miércoles, 9 de julio de 2008

PILDORA CONTRA ENVEJECIMIENTO


Voltaire dijo en cierta ocasión: “el nacer es un delito que se paga con la pena de muerte”.
Según las investigaciones que se han realizado en la Era de Piedra la edad media del hombre era de 19 años. ¡No vivían más que eso!. A los 15 años ya eran viejos y a los 18 estaban en el ocaso de su vida. Pero con el tiempo, la alimentación, la erradicación de ciertas enfermedades, el tiempo de vida del hombre cambió y ha seguido cambiando. En 1900 el promedio de vida era de 51 años, para 1930 ya se había modificado a los 64; en 1940 a 69 años; en 1960 a 72 y en la actualidad ya vamos prácticamente en los 80 años como promedio de vida. Y en estos tiempos ya es común que muchas personas lleguen a los 112 años.
La ciencia médica ha encontrado el remedio para un gran número de enfermedades, lo cual ha permitido incrementar nuestro promedio de vida, pero no ha conseguido hasta ahora detener el envejecimiento y la muerte. Son demasiados los estudios que se han realizado, intentando encontrar la respuesta principalmente en algunos animales o insectos que nos rodean. ¿Porqué una abeja obrera tiene como promedio de vida 5 semanas, mientras que una tortuga gigante puede vivir hasta 200 años?.
Las ratas y ratones son de los animales más utilizados para la experimentación. Y el profesor norteamericano Clive McCay en un estudio con roedores, descubrió que alimentándolos desde su infancia con nutrientes ricos en vitaminas, los animalitos crecieron de forma extraordinaria y tuvieron un gran desarrollo físico; pero contrariamente a lo esperado, la duración media de su vida no se prolongó, sino todo lo contrario: se redujo de cuatro a tres años. Lo cual demuestra que un exceso de vitaminas produce una muerte prematura.
El profesor DENMA Harman, bioquímico de la Universidad de Nebraska, ha anunciado ya con cierto éxito, una píldora contra el envejecimiento que manifiesta muy buenos resultados, aunque por ahora solo haya sido probada en ratones. Y dice que los ratones que fueron sometidos a la prueba duplicaron su edad promedio, permaneciendo además los roedores sanos, alegres y llenos de vitalidad, llegando a la muerte en la última etapa de una manera soprendentemente rápida y repentina. Así que no se desanime, quizás muy pronto esté a la venta el famoso “elixir de la vida”.

EL HOMBRE DE FUEGO

Nathan Coker nacido en 1814, era un esclavo propiedad de un abogado de Hills-borough en Maruland. Su amo lo maltrataba con bastante frecuencia con golpes e insultos y lo castigaba no dándole de comer. El trabajo era duro y aún así su amo le hacía pasar por ayunos prolongados, al olvidarse de darle de comer o como consecuencia de los frecuentes castigos a que lo sometía.
En una de aquellas ocasiones Nathan, sintiéndose incapaz de soportar el hambre, se escabulló como un ladrón por la cocina, y en un momento de descuido del cocinero, metió su mano en una tina de agua hirviendo y sacó un trozo de carne y se lo metió presuroso en la boca. Fue entonces cuando se percató que tenía un don fuera de lo común, ya que pese a que el agua estaba en punto de ebullición, no sintió dolor con el agua hirviendo, ni su piel manifestó quemadura alguna. Pronto se percató que podía tocar o comer cualquier tipo de comida, sin tomar en consideración lo caliente que pudiera estar. Bebía la grasa que flotaba encima del agua hirviendo y podía tragarse sin problema cualquier caldo que estuviera ardiendo.
Cuando consiguió la libertad, Nathan se convirtió en herrero, siendo en este oficio donde su habilidad única le fue sumamente práctica y provocó el asombro de su clientela. Sacaba de la fragua el hierro con la mano, cuando estaba al rojo vivo sin quemarse. Nadie podía entender como no se chamuscaban las carnes de sus manos, sin quedar con huella alguna, ni tan siquiera ampollas o enrojecimiento como consecuencia de sus actos.
Su oficio se convirtió pronto en un próspero negocio, porque todos querían verle realizar su insólita proeza. A tanto llegó su fama que un día fue invitado para hacer una demostración pública de su habilidad, a la cual asistieron los altos mandatarios de la ciudad, incluyendo a dos directores de periódicos y a dos médicos.
Según los testigos presenciales, Nathan Coker, tomó una pala de hierro, calentada hasta un punto en que se volvió prácticamente blanca y la colocó sobre las plantas de sus pies desnudos. Después la pala fue calentada de nuevo y cuando llegó al punto máximo de temperatura le fue ofrecida a Nathan, quien pasó su lengua por encima de ella. El escalofriante espectáculo prosiguió calentando golas de plomo que se hicieron rondar sobre su espalda desnuda, e incluso se metió plomo líquido en la boca, masticándolo una y otra vez hasta que se solidificó.
Después de cada una de estas proezas, los médicos examinaban a Nathan, sin encontrar el menor indicio de que su carne se hubiera visto afectada.
Este fue un caso insólito que jamás nadie ha podido explicar de una manera razonable.
Por supuesto que no había en ello nada de brujería ni intersección divina, se trata tan solo de un atributo que, como un muchos otros casos, seguramente está al alcance de todos los hombres, solamente que por desgracia este tipo de dones no tenemos la menor idea de cómo desarrollarlos.

FREUD Y LA COCAINA


Sigmund Freud, el creador del psicoanálisis, se interesó en su juventud por las drogas, concretamente investigó las propiedades de la cocaína. Tomaba él mismo dicha droga en pequeñas dosis y hacía auto-observaciones sobre el efecto que ejercía sobre el hambre, el sueño y la fatiga. Esta investigación duró tres años (de 1884 a 1887) y Freud pretendía hacer un descubrimiento importante en el terreno de la clínica o en el de la patología, pero no fue así. Al principio le fascinó el hecho de que la cocaína elevaba el vigor mental y físico, sin tener, aparentemente, ningún efecto nocivo. Pero pronto empezaron a publicarse en las revistas médicas de la época que el uso prolongado de la cocaína podía producir un "delirium tremens" muy parecido al del alcohol. El joven Freud que deseaba beneficiar a la humanidad con sus investigaciones y hacerse un nombre, fue acusado de haber ocasionado una nueva enfermedad. Además tuvo una penosa experiencia, pues creyendo que la cocaína era inocua, había prescrito una cantidad importante a un paciente, el cual falleció a causa de ello.

martes, 8 de julio de 2008

ORIGEN DEL VIDRIO


Plínio Cayo Segundo, uno de los grandes historiadores de la antigüedad, y quien vivió en Fenicia, cuenta que navegadores fenicios dejaron en cierta ocasión unas hogueras encendidas durante toda la noche, construidas con piedras de carbonato de calcio sobre la arena de una playa. Al despertarse por la mañana, descubrieron que, después de sufrir la acción del calor, durante toda la noche, se formó un líquido transparente alrededor de las fogatas. Aquello les pareció tan maravilloso, que se pusieron a investigar a que se debió y fue así como descubrieron el vidrio.
La verdad es que este sorprendente descubrimiento procede de unos 12.000 años antes de la era cristiana. Ya que se han encontrado piezas de cerámica con revestimiento vítreo, o esmaltadas que datan de esos tiempos.
En las tumbas egipcias se encontraron objetos de vidrio, por lo cual es totalmente seguro que este elemento era conocido por lo menos 4.000 años a.C.
Aproximadamente en el año 30 a.C. se inventó en Fenicia la vara de soplo, lo cual contribuyó en gran medida a la elaboración más esmerada de piezas de este material. La producción se concentró en Alejandría, de donde los fenicios la llevaron a todo el Mediterráneo.
Por el año 100 de la era cristiana, los romanos comenzaron a producir el vidrio plano para las ventanas. Era opaco, pero dejaba pasar la suficiente luz para iluminar los ambientes de las construcciones de familias adineradas.
En la isla de Murano, en Venecia, se incrementó la producción del vidrio a partir del siglo XIII. Los vidrieros de la localidad eran tan importantes que se convirtieron en gente muy adinerada y llena de poder. La calidad de sus trabajos fue tan extraordinaria, que se protegieron unos a otros para guardar el secreto del proceso. Y aún hoy en día el nombre de Murano, es utilizado para denominar algunos tipos de piezas de cristal.
Durante varios siglos, las piezas de vidrio eran un auténtico lujo, señal de status y poder, hasta que en siglo XVIII fue posible cambiar la situación al iniciarse la producción de piezas en serie, con el desarrollo realizado por Friedech Siemens en el horno de recuperación térmica. Gracias a esto fue posible luego realizar los bulbos para los focos inventados por Edison. Y también fue gracias a este proceso que se facilitó la fabricación de vidrios planos transparentes.

lunes, 7 de julio de 2008

PEDRITO JARAMILLO

Aunque Pedrito Jaramillo es demasiado popular, poco, pero muy poco se sabe de su historia. Dicen que nació cerca de esta ciudad de Guadalajara; muy probablemente allá por el año de 1829. Y su familia era extremadamente pobre. Siendo un jovencito, montaba un caballo al galope por un llano, cuando de pronto, al pasar por una mezquitera, se le cruzó de improviso una rama en su camino, y le golpeó tan fuerte en la cara que lo derribó del caballo, quedándo inconsciente y tirado en el suelo.
Cuando despertó, el caballo ya no estaba. Sentía todo el cuerpo magullado, pero lo que más le dolía era la nariz. El dolor era terrible. Lo único que se le ocurrió fue ir a un arroyo cercano y cubrirse la nariz con lodo. Aquello pareció refrescarle y amortiguar su dolor, así que repitió la cura por tres días seguidos. Al tercer día, estando dormido, escuchó la voz de Dios, quien le decía que a partir de ese día le concedía el don de sanar a las personas.
Nadie sabe cuando comenzó a utilizar Pedrito de aquellos poderes divinos, lo cierto es que cuando ya tenía 52 años, su madre enfermó gravemente. Pedirto hizo todo lo que pudo por sanarla, incluso le prometió a Dios que si su madre sanaba, él se quedaría ahí para cuidarla siempre. Pero esta vez Dios no lo escuchó. La madre de Pedrito murió y al día siguiente tomó su itacate, su cobija, se caló el sombrero, llenó el bule de agua fresca del pozo y se fue rumbo al norte. Lo más lejos posible de su terruño, como si al irse lejos, las penas que quedaran en casa.
¿Cuánto tardó Pedrito en llegar a su nuevo destino?, ¿Porqué se fue tan lejos, tan lejos, tan lejos, hasta ese terregoso lugar llamado Falfurrias, incrustado en el territorio, recién entregado por Santana a los gringos, de Texas? Nadie sabe nada, porque Pedrito no era de esas gentes que andan contando aquí y allá sus cosas. Dicen que llegó a Falfurrias porque allí tenía un primo que vendía aguardiente, y como Pedrito había trabajado hacía años con él, se le hizo fácil buscar en su primo un poco de apoyo. Pero vaya usted a saber.
Y comenzó en Texas a curar; sin duda ya lo hacía desde su pueblito de origen, pero no hay registros de estos ejercicios; realmente su fama se inició un poco más allá de la frontera. Comenzó curando a los mexicanos que por allá radicaban. Sus remedios eran muy sencillos y fuera de lo común tratándose de un curandero: recetaba tres tazas de agua, tres baños tibios; o un huevo crudo cada mañana durante nueve mañanas sucesivas. Porciones o tomas de tres y nueve, como si estos números algo significaran.
Descubría las mentiras y detectaba los malos corazones. Con él no se jugaba. Quien se le acercaba ya sabía que debía de hacerlo con honestidad y humildad; ya que reprendía a los soberbios y desenmascaraba las mentiras. Más valía no pretender engañarlo.
Cuentan que Don Pedrito no requería de explicaciones de parte del enfermo, él todo lo adivinaba. Atendía a los viajeros que por ahí pasaban y ellos se encargaron de regar su fama a través de las fronteras. Se volvió el curandero de fe, lleno de amor y simpatía que a todo mundo atendía sin cobrar absolutamente nada, pero la gente depositaba ofrendas, que él realmente ni necesitaba para sí, ya que había alguien que a diario se encargaba de alimentarlo.
Comenzó a viajar por pueblos y rancherías, yendo a curar a todos los que no podían acercarse a su casa. Se dice que cada que volvía a su humilde vivienda, cientos de personas lo esperaban.
En 1890 hubo una gran sequía y el hambre asoló la región. Fue entonces cuando Don Pedrito tomó el dinero de las ofrendas con el cual contrató un cocinero y una criada, compró una buena cantidad de maíz, frijol y café y alimentó a las muchedumbres. Su bondad y sus dones le concedieron la fama de santo.
También socorrió mucho a los pobres con las donaciones y ayudó a bastantes iglesias del área. Y aunque nunca se casó, jamás estuvo solo, adoptó a dos muchachos pobres que por doquiera lo acompañaban. Murió el 3 de julio de 1907, y fue enterrado en el viejo cementerio del rancho cerca de Falfurrias. Junto a su cama se encontraron como $ 5,000 dólares en monedas de cincuenta centavos, fruto de los donativos que le llegaban. La mayoría de ellos estaban aún en cartas cerradas.
Hoy en día hay una capilla en su honor, llena de agradecimientos por tantos milagros. La gente va de todas partes a buscarlo, a visitar su tumba a rezar en su templo. La encargada de mantener la capilla dice que unas 50 mil personas visitan anualmente el lugar, procedentes de México, Illinois, California, Texas y muchos otros lados.
Y aunque Pedrito es muy venerado, oficialmente no es reconocido como un santo.
Baja el Audio en MP3:

domingo, 6 de julio de 2008

DE ALBAÑIL A REY


Henk Otte, de 43 años, era un albañil desempleado que vivía en un barrio de clase media en Amsterdam (Holanda). En cierta ocasión fue con su mujer a una región de Ghana, a visitar a unos parientes de ella, cuando de repente sucedió algo tan extraño e inexplicable que llegó a considerar que todos los miembros de la comunidad africana estaban locos.
Resulta que lo reconocieron como la reencarnación de su rey y le pidieron que se quedara con ellos, llenándolo a la vez de halagos y tributos. El humilde albañil se sintió extremadamente sorprendido ante tan inusitado hecho, pero como a nadie le dan pan que llore, decidió dejar “la obra”, para hacer una nueva obra. Así que de Albañil pasó a ser rey. ¿Qué les parece?

LEON TOLSTOI REGAÑADO


El gran novelista ruso León Tolstoi se casó con una mujer muy bonita, pero muy regañona. Podrían haber creado un magnífico hogar, pero crearon o ella creó un infierno. Cuando tenía 82 años Tolstoi no se sintió capaz de seguir soportando la infelicidad de su hogar, y una noche de Octubre de 1990, en medio de una fuerte nevada, se marchó de casa en medio del frío y sin saber a dónde ir. Once días más tarde murió en una estación de ferrocarril, y la última petición fue que no permitieran a su esposa verlo.
Ella reconoció dolorosamente ante sus hijos que era la causante de la muerte de su marido, decía que estaba loca y jamás se dio cuenta del daño que le estaba provocando.
En cierta ocasión el escritor Mariano de Blas escribió por ahí estas palabras muy significativas y que hacen referencia a este problema: Prefiero tus besos a tus regaños que son como arañazos. Hago más caso a tus peticiones, si las haces con cariño. Pídeme lo que quieras, pero pídemelo con amor. No me regañes, cariño.