martes, 15 de julio de 2008

LAS NODRIZAS

En siglos pasados, las damas de la nobleza sólo se encargaban de su primogénito. Si tenían más hijos solían entregarlos a las nodrizas para que los amamantaran en sus casas, los cuidaran y protegieran como si ellas fueran sus madres, con la única obligación de traerlos ante su madre muy de vez en cuando.
Por lo general se buscaba mujeres que tuvieran el sueño pesado y fueran bastante obesas, para que sencillamente mataran al niño por sofocación. Se dice que hasta la segunda mitad del siglo XVIII un 70% de los niños dados a amamantar morían antes del año, tanto por sofocación como por desnutrición deliberada. La verdad es que las buenas nodrizas de aquellos tiempos no eran las que mejor cuidaban y amamantaban a los bebés, sino aquellas que pronto se deshacían de ellos.

domingo, 13 de julio de 2008

NO HAY MONTAÑA ALTA


Cuentan que Julio César se puso a llorar el día que cumplió sus 33 años. No era precisamente de felicidad, sino por no haber logrado igualar a esa edad las hazañas de Alejandro Magno, a quien admiraba demasiado. Alejandro fue el más grande líder de la historia. Falleció precisamente a los 33 años, más para entonces el logro de sus conquistas se había extendido hasta el Oriente.
Alejandro Magno fue inteligente, astuto hasta el extremo y emprendedor como pocos. Un joven impetuoso cuya audacia no tuvo límites, sintiéndose capaz de hacer cualquier cosa.
En cierta ocasión Alejandro debió enfrentar varios frentes abiertos y uno de los más importantes era una revuelta de las ciudades de Grecia que cada vez cogían más fuerza. Era de vital importancia llegar con su ejército desde Macedonia a tierras Helénicas y el camino más rápido era a través del Paso del Tempe que lo ocupaba un ejército de Tesalios. La única forma posible de sorprenderlos era escalar el barranco del Monte Ossa para alcanzarlos por la retaguardia. Los generales que lo acompañaban rieron y no tomaron en serio tal propuesta, pero Alejandro totalmente decidido insistió con dureza. Con cierto cinismo no faltó quien le dijera que para lograrlo deberían de tener alas. Alejandro le respondió: “Vamos a esculpir a marchas forzadas una escalera sobre el peñasco y pasaremos”. Luego dio las órdenes pertinentes. Mandó traer a 500 mineros del Pangeo, a quienes prometió una excelente recompensa y la libertad si en diez días le hacían una escalera en la montaña y por el lado del mar, para no ser vistos.
El incentivo funcionó mejor de lo esperado, en siete días Alejandro tenía su escalera lista. En partes de madera y en partes tallada en la piedra. Aquella misma noche, la infantería Macedonia con Alejandro Magno al frente (quien fue el primero en subir), accedieron hasta la retaguardia del ejército enemigo. Los Tesalios nada pudieron hacer cuando al amanecer se vieron totalmente rodeados por 3000 soldados con su Rey a la cabeza. El general de los Tesalios no quiso meterse en problemas con alguien capaz de tal hazaña y dejó pasar a las tropas de Alejandro sin que estas sufrieran una sola baja.
Cuando el hombre se decide no hay montaña alta ni obstáculo que sea capaz de impedirle conquistar su meta. Una excelente enseñanza para todos aquellos que pretenden ir más allá de lo imposible.

PERDIENDO LA CABELLERA

Al sur de la India, en la ciudad de Tirupati, hay un templo dedicado al dios Vishnu. Cada día recibe la visita de, aproximadamente, 50,000 peregrinos, número que se incrementa al doble en las fiestas especiales, lo que ha convertido a este templo en un centro de peregrinación religiosa tan importante como La Meca, Jerusalén o el Vaticano.
Los fieles acuden masivamente al templo con la intención de agradecer o solicitar favores a la venerada imagen de Lord Shri Venkates-wara, una de las reencarnaciones de Vishnu, que junto con Brahama y Shiva conforma la trinidad suprema de la religión Hindú.
Cuenta la leyenda que cuando Venkates-wara organizó sus bodas con la diosa Padma-vathi, quedó tan endeudado, que Kubera, tesorero de los dioses, le estableció que el monto del préstamo, más los intereses, deberían ser pagados durante cientos de generaciones por los siglos venideros.
Por ese motivo, llegan los peregrinos con su donativo de dinero en efectivo, joyas o flores, como parte fundamental de su vista al templo. Ya que con ello ayudan a su dios a cubrir la deuda, y además logran obtener sus favores.
Pero hay que recordar que en La India, existen alrededor de 400 millones de personas que viven en la absoluta pobreza, por ello dan como donativo su pelo. Sí, así como lo escuchó, el que no tiene nada va con los peluqueros del templo a que lo rapen, para ofrendar su pelo a su dios endeudado.
El templo cuenta con 600 peluqueros que trabajan en 18 habitaciones destinadas para este fin, y trasquilan diariamente a un promedio de 25,000 fieles, en turnos ininterrumpidos de 24 horas.
El libro Guinness de los records, atestigua una marca máxima registrada en este lugar, de 72,000 personas rapadas en 24 horas. Y se recolecta cada mes hasta 18,000 kilos de pelo humano.
¡Y que hacen con todo el cabello recolectado?. Hay empresas que entran a la subasta pujando por los lotes disponibles. Gracias a la venta de pelo, el templo recibe anualmente como 7 millones de dólares, una cantidad realmente raquítica si se toma en cuenta que recibe por concepto de ofrendas y donaciones cerca de los 100 millones de dólares anuales. Siendo el santuario más rico del mundo.
Este dinero, además utilizarse para atender las necesidades elementales de los peregrinos, sostiene ci8nco hospitales, doce colegios, una leprosería e instituciones de caridad.
El cabello indio es vendido a industrias de China y Europa, para elaborar pelucas y todo tipo de aplicaciones, mismas que luego son adquiridas por el público en general en salones de belleza y establecimientos de Estados Unidos y Europa.

LA CIUDAD DE LA SAL


Al sudeste de Cracovia, en Polonia, hay una ciudad de sal, llamada Wieliczka (vielic-ska). Es una antigua mina que se ha venido explotando desde hace 700 años. La mayor mina de sal del mundo, con una producción de 60 toneladas anuales. Algo verdaderamente impresionante, aunque en la antigüedad se le extraía mucho más sal que ahora.
Lo maravilloso de todo este asunto, es que en esta mina se han hecho tantos túneles, que ha quedado convertida a través de los años en una auténtica ciudad subterránea; todo un laberinto de galerías y cámaras que abarcan los 350 kilómetros, Con siete diferentes niveles. Ya de por sí esto sería algo fantástico, pero más asombroso aún es el saber que dentro de ella existe una catedral, trabajada totalmente en sal, incluyendo piso, paredes bancas, techos, altar, imágenes y hasta lámparas realizadas con cristal de sal.
Tiene, la ciudad, su oficina de correos, restaurantes, un cine y hasta su pista de tenis. Por supuesto que también hay su zona residencial para los habitantes, estación de ferrocarril, museo, salas de baile, lugar para conciertos y obras de teatro, y no podía faltar su hospital. Mismo que es muy frecuentado por pacientes externos, ya que el aire de las minas posee ciertos atributos curativos que curan enfermedades del sistema respiratorio y alergias. El cual esta situado en el quinto nivel a 211 metros bajo tierra.
Con tanta sal por todos lados yo creo que ahí hasta la comida la sirven salada.

EL REY Y EL MENTIROSO


Había una vez en Armenia un rey que, como era muy curioso y necesitaba una nueva diversión, envió a sus heraldos por todo el país para que hicieran la siguiente proclama: “¡Escuchen todos! Aquél hombre, de entre todos ustedes, que demuestre ser el más grande de todos los mentirosos de Armenia, recibirá una manzana de oro puro, de las manos de su Majestad el Rey!”
Comenzó a llegar al palacio gente de cada ciudad y aldea del país, de todos los rangos y condiciones, príncipes, mercaderes, campesinos, sacerdotes, ricos y pobres, altos y bajos, gordos y flacos. Por cierto, no había escasez de mentirosos en el país, y cada uno contó su mentira al rey. Éste, sin embargo, había escuchado casi todo tipo de mentiras, y ninguna de las que ahora contaban lo convenció de ser la mejor.
El rey comenzó a cansarse de su nuevo deporte, y ya estaba pensando en cancelar la competencia sin declarar ganador alguno, cuando ante él se presentó un hombre pobre, vestido con harapos, que llevaba una jarra de barro bajo el brazo.
“¿Qué puedo hacer por tí?” preguntó su majestad.
“¡Su excelencia! – exclamó el pobre hombre, ligeramente cohibido -. Sin duda usted me recuerda. Usted me debe un cofre de oro, y he venido a cobrar la deuda.”
El rey muy molesto le replico: “Eres un perfecto mentiroso!, yo no te debo dinero alguno”. El pobre hombre sonrió triunfante y le dijo al rey: “”¡Ah! ¿Conque soy un perfecto mentiroso? ¡Entonces déme la manzana de oro!. El rey, al darse cuenta de que el hombre quería tenderle una trampa, trató de defenderse. –“No, no!, No eres ningún mentiroso”
El pobre, entonces triunfante agregó: “En tal caso, págueme el cofre de oro que me debe, Señor”.
El rey comprendió que no tenía escapatoria y le entregó la manzana de oro.

sábado, 12 de julio de 2008

LA BACANAL ROMANA

Hace más de 2000 años, los griegos adoraban al dios Dionisio como su dios del vino y de la vegetación, al cual posteriormente los romanos llamaron Baco y le celebraban un ritual festivo-religioso que consistía en un gran festín del que disfrutaba la alta sociedad del imperio. Era una gran comilona en la cual los esclavos no dejaban de llevar manjares a la mesa. Una especie de cocina internacional, ya que la comida era muy variada, yendo desde ostras de Gran Bretaña hasta gambas españolas, pasando por pavos de la India y manjares procedentes de todos los países conquistados por Roma. Todo esto se acompañaba de mucha fruta y por supuesto de buenos vinos.
A un lado de la sala donde acudían los comensales estaba un lugar llamado vomirotium, al cual iban los invitados cuando sus estómagos parecían reventar de tanto exceso de comida. Allí se introducían una pluma en la garganta, sus propios dedos o los dedos de un esclavo, para poder arrojar todo lo que habían ingerido previamente. Para luego regresar a la mesa y continuar con la orgía grastronómica.

viernes, 11 de julio de 2008

VIDA DE PERROS

En la India hay un pequeño estado llamado Jungadh, situado en el norte de Bombay. Esta provincia estuvo gobernada, a principios del siglo XX, por un excéntrico príncipe que tenía una desmedida afición por los perros. A ellos dedicaba prácticamente todo su tiempo, y según se cuenta tenía más de 500 ejemplares de muy distintas razas.
Era tal su amor por estos animales que les construyó un edificio de apartamentos con electricidad y un buen séquito de criados para atenderlos. Incluso fue contratado un veterinario inglés para dirigir un hospital creado exclusivamente para atender a tan peculiar corte canina.
Cuando alguno de los ejemplares fallecía. Se le brindaban todos los honores reales, y se le lloraba cual si fuera uno de los seres más queridos de la corte. El funeral era sumamente fastuoso, llevando un numeroso cortejo para conducir los restos del can hasta su última morada al son de la “Marcha Fúnebre” de Chopin.
Pero el acontecimiento más descabellado de que se tenga noticia en este reino, fue la boda de su perra Roshanara con Bobby, su labrador favorito. El enlace se celebró durante una fastuosa ceremonia a la que fueron invitados príncipes y dignatarios y cuyo cortejo nupcial estuvo formado por más de cincuenta mil personas. Ya se imaginará los preparativos que fueron necesarios para dar de comer, de beber y atender a tan numeroso contingente de invitados.
Los novios, lucieron hermosas galas. Él vestido de seda y con pulseras de oro, mientras ella, peinada y perfumada, lucía costosas joyas. Después de la despampanante fiesta, los recién casados pudieron disfrutar de su noche de bodas en un lujoso apartamento canino construido especialmente para la ocasión.
Con algo así, quien no quisiera tener vida de perro.