domingo, 15 de junio de 2008

UN NIÑO PROBLEMA


Albert era un auténtico problema. A sus cuatro años su lenguaje era tan deficiente que apenas lograba pronunciar correctamente algunas cuantas palabras, cuando otros niños a esa edad son capaces de construir frases completas. Al ingresar a la escuela, la verdad es que no le fue nada bien, su deficiente forma de comunicarse y su lentitud para asimilar el conocimiento le ocasionaron múltiples problemas.

Era un chico realmente extraño, no le gustaban los deportes, prefería arrinconarse por ahí, sin hacer amistad con nadie y le daba por hablar solo. Todo esto le fue reportado a su padre, quien le llamó fuertemente la atención a su pequeño. Nadie logró imaginar que ese niño problemático e inadaptado se convertiría con el tiempo en el genial Albert Einstein

LA FORTALEZA DE ALMUT

Almut, era una grandiosa fortaleza, que se encontraba en medio de los montes de Elburz, al norte del actual Iran, no muy lejos del mar Casio, donde el terreno árido y desolado se convierte en agrestes cordilleras y valles recónditos de una naturaleza exuberante. Al sitio se le conocía como “el nido del águila”, y era un lugar prácticamente impenetrable. Enormes paredes verticales de cientos de metros de roca impedían cualquier intento de acceder a la fortaleza por otro camino que no fuera el angosto pasadizo que llevaba a la puerta principal, siempre resguardada por fieles seguidores del que fuera conocido como “El Viejo de la Montaña”.
Se llamaba Hassan Ibn Sabbah, un líder fanático de la fe ismaelita cuyo corazón se encontraba lleno de odio y sed de venganza. Tiempo atrás había jurado vengarse algún día del visir Nizzam, debido al cual Hassan había perdido el favor del sultán. Y esta turbulento sentimiento le llevó a reclutar jóvenes de los míseros pueblos de la comarca para fundar su imperio. Estos jóvenes se sometían absolutamente a su voluntad, el cual los entrenaba e inflamaba en la defensa de su fe, con promesas de un paraíso que podía mostrarles en vida.
Hassan había construido en su fortaleza el jardín más hermoso del mundo. Tenía toda clase de frutos, alrededor de los más hermosos palacios de la tierra, llenos de pinturas de animales y pájaros.
Había cañerías que fluían algunas con agua, otras con vino y otras con miel. El sitio era atendido por hermosos muchachos y muchachas que sabían tañir, cantar y bailar. Ahí solía llevar a pequeños grupos de sus seguidores para que conocieran lo que era una pequeña parte del paraíso. Tan solo llevaba a tan hermoso lugar a aquellos jovencitos destinados a una misión importante. Días antes de partir, Hassan drogaba a los elegidos sin que se dieran cuenta y los trasladaba en trance hasta su réplica secreta del paraíso. Eran recibidos por las doncellas que los acompañaban con cantos, placeres y diversiones, de modo que tras aquella deslumbrante experiencia, estarían dispuestos hasta dar la vida con tal de volver al paraíso, ya que sabían que la muerte sería su ingreso directo a aquél portentoso sitio de maravillas.
Los sarracenos de la comarca creían verdaderamente que ése era el paraíso. Por ello se convirtieron en los más temidos asesinos de la región. El primero en caer ante aquélla turba de fanáticos fue Nizzam-el-Molk, de quien Hassan había jurado vengarse, luego le siguieron muchos otros poderosos, en una espiral de atentados que se multiplicaban con los años, a medida que se ganaban más adeptos para la causa ismaelita.
El terror se expandió por toda Persia y dice la leyenda que el mismo Omar Khayyam, el ilustre poeta, llegó un día hasta los pies de Hassan con la intención de hacerle desistir de su locura. A pesar de que Khayyam y Hassan habían sido amigos en su juventud, no logró doblegar las perversas ideas de “El Viejo de la Montaña”. Khayyam se retiró de Amat y jamás pudo despejar la profunda tristeza y desilusión que le embargaba, al ver un mundo que enloquecía a su alrededor.
Parecía que nada podía detener la terrible máquina de terror que venía de aquellas montañas malditas. Hasta que un día llegó un enemigo más poderoso y terrible: los mongoles. El año de 1277 sitiaron la grandiosa fortaleza. No podían acceder a ella, así que sencillamente se quedaron rodeándola hasta que cayera. Se acabaron los frutos, se secaron los jardines, se agotaron las provisiones y llegó el hambre y la enfermedad. El hermoso paraíso terrenal se convirtió en sitio de basura y podredumbre. Fue por ello que Hassan un día abrió las puertas y cayó desfallecido ante sus enemigos quienes ahí mismo le dieron muerte.

LA ESCALERA DE ALEJANDRO

Cuentan que Julio César se puso a llorar el día que cumplió sus 33 años. No era precisamente de felicidad, sino por no haber logrado igualar a esa edad las hazañas de Alejandro Magno, a quien admiraba demasiado. Alejandro fue el más grande líder de la historia. Falleció precisamente a los 33 años, más para entonces el logro de sus conquistas se había extendido hasta el Oriente.
Alejandro Magno fue inteligente, astuto hasta el extremo y emprendedor como pocos. Un joven impetuoso cuya audacia no tuvo límites, sintiéndose capaz de hacer cualquier cosa.
En cierta ocasión Alejandro debió enfrentar varios frentes abiertos y uno de los más importantes era una revuelta de las ciudades de Grecia que cada vez cogía más fuerza. Era de vital importancia llegar con su ejército desde Macedonia a tierras Helénicas y el camino más rápido era a través del Paso del Tempe que lo ocupaba un ejército de Tesalios. La única forma posible de soprenderlos era escalar el barranco del Monte Ossa para alcanzarlos por la retaguardia. Los generales que lo acompañaban rieron y no tomaron en serio tal propuesta, pero Alejandro totalmente decidido insistió con dureza. Con cierto cinismo no faltó quien le dijera que para lograrlo deberían de tener alas. Alejandro le respondió: “Vamos a esculpir a marchas forzadas una escalera sobre el peñasco y pasaremos”. Luego dio las órdenes pertinentes. Mandó traer a 500 mineros del Pangeo, a quienes prometió una excelente recompensa y la libertad si en diez días le hacían una escalera en la montaña y por el lado del mar, para no ser vistos.
El incentivo funcionó mejor de lo esperado, en siete días Alejandro tenía su escalera lista. En partes de madera y en partes tallada en la piedra. Aquella misma noche, la infantería Macedonia con Alejandro Magno al frente (quien fue el primero en subir), accedió hasta la retaguardia del ejército enemigo. Los Tesalios nada pudieron hacer cuando al amanecer se vieron totalmente rodeados por 3000 soldados con su Rey a la cabeza. El general de los Tesalios no quiso meterse en problemas con alguien capaz de tal hazaña y dejó pasar a las tropas de Alejandro sin que estas sufrieran una sola baja.
Cuando el hombre se decide no hay montaña alta ni obstáculo que sea capaz de impedirle conquistar su meta. Una excelente enseñanza para todos aquellos que pretenden ir más allá de lo imposible.

LA HORCA PARA MI HIJO (0008)

Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero. Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos.
Su padre siempre le advertía que sus amigos sólo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles; después, le abandonarían. Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, ordenó a sus empleados que le construyeran un pequeño establo. Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito: “PARA QUE NUNCA DESPRECIES LAS PALABRAS DE TU PADRE”
Mas tarde, llamó a su hijo, lo llevó hasta el establo y le dijo: - Hijo mío, yo ya estoy viejo y, cuando yo me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío... Y yo sé cual será tu futuro.
- Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. - Venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando no tengas más nada, tus amigos se apartarán de ti. - Sólo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. - Fue por esto que construí esta horca.¡Es para ti!
- Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás enella. El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero para no contradecir a supadre le prometió que así lo haría, pensando que eso jamás sucedería.El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, y así comosu padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió susamigos y hasta la propia dignidad.
- Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir:Ah, padre mío... Si yo hubiese escuchado tus consejos... Pero ahora esdemasiado tarde.
- Apesadumbrado, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó:
- Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estabavivo, pero al menos esta vez haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa. No me queda nada más...
- Entonces, subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, y pensó:Ah, si yo tuviese una nueva oportunidad...
- Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta... Era el fin. Sin embargo, la viga de la horca era hueca y se quebró fácilmente, cayendo el joven al piso.
- Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes,muchos brillantes... La horca estaba llena de piedras preciosas. Junto con todo ello cayó una nota. En ella estaba escrito: “Esta es tu nueva oportunidad. ¡Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre.”
- Pese a todos los errores que un hijo comete, un padre siempre dará otra oportunidad a su hijo.

domingo, 8 de junio de 2008

DE LA VANIDAD HUMANA (0007)

Se cuenta de Don Pedro II, emperador del Brasil, que compadecido de ver tantos pobres enfermos que andaban tirados por las calles, o morían abandonados en míseras casuchas, se hizo el propósito de levantar en Río de Janeiro un gran hospital para poder dar cabida a todo necesitado: para esto acudió a los buenos sentimientos de su pueblo. Pero el pueblo no respondió al llamamiento como él esperaba y los ricos se hicieron de oído sordo.
¿Qué hizo entonces el monarca? Conociendo los deseos de los ricos plebeyos en acceder a un título nobiliario, hizo saber que todos aquellos que aportaran una cantidad considerable de dinero, para fines benéficos, serían condecorados por el Emperador con títulos nobiliarios de marqueses, duques y condes según fuese la cantidad del donativo.
Además todos los donantes serían homenajeados en una gran placa de mármol colocada al frente del nuevo hospital de beneficencia. Pronto se llenó la lista, y el levantar el hospital fue ya cosa de poco tiempo. El día de su inauguración, fue grande la expectación por ver la gran placa de mármol cubierta en terciopelo rojo, donde esperaban ver sus nombres esculpidos. Más cuando Don Pedro develó la placa, lo único que encontraron fue una frase en latín que decía “De la vanidad humana para la miseria humana”

EL COLIBRI (0006)

Se dice que los colibríes viajan hasta 3000 km en busca de alimento y humedad. Comen néctar de flores e insectos. Y como requieren tantas calorías por lo agitado de su vuelo, consumen un equivalente a lo que sería para una persona el ingerir 130 kg. de alimento en un solo día. Pueden vivir hasta 12 años, aunque su ciclo de vida regular es entre tres y cuatro años. Su velocidad de vuelo es de 48 km/h en vuelo normal y 80 km/h en escape.
En México y algunos países de América Latina, este hermoso animal, por desgracia, es cazado para efectos de brujerías y cosas por el estilo. Por ello casi me dio el infarto cuando fui por primera vez en mi vida a un tradicional mercado de mi ciudad, y vi bastantes colibríes disecados a la venta en un puesto de yerbas medicinales y artículos propios para la magia y brujería. Me pareció un crimen imperdonable.
Años después, entré a un pequeño restaurante, y después de haberle dado mi orden al mesero, abrí un libro y me puse a leer, pretendiendo hacer más amena la espera. Más no bien había comenzado la lectura, cuando de pronto entró al negocio un colibrí. Se quedó a medio restaurante batiendo sus alas, dejando a los presentes con las bocas abiertas y mudas por el asombro. ¿Qué hacía un colibrí ahí? Seguramente había entrado por accidente.
Después de unos breves momentos de mantener su vuelo estacionario, giró bruscamente dirigiéndose a una de las mesas, casi a la altura de los ojos de los comensales. Luego fue a otra y a otra, sin que nadie hiciera el menor intento de tocarlo. Todos sonreíamos con los ojos bien abiertos y llenos de incredulidad. ¡Que hermosísima avecilla. El colmo fue cuando con un rápido giro y ante mi total sorpresa se metió debajo de mi mesa, y al asomarme para buscarlo, con asombro me dí cuenta que se había parado, agarrándose con firmeza de la parte baja de mi pantalón.
Me sentí asombrado y lleno de desconcierto. Los clientes del restaurante se pusieron de pie para mirar lo que sucedía. Mientras yo, sin siquiera pensarlo un poco, extendí mi mano y lo tomé. El colibrí no opuso la menor resistencia, más todos los presentes pusieron cara de molestia y no faltó quién me suplicara que no le hiciera daño. Con aquél pequeño tesoro entre mis manos, me levante y abandoné la mesa, sintiendo la angustiosa mirada de todos sobre mí y su enorme desconcierto. Salí a la calle, y una vez ahí, abrí mi mano y lo dejé partir.
Pensé que volaría alejándose de inmediato del lugar, pero se metió de nuevo al restaurante, dio un rápido recorrido por entre las mesas, como para que todos lo disfrutaran de nuevo, y un minuto después salió del lugar, dejandonos a todos con una sonrisa en los labios y sin poder asimilar plenamente aquél insólito hecho.

MIGUEL Y MARIANA (0005))

Miguel era conocido de todos en la colonia. Traía siempre consigo un buen puñado de credenciales que supuestamente lo acreditaban como policía, lo cual le daba autoridad para notificarles a quienes se encontraba a su paso que si se portaban mal los llevaría a la cárcel. Por supuesto que todos le afirmaban ser buenos chicos, así que no había problema alguno.
También era muy común verlo con una revista de modas bajo el brazo, misma que le mostraba a todos los amigos, haciéndoles ver cuál sería el vestido que compraría para casarse con su amor eterno, Mariana, una guapa chica a la que adoraba y a quien jamás dejó de expresarle sus sentimientos.
Mariana lo quería mucho. Aunque era 20 años más joven que él, y además Mariana… tenía novio. Lo cual por supuesto no era muy del agrado de Miguel, quien se encelaba cuando la veía con el otro chico y amenazaba con traer una patrulla para que lo arrestaran, más las palabras dulces de Mariana, y su sonrisa cautivadora lograban aplacar el ánimo de su eterno enamorado y todo quedaba en paz.
Miguel nunca puso fecha para su boda con Mariana, siempre pregonaba que se casaría con ella, qué tipo de vestido le compraría e incluso invitaba a todos a la boda, más jamás les dijo cuando.
Un día a Miguel le detectaron cáncer y fue su enfermedad tan fulminante que en muy poco tiempo se consumió. Cuando ya se encontraba agonizante, Mariana llegó casa de Miguel acompañada de su mamá. Se acercó al lecho de su eterno enamorado y le hizo una pregunta: ¿Miguel quieres casarte conmigo?. La mirada de Miguel se iluminó cual si volviera a recobrar su plenitud de vida. Y apenas balbuceó un "Sí". Ella sacó de su bolso un par de anillos y en un momento lleno de emotividad, tomó la mano del moribundo y puso el anillo matrimonial en uno de sus dedos, mientras le decía: "Miguel, yo Mariana, te aceptó como mi esposo y prometo serte fiel por todos los días de mi vida". Después le dió a Miguel el otro anillo para que lo colocará en el dedo de Mariana. Él no fue capaz de pronunciar la promesa de matrimonio, solo balbuceó una frase ininteligible, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Después Mariana le dió un beso en la frente y así quedó sellado su compromiso. No hubo ningún ministro, ni juez, ni sacerdote presente. Ellos se unieron en matrimonio por la ley de su amor, hasta que la muerte los separara.
Miguel fue muy feliz aquél día, porque se cumplió su más grande anhelo. Al día siguiente falleció, cuando tenía 47 años de edad. Nunca llegó a viejo, porque siempre fue un niño a pesar de su edad. Era un niño Dawn.
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