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domingo, 4 de enero de 2015

UN MEXICANO DE PRIMERA


Hace algunos años, trabajando como vendedor en una tienda de instrumentos musicales, me tocó atender a un joven que venía acompañado de su padre.
El chico me solicitó que le mostrara una de nuestras mejores guitarras eléctricas que tenía en exhibición. Y después de conectarla a un buen amplificador, nos mostró que tenía buenas habilidades para la música.
Todo estuvo perfecto, el joven se entusiasmó con la guitarra y yo también me sentí muy entusiasmado, porque todo parecía que concluiría con una venta excelente. Más el papá del muchacho considero que el instrumento valía más de lo esperado.
"Hijo, si yo te compro esta guitarra no la vas a apreciar como se debe" - le dijo aquél hombre a su vástago, con palabras firmes, pero bondadosas. Luego continuó, "Junta la mitad de lo que vale y yo te pagaré el resto".
El joven aceptó con resignación y agradeciendo la atención que les otorgamos, se marcharon prometiendo "algún día" volver.
Apague el amplificador, desconecte la guitarra y le colgué de nuevo en su lugar de exhibición. Y no terminaba aún con mi trabajo de acomodar las cosas, cuando me fue necesario atender una llamada telefónica. Unos diez minutos después volví al lugar donde habían estado aquél padre estricto y su hijo, para terminar de poner en orden la pequeña sala y fue entonces cuando descubrí la cartera.
Ahí, a un lado del mueble donde estuvo sentado el papá, estaba una cartera de muy buen ver y aparentaba tener una buena cantidad de dinero. Ni siquiera me moleste en ver cuanto traía. Había diferentes tarjetas de crédito y una identificación (que me confirmó que el dueño de la misma, era el papá del joven guitarrista).
Encontré tarjetas de presentación, así que de inmediato llamé al número telefónico, que resultó ser de su negocio y le dejé el reporte a la secretaria, para que le informara a aquél hombre que teníamos su cartera en la tienda de instrumentos. Le dí además mi nombre, para que supiera con quien dirigirse. No tardó mucho en regresar. Ni siquiera se había dado cuenta de lo sucedido. 
Padre e hijo estaban sorprendidos. Y yo no entendía muy bien el porque aquella actitud de desconcierto.
"¿Porqué me regresa la cartera?" - me preguntó. Yo me reí y le contesté con simpleza: "Porque es suya y yo jamás me quedo con lo que no es mío".
Aquél hombre no quedó conforme e insistió. "Nadie regresa una cartera con dinero". 
La situación se me hizo un tanto chusca, así que sonriendo le dije: "Es que YO SOY MEXICANO!!!".
"Aquí todos somos mexicanos y no cualquiera actúa de esta manera" - me replicó.
Ante aquella aseveración, hice relucir mi sentido del humor y le contesté: "ES QUE YO SOY UN MEXICANO DE PRIMERA".
Padre e hijo rieron de buena gana. El hombre, abrió la cartera, saco un billete y me lo tendió. Pero en ese momento crucé los brazos y sonriendo le dije: "LOS MEXICANOS DE PRIMERA TAMPOCO RECIBIMOS EN UN CASO ASÍ UNA PROPINA".
El hombre meneando la cabeza y riendo de buena gana, guardó su billete mientras me preguntaba: "¿Gana usted comisiones por ventas?".
"Si señor" - fue mi respuesta. Y él, con una gran sonrisa, sabedor de que había perdido muy bien la batalla, agrega: "Deme por favor la guitarra".
¿Porqué te cuento todo esto?, ¿Para presumir de que soy honrado?. No, nada de eso. Solo que ante tantas situaciones tan desastrosas que se han presentado en nuestro México, me gustaría que todos los nacidos en este hermoso país, nos uniéramos para formar un frente en bien de nuestra Patria, demostrando abiertamente en cualquier lugar y ante cualquier situación que somos más los MEXICANOS DE PRIMERA!!!.

sábado, 6 de julio de 2013

PUEDO PORQUE PUEDO!! (3)

De pronto todo pareció complicarse en mi nuevo proyecto. Pese a que compré una computadora, que según me dijo el vendedor, era la gran cosa, aún así, bajar los videos de la videocámara resultó un desastre. Y todo, según lo supe después fue por culpa de un cable. Más el precio que debía pagar apenas comenzaba.
Una vez con el video listo en la PC, me di a la tarea de probar mi nuevo editor de videos recién instalado. Creía que los tutoriales del YouTube me habían solucionado todo, pero no fue así; el programa apareció ante mí como un monstruo de mil cabezas y no sabía ni por donde comenzar.
Puse el video en la Línea del tiempo y mi corazón se agitaba más de la cuenta; era una extraña mezcla de emoción y nerviosismo. Un momento agridulce que prometía nuevos dolores de cabeza. Y así fue. No pude eliminar el chroma. Lo intenté de un modo, de otro y de otro. Subía los ajustes y los bajaba. Más pese a todos mis esfuerzos, los resultados siempre fueron de lo peor.
Intenté serenarme, pensar las cosas con calma y buscar una buena solución. Salí a caminar un poco, y eso me hizo sentirme mejor, más al regresar a la computadora volvió el estrés a pegarme duro. El chroma no cedió y todos mis resultados fueron un autentico desastre.
Repasé los tutoriales una y otra vez y entonces me di cuenta que había cometido un grave error: había permitido que las sombras se proyectaran sobre la pantalla verde y para colmo de males, los reflectores estaban pésimamente colocados.
Le hablé a uno de mis amigos que trabaja videos y después a otro y luego a otro, pero nadie sabía como enfrentar un chroma. Al final me acorde de otro gran amigo que es Licenciado en Ciencias Audiovisuales. Le explique mi situación y me pidió que le enviara una muestra del video. Poco mas tarde me llamó para decirme: "Mi estimado Domi, lamento decirte que todas las estupideces que se pueden cometer al filmar con un chroma, todas, las cometiste tú".
Aquellas fueron sus primeras palabras y quizás las únicas que escuche con atención, ya que en ese momento sentí que me hundía en la depresión.
El problema no era tan sencillo. Mi amigo me recomendaba que filmara todo de nuevo y me quitara de problemas, porque jamás podría arreglar un video así. Pero yo no podía acatar su recomendación. La empresa le había pagado a los chicos que cantaron ante mi cámara para hacer el tutorial, y una vez terminado su trabajo, si les llamaba de nuevo, había que volver a pagarles esa sesión. Aunque lo peor para mí era el ir con mi amigo, el empresario y confesarle que me había equivocado en todo y que mi trabajo era una verdadera porquería.
Quizás hubiera sido bueno hacerlo, de perdida hubiera ganado en humildad, que buena falta me ha hecho siempre, pero quizás por orgullo o quizás porque jamás me rindo ante nada, volví a la computadora y continué con la lucha. Lo peor de todo es cuando tienes un problema así y ni siquiera sabes manejar las herramientas a tu alcance para resolverlo.
He dado infinidad de cursos motivacionales desde hace más de 20 años y siempre les he dicho a los jóvenes participantes: "NO TE RINDAS!!!, PASE LO QUE PASE, JAMÁS TE RINDAS!!!". Y ahora mis propias palabras llegaban como un eco rebotando en las paredes del tiempo. No debía rendirme. Tenía que resolver el problema a como diera lugar. Y estaba dispuesto a pagar el precio, aunque esto no era cuestión de dinero.
Poco tiempo después llegué ante Don Jaime y le entregué el video. Y como no podía esperar más para saber su opinión sobre mi trabajo, llevé todo en una USB y le mostré los videos en mi lap.
Don Jaime se mantuvo callado mientras los veía. Su mano izquierda sobre la boca parecía contener cualquier palabra que pretendiera escapar antes de tiempo. Mientras, yo sudaba frio. El momento me pareció eterno, aunque la verdad no vio mas que un poco de cada uno de los videos. Y al final levantó los ojos, quitó su mano de la boca y sonriendo me dijo: "Está mucho mejor de lo que pensaba. Te felicito."
Le tendí la mano y me despedí apresuradamente. Quiso extenderme el cheque de pago, pero le dije que luego volvía. La verdad no podía más con todo lo que sentía. Cuando salí de ahí, bajando las escaleras, sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas. Pero estaba feliz. Lo había logrado de nuevo. Una vez más me demostraba a mí mismo que puedo hacer todo lo que me venga en gana. El único requisito es... PAGAR EL PRECIO!!!.

lunes, 13 de mayo de 2013

PUEDO PORQUE PUEDO! (2)


Emprender una nueva aventura sin duda es algo excitante. Y me llenaba aún más de satisfacción el saber que me convertiría en el productor de una importante editorial. Pero una cosa es desear algo y otra tener la capacidad para realizar lo que anhelamos. Más sin embargo, siempre he creído que si deseas algo es señal de que puedes hacer lo que deseas. Todo es cuestión de que creas en tí y te lances a la aventura, dispuesto a pagar el precio que te habrá de exigir la vida para entregarte lo que anhelas.
Me sentí sumamente emocionado cuando tuve la videocámara en mis manos. Como niño en día de navidad, abrí la caja y sin tomarme la molestia de leer el instructivo, me dispuse a hacer mi primera prueba de filmación. La verdad no fue nada dificil, así que pensé que este asunto sería relativamente fácil.
Un par de semanas después de adquirida la videocámara, ya me sentía como un auténtico profesional
dispuesto a realizar un excelente trabajo. Había estudiado muchos tutoriales en YouTube, así que tenía la plena confianza en que todo saldría bien.
Mi amigo Don Jaime estuvo de acuerdo con el bosquejo que le mostré de cómo sería el trabajo, ya que incluso utilizaría un chroma key, para otorgarle un toque más contemporáneo al proyecto. Así que sin mayores preámbulos, contrató a un par de chicos para cantar en el video y se fijó la fecha de la primera sesión de filmación.
Todo me pareció perfecto. Los chicos cantaron muy bien. Se grabaron cinco temas en una sola sesión. Y no hubo ningún contratiempo importante. Más al llegar a casa se me presentó el primer problema. No me fue posible bajar los videos a mi lap. Ni idea tenía de cómo hacerlo. Busqué asesoría en YouTube, pero no entendí absolutamente nada. Me invadió de inmediato el estrés siéndome imposible conciliar aquella noche el sueño. Debía encontrar la forma de solucionar el problema. Recordé a uno de mis amigos que trabajaba con videos y le llamé. Me dió una explicación del porqué no podía bajar los videos a mi lap, la cual no entendí en absoluto, pero se ofreció a ayudarme con el trabajo, cobrándome una módica suma por bajarme los videos a una USB y que me fuera fácil ya laborar con ellos en el trabajo de edición.
Una vez que mi amigo me dio la USB con los videos me dí cuenta que mi calvario apenas comenzaba, porque mi lap tenía una memoria tan pobre, que le era demasiado dificil manejar todo el proceso y se trababa más de la cuenta, haciéndome imposible la realización óptima de mi trabajo. La única salida posible era... comprar un PC con buena capacidad, incluyendo una buena tarjeta de sonido, video y no se cuantas cosas más. Así que utilizando la tarjeta de crédito, adquirí una nueva computadora que me permitió confiar en que todos mis problemas quedarían resueltos. Pero... lo peor estaba aún por llegar.

domingo, 28 de abril de 2013

PUEDO PORQUE PUEDO! (1)


Cuando vi a mi amigo, el empresario dueño de una gran editorial, le dije: "Te estás quedando atrás, te faltan más revistas de otros géneros y además te iría muy bien si haces haces una nueva línea de revistas que incluya videos tutoriales.
Se me quedó viendo, mientras esbozaba una sonrisa que acentuaba aún más el montón de arrugas de su cara, y me dijo con palabras llenas de paciencia.
"Mira Domi, por múltiples problemas que no viene al caso mencionarte, no tengo quien me haga más revistas en este momento, y respecto a tu idea de un video tutorial, quiero decirte que eso es algo muy caro y complicado de hacer".
"¿Caro? ¿Complicado?"- Le replique con un tono un tanto inapropiado - . ¡Por favor mi amigo! Es como cualquier otra cosa, solo es cuestión de trabajo y creatividad. Eso es relativamente fácil de hacer!!!".
Y Don Jaime, mi ilustre amigo, me dijo: "Ok, si dices eso será porque lo puedes hacer, así que si aceptas, encargate de hacerlo y yo te lo pago". Así fue como caí en una vertiginosa historia, en la que aún me encuentro sumergido.
¡¿Cómo me atreví a aceptar realizar algo que jamás en mi vida había pensado hacer?!. Siempre fui arriesgado, atrevido, dinámico y no se cuantas cosas más. Por eso hice todo lo que se me ocurrió hacer en la vida: fui columnista de periódicos, organice muchos eventos con cantantes (Ricky Martin, Chayanne, Mago de Oz, Apocalíptica, T.A.T.U, Juanes, Paulina Rubio, José José y muchos más), subdirector de una cadena de venta de discos e instrumentos musicales, jefe de Recursos Humanos, jefe de Marketing, Label Manager, maestro de una secundaria, locutor de radio, presidente de un grupo juvenil, actor de teatro... pero... ahora me atrevía a aceptar un reto jamás imaginado.
Para comenzar necesitaba filmar videos tutoriales. ¿Había alguna vez realizado un video de esta naturaleza? ¡Jamás!; ni siquiera había tenido en mi vida una cámara fotográfica, mucho menos de video, y ahora me comprometía a hacer una revista con videos tutoriales, para su distribución y venta en todo México y algunas zonas de Estados Unidos. Además de todo lo anterior, había un pequeño problema: ¡No tenía videocámara, ni dinero para comprarla!.
Me sentí verdaderamente abrumado. Podía comprar la videocámara con mi tarjeta de crédito, pero para mí era demasiado dinero. Así que terminé por decidir confesarle a mi amigo que no tenía el equipo para hacer el trabajo.
Mi amigo el empresario me miró sorprendido. Después de escuchar mi confesión, me dijo: -No te preocupes Domi, pásame una lista de todo lo que necesitas, y su costo, y te daré el dinero para que adquieras el equipo.- Luego muy sonriente agregó - Creo en tí y sé que vamos a hacer muy buenas cosas-
Después de semejantes palabras no podía rendirme. Me llené de valor y me dije: "Puedo porque puedo!!!" Y me lancé a la aventura. Así fue como me olvidé de todo (hasta de escribir para este blog) con tal de hacer algo nuevo en mi vida. Ahora quiero compartir contigo un poco de esta experiencia. A ver que te parece.

sábado, 27 de marzo de 2010

LAS PALETAS DE TOCUMBO

Tocumbo, es un pueblo michoacano que no se parece a ningún otro pueblo mexicano. Es, en primer lugar, el pueblo más rico de México. Es increíble la cantidad de casas ostentosas y extravagantes que encuentran por cualquier colonia. Todo mundo tiene televisión por cable, antenas parabólicas, automóviles, casas con pisos de mármol y todos los lujos de la gente bien acomodada.
Este pueblo es el único en todo México que tiene todas las calles pavimentadas y cuenta con todo tipo de servicios. Aquí nadie puede quejarse de falta de agua, electricidad, drenaje y cosas por el estilo.
Además de todo lo anterior tienen una auténtica joya arquitectónica: la iglesia del Sagrado Corazón. Una obra moderna creada por el arquitecto Pedro Ramírez Vásquez, el mismo que construyó la nueva basílica de Guadalupe en la ciudad de México, el estadio Azteca y el templo de la hermosa Provincia en Guadalajara.
Aquí es totalmente obvio que la gente tiene dinero. ¿Cómo lo hicieron?.
Claro que tienen su secretito, y es de lo más simple que se pueda imaginar. Le voy a contar esta sorprendente historia de como a veces basta una idea muy sencilla y unas ganas enormes de trabajar para triunfar en este mundo. Porque también en México de que se puede, se puede.
Allá por los años cuarenta Agustín Andrade, quien había quedado huérfano cuando tenía seis años de edad, se fue de Tocumbo buscando nuevos horizontes. Tenía trece años de edad cuando llegó a León, Guanajuato, y encontró empleo en una paletería de la ciudad. Ahí aprendió el oficio. Seis años más tarde se fue a la ciudad de México, donde con $ 600.00 ahorrados abrió su primera paletería, a la cual le puso por nombre “La Michoacana”.
Casi al mismo tiempo, también salió de Tocumbo un primo de Agustín, llamado Ignacio Alcázar. Lo habían expulsado de la escuela por sus vagancias y esto le ocasionó demasiados problemas con su padre, así que decidió venirse a Guadalajara, aunque no traía un solo centavo en el bolsillo.En nuestra ciudad trabajó vendiendo periódicos, después en una paletería, - aunque él ya conocía el oficio porque había trabajado un poco con el único paletero de su pueblo -. Y como no logró gran cosa en Guadalajara decidió irse a la ciudad de México, donde vendió rebanadas de fruta, revistas viejas y cosas por el estilo. Cansado de tanto esforzarse sin conseguir nada, se marchó rumbo a los Estados Unidos. Juntó unos pocos centavos y se regresó a la capital, porque no le agradó vivir en el vecino país. ¿Y qué cree que hizo con los pocos centavos ahorrados?. Puso una paletería y le llamó… “La Michoacana”.
Ignacio no sabía lo que había hecho su primo Agustín. Habían caído en el mismo negocio; casi al mismo tiempo: los dos en la capital del país y habían curiosamente utilizado el mismo nombre “La Michoacana”.
Pero lo más grande de todo fue lo que sucedió después.Los negocios de Agustin e Ignacio pronto dieron lo suficiente para comenzar a abrir muchas otras paleterías por toda la ciudad de México. Agustín abrió ciento setenta y siete paleterías. Era un hombre mujeriego, con varias esposas y amantes. Tuvo 18 hijos y pronto sus hijos, esposas, amantes y empleados fieles pasaron a ser los dueños de aquél naciente imperio. Agustín había encontrado la fórmula para hacer dinero, y compartía su buena suerte con sus empleados fieles vendiéndoles las paleterías con facilidades de pago, mientras que él abría y abría nuevos negocios.
Ignacio primero invitó a sus hermanos y al comenzar a crecer a lo grande su cadena de paleterías, fue a su pueblo e invitó a sus amigos, primos, parientes y todo aquél que quisiera iniciarse en el negocio, a sumarse a su esfuerzo. A todo mundo lo apoyaban con un préstamo para que abriera una paletería, cobrando únicamente el 2 por ciento de interés. Esto les permitía pagar su deuda en un par de años y salir exitosos de la aventura.
¿Cuántos participaron en el negocio de “La Michoacana”. Prácticamente todos los del pueblo. En la actualidad hay un aproximado de 20 mil paleterías de “La Michoacana” en todo el país. Habiendo logrado colocar al menos una paletería en cada pueblo de México mayor a los mil habitantes. Y ha sido tan fuerte su crecimiento que han comenzado a invadir el mercado americano.
A veces una sencilla idea puede rendir grandes frutos, sobre todo cuando se pone calidad, buena atención y mucho trabajo.

viernes, 23 de octubre de 2009

LA SORDERA DE BEETHOVEN

En la primavera del año de 1801, Beethoven tocaba el piano en Viena, en casa de unos amigos. En aquél entonces ya era reconocido como un auténtico virtuoso del piano y gran compositor. Cuando el gran maestro estaba en el piano entraba en un auténtico éxtasis que permitía se desbordara toda su emotividad y virtuosismo. Los privilegiados amigos disfrutaban de aquella excelente interpretación, cuando de pronto se sorprendieron al escuchar como Beethoven apenas si rozaba las teclas sin provocar el más mínimo sonido. Se miraron unos a otros sin entender, porque el maestro parecía no darse por enterado de lo sucedido. Cuando Beethoven terminó su interpretación se mostró tan serio y formal como siempre, mientras ellos continuaron con su desconcierto, pensando que probablemente estaba sufriendo de un problema reumático.
Pero la realidad era totalmente diferente. Aquél verano Beethoven le escribió una carta a uno de sus amigos revelándole la situación tan difícil por la que estaba pasando. “Me siento verdaderamente desgraciado – le decía- Has de saber que mi oído se halla muy débil... cada día voy empeorando, y quizás nunca me llegue a curar. Apenas si puedo escuchar a una persona que me habla a media voz...”
Los médicos le dijeron que su sordera era incurable y empeoraría conforme pasara el tiempo. Aquella noticia fue devastadora. ¿Cómo se puede aceptar una situación de esta magnitud?. Toda su vida era la música, no había otra cosa que realmente le motivara. Quedarse sordo era lo peor que podía sucederle.
Conforme fue empeorando la situación el estado de ánimo de Beethoven fue decayendo. Comenzó a rehuir a la gente volviéndose apático y amargado. Tan solo unos cuantos sabían la verdad. Y a tanto llegó su amargura que dejó de componer y dar conciertos. Entonces pensó que su única salida era... el suicidio.
¿De qué sirve la vida si lo que más amas se destruye, se acaba?... Pero su amor por el arte lo detuvo. Le parecía un imposible abandonar el mundo antes de haber realizado todo lo que dentro de él exigía ser creado. Aún faltaban conciertos. Aún debía construir sinfonías. Y se decidió por la vida. Su espíritu volvió a elevarse, recobró su fuerza y gallardía y continuó adelante. En el momento en que salió de aquella terrible depresión, realizó una de sus grandes obras maestras: la Quinta Sinfonía, la sinfonía del Destino, que muchos después llamaron de “La Victoria”.
Sus más grandiosas obras las compuso cuando había perdido casi en su totalidad la capacidad auditiva. Jamás escuchó la grandeza de su Quinta Sinfonía, ni la hermosa belleza pastoril de su sexta, o la majestuosidad coral de la Novena u “Oda a la Alegría”. Cuando ensayó con la orquesta y coro esta última obra, gritaba “más fuerte, más fuerte!”, ya que tenía el deseo de escucharla, pero aquello fue imposible, estaba prácticamente sordo.
Un espíritu débil caería abatido sin posibilidad de levantarse ante una desgracia de esta naturaleza, pero Beethoven encontró en su debilidad la fuerza para salir adelante construyendo el resto que faltaba a su obra… lo que le haría inmortal y serviría de inspiración para infinidad de mortales en los siglos venideros.
Estés dondequiera que estés, aún dentro de la peor de las desgracias, frente a ti existe la oportunidad de construir lo más grandioso de tu vida.

domingo, 4 de octubre de 2009

EL CONOCIMIENTO ES PODER

EL CONOCIMIENTO

“El conocimiento es poder”
Francis Bacon
El que sabe menos que los demás es un ignorante.
Todos somos ignorantes de muchas cosas, y eso no es motivo para preocuparse. Poco o nada importa si desconocemos áreas, temas o materias que tienen escasa relevancia en nuestras vidas; la gravedad radica cuando ignoramos aquello que sí debemos de saber y que es parte vital para el buen desempeño de nuestra vida. Un buen actor no tiene la obligación de saberse todos los papeles de una obra, pero sí es indispensable que se sepa a la perfección su propio papel.
Cuando alguien no sabe lo que debe saber enfrenta serios problemas en su vida, entre ellos el rechazo de quienes le rodean.
El que sabe lo mismo que los demás es una persona común.
Nuestro mundo está lleno de personas comunes. Y con ello no quiero manifestar que sean por tanto irrelevantes. Más las personas comunes pasan siempre desapercibidas, se pierden entre la multitud sin que tengan un papel destacado dentro de “la obra”.
El que sabe más que los demás es una persona sobresaliente.
Hay quienes van mucho más allá que los demás. Gustan del conocimiento y se adentran en sus terrenos, disfrutando del placer de aprender sin que encuentren un límite para ello. Quienes saben más siempre son admirados y respetados por los demás.
EL HACER
El que hace menos que los demás es un flojo (o un discapacitado).
En el aspecto laboral nunca faltan los flojos que hacen menos que los demás. Siempre son los más renegones, los que de todo se quejan, los que de todos se cansan. Y por supuesto que siempre están disconformes con la empresa. Estos personajes siempre son rechazados por los demás (aunque no se los digan). Y son los primeros en ser despedidos.
El que hace lo mismo que los demás es una persona común.
En todas las empresas hay gente común que se limita a realizar sus labores y con ello cumplen con la encomienda. Son elementos básicos e indispensables es cualquier organización (como es el caso de producción), más su papel es limitado y carente de protagonismos. Por tanto, una persona así es relativamente fácil de reemplazar.
El que hace más que los demás es una persona laboriosa y destacada.
Nunca faltan los apasionados que dan más que los demás. Son aquellos individuos que dan tiempo adicional, que llegan más temprano y salen más tarde, que hacen su trabajo con empeño y con pasión, lo cual les permite destacar con facilidad, llegando, con el tiempo, a ocupar los puestos más importantes.
RESUMEN DEL SABER Y EL HACER:
Todos queremos ser exitosos, a todos nos agradan las mieles del triunfo, más solo llegarán a la meta aquellos que realmente hagan algo sobresaliente para lograrlo.
Quien quiera llegar lejos debe saber más y hacer más que los demás. No importa en que área nos desempeñemos, si somos constantes en el hacer y aprender, nuestra acción, aunado al conocimiento nos conducirá a la plenitud de lo que tanto deseamos.