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viernes, 30 de septiembre de 2011

LA PLENITUD DE LA VIDA

Sin un ideal, si un propósito en la vida, sin un esfuerzo constante por superarse y sin una continua acción para llevar a cabo dichos objetivos, podríase decir que la vida carece de total significado.
El ser humano debe estar en constante evolucion, porque la vida es un continuo movimiento; nada en ella permanece apacible, nada se mantiene estable; la existencia debe ser una búsqueda contínua de realización, una continua fijación de metas, una permanente conquista de logros.
Nada nos debe dejar plenamente satisfechos, ningún éxito, por muy grande que éste sea, debe arrebatarnos el deseo de ir hacia nuevas conquistas. El placer total no esta en llegar a la alta cima, sino en el esfuerzo que se realiza cotidianamente para lograr nuestra meta.
Día tras día, sin desistir jamás, tenemos que esforzarnos para incrementar nuestra valía. El pleno aprovechamiento de nuestros talentos, el incremento constante de uestros valores intelectuales morales y espirituales, nos llevará a la total realización de nuestras vidas.
Abre muy bien tus ojos, que aún existe la vida esperando que quieras vivirla. Aprende cosas nuevas; llénate de sabiduría. Si rompes un poco la rutina, también acabarás con la monotonia.
Frente a tí hay nuevos horizontes, cosas tan grandes como aún no te imaginas. Hay tantas y tantas cosas para tí reservadas,q ue solo bastará que te atrevas a dar lo mejor de tí mismo, para que de inmediato comiences a recibirlas.
¿Tú qué opinas?

viernes, 20 de noviembre de 2009

HENRY FORD Y EL V8

Henry Ford era un tipo fuera de serie. Sus contribuciones en el terreno automotriz hicieron historia y contribuyeron al florecimiento de esta industria. Pero en cierta ocasión se topó en el “imposible”. Su mente le permitió idear un motor de 8 cilindros en un solo bloque, así que llamó a sus ingenieros y les expuso el plan para realizar su proyecto. Los ingenieros escucharon con atención lo que Ford les solicitaba, se miraron unos a otros y el más atrevido de ellos expresó su opinión.
-Lo que usted nos solicita es “imposible” – pero Ford, que no se amilanaba a la primera, le dijo con voz firme y decidida. “No importa si esto es un “imposible” quiero que se pongan a trabajar y lo hagan”.
Los ingenieros salieron aquél día bastante molestos de su oficina, porque ya sabían lo que esto significaba: el patrón no aceptaba jamás un “no” como respuesta, debían de hacer lo que les pedía, o podían ir metiendo su cabeza en la guillotina.
Hicieron bastantes intentos. Elaboraron planos de muy diversa índole, realizaron una buena cantidad de pruebas, pero el “imposible” continuaba manteniéndose en sus cabezas.
Tiempo después Henry Ford convocó de nuevo a una reunión para analizar los progresos realizados en este terreno, y los ingenieros, llenos de apuración y cabizbajos le dijeron al patrón de nuevo que lo que estaba solicitando realmente era un “imposible” y por tanto irrealizable.
Subieron de tono las palabras. La discusión se volvió bastante acalorada. Llevaban meses trabajando en el proyecto, descuidando muchas otras cosas importantes, y no se midieron para hacerle saber a Ford que lo único que habían logrado hasta entonces era perder el tiempo.
De nuevo habló el atrevido diciéndole – Señor, llevamos meses en el proyecto, hemos analizado todas las opciones y es simplemente imposible embutir ocho cilindros en un solo bloque.
Ford sonrió con su característica ironía y con voz decidida les ordenó. “Prodúzcanlo de todas maneras!. La palabra imposible no existe. Esta es olo una palabra para los fracasados y ustedes no son unos fracasados, así que salgan de aquí y regresen cuando lo logren!”. Con esto estaba dicho todo. Ford se puso de pie, tomó sus cosas y salió de la sala de juntas rumbo a su oficina. Los ingenieros menearon la cabeza. Lo consideraron injusto, intransigente, autoritario y muchas cosas más. Pro sabían que no había otro camino a seguir. Tenían que proseguir su trabajo emprendido, hasta que alcanzaran ese “imposible”.
Continuaron las pruebas, las investigaciones. Y de pronto, como por arte de magia lograron que posible lo “imposible”. El motor de 8 cilindros fue realizado, dando de esta manera un empuje definitivo a la industria automotriz.
Henry Ford era así. Entendía muy bien el poder que existe dentro de los sueños. “Lo que tu mente puede creer, tu lo puedes conseguir”, sin importar lo que digan los expertos. Porque como él bien decía “La palabra imposible no existe. Esta es solo una palabra para los fracasados que se justifican para no luchar.
Sueña en grande y a pesar de lo que te digan los demás, tú puedes convertir tus sueños en realidad.”

viernes, 6 de noviembre de 2009

UN VASO DE AGUA PARA TERRY

Terry Schiavo tenía sobrepeso, así que decidió evitar en todo lo posible los alimentos. Por desgracia cayó en la terrible bulimia. Acudió a una clínica para ser atendida pero los médicos se equivocaron. No diagnosticaron una deficiencia de potasio y su negligencia desembocó en un paro cardíaco. Como consecuencia de ello, su cerebro se daño al no recibir por algunos minutos la debida oxigenación. Y esto desembocó a que Terry entrara en lo que llaman un “estado vegetativo”. Era el año de 1990. Y las esperanzas de una recuperación fueron prácticamente nulas.
Los años pasaron y Terry no dio el menor indicio de volver a la normalidad. Su esposo, como suele suceder en muchos de estos casos, rehizo su vida: se buscó otra mujer y con ella formó nueva familia. Aunque legalmente Terry continuó bajo la custodia de su marido. Pero tal y como sucedieron las cosas, conforme fueron pasando los años, que de tantos que pasaron sumaron hasta 15, Michael Schiavo, ex-esposo de Terry, se cansó de la obligación y emprendió un juicio legal para desconectarla de la máquina que la mantenía con vida. Su alegato era que alguna vez Terry le había manifestado que de llegar a un estado así, ella prefería la muerte.
¿Sería cierto esto?... ¿o lo único que pretendía era librarse para siempre de aquella mujer que ya le estorbaba en su vida?
Los padres de Terry, gente muy religiosa, se enfrascaron en un pleito legal con el yerno, que llegó hasta alturas insospechadas. La prensa tomó la nota y fue conocida ampliamente a nivel mundial. Intervino el Vaticano, el presidente Bush, y presionaron muchas organizaciones civiles y religiosas para que se respetara la vida de Terry. Pero Michael logró que los jueces de Florida fallaran en su favor. Y se ordenó que la enferma fuera privada de todo alimento, inclusive de agua, para provocar de esta manera el fatídico desenlace.
Mientras los padres de Terry desesperados acudían incluso hasta la suprema corte intentando apelar la sentencia, afuera del hospital una multitud gritaba protestas y acusaba de criminales a todos los responsables.
Scott Heldreth estaba con su familia viendo el televisor, cuando pasaron un reportaje sobre lo que estaba sucediendo con Terry. Joshua, su hijo de 10 años, le pidió a su padre que fueran a llevarle de comer. Scott sonrió benevolente y le explicó a su pequeño que aquello era imposible. La policía custodiaba el ingreso al hospital y no podían acercarse a Terry de ninguna manera. Más Joshua insistió tanto que su padre aceptó llevarlo al hospital, al menos para que se uniera a todos aquellos manifestantes que estaban en contra de la sentencia de muerte que se le había aplicado a Terry.
A las afueras del hospital había más gente de lo previsto. Familias enteras con pancartas gritaban protestas sin cesar. Scott ni cuenta se dio cuando Joshua se perdió entre la muchedumbre. Desesperado lo buscaron, pero el chiquillo había desaparecido. Poco después lo vió. Un grupo de policías lo sacaron del hospital esposado y lo subieron a una patrulla. Su delito... intentó pasar con un vaso de agua a la habitación de Terry.
Joshua fue obligado a redactar una carta de disculpa y a cumplir con 25 horas de servicio a la comunidad. En cuanto a Terry, después de casi dos semanas sin agua, ni alimentos, expiró.
Al parecer el único motivo que llevó a su marido a solicitar que fuera privada de la alimentación, fue que si se divorciaba de ella, perdía la mitad de los bienes, mientras que si Terry moría él se quedaba con todo

SARAH WALKER, MILLONARIA HIJA DE ESCLAVOS

Sarah tenía siete años de edad cuando quedó huérfana. Sus padres fueron esclavos, y una vez que obtuvieron la libertad, su vida no cambió demasiado, porque siguieron trabajando y viviendo en la miseria como antes. A la muerte de sus padres, la niña se fue a vivir a casa de su hermana, intentando escapar de la fiebre amarilla, causante de la muerte de sus progenitores. Se consiguió un trabajo como sirvienta, pero su cuñado era un tipo nefasto que la maltrataba y abusó de ella, por ello, a los 14 años se casó con el primero que le cerró el ojo. Con este hombre tuvo una hija que nació el 6 de junio de 1885. Su marido no fue nada extraordinario, pero al menos le dio una vida aceptable; por desgracia murió a los dos años de haberse efectuado el matrimonio. Y al aparecer por su casa nuevamente los problemas y la miseria, decidió irse con todo y su criatura a St. Luís donde sus cuatro hermanos trabajaban como peluqueros. Se instaló en casa de uno de ellos y trabajaba lavando ropa, o como sirvienta, ganando muy poco al día, pero ahorró todo cuanto pudo para darle educación a su hija.
Unas mujeres la invitaron a pertenecer a una asociación religiosa, y ella aceptó, sin imaginar siquiera que ahí cambiarían su forma de ver el mundo. Sarah se comportaba como hija de esclavos: siempre sumisa, callada e intentando pasar inadvertida. Pero esas mujeres le enseñaron a vivir con libertad, y a ella le gustó esa forma de pensamiento.
En 1890, Sarah comenzó a padecer una enfermedad del cuero cabelludo que le hizo perder la mayoría del pelo. Comenzó a experimentar cuantas lociones capilares, remedios caseros y medicinas encontró en su camino. Se volvió toda una experta, y fue entonces cuando se convirtió en agente de ventas de remedios y cosméticos. Pero esto no fue por mucho tiempo, porque se dio cuenta que quien se llevaba las ganancias era el patrón, así que decidió fundar su propia empresa. Y como por esos años volvió a contraer matrimonio, su primer producto salió con el nombre de Hair Grower de la Señora Walker. Realizado con una fórmula que, según decía, le había sido revelada en un sueño.
No tenía agentes de ventas, así que ella hacía el producto y luego iba de puerta en puerta ofreciéndolo a las amas de casa. El cosmético fue toda una sensación entre las mujeres de raza negra, porque en ese tiempo no había productos de belleza para las mujeres negras.
Poco tiempo después ya tenía todo un equipo de producción y ventas. Más de 1000 mujeres trabajaban de casa en casa como sus representantes, siendo la primera en tener una compañía de este tipo.
Dedicaba gran parte de su tiempo a idear estrategias de ventas y comercialización. Colocó anuncios en publicaciones dirigidas a la gente de color, realizaba reuniones de demostración de producto, otorgaba incentivos por ventas y un sin fin de cosas más. En 1908 construyó su planta de producción en Pittsburgh, además abrió una escuela para instruir a sus representantes sobre el tratamiento del cabello. Dos años después construyó otra nueva planta en la Indianápolis, junto con otra escuela de entrenamiento. Para ese entonces su equipo de ventas trabajaba en una tercera parte del territorio norteamericano. Y le iba tan bien, que se mostraba muy generosa realizando donativos a instituciones de beneficencia.
En 1916 instaló sus oficinas generales en la ciudad de Nueva York, dejando a cargo de su hija y un antiguo maestro de escuela, el manejo de otros sectores del negocio. Todo iba viento en popa. El negocio prosperaba como nunca. Pero algo comenzó a inquietar su corazón: eran tantos los ultrajes que recibían los negros, que se involucró en la lucha social. Apoyó en todos los sentidos a una asociación que luchaba por la igualdad de razas. En julio de 1917, cuando una multitud blanca asesinó a más de tres docenas de negros en St. Louis, Sarah Walker organizó un grupo de protesta que se presentó en la Casa Blanca exigiendo justicia e igualdad.
Sus negocios continuaban con un crecimiento insólito, y ella organizó a sus agentes en clubs que trabajaban tanto a favor de la empresa como de la actividad social. Fue la primera en realizar una enorme convención nacional de mujeres en Los Estados Unidos. Ahí recompensó el esfuerzo de sus vendedoras y animó el activismo social. Aún se recuerda su frase “éste es el país más grande bajo el sol. No debemos jamás abandonar nuestro amor a esta tierra, nuestra lealtad a la Patria y nuestra protesta contra el mal y la injusticia”.
Alguna vez le preguntaron cuál era el secreto para hacer una empresa de tan enorme magnitud. Ella contestó con toda franqueza que todo era cuestión de tenacidad y perseverancia, fe en Dios, hacer productos de calidad y repartir honestamente entre todos los trabajadores las ganancias del negocio. Creía firmemente que quien no reparte lo ganado entre sus colaboradores, jamás logrará un éxito completo. Además agregaba que hay que estar siempre dispuesto a enfrentar hasta lo que parece imposible.
Sarah Walker murió a la edad de 51 años el año de 1919. Para ese momento ya era considerada la mujer de color más rica de la Unión Americana, su negocio estaba valuado en varios millones de dólares. Y su hija heredó la fortuna y el talento para manejar los negocios, dando continuidad a la gran obra iniciada por Sarah.
En 1998 el servicio postal norteamericano editó un timbre en su honor, y hasta existe un teatro, realizado con donativos de su fundación, para el fomento de las artes afro-americanas.

martes, 14 de octubre de 2008

EL AGUILA

El águila puede llegar a vivir hasta 70 años. Más a los 40 sus uñas se han vuelto tan largas y flexibles que no pueden sujetar a las presas de las cuales se alimenta. Su pico alargado y en punta, se curva demasiado y ya no le sirve. Además de que sus plumas se han vuelto viejas y le provocan grandes dificultades para ejercer su vuelo.
Es entonces cuando se le presentan dos grandes alternativas: dejarse morir... o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que le llevará aproximadamente 150 días. Este proceso consiste en volar a lo alto de la montaña y construir un nido en la parte más segura posible; siempre en alguna buena peña; y una vez preparado el sitio comienza a golpear la roca con el pico... hasta arrancarlo. Luego espera a que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer procede a desprender una a una sus maltratadas plumas.
Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y festejo para vivir otros 30 años más.
¿No habrá alguna buena lección por aprender de todo esto?

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