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jueves, 27 de octubre de 2011

TIPITAKA, EL LIBRO MAS GRANDE DEL MUNDO

¿Sabe usted cual es el libro más grande del mundo?. Se encuentra al pie de la colina de Mandalay, en Birmania. Esta dentro del recinto de la pagoda conocida popularmente como Pagoda Kuthodaw. Se trata del Tipitaka, o Canon de Pali, que es el escrito más antiguo que se conserva de la religión budista, escrito cinco siglos después de la muerte de Buda.

Este texto es el más importante para el budismo teravada. Y además de ser el libro más grande del mundo también es el más pesado, ya que sus páginas están hechas de mármol.

Fue realizado por orden del rey Mindon. Se nombró un comité de monjes para realizar el proyecto y asegurarse de que estuviera completamente libre de errores. El mármol se obtuvo de la cantera de la colina de Sagain, a 32 kilómetros de Mandalay. Tras su transporte, las placas de mármol eran pulidas y un escriba dibujaba el texto en ambos lados de la piedra. Luego se realizaba una revisión exhaustiva para prevenir cualquier error. Las letras eran finalmente talladas por expertos artesanos, tras lo que eran rellenadas con tinta dorada.

El trabajo inició el 14 de octubre de 1860 y finalizó el 4 de mayo de 1868. En total, el libro está formado por 729 "hojas", escritas por ambos lados. Cada hoja tiene 1.50 mts. de alto y 90 cms.de ancho. Cada página incluye entre 80 y cien renglones. El idioma del texto es pali, y está acompañado por su traducción al birmano.

Cada una de las 729 hojas fueron colocadas en el interior de un pequeño templo diferente dentro del recinto de la pagoda, que tiene 6 hectáreas de superficie.

Para dar una idea del tamaño de este libro, la versión impresa, realizada alrededor de 1900, estaba formada por 38 tomos de alrededor 400 páginas cada una, con un tamaño de letra regular.

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL VIOLIN STRADIVARIUS

Los instrumentos más caros del mundo son, sin lugar a dudas, los violines Stradivarius. En la actualidad existen cerca de 600 de estos afamados instrumentos Y para que se de una ligera idea de su valor, le diré que hace un par de años fue subastado el llamado “The Hammer”, porque todos tienen nombre,  en 3.5 millones de dólares.
Antonio Stradivari, originario de Cremona, Italia, logró un arte inigualable en la creación de instrumentos de cuerda. El barniz, la madera, el diseño y el esmerado trabajo artesanal de elaboración, le permitieron crear unos violines llenos de magia cuya seducción pasaría de generación en generación hasta llegar a nuestros días.
Stradivari era demasiado celoso con sus conocimientos de elaboración, no obstante lo transmitió a sus dos hijos, quienes por desgracia no alcanzaron la misma calidad mágica de su padre, aunque su trabajo fue bastante notable.
Anotó la fórmula de su barniz, parte fundamental del sonido de sus instrumentos, en la tapa de la Biblia que guardaba celosamente en su casa, más posteriormente y para que no se difundiera el secreto, uno de sus hijos la destruyó. Desde entonces ha permanecido el secreto que confiere a los stradivarius una posición privilegiada.
Investigaciones realizadas por Joseph Nagy-vary, profesor de bioquímica y biofísica en la Universidad de Agricultura y Mecánica de Texas, parecen haber despejado la gran incógnita de los Stradivarius: la madera de abeto que éste usó procedía de Venecia, y se almacenaba en una bodega cerca del mar, Esto producía diminutos agujeros en la madera, solo visibles con un microscopio electrónico de 2 000 amplificaciones. Cosa que la madera curada en seco de los violines modernos no tiene. Según el decir de Nagy-vary, esto confiere riqueza y resonancia especiales al sonido.
En cuanto al barniz, incluía diminutos cristales de mineral que procedían de piedras preciosas molidas, formula surgida de los alquimistas, quienes lo preparar así en la creencia de que las piedras tenían propiedades mágicas. En un violín, estos cristales filtran los armónicos agudos y producen un sonido más puro y terso.
Nagy-vary puso a prueba su teoría al fabricar un violín con madera curada en la humedad y recubierta de un barniz que contenía polvo de piedras preciosas. Un experto calificó el resultado como “el mejor violín nuevo que jamás he escuchado”. La famosa violinista Zina Schiff quedó tan impresionada que tocó el instrumento en conciertos públicos.
De todas formas, el proceso es bastante costoso, y aún conociéndolo, muy difícilmente podrá un constructor de violines ponerle al instrumento el alma, el espíritu, la esencia con la que Antonio Stradivari daba vida a sus creaciones. Porque usted y yo sabemos que aunque le demos a dos chefs una receta y los mismos utensilios para realizar un platillo, al final se obtendrán resultados totalmente diferentes. Cada cosa que creamos lleva impregnada nuestra esencia.

viernes, 24 de junio de 2011

LAS VELAS


Parece ser que la vela se adoptó relativamente tarde para la iluminación casera. La más antigua descripción aparece en escritos romanos del siglo I d.C., y este nuevo invento se consideraba una obra de arte. Hechas de sebo, un extracto sólido casi incoloro e insípido de grasa de animal o vegetal, las velas eran también comestibles, y abundan los relatos acerca de soldados que, acosados por el hambre, devoraron sin titubear sus raciones de velas. Siglos más tarde, los guardianes de faros británicos, aislados durante períodos de varios meses, hicieron de la ingestión de velas una práctica profesional reconocida.
Incluso las velas de sebo más caras exigían que, cada media hora, se despabilara el extremo carbonizado de la mecha o pabilo, sin extinguir la llamar. Una vela que no se sometiera a esta operación, no sólo difundía una pequeña parte de su capacidad, sino que la llama, al arder muy baja, derretía rápidamente el sebo restante. De echo, en una vela que se dejara arder por sí sola, sólo se consumía el 5 por ciento del sebo, y el resto quedaba sin aprovechar. Sin que alguien las despabilara, ocho velas de sebo con un peso de una libra, se consumían en media hora. Un castillo en el que ardían cientos de velas de sebo por semana, requería un equipo de sirvientes encargados de despabilarlas.
Hasta el siglo XVII hubo compañías teatrales que contaban con un muchacho al que se confiaba esta tarea. Ducho en este arte, entraba de vez en cuando en escena, en ocasiones coincidiendo con un momento de tensión dramática, para recortar los pabilos carbonizados de las velas humeantes.
Aunque su entrada solía ser ignorada, si remataba con éxito la operación con todas las velas, el público le dedicaba un aplauso. Esta dif´cil tarea ya no tuvo objeto a partir de finales del siglo XVII, cuando se propagó el uso de las velas de cera de abeja, que se evaporaban parcialmente. La cera era tres veces más cara que el sebo, pero las velas fabricadas con ella ardían con una llama más viva.
La Iglesia católica ya había adoptado el lujo de los cirios de cera, y la gente muy rica los empleaba para las grandes ocasiones. Datos referentes a una de las grandes mansiones británicas muestran que, durante el invierno de 1765, sus habitantes consumieron mas de cien libras de velas de cera en un mes.
En el siglo siguiente, las velas de lujo serían la de cera blanquísimo y reluciente, la dura y amarilla de sebo vegetal, procedente de China, y la vela verde perfumada con laurel, utilizada en la costa nordeste de Norteamérica.
Se dice que las primeras velas fueron desarrolladas por los antiguos Egipcios, quienes  “Velas de Junco” o antorchas empapando los carrizos de sebo fundido, sin embargo, los romanos fueron los que mejoraron las velas utilizando pabilo, de esa manera  auxiliaban a los viajeros en la oscuridad, y proveían de lus a los hogares y sitios de culto. Al igual que los egipcios, los romanos utilizaban el sebo de las ovejas y vacas como principal ingrediente.
A finales del siglo XVIII, gracias al auge de la casa de ballenas, las velas comenzaron a hacerse con la esperma de las ballenas, el cual lo obtenían de la cabeza del animal. Tuvo gran éxito ya que las velas que se fabricaban con este material. No tenían olor desagradable, al prenderse, además de que no se reblandecían o deformaban con el calor del verano.
Las primeras velas y cirios se elaboraron con sebo, grasa animal que desprendía un humo negro poco atractivo; luego este ingrediente fue remplazado por la cera de abeja, un elemento de costo elevado que podría ser adquirido por los clérigos u las ricas minorías. A mediados del Siglo XIX, el desarrollo de la estearina como compuesto químico, originalmente producido a partir de la grasa (mineral) refinada que produjo grandes cambios en la técnica de hacer velas; se extendieron los tiempos de mayor duración, dureza y los colores se tornaron más opacos y de buen olor.
Hacia 1850 durante el proceso de refinación del petróleo, se descubrió una cera de color blanco azuloso que ardía limpiamente y no emitía olor desagradable, se le llamó cera parafina, que pronto sustituyó a los materiales que en ese entonces se utilizaban en la fabricación de las velas.
En la época colonial, se utilizó la cera que se obtenía hirviendo las bayas de árbol de la cera, si bien ardía limpiamente, el proceso de obtención era demasiado tedioso, , por lo que su popularidad disminuyó. Fue en el Siglo XIX, cuando se comienzan a fabricar las velas en maquinas de producción continua.
En la actualidad, las velas se encienden para crear un clima especial que según la ocasión, puede ser confortable, cálido, íntimo o romántico. Además constituyen un importante recurso decorativo muy usado durante las fiestas Navideñas y otras celebraciones especiales, en la que comenzamos a impregnarnos de esa energía de esa energía que transmiten, porque sin duda, un ambiente iluminado por velas está rodeado de un halo mágico que misteriosamente consiguen hechizarnos.
El origen de las velas es tan antiguo como la civilización humana, su utilización milenaria siempre ha sido asociada a fines místicos. En las diferentes culturas han sido usadas como medio de comunicación con los dioses, teniendo el cuerpo de la vela como cuerpo físico del ser humano, el pabilo se refiere a la mente  y la llama al espíritu.
No importa que tendencia religiosa se practique, las velas siempre han estado presentes en templos, altares, palacios, hogares, etc.
Las velas también han sido usadas para efectuar rituales tales como protección del hogar, atracción del ser amado, prosperidad, abundancia, salud entre otros.
Se ha dicho con frecuencia que cuando la llama de una vela es azul o sombría, hay un fantasma o espíritu en la casa  en las cercanías. En Alemania, una vela cuya llama se divida y parta, predice la muerte en la casa; una vela que suelte una chispa al aire, significa que pronto llegará una carta para aquél que esté sentado enfrente o más cerca de ella, había tres ocasiones principales en las que se encendían velas: En el nacimiento, para asegurar que los malos espíritus se mantuviesen alejados del recién nacido y en Roma esto ponía al niño bajo la protección personal de la diosa Vesta.
En el matrimonio, para impedir que “El mal de ojo” arruinará el futuro de la pareja, mientras que las velas encendidas en la muerte, eran una salvaguardia, pues ningún demonio se atrevería entonces a robar el alma del fallecido.
Las subastas de velas eran muy comunes en los siglos XVII y XVIII y se cree que aún existen algunas hoy en día. Se clavaba una aguja en una vela, a una pulgada bajo la mecha y la subasta continuaba hasta que caía la aguja, siendo la última oferta hecha antes de la caída de la aguja la que se aceptaba.
Contrariamente a lo que se diga, los ritos que se efectúan con velas son altamente efectivos. Ya que al prender una vela se está abriendo una puerta a otra dimensión, a otro plano astral superior, es muy importante que cuando prendamos una vela sea con un cerillo de madera para que la magia sea completa y cuando la apaguemos sea con la punta de los dedos mojados o con una campanita para sofocar la flama. Nunca debe soplarse ya que de lo contrario la magia será nula.

viernes, 26 de noviembre de 2010

LAS CANICAS

Cuando era pequeño como regalo de navidad solo recibía una bolsita llena de canicas, acompañada de unos dulces y en otras ocasiones un pequeño camioncito de hoja de lata. Sin duda que los niños de ahora chillarían furibundos si Santa Claus les hiciera semejante jugada, porque ahora todos esperan los carísimos juegos electrónicos y muñecos robotizados que se anuncian en la tele.

Pero yo no tuve semejante problema. Me encantaba recibir aquél puñado de canicas de barro, y, si me había portado bien, quizás hasta fueran de vidrio de hermosos colores. Algunas con hermosos diseños de gajitos que eran todo un lujo para los chiquillos de la época.


Con aquél valioso tesoro, pasábamos horas y horas de grandiosa diversión a la salida de la escuela. Después pasaba la temporada y las canicas las guardábamos en botellas vacías de refresco y las enterrábamos para resguardarlas, en un lugar escondido donde nadie pudiera encontrarlas. De esta forma era como todos los niños teníamos un tesoro escondido para sacarlo cuando volviera a ser temporada de jugar con ellas.


Para muchos este parece ser un juego propio de los tiempos medievales, y seguramente piensan que ya no hay niños que se diviertan con ellas. Yo también lo creía; hasta hace poco que con gran sorpresa me enteré que las canicas aún no han podido ser desplazadas por los sofisticados y caros juegos electrónicos.


Mientras que en Estados Unidos son censuradas por considerarse un peligro latente para los niños, y Latinoamérica han venido cayendo en desuso, los europeos continúan enseñando a sus niños a jugar canicas, siendo una tradición muy arraigada. Porque el juego de canicas tiene muchas cualidades pedagógicas: enseñan al niño a jugar en grupo, a someterse a reglas de juego, a realizar truques con sus compañeros y a coordinar diversos movimientos del cuerpo. Si nuestros niños ya no juegan canicas es porque nosotros, en nuestra pretensión de “darles lo mejor”, los hemos venido llenando de juguetes sofisticados que deterioran las capacidades de imaginación y creatividad de los pequeños, además de nuestros bolsillos.


Los arqueólogos han descubierto en sus excavaciones, guijarros, pequeñas conchas redondas, huesos de frutas y semillas que parecen ser los antecedentes de las canicas. Se dice que los niños romanos las jugaban con nueces y los judíos con avellanas. En Latinoamérica se han descubierto montoncitos de canicas como ofrendas mortuorias.


Es a partir del siglo XVIII, cuando el viejo entretenimiento de rodar canicas, impactando unas contra otras e introducirlas a un hoyo tomó forma. Primero fueron de barro crudo y después cocido, para luego evolucionar a las de piedra y posteriormente de vidrio.


Durante mucho tiempo fueron un trabajo artesanal, más ahora las cosas han cambiado drásticamente.


En 1930 nació en la Ciudad de México la empresa que hoy en día es la fábrica de canicas más importante del mundo. En sus inicios, producía 35 000 canicas de barro al día, más en vista de la demanda diez años después producía 80 000 piezas diarias. O sea que la producción se ha acrecentado en estos últimos años.


Vacor de México, la empresa a que hago referencia, dio un gran paso en el mercado internacional, gracias a la calidad e innovación de sus canicas, logrando competir e incluso desplazar a los fabricantes europeos. Hoy en día exporta el 80% de su producción a más de 42 países y fabrica la increíble cantidad de 20 millones de canicas diariamente.


La fábrica que se encuentra establecida aquí en Guadalajara, además de canicas de juguete, fabrica canicas para uso industrial, como las que se ponen dentro de los aerosoles, además de muchos otros usos un tanto insólitos. Actualmente produce esta planta 60 tipos de canicas en 13 medidas diferentes que van desde los 12 a los 55 mm. Así que aunque usted no lo crea, las canicas siguen y seguirán rodando por mucho, mucho tiempo.

jueves, 25 de noviembre de 2010

LIBROS DE LA ANTIGUEDAD

En la antigüedad, cuando aún no había imprentas, los libros se hacían a mano. Era un sistema complejo y delicado, que requería de enorme pericia y grandes cualidades artísticas, ya que cada libro que se realizaba era una auténtica obra de arte.

Hasta el año 1200 en Europa se hacían casi exclusivamente libros religiosos, Biblias o salterios (libros de salmos), y estos eran realizados por monjes, encargados de preservar y transmitir los textos sagrados, de ahí que su trabajo debiese alcanzar la mayor perfección posible.


Los monasterios albergaban una biblioteca que contenía cientos de libros realizados a mano, en su mayoría copias transcritas línea a línea a partir de un original prestado por otro monasterio.


Un amanuense, o realizador de libros, pasaba por un largo proceso de formación, antes de recibir cualquier tipo de encomienda. Debía aprender a escribir con el estilo elegante requerido y ser un experto dibujante, para cumplir satisfactoriamente con su cometido.


Cada trabajo era una gran hazaña. Pasaban horas y horas del día y de la noche, encorvados en las mesas de trabajo, gastando la vista e ignorando el dolor de espalda y el cansancio que se presentaba en su vientre, su pecho y sus brazos, para hacer algo que fuera realmente digno. Los amanuenses terminaban por convertirse en gente jorobada y de vista desgastada.


Si usted ha visto uno de estos libros, aunque sea en foto, sabrá que eran libros muy caros. Las hojas eran de fino pergamino, elaboradas con pieles de oveja o de cabra, aunque también se utilizaba la piel de ternera, mismas que requerían de una compleja y esmerada preparación. En primer lugar se lavaban las pieles con agua fría y se dejaban en remojo durante diez días en cubas de madera o de piedra que contenían una solución de cal. Antes de lavar nuevamente la piel se raspaba ésta a conciencia para eliminar cualquier rastro de pelo y, una vez seca, se frotaba con yeso y piedra pómez hasta obtener una superficie perfectamente lisa y uniforme. Para producir un libro de 340 páginas, eran necesarias unas 200 pieles de ternera.


La realización de un libro nunca corría a cargo de una sola persona, siempre intervenían en su elaboración un equipo, generalmente de monjes. Los amanuenses más experimentados eran capaces de transcribir hasta cuatro caras de texto en un día. Siempre escritas en letra gótica. Después las hojas pasaban a manos del ilustrador, quien llenaba los espacios que le habían dejado, para poner esos hermosos dibujos y letras garigoliadas que tanto realce le dan a estas obras. Por ello cada tomo le llevaba meses de trabajo a un equipo.


No todos los libros que se hacían eran en exclusiva para las bibliotecas de los monasterios. Durante la Edad Media, fue común que los ricos mandaran hacer sus libros. Por lo general eran Vidas de Santos, devocionarios e incluso bestiarios, que son los libros de animales fantásticos.


Los textos eran ricamente ilustrados, dependiendo del tema, con santos en sus tronos, iluminados con bermellón, pan de oro y azur; caballeros con armaduras persiguiendo a dragones y serpientes, rosas, guirnaldas y florecillas silvestres. Todo ello con una asombrosa combinación de colores y gran delicadeza.


Hoy estos libros son valiosas joyas que aún pueden contemplarse en algunos museos de Europa. E incluso es posible conseguir copias, aunque hechas con fotografías e impresas en papel fino, y aún así, resultan extremadamente bellas.

domingo, 12 de septiembre de 2010

EL ORIGEN DE LOS VIDEOJUEGOS

En los años 50 a un científico de los laboratorios BrookHeaven se le ocurrió hacer menos aburridas las presentaciones de capacitación que hacían de sus enormes máquinas computadoras, que eran armastrotes que ocupaban toda una habitación, conectando a un osciloscopio unos primitivos “joystick”, para simular un juego de tenis. El asunto resultó extremadamente divertido y cumplió con el propósito para el que fue creado. La clase fue más amena, aunque luego todo aquél artefacto fue desarmado y olvidado, sin que jamás fuera patentado el jueguito.

Estos laboratorios contaban con varias patentes muy importantes, pero no vieron en aquél jueguito nada de importancia. ¿A quien se le podría ocurrir patentar un jueguito estúpido, que para realizarlo requería de una enorme máquina con valor de varios millones de dólares?


Pero con el tiempo las computadoras se hicieron cada vez más pequeñas y baratas, hasta que a fines de los años setentas el fundador de Atari fabricó un pequeño aparato con el primer videojuego, al que llamó “Pong”, que era exactamente una réplica del creado en décadas anteriores por el científico de los laboratorios BrookHeaven.


El producto se convirtió en una locura a nivel mundial y el dueño de Atari ganó cientos de millones de dólares con él. Atari recibió una fuerte demanda de la empresa Magnavox, quienes alegaban que la idea original había sido de ellos, lo cual Atari reconoció, pero, como no había ninguna patente de por medio, la demanda resultó improcedente y Magnavox se quedó con ganas de fortuna.

viernes, 20 de noviembre de 2009

HENRY FORD Y EL V8

Henry Ford era un tipo fuera de serie. Sus contribuciones en el terreno automotriz hicieron historia y contribuyeron al florecimiento de esta industria. Pero en cierta ocasión se topó en el “imposible”. Su mente le permitió idear un motor de 8 cilindros en un solo bloque, así que llamó a sus ingenieros y les expuso el plan para realizar su proyecto. Los ingenieros escucharon con atención lo que Ford les solicitaba, se miraron unos a otros y el más atrevido de ellos expresó su opinión.
-Lo que usted nos solicita es “imposible” – pero Ford, que no se amilanaba a la primera, le dijo con voz firme y decidida. “No importa si esto es un “imposible” quiero que se pongan a trabajar y lo hagan”.
Los ingenieros salieron aquél día bastante molestos de su oficina, porque ya sabían lo que esto significaba: el patrón no aceptaba jamás un “no” como respuesta, debían de hacer lo que les pedía, o podían ir metiendo su cabeza en la guillotina.
Hicieron bastantes intentos. Elaboraron planos de muy diversa índole, realizaron una buena cantidad de pruebas, pero el “imposible” continuaba manteniéndose en sus cabezas.
Tiempo después Henry Ford convocó de nuevo a una reunión para analizar los progresos realizados en este terreno, y los ingenieros, llenos de apuración y cabizbajos le dijeron al patrón de nuevo que lo que estaba solicitando realmente era un “imposible” y por tanto irrealizable.
Subieron de tono las palabras. La discusión se volvió bastante acalorada. Llevaban meses trabajando en el proyecto, descuidando muchas otras cosas importantes, y no se midieron para hacerle saber a Ford que lo único que habían logrado hasta entonces era perder el tiempo.
De nuevo habló el atrevido diciéndole – Señor, llevamos meses en el proyecto, hemos analizado todas las opciones y es simplemente imposible embutir ocho cilindros en un solo bloque.
Ford sonrió con su característica ironía y con voz decidida les ordenó. “Prodúzcanlo de todas maneras!. La palabra imposible no existe. Esta es olo una palabra para los fracasados y ustedes no son unos fracasados, así que salgan de aquí y regresen cuando lo logren!”. Con esto estaba dicho todo. Ford se puso de pie, tomó sus cosas y salió de la sala de juntas rumbo a su oficina. Los ingenieros menearon la cabeza. Lo consideraron injusto, intransigente, autoritario y muchas cosas más. Pro sabían que no había otro camino a seguir. Tenían que proseguir su trabajo emprendido, hasta que alcanzaran ese “imposible”.
Continuaron las pruebas, las investigaciones. Y de pronto, como por arte de magia lograron que posible lo “imposible”. El motor de 8 cilindros fue realizado, dando de esta manera un empuje definitivo a la industria automotriz.
Henry Ford era así. Entendía muy bien el poder que existe dentro de los sueños. “Lo que tu mente puede creer, tu lo puedes conseguir”, sin importar lo que digan los expertos. Porque como él bien decía “La palabra imposible no existe. Esta es solo una palabra para los fracasados que se justifican para no luchar.
Sueña en grande y a pesar de lo que te digan los demás, tú puedes convertir tus sueños en realidad.”

viernes, 6 de noviembre de 2009

INOUE DAISUKE, CREADOR DEL KARAOKE

A principios del siglo pasado cualquier familia económicamente respetable tenía en casa un piano para amenizar las reuniones. Después llegó el fonógrafo, los tocadiscos y los modernos sistemas de reproducción de discos compactos.
Pero a la gente le gusta cantar, y para todos aquellos que no saben tocar un instrumento que les sirva para acompañarse, se inventaron las pistas, pero estas fueron rápidamente desplazadas por los famosos Karaokes; unos aparatitos que se conectan al televisor, y la gente puede cantar leyendo la letra de la canción en la pantalla. Así que ahora todo mundo canta en casa con el micrófono en la mano y sin temor a no saberse la letra. Pero ¿De donde surgió este aparato?
Karaoke es una palabra japonesa compuesta por las palabras Kara que significa vacío (sin palabras) y Oke (de orquesta). Este reproductor de pistas se convirtió en toda una moda en 1970 en Japón. Su creador fue Inoue Daisuke, baterista de una banda de rock.
Se dice que fue una ocurrencia que tuvo para hacer que la gente se divirtiera mientras ellos descansaban entre tanda y tanda, ya que tocaban en un centro nocturno. Para lograrlo contó con el apoyo de un especialista en electrónica, un carpintero y un ebanista. En tan solo tres meses realizaron el proyecto.
Inoue grabó las pistas en diferentes tonos para que se pudieran adaptar a diferentes voces; además agregó un aditamento especial para dar efectos y todo estuvo listo para que la diversión fuera total.
El karaoke fue todo un éxito. Los aficionados subían a la pista, colocaban una moneda de 100 yenes en el aparato y con micrófono en mano hacían la diversión de todos.
En un principio Inoue fabricó tan solo 11 máquinas, pero el invento se volvió tan popular que pronto tuvo que fabricar otras 10 000. El gran error de Inoue, lo cual es muy frecuente que suceda, fue que jamás patentó su invento y dejó que se le escaparan los millones del bolsillo, ya que el karaoke se convirtió en unos cuantos años en uno de los juguetes más vendidos a nivel mundial. Tan solo en Japón hay cerca de 50 millones de aficionados. Se calculan 14 000 negocios llamados Karaoque Box, donde la gente acude a toda hora a divertirse cantando las pistas musicales.
Inoue comprendió su gran error. Tuvo la fortuna en su mano y jamás se dio cuenta de ello. Ahora intenta seducir a la escurridiza diosa de la fortuna, con una trampa para cucarachas, misma que se instala dentro de la máquina karaoke, ya que en el 80 % de los casos los aparatos fallan porque anidan en ellos las cucarachas. ¿Usted cree que lo logre?

lunes, 20 de julio de 2009

LA ASPIRINA

Al lado de ríos, canales y bosques de clima húmedo se da el sauce blanco, un árbol que desde tiempos muy remotos se le han conocido sus propiedades medicinales. El físico griego Hipócrates recetaba remedios con hojas de sauce para aliviar problemas relacionados con el dolor, y muchos pueblos antiguos han utilizado las hojas y la corteza de esta planta, ricas en salicina para controlar el dolor y la fiebre.
La salicina fue obtenida por primera vez por Felix Hoffman, un químico que trabajaba para la compañía Bayer, hace cosa de cien años, y de ahí surgió la famosa aspirina. Uno de los medicamentos más conocidos en todo el mundo.
De esta pequeña pastilla que mide poco más de un centímetro de diámetro y 6 mm de grosor, se dice que se han fabricado más de 350 billones de píldoras, desde que comenzó a fabricarse y se consumen en la actualidad aproximadamente 2 500 aspirinas cada segundo en todo el mundo, mismas que si se colocaran una sobre otra, alcanzarían una altura de 30 metros. Tan solo en estados Unidos se consumen 16,000 toneladas de Aspirina al año. Y diariamente se consumen en todo el mundo unos 216 millones de ellas, que con esta cantidad se podría cubrir una superficie de 2.4 kilómetros cuadrados.
Según la revista Newsweek es uno de los cinco inventos más importantes del siglo XX, junto con el automóvil, el foco, el teléfono y el televisor. Hasta los tripulantes del Apolo XI, la primera nave tripulada que llegó a la Luna, la llevaban.
Es utilizada para curar la fiebre, el dolor o la inflamación, siendo además utilizada como valioso auxiliar para los resfriados comunes. Una aspirina al día puede prevenir ataques cardíacos y estudios recientes dicen que es gran auxiliar en los casos de los diabéticos, ya que mejora la capacidad de los enfermos para manejar la glucemia, además de que estimula la secreción de insulina.
Pero cuidado… en dosis altas es altamente tóxica. En los Estados Unidos se reportan anualmente más de 10 mil casos de intoxicación por aspirina. Muchos de estos casos finalmente mueren. Así que si usted la usa, tenga mucho cuidado y nunca la deje al alcance de los niños. Y no es apropiada, ni en dosis mínimas en menores de 4 años.

HISTORIA DEL SORBETE

La feria mundial de St.Louis se celebró en el año de 1904, conjuntamente con los Juegos Olímpicos. Cuarenta y dos estados y cincuenta y tres naciones tomaron parte en esta exposición.
Entre los vendedores de la feria, uno tomó la concesión de helados, y otro de wafles calientes. Con la muchedumbre que acudió a las exhibiciones, ambos negocios florecieron rápidamente; pero después de un día particularmente activo, la reserva de platos de cartón, donde el vendedor de wafles los servía con tres guarniciones diferentes, se agotó. Alarmado buscó afanosamente quien le vendiera platos en la feria, más nadie quiso hacerlo por temor a encontrarse luego en el mismo problema.
El vendedor de helados le propuso venderle con descuento parte de su nieve, para que al menos ganara algo y no fuera a perderlo todo.
El vendedor de wafles aceptó, aunque su inconformidad era grande porque el margen de utilidad en los helados era muy bajo, y aparte, no sabía que hacer con todos los ingredientes que ya tenía preparados para hacer wafles, ya que en ellos había invertido todos los ahorros de su vida.
De repente tuvo una brillante idea: hizo unos mil wafles; mientras estaban aún tibios los enrolló, según un patrón circular con la punta por abajo. A la mañana siguiente, vendió todo su helado, porque lo sirvió en el wafle enrollado, con lo cual había nacido el popular cono de la nieve.

lunes, 13 de julio de 2009

HISTORIA DEL LAPIZ

El año de 1564, una violenta tempestad derribó un enorme árbol en una población llamada Borrowdale en Inglaterra. La caída del árbol dejó al descubierto una masa de cierta sustancia negra de aspecto mineral. Los pastores de la localidad utilizaron pedazos de aquél material para marcar sus ovejas. Otros lugareños más astutos comenzaron a cortarlo en forma de varitas, que luego vendieron en las calles de Londres con el nombre de “piedras de marcar”, mismas que fueron utilizadas por los tenderos para hacer sus letreros en las cajas de frutas y mercancías.
No tardó el rey Jorge II en incautar el lugar y comenzar a explotar el mineral, que no era otra cosa que grafito. Mismo que fue utilizado para dar forma precisa a las balas de los cañones. El rey fue muy estricto con aquel valioso mineral. Y se registraba a los trabajadores meticulosamente para que no se lo robaran. Pero, como siempre suele suceder, la gente se las ingeniaba de una y mil formas para poder llevárselo a casa.
Aquellas barritas de grafito utilizadas para marcar y escribir tenían grandes deficiencias: se rompían con facilidad y manchaban las manos. Algún genio desconocido resolvió el problema enredando un cordel a todo lo largo de la varita y de esta forma se realizó el antecesor del lápiz, tan común hoy en día.
Un francés llamado Jacques Conté, un químico de reconocida fama, fue comisionado por Napoleón para que encontrara la forma de fabricar lápices, los cuales eran algo exclusivo de Inglaterra y Alemania. Pero el grafito de Francia era de inferior calidad, así que Conté le añadió arcilla a modo de complemento y coció su mezcla en el horno. Aquélla fórmula dio resultados espectaculares, ya que resultó ser mucho más eficaz que el grafito puro, logrando una mayor dureza que impidió el que se quebrara con facilidad.
El trabajo lo completó un carpintero e inventor de Massachussets, quien fabricó en su taller una máquina capaz de moldear la madera para introducir en ellas los pequeños cilindros de grafito y a continuación pegar dos secciones de ellas para darle forma a los lápices. Tal y como hoy los conocemos.
Ahora se consigue el mejor grafito del mundo en Sri Lanka, Madagascar y México; mientras que la arcilla para darle la dureza requerida, la mejor es de Alemania; la goma de borrar proviene de Malasia; y la madera más adecuada para los lápices es de cedro de California.
En la actualidad se producen más de 300 tipos de lápices diferentes. Y su uso es tan generalizado, que todos los grandes sueños y proyectos del hombre han comenzado con uno de estos pequeños utensilios en la mano.

lunes, 8 de junio de 2009

LOS CHILES

Cuando Cristóbal Colón se hizo a la mar no iba en búsqueda de tesoros, ni tierras por conquistar, sus intenciones eran encontrar otra ruta hacia el Lejano Oriente, la tierra rica en especie. Iba tras la pimienta, el clavo, la olorosa canela y el comino. De América llevó muchas cosas, que no eran ciertamente las pretendidas especies tan codiciadas, pero llevó consigo el chile, que con el paso del tiempo se convertiría en parte esencial de muchos platillos regionales de todo el mundo.
Todas las variedades de chiles, desde los más picantes hasta los más dulces, son originarias de América. Y alrededor del noventa por ciento de los chiles que se consumen en el mundo son de origen mexicano. Unas pocas variedades provienen de Centroamérica y Sudamérica, sobre todo del Perú y de la Cuenca Amazónica.
El chile recorrió prácticamente todos los caminos del mundo durante el siglo XVI y se arraigó de manera impresionante en países muy lejanos a nuestra Patria. En la India y Sri Lanka preparan el curry, una especie de mole oriental hecho con especies, que incluye los chiles. En Etiopía, el platillo nacional, llamado wat, es a base de chile; y lo mismo se preparan infinidad de platillos con nuestros legendarios chiles en Indonesia, Melanesia y Polinesia; además de China, India, Singapur, Vietnam, Corea, Tailandia, Europa, Canadá y por supuesto Los Estados Unidos. Ni siquiera la lejana Australia se resistió a este exótico condimento.
Pero además los chiles son utilizados en medicina, colorantes y hasta cosméticos. México enriqueció la cocina mundial con tres deliciosos manjares: el aguacate, el chocolate y el chile.

lunes, 27 de abril de 2009

ORIGEN DEL CHICLE

El año de 1860, el General Antonio López de Santa Anna se hospedó en la casa de Thomas Adams. López de Santa Anna había sido expulsado de México debido a su polémico periodo de mandato al frente de nuestro gobierno, y fue así como llegó hasta Nueva York.
Como es común en este tipo de situaciones, el Sr. Adams y su invitado pasaron largo rato charlando sobre muy diversos temas de su interés, siendo en uno de esos momentos cuando Thomas Adams le comentó a López de Santa Anna su deseo de realizar algo realmente grande. Había desempeñado diversos oficios totalmente improductivos, entre ellos el de fotógrafo, más ahora Adams y su hijo se habían propuesto encontrar la fórmula para fabricar neumáticos a bajo costo.
Fue entonces cuando el ex mandatario mexicano le sugirió a su anfitrión que experimentara con el chicle para intentar sustituir el caucho. Hasta ese momento, el chicle era totalmente desconocido fuera de México. Se trataba de una goma natural extraída de un árbol llamado chico zapote, originario de la península de Yucatán (al sur de México), y desde tiempos inmemoriales había sido utilizado por los mayas y aztecas para limpiar sus dientes y soportar el hambre y la sed en sus faenas o recorridos.
A Thomas Adams le pareció una excelente idea y con el apoyo de Santa Anna, logró conseguir una tonelada de esta resina, misma que le fue enviada directamente desde México. Más la idea no prosperó. Lo intentaron una y otra vez y de muy diversas maneras, más siempre desembocaban en el fracaso.
A Thomas Adams le costaba mucho trabajo aceptar el fracaso. Aquella enorme cantidad de goma amontonada en un rincón de su casa le exigía una respuesta, más los caminos parecían haberse agotado y, aunque doliera tomar la decisión, parecía haber llegado el momento de tirar el proyecto y la goma a la basura.
Fue entonces cuando cierto día miró a una niña comprar una goma de mascar de parafina en una farmacia. Su rostro se iluminó de inmediato. Recordó que López de Santa Anna mascaba continuamente una bola de chicle y le comentó que los indígenas mexicanos lo hacían. ¿Acaso no sería mejor el chicle que la goma de parafina?.
De inmediato regresó a su casa y lleno de entusiasmo le comentó a su hijo la idea. ¡El chicle podía utilizarse como goma de mascar!. Así que de inmediato se dieron a la tarea de hacer bolitas de chicle y envolverlo en papel de seda de colores, para luego ofrecerlo como un novedoso producto al dueño de la farmacia de la esquina. El negocio creció y fructificó de tal manera, que Thomas Adams patentó en 1871 una máquina para manufacturar goma de mascar y poco después fundó su propia compañía, logrando con ello el negocio más grandioso que jamás haya imaginado.

lunes, 26 de enero de 2009

EL CAFE RARO O CACA-CAFE

Si usted es de los grandes amantes del café, seguramente ya tiene noticia del llamado “Caffe Raro”, producido por la marca italiana DeLonghi y que es considerado el más caro del mundo. Esta a la venta en el bar Peter Jones Jones, en un centro comercial de la ciudad de Londres, y cuesta 50 libras (unos 60€) la taza.
Por supuesto que una persona en su sano juicio jamás se gastaría semejante cantidad en una simple tasa de café, aunque un verdadero amante de esta aromática bebida, haría hasta lo imposible por disfrutar, aunque fueran tan solo unas cuantas gotas de este néctar de los dioses. Más estoy plenamente seguro que muchos no nos atreveríamos a probar esta exquisitez ni aún cuando nos sirvieran gratuitamente una tasa. ¿Por qué?
El Caffe Raro es una creación de David Cooper, mezclando las dos variedades más exclusivas del mundo, el Jamaican Blue Mopuntain y el Kopi Luwak. Los granos de ésta última variedad mencionada, proceden de Indonesia. Para que adquieran su sabor tan especial, deben ser ingeridos por el gato de Algalia, o civeta, el cual solo digiere la cáscara y defeca las semillas, mismas que se abren antes de ser desechadas y las enzimas del sistema digestivo del animal hacen que los granos adquieran su sabor “tan especial”.
Los trabajadores recogen los excrementos, separando cuidadosamente las semillas, mismas que posteriormente pasan a ser tostadas para luego molerse y ser enviadas al centro de empaque que las hará llegar a los sitios de distribución exclusivos de Europa.
¿Gusta usted una tasa de caca-fe?
En Youtube hay un video muy ilustrativo al respecto.
http://mx.youtube.com/watch?v=wCG31fSAr4M

sábado, 27 de diciembre de 2008

HIGIENE Y PERFUMERIA

En cuestiones de aseo y belleza los hombres y “las mujeres” han tenido cada ocurrencia, que visto desde nuestra actual posición bien puede provocarnos risa, escalofrío o incluso repulsión. Nada más para que se de una ligera idea de lo que hacían nuestros antepasados, permítame decirle que los romanos se lavaban los dientes con orines y si eran de origen español, mucho mejor. La verdad no entiendo ni como conseguían los orines flamencos, ni me puedo imaginar el sabor que les quedaba en la boca después de semejante tratamiento.
Las mujeres griegas por su parte se hacían sus buenas mascarillas para pasar la noche, a base de carbonato y miel. Al levantarse se lavaban la cara con agua fría y volvían a embadurnarse el rostro con otra capa de carbonato muy diluido, lo que les daba una blancura tal, que hoy provocarían la envidia de un payaso. Complementaban la obra, aplicando con un pincel un tinte rojo diluido en vinagre, extraído de una flor espinosa de Egipto, que era muy cara. Y terminaban el maquillaje con toques de carmín en los labios y en los pechos. Y como las rubías estaban de moda ya desde ese tiempo, se teñían el pelo con zumo de azafrán, o de plano se ponían su peluca de color trigo.
Cleopatra fue para eso del maquillaje toda una experta, incluso escribió un tratado de belleza, hoy perdido, pero se conocen algunos fragmentos de él a través de otros escritores contemporáneos. Y por ello se sabe que se pintaba los párpados de color verde, usaba pestañas postizas y coloreaba las mejillas con una mezcla de rojo y bermellón. Previamente se había bañado con leche de burra mezclada con miel, y para disimular esas patitas de gallo de los ojos, usaba una crema a base de pulpa de albaricoque.
La leche de burra ha de ser muy efectiva, porque Popea, mujer muy amada por Nerón, acostumbraba llevar en todos sus viajes un rebaño de trescientos de estos animales para ser ordeñados cada mañana. Para luego proceder a darse un baño tibiecito y reparador para enfrentar las fatigas del día. Me imagino que tenía muchos pajes a su servicio por aquello de las moscas.
La lanolina, tan usada hoy en día para la perfumería y la cosmética, era conocida por las damas romanas. Se sacaba de la lana de las ovejas y se perfumaba fuertemente para evitar su olor original. Una esclava llenaba su boca de perfumes que esparcía sobre el rostro y el cuerpo de la dama a la que servía.
Petronio, quién vivió allá por el siglo I, describe a una dama en su obra Satiricón de la siguiente manera: «Sobre su frente bañada por el sudor fluía un torrente de aceites, y en las arrugas de sus mejillas había tal cantidad de yeso que se hubiese dicho que era una vieja pared decrépita surcada por la lluvia.
También por aquellos tiempos se consideraba hermoso que las cejas se juntasen sobre la nariz, para ello las mujeres usaban un compuesto de huevos de hormiga machacados con cadáveres de moscas.

EL LAPIZ

El año de 1564, una violenta tempestad derribó un enorme árbol en una población llamada Borrowdale en Inglaterra. La caída del árbol dejó al descubierto una masa de cierta sustancia negra de aspecto mineral. Los pastores de la localidad utilizaron pedazos de aquél material para marcar sus ovejas. Otros lugareños más astutos comenzaron a cortarlo en forma de varitas, que luego vendieron en las calles de Londres con el nombre de “piedras de marcar”, mismas que fueron utilizadas por los tenderos para hacer sus letreros en las cajas de frutas y mercancías.
No tardó el rey Jorge II en incautar el lugar y comenzar a explotar el mineral, que no era otra cosa que grafito. Mismo que fue utilizado para dar forma precisa a las balas de los cañones. El rey fue muy estricto con aquel valioso mineral. Y se registraba a los trabajadores meticulosamente para que no se lo robaran. Pero, como siempre suele suceder, la gente se las ingeniaba de una y mil formas para poder llevárselo a casa.
Aquellas barritas de grafito utilizadas para marcar y escribir tenían grandes deficiencias: se rompían con facilidad y manchaban las manos. Algún genio desconocido resolvió el problema enredando un cordel a todo lo largo de la varita y de esta forma se realizó el antecesor del lápiz, tan común hoy en día.
Un francés llamado Jacques Conté, un químico de reconocida fama, fue comisionado por Napoleón para que encontrara la forma de fabricar lápices, los cuales eran algo exclusivo de Inglaterra y Alemania. Pero el grafito de Francia era de inferior calidad, así que Conté le añadió arcilla a modo de complemento y coció su mezcla en el horno. Aquélla fórmula dio resultados espectaculares, ya que resultó ser mucho más eficaz que el grafito puro, logrando una mayor dureza que impidió el que se quebrara con facilidad.
El trabajo lo completó un carpintero e inventor de Massachussets, quien fabricó en su taller una máquina capaz de moldear la madera para introducir en ellas los pequeños cilindros de grafito y a continuación pegar dos secciones de ellas para darle forma a los lápices. Tal y como hoy los conocemos.
Ahora se consigue el mejor grafito del mundo en Sri Lanka, Madagascar y México; mientras que la arcilla para darle la dureza requerida, la mejor es de Alemania; la goma de borrar proviene de Malasia; y la madera más adecuada para los lápices es de cedro de California.
En la actualidad se producen más de 300 tipos de lápices diferentes. Y su uso es tan generalizado, que todos los grandes sueños y proyectos del hombre han comenzado con uno de estos pequeños utensilios en la mano.

sábado, 15 de noviembre de 2008

LOS LIBROS PROHIBIDOS

A mediados del siglo XVI, la Iglesia Católica, en un intento de preservar la integridad de la fe y el desarrollo de las buenas costumbres, decidió eliminar todos aquellos libros que fueran considerados perniciosos. Para lo cual el Papa Pío IV, el año de 1571, instituyó la Congregación del Indice de los libros prohibidos, misma que estuvo compuesta por varios cardenales y un prefecto, quienes revisaron las obras impresas con el apoyo de teólogos y profesores , atendiendo además denuncias de libros considerados sospechosos, terminando por negar la circulación de textos que consideraron dañinos para la fe y la moralidad de los cristianos, quedando todos estos libros condenados, señalados en el catálogo de libros prohibidos.
Y para dejar las cosas bien en claro, el Papa Paulo IV ordenó que además se difundieran una serie de sanciones a las que se hacían acreedores quienes los leyeran o editaran. Estas consistían principalmente en la excomunión, que incapacitaba a los creyentes para obtener los oficios y beneficios eclesiásticos y los condenaba a infamia perpetua. El índice estaba compuesto por tres partes: la primera señalaba los nombres de los autores, la segunda los libros proscritos y la tercera los títulos de los libros anónimos.
Acatando semejantes disposiciones, el Santo Oficio mexicano tomó las medidas pertinentes para evitar, en cuanto fuera posible, la introducción de obras desaprobadas, enfocando principalmente su atención a los libros provenientes de España. Aunque por supuesto jamás lograron frenar en su totalidad el ingreso a nuestro país de algunos libros que eran sumamente codiciados por los auténticos coleccionistas.
Cuando arribaban los barcos se ordenaba a los comisarios hicieran un examen minucioso de los libros que llegaban. Se exhigía en las aduanas una lista detallada de los mismos y cotejaban la lista proporcionada por la Iglesia para decomisar cualquier obra prohibida. Toda obra decomisada era enviada a los calificadores del Santo Oficio para su evaluación y posible censura. Allí el libro era examinado por dos o más censores; si se consideraba inofensivo se devolvía a su dueño, de lo contrario el texto era condenado a ser expurgado y se retenía hasta haber pasado por la debida censura, que consistía en tachar los textos inconvenientes que contuvieran errores de moral o dogmáticos. Y una vez tachados o mutilados, se regresaban a sus propietarios.
El Santo Oficio concedía algunas licencias para tener libros prohibidos. Ciertas organizaciones eclesiásticas tenían dichas licencias, mismas que eran concedidas con la única finalidad de contribuír a encontrar mayores argumentos para prohibir estas obras.
Los libros, en estos conventos o instituciones, siempre eran colocados en una sección censurada y de acceso limitado a la cual se le denominaba “el infiernillo”

El 14 de julio de 19666 el catálogo de libros prohibidos fue cancelado, y desde entonces la Iglesia Católica ha quitado las manos de este asunto.

sábado, 8 de noviembre de 2008

LOS CHILES

Cuando Cristóbal Colón se hizo a la mar no iba en búsqueda de tesoros, ni tierras por conquistar, sus intenciones eran encontrar otra ruta hacia el Lejano Oriente, la tierra rica en especie. Iba tras la pimienta, el clavo, la olorosa canela y el comino. De América llevó muchas cosas, que no eran ciertamente las pretendidas especies tan codiciadas, pero llevó consigo el chile, que con el paso del tiempo se convertiría en parte esencial de muchos platillos regionales de todo el mundo.
Todas las variedades de chiles, desde los más picantes hasta los más dulces, son originarias de América. Y alrededor del noventa por ciento de los chiles que se consumen en el mundo son de origen mexicano. Unas pocas variedades provienen de Centroamérica y Sudamérica, sobre todo del Perú y de la Cuenca Amazónica.
El chile recorrió prácticamente todos los caminos del mundo durante el siglo XVI y se arraigó de manera impresionante en países muy lejanos a nuestra Patria. En la India y Sri Lanka preparan el curry, una especie de mole oriental hecho con especies, que incluye los chiles. En Etiopía, el platillo nacional, llamado wat, es a base de chile; y lo mismo se preparan infinidad de platillos con nuestros legendarios chiles en Indonesia, Melanesia y Polinesia; además de China, India, Singapur, Vietnam, Corea, Tailandia, todo Europa, Canadá y por supuesto Los Estados Unidos. Ni siquiera la lejana Australia se resistió a este exótico condimento.
Pero además los chiles son utilizados en medicina, colorantes y hasta cosméticos. México enriqueció la cocina mundial con tres deliciosos manjares: el aguacate, el chocolate y el chile.

miércoles, 29 de octubre de 2008

LA BURUNDANGA

En el los Andes sudamericanos, parte de Colombia y Perú existe un árbol llamado Brugmansias, aunque popularmente lleva los nombres de Borrachero, Campanilla, Floripondio, Huanto, Huacacachu, Maicao, Tongo y otros.
De este árbol se extrae una sustancia muy especial que llaman científicamente escopo-lamina, misma que desde tiempos muy remotos la utilizaban los chamanes o curanderos de las tribus para el tratamiento de enfermedades. Los chibchas de Colombia la mezclaban con un fermento obtenido del maíz llamado chica, el cual le daban de beber a los esclavos y viudas de los líderes muertos para llevarlos a un estado de letargo antes de ser quemados vivos junto al cadáver de su amo o esposo.
En Perú era fermentada y agregada a otras sustancias para producir el medio ideal de comunicación con sus ancestros logrando una especie de hipnosis con alucinación colectiva. También se ha empleado esta sustancia en los rituales del vudú como parte de la manipulación o sugestión de sus seguidores o víctimas.
En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, una expedición alemana llevó muestras de la planta a la Alemania Nazi, donde el nefasto profesor Mengele, experimentó con ella en lo que denominó “suero de la verdad”
También al parecer fue una droga utilizada por la CIA para aplicarle en sus detenidos en proceso de investigación.
Pero en la actualidad, se le conoce como Burundanga, y es una terrible arma que ha caído desgraciadamente en manos de los delincuentes. Al parecer hacen que su víctima la consuma a través de un engaño, y poco después anulan totalmente su voluntad, convirtiéndolo en un ser del todo indefenso capaz de obedecer cualquier indicación que se le haga. Y bajo estas circunstancias le pueden inducir a cometer cualquier tipo de delito.
Quien consume burundanga comienza por tener visión borrosa, resequedad en la boca y estreñimiento. A nivel del sistema nervioso produce sedación, embotamiento, alucinaciones, confusión y alteración de la química.
De esta forma los delincuentes pueden violar mujeres sin que opongan ninguna resistencia, o le roban sus pertenencias a las personas, al grado de que hasta la misma víctima colabora ayudándoles a cargar las cosas, o yendo con ellos al cajero automático para sacar el dinero de su tarjeta.
Este problema se ha incrementado en los últimos años en Sudamérica. Vacían las casas y oficinas de sus víctimas, les dejan en ceros sus cuentas bancarias, y lo peor de todo es que cuando recobran la lucidez, no recuerdan absolutamente nada, les queda una enorme laguna mental, donde lo único que se recuerda es que comenzaron a sentir mareos y a partir de ese momento perdieron la conciencia.

EL CABELLO

Una persona normal tiene entre 120 000 y 150 000 cabellos en la cabeza.
El cabello crece cerca de 20 centímetros por año, más rápidamente en el verano y en la noche que en invierno o durante el día. Después de tres años, el cabello será sustituido por otro que nace en el mismo poro.
La testosterona, una hormona masculina, estimula la secreción de la glándula sebácea a la cual está ligado el cabello, disminuyendo su vida y acentuando la caída. Por eso, la calvice afecta principalmente a los hombres.
Los cabellos están tan firmes en la cabeza que aguantan un peso de 80 kilos. Una trenza aguantaría entre 200 y 300 kilos.
En la antigüedad, los egipcios, para evitar la calvice, se aplicaban en el cuero cabelludo una mezcla de grasa de león, hipopótamo, cocodrilo, cabrito y cobra.
El emperador Julio César tenía otra fórmula: ratas quemadas, dientes de caballo, grasa de oso y vísceras de venado. Por supuesto que ni una ni otra, servía absolutamente para nada.