantes cada vez en mayor número.
No pasó mucho tiempo sin que se rumorara que el diácono hacía milagros a quienes visitaban la tumba. Algunos jóvenes comenzaron a sufrir convulsiones nerviosas frente a la tumba de este santo hombre, mismas que al parecer resultaron contagiosas, aumentando día con día el número de convulsionados en el cementerio.
Algunas mujeres saltaban a gran altura, otras ladraban, otras maullaban; haciendo que se extendiera el rumor de que el espíritu del difunto se hacía presente en tales manifestaciones. Pronto se formó un movimiento en torno a todo ello al que se le denominó los “Convulsionarios” y que comenzó a tomar la apariencia de una secta de enloquecidos. Estos jóvenes convulsionarios acudían a la tumba en busca de castigo por sus faltas. Unos se hacían flagelar, otros se quemaban la lengua o los pies con carbones encendidos. Algunos devoraban páginas del Antiguo Testamento o se crucificaban clavándose de manos y pies.
Podían presenciarse escenas dantescas: gritos horribles, sollozos, cánticos religiosos en una especie de aquelarre final… hasta que las autoridades hartas de tanta esquizofrenia acabaron reprimiendo y anulando semejante fanatismo.

jueves, 3 de julio de 2008

EL DIA FINAL


En el año de 1831, William Miller, un líder religioso de Nueva Inglaterra comenzó a predicar que el fin del mundo llegaría el 3 de abril de 1843. Dijo que su descubrimiento estaba basado en un profundo estudio de la Biblia, y convenció a miles de norteamericanos de que esto era verdad.
Ante la cercancía del día final, sus seguidores regalaron sus bienes, quemaron sus casas y se quedaron únicamente con la ropa que traían puesta. Al llegar el día señalado se reunieron en las cumbres de las colinas y en los cementerios, seguros de que Dios los encontraría pobres, hambrientos y humillados y los llevaría sin titubeos directamente a su reino, donde tendrían las verdaderas y auténticas riquezas.
Cuando pasó el 3 de abril sin suceder nada, Miller fijó una nueva fecha: el 22 de octubre de 1844. Ya no tuvo el mismo apoyo de sus seguidores, más muchos continuaron esperando el nuevo día final. Y por supuesto que nada sucedió.
Los seguidores de Miller se quedaron absolotamente sin nada. Lo curioso de todo ello es que Miller jamás se deshizo de sus pertenencias y él continuó la vida como si nada, mientras sus fanáticos seguidores no tenían ni un techo en donde protejerse.