sábado, 5 de julio de 2008

VIVA MI DESGRACIA


Casi toda mi vida he sido vendedor de discos y vaya que esta historia ha estado salpicada de curiosas anécdotas de muy diversa índole. Un día llegó una señora joven acompañada de su anciano padre. Buscaban un vals bonito y antiguo o un tema hermoso y adecuado para que sus papás lo bailaran en la celebración de sus Bodas de Oro.
Precisamente había recibido días antes un magnífico disco de valses mexicanos, así que sin titubear, ni siquiera pensar en lo que decía, le dije: “A mire, tengo exactamente lo que necesita, recibí este disco que trae “Viva mi desgracia”…” ni siquiera pude continuar, el viejito, meneando la cabeza me replicó. – “Mire jovencito, despues de 50 años de matrimonio todavía no he logrado ser masoquista como para alegrarme de mi desgracia" –
Totalmente turbado, pero con la agudeza mental que dan los años de experiencia en las ventas, de inmediato corregí el error diciéndole: “Bueno, pero el disco también trae un tema muy apropiado, ¿Qué le parece “Morir por tu amor”?.

Por supuesto que vendí el disco.

jueves, 3 de julio de 2008

EL DIA FINAL


En el año de 1831, William Miller, un líder religioso de Nueva Inglaterra comenzó a predicar que el fin del mundo llegaría el 3 de abril de 1843. Dijo que su descubrimiento estaba basado en un profundo estudio de la Biblia, y convenció a miles de norteamericanos de que esto era verdad.
Ante la cercancía del día final, sus seguidores regalaron sus bienes, quemaron sus casas y se quedaron únicamente con la ropa que traían puesta. Al llegar el día señalado se reunieron en las cumbres de las colinas y en los cementerios, seguros de que Dios los encontraría pobres, hambrientos y humillados y los llevaría sin titubeos directamente a su reino, donde tendrían las verdaderas y auténticas riquezas.
Cuando pasó el 3 de abril sin suceder nada, Miller fijó una nueva fecha: el 22 de octubre de 1844. Ya no tuvo el mismo apoyo de sus seguidores, más muchos continuaron esperando el nuevo día final. Y por supuesto que nada sucedió.
Los seguidores de Miller se quedaron absolotamente sin nada. Lo curioso de todo ello es que Miller jamás se deshizo de sus pertenencias y él continuó la vida como si nada, mientras sus fanáticos seguidores no tenían ni un techo en donde protejerse.

EL GATO DEL MAESTRO

Cuenta una historia que cuando el iluminado maestro se sentaba para instruir a sus alumnos sobre las grandes verdades, se hacia presente el gato de la casa provocando una fuerte distracción a los oyentes. Fue por ello que el maestro ordenó que amarraran al gato mientras durara la instrucción de la tarde.
Mucho tiempo después de que muriera el maestro, los discípulos continuaban reuniéndose y seguían amarrando al gato. Cuando el gato murió se consiguieron otro grato para continuar con la práctica de amarrarlo durante los días de reunión. Siglos más tarde, los seguidores del gran maestro, escribieron numerosos tratados acerca del importante y místico papel que desempeña en gato en la realización del culto. Y así, lo que fue una simpleza de pronto fue distorsionada hasta el punto de convertirse en un auténtico dogma de culto.
Este cuentecillo siempre me hace preguntarme ¿que tantas cosas sin importancia se habrán agregado al cristianismo, que al ser tan numerosas llegan incluso a ocultar la verdadera esencia del mensaje original?. ¿Qué tanto habrá que quitar para lograr descubrir todo el brillo de la verdad?
Baja el audio en MP3:

LOS SINESTÉSICOS


Usted conoce que todos tenemos cinco sentidos: el olfato, el gusto, el tacto, la vista y el oído. Pero ay unas personas privilegiadas que tienen un sentido más: el sinestésico. Esta forma de percibir las cosas es algo tan extraordinario que Patricia Duffy, instructora de idiomas de Naciones unidas, dice una de las poseedoras de este maravilloso don, que la sinestesia es tan maravillosa, que perderla sería tan desagradable como perder cualquiera de los otros sentidos. O como dijo Carol Oteen, una artista de Nueva York, también dueña de este generoso privilegio: “Para mí las personas ordinarias viven la vida en blanco y negro”.
Pero… ¿De que se trata este don?. Una persona sinestética ve los sonidos en color. Cuando escucha una melodía, además del deleite auditivo, en su mente cada nota genera rayos luminosos, como hermosísimas auroras boreales, lo cual incrementa aún más el deleite auditivo. Y entre más hermosa es la melodía, mucho mayor es el despliegue de colores que se generan en su mente. Algo verdaderamente asombroso. Además de que huelen los colores y saborean las formas.
Los números, las letras, las voces de las personas, los sentimientos y hasta los dolores evocan una gran variedad de sublimes coloridos. Todo esto que por supuesto hace que el sinestésico tenga mucho mejor poder de retención, por lo cual recuerda con más facilidad hechos y cosas, aparentando tener una memoria privilegiada. Aunque cabe aclarar que cada sinestésico solo percibe algunas cosas. Algunos son capaces de ver los sonidos, otros de oler los colores y así por el estilo.
Carol Crane, quien es una sicóloga, cuenta que le apasiona la música, aunque algunos sonidos le afectan mucho más que otros. Por ejemplo, las guitarras son como un soplo en sus tobillos. El piano le llega muy fuerte en el pecho, mientras que el jazz de Nueva Orleáns es muy semejante a una lluvia que cae sobre su cuerpo, porque las notas le golpean por todas partes. También su reacción sensorial a las letras y números es igualmente de extraña. La letra “a” le provoca una luz gris en su mente, la letra “b” es azul pastel y la “c” el color carmesí. Los números le provocan un efecto similar. El 4 y el 10 tienen colorido semejante a un rojo tomate.
Simon BaronCohen, un psicólogo de la Universidad de Cambridge, especialista en la materia, estima que una de cada 2.000 personas es sinestética. Lo cual quiere decir que hasta en Guadalajara hay personas así. Aunque muchos lo callan por temor a que las juzguen con un tornillo desajustado.
Para Solomon Shereshevsky, la forma de hablar de las personas es algo tan especial que le acerca o le aleja de ellas. Todo según el colorido que emana de cada palabra pronunciada. Las voces de algunos son para él como un bouquet, y le provocan tanto interés, que procura no perderse una sola palabra que emana de sus bocas, en cambio cuando algunos desafortunados hablan, los colores se presentan tan oscuros y deprimentes, que le hacen huir de inmediato de ahí.
La palabra sinestesia viene del griego “syn”, junto, y “aiestheis”, sensación. Y es un fenómeno que trae a muchos especialistas de cabeza. Totalmente entregados a descubrir, porqué solo hay unos cuantos privilegiados con ese don, mientras que muchos de nosotros estamos totalmente privados de esta maravillosa capacidad.

martes, 1 de julio de 2008

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

Para muchos cubanos la palabra "Miami" es sinónimo de libertad. Y Jorge Aular tenía hambre de libertad. Fue así como a los 16 años, y en una frágil embarcación que se consiguió por ahí, huyó de Cuba. Su inexperiencia le hizo cometer varios errores y pronto fue atrapado por la guardia costera cubana. Pese a ser apenas un jovencito, no le tuvieron clemencia alguna y lo sentenciaron a cuatro años de cárcel y sin derecho a nada.
La prisión fue para Jorge más dura de lo imaginado, pasaba días enteros dentro de una terrible desesperación, deseando escapar a como diera lugar y hacerse nuevamente a la mar para llegar a su tierra prometida.
Tres años después, uno de sus compañeros le hizo una terrible recomendación: “Si te inyectas petróleo, te vas a provocar una infección y de esa manera obligarás a la dirección del penal a enviarte al hospital y entonces ahí tendrás la oportunidad de escapar” Jorge no lo pensó dos veces. Consiguió de forma clandestina una jeringa y un poco de petróleo y se inyecto en ambos brazos.
Jorge se puso mal y las autoridades de la prisión fueron notificadas de lo que sucedía. Más nada creyeron, y en lugar de hospitalizarlo, lo encerraron en una celda mugrienta, dejándolo sin comida ni agua por 48 horas, aislado de los demás presos.
Al tercer día cuando terminó el castigo, abrieron la celda y encontraron a Aluar echo un estropajo humano. Había perdido la sensibilidad en los brazos y presentaba una fiebre totalmente fuera de lo común, quejándose angustiosamente de unos dolores insportables. Y aún así nada hicieron por él, pese a que traía los brazos hinchados y amoratados y las uñas se le estaban cayendo como hojas en el otoño.
Por supuesto que se dieron cuenta de su situación, pero el director del penal no quiso que se le atendiera de inmediato para que sirviera de escarmiento. Hasta que le dio un paro cardíaco y entonces se dio la orden para que fuera trasladado al hospital.
Su caso era tan grave que fue necesario amputarle ambos brazos, dejándole tan solo unos pequeños muñones. Cuando Jorge se dio cuenta de lo sucedido, se levantó tambaleante de su cama y fue a estrellarse contra la ventana en un intento de quitarse la vida, cosa que hubiera logrado fácilmente, ya que estaba en un tercer piso, pero la herrería resistió y lo único que logró fue provocarse unos fuertes golpes y lastimarse los muñones recién saturados. Y así, totalmente maltrecho le regresaron a la masmorra para que cumpliera con el resto de su condena.
Recién cumplidos sus 20 años, Jorge Aluar fue puesto en libertad. Era tal su rabia, que pese al alto precio que había pagado por su intento de fuga, nada logró desanimarlo y día tras día la única palabra que revoloteaba en su mente era “libertad”.
Alguien le comentó por ahí que podía grabar su historia y mandarla a una radiodifusora de Miami, para que al difundirla se levantara una ola de protestas a nivel mundial y se presionara al gobierno de Fidel Castro para que permitieran su salida. A Jorge le pareció una idea excelente, más para su desgracia, eso de conseguir una grabadora no era nada fácil, y por andar preguntando aquí y allá, un soplón se dio cuenta de sus planes y lo denunció. Así que Jorge fue enviado a prisión por otros… ¡Cuatro años!
Esta vez la cárcel le supo más amarga que antes. Desesperado, se estrellaba contra las paredes hasta lastimarse. Caía y se volvía a levantar lleno de rabia, provocando la compasión de sus compañeros. Ya no quería vivir, porque no le encontraba sentido a la vida. Era demasiado lo que se le había quitado, así que la única salida para él era el suicidio. Por ello se las ingenió para conseguir un poco de ácido y se lo tomó, creyendo que ahí terminaría su calvario. Pero fue descubierto a tiempo y lograron salvarlo los médicos del hospital, aunque quedó muy dañado de su esófago.
Al regresar a la prisión le ofreció a un compañero de celda las pocas monedas que tenía guardadas, a cambio de que le hiciera unos cortes en las piernas para desangrarse y perder la vida. Más no logró que fuera aceptada su propuesta. Así que tuvo que aguantarse aquella vida de infierno, hasta que fue dejado en libertad el año de 1994.
Aluar pareció componerse. Se convirtió en guía turístico y hasta se consiguió mujer; aunque era tan poco lo que ganaba que a diario pasaba la familia enormes restricciones. Por ahí nunca había detergente, ni jabón para bañarse, y el arroz y aceite que conseguían siempre era insuficiente. Día con día vivían llenos de apuraciones. El nacimiento de su hijo vino a complicar aún más las cosas y a incrementar la desesperación. Para Aluar la única forma de resolver aquello era huir de Cuba. Más su mujer nunca compartió ese punto de vista.
Su amigo y vecino Lázaro Jardines, un día le dijo: “No te preocupes por como le vas a hacer para huir de Cuba, cuando decidas intentarlo de nuevo yo me iré contigo para ayudarte” Jorge Aluar le tomó la palabra. Si hubiera tenido brazos, aquél día le hubiera dado un buen abrazo para agradecerle semejante compromiso.
Lo intentaron en enero del 2007, en un grupo organizado por contrabandistas humanos. Pero apenas después de recorridas unas cuantas millas en una lancha, falló el motor y fue necesario regresar. En febrero lo intentaron de nuevo son idénticas circunstancias.
Hasta que una noche de marzo, cuando la oscuridad era demasiado densa, Jorge Aluar, Lázaro Jardines y otros catorce cubanos, se embarcaron a escondidas en una minúscula lancha intentando huir de la isla, rumbo a los Estados Unidos. Más al cuarto día, el bote se averió y fue imposible repararlo. El agua y la comida se agotaron, y aquellos 16 fugitivos se encontraron a la deriva. Demasiado lejos de la costa como para poder regresar.
Los siguientes días fueron de total desesperación, el sol implacable, la sed angustiosa, el terror que provocan los mares… todo estaba dispuesto para que aquella odisea desembocara en una catástrofe.
Jorge Aluar se hundió en la desesperación. ¿Porqué el destino se ensañaba con él de aquella manera?, ¿porqué siempre que daba un paso hacia la libertad todo parecía ponerse en su contra?...
Los compañeros de la barca estaban igual o peor que él. Algunos se desmayaban, otros vomitaban debido a la deshidratación y a la exposición al sol y, aunado a todo ello, la terrible incertidumbre que traía consigo un fatídico presagio.
Jorge decidió saltar al mar y ahogarse para acabar de una vez por todas con su mala suerte. Más Lázaro se lo impidió en todo momento. Le recordó que en Cuba habían quedado sus dos hijos y su mujer. Debía luchar a como diera lugar para salir adelante. O todos morían juntos o todos serían rescatados por igual.
Después de diez días de navegar a la deriva, de pronto los encontraron unos mexicanos en una lancha rápida. Más no piense usted que nuestros compatriotas fueron los héroes de la película. Ya que eran unos auténticos villanos. Al fin contrabandistas!. Se ofrecieron a rescatar a los náufragos, los llevaron directamente a las costas de Quintana Roo, y ahí los encerraron en una casucha, donde los sometieron a un duro interrogatorio, hasta que cada uno de ellos les dio teléfonos de familiares o amigos que pudieran pagar por ellos un rescate. Se exigieron $ 2.000 dólares por cada uno. Después de este amargo trago, Jorge y Lázaro vivieron la penosa experiencia de cruzar el territorio mexicano e introducirse en los estados Unidos como cualquier mojado, más pese a lo duro de la experiencia, esto ya fue lo de menos. La pesadilla terminó el 27 de marzo, fecha en que cruzaron la frontera entre EEUU y México.
Actualmente Jorge Aluar y Lázaro Jardines viven en Miami, de arrimados en casa de un familiar. Poco a poco se están adaptando a su nuevo modo de vida, dependiendo el uno del otro, pensando en un día traerse a su familia de la isla. Lázaro se encarga casi absolutamente de todo respecto a Jorge, desde alimentarlo hasta bañarlo y cambiarlo de ropa. Para algunos esto es demasiado.
En cierta ocasión alguien le preguntó a Lázaro el porqué hacia tanto por Jorge y este le contestó ¿“Es que acaso no conoces lo que es el auténtico valor de una amistad?”

miércoles, 25 de junio de 2008

SADAKO, LA NIÑA DE LAS GRUYAS

Sadako Sasaki, tenía dos años de edad cuando Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima. Ella no vivía en ese lugar, sino en un pueblo aledaño, pero los efectos de la radiación se manifestaron por toda la región. Todas las familias japonesas se llenaron de un gran temor cuando se enteraron de lo sucedido, más luego volvió la calma cuando su país reconoció la derrota y con ello se alejó el fantasma de un nuevo ataque.
Más recién cumplidos los 11 años, la pequeña Sadako comenzó a cojear. Un penetrante dolor le invadió su pierna y cada vez le fue más difícil dar un paso. ¡Le gustaba tanto ir a la escuela!, y ahora aquello se convertía en un suplicio, más no dejaba de ir a clases. Cuando fue llevada al doctor, tras los análisis, se le diagnosticó leucemia, a consecuencia de la radiación de la bomba atómica. No era la única víctima, muchos niños padecían lo mismo. Eran las víctimas inocentes de la barbarie humana.
Su inseparable amiga, Chizuko Hamamoto, sentía tanta pena por ella, que un día compró un pliego de papel dorado, y lo dobló una y otra vez, hasta formar con el una preciosa pieza de origami. Era una grulla dorada que depositó en las manos de Sadako mientras le decía: “¿Recuerdas aquella historia donde se cuenta que si logras plegar 1000 grullas de papel, los dioses te concederán un deseo que se hará realidad?”, “Aquí tienes tu primera grulla”.
Sadako se sintió feliz, tomó el regalo con auténtica devoción y recompensó a su amiga con una reverencia. Después le pidió a Chizuko que le enseñara a realizar las grullas de origami.

El asunto no resultó tan fácil, pero después de varios intentos Sadako construyó sus primeras grullas. A partir de ese momento comenzó a plegar tantas grullas como le fue posible.
Sadako dejó de ir a la escuela. Fue internada en el hospital debido al agravamiento de su enfermedad. Ahí conoció a un niño que también sufría los efectos de la radiación. Sadako intentó convencerlo de que se podría salvar si lograba doblar las mil grullas de papel. Pero el niño, quien apenas si podía hablar, le dijo con suma tristeza que a él ya ni los dioses podían ayudarlo, porque estaba seguro que pronto moriría. Aquella misma noche el pequeño murió, y Sadako lloró desconsolada pensando en que ella también podía morir. ¡Le faltaban tantas grullas!. Ni siquiera podía conseguir el papel para hacerlas.
Postrada en la cama, con la vista fija sobre el techo, la encontró su madre aquél día por la mañana cuando llegó a cuidarla. Le llevaba un regalo, envuelto en un papel ordinario. La niña sonrió agradecida y lo tomó entre sus manos. Pensó que era un puñado de hojas de papel para poder terminar sus grullas, pero no... era un hermoso kimono de seda fina que su madre le había elaborado. Sus ojos se le llenaron de lágrimas y con palabras entrecortadas le dijo a su madre: “Gracias mamá, haz hecho tanto por mi!”.
Se puso el hermosísimo kimono y se sintió sumamente feliz. Jamás había tenido uno en la vida. Entendía perfectamente bien que para comprar la tela sus padres tendrían que privarse de hasta lo indispensable. Por eso es que todo estaba bien. Aquella era una muestra de amor incomparable.
Después, tomó el papel con el que venía envuelto el regalo, lo alisó con las manos para quitarle las arrugas y logró construir con él seis hermosas grullas de color amarillo.
El 25 de octubre de 1955 los dioses vinieron con Sadako para hacerle cuentas. Encontraron que solo tenía a la mano 644 grullas, así que, con la cantidad incompleta, no fue posible concederle su deseo.
Todos sus compañeros de clase lloraron su muerte. Sadako había hecho demasiados amigos en la escuela. Muchos de ellos le habían enviado hojas de colores al hospital para ayudarla con su tarea, pero no habían sido suficientes. Alguien por ahí sugirió hacerle un monumento, y entre todos se pudieron a recaudar fondos para realizar la obra. En 1958, el parque de la Paz en Hiroshima, se colocó una estatua en honor de la niña Sadako. Tiene las manos levantadas al cielo, con una grulla de origami en cada mano. En la base de la escultura, una inscripción reza: “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria; que haya paz en el mundo”.
En la ceremonia de la entrega del trofeo y clausura de la Copa Mundial de Fútbol, que se celebró en la ciudad de Yokohama, en junio de 2002, fueron arrojadas, desde lo más alto del estadio, millones de grullas que niños de todo el país confeccionaron con papel de colores. Como una muestra de paz de los niños de Japón para el mundo. El espíritu de Sadako y de muchos otros niños víctimas de la bomba atómica estuvo aquél día presente.

lunes, 23 de junio de 2008

LA TIERRA PLANA

El 21 de julio de 1969 el astronauta Neil Armstrong fue el primer hombre en poner un pie en la luna. Millones de personas en todo el mundo contemplaron a través de los televisores la prodigiosa hazaña. Pero no todos la creyeron. Ni la creen hoy en día. En la ciudad de Lancaster (California), existe un grupo de incrédulos establecidos como una sociedad bajo el nombre de La Sociedad Internacional de la Tierra Plana, misma que asegura que la supuesta hazaña de alcanzar la luna no es más que una burda historia de ciencia ficción inventada por los norteamericanos.
Todo es una farsa, desde su personal punto de vista. Un cuento chino pensado para acrecentar la siempre desmedida vanidad de los gringos. Se inventaron las fotografías, mismas que resultan tan burdas que hasta un niño se da cuenta que todo fue realizado en un set cinematográfico. Son francamente ridículas, al igual que muchas de las afirmaciones y patrañas que se han dicho sobre el espacio. Para comenzar la Tierra es Plana, el Sol gira alrededor de la tierra y no la tierra alrededor del Sol.
Aseguran que la luna sólo mide 51 km de diámetro, frente a los 3,456 km oficialmente establecidos, y que solo dista de la tierra unos 4 000 km en vez de 380,000 km. El Sol, ligeramente mayor que la luna, se encuentra solamente a 5,000 km. De nosotros y no a 150 millones de kilómetros, como se nos ha hecho creer. Y para completar la historia, las estrellas son cuerpos muy pequeños, situados a pocos miles de kilómetros de la tierra.
La Sociedad Internacional de la Tierra Plana se fundó hacia el año 1800 en Gran Bretaña y en los Estados Unidos, llamándose originalmente Sociedad Zetética, hasta 1956, cuando se le dio su actual nombre. Desde entonces se la han pasado imprimiendo innumerables boletines y panfletos contra los grandes males que difunde la ciencia.