miércoles, 16 de julio de 2008

EL SHA DE PERSIA


El año de 1889 fue invitado el sha de Persia a Inglaterra. Este pintoresco señor sintió tal agrado por la marquesa de Londonderry que de inmediato intentó comprarla, más para su desilusión se le informó que la marquesa no estaba en venta. Después se le invitó a una ceremonia donde se encontró con el Príncipe de Gales; el salón estaba repleto de mujeres; el sha las miró a todas ellas, luego dirigiéndose al príncipe le dijo que si todas aquellas mujeres eran sus esposas, sería bueno que las mandara decapitar y después se comprara otras más bonitas
Así han de haber estado las pobres damas de la nobleza.

UN VERMEER MEJOR QUE EL ORIGINAL?

Vermeer un pintor holandés, nacido en 1632, consiguió buena fama aunque fue olvidado un poco después de su muerte. Pasaron doscientos años, y a los inicios de la segunda guerra mundial, un mediocre pintor llamado Hans van Meer geren descubrió algunos de sus cuadros e hizo una auténtica fortuna con ellos. El nazi Hermann Goering compró una de las telas en $ 850,000 dólares, misma que envió a Berlín. Al terminar la segunda guerra mundial Holanda exigió que el cuadro fuese devuelto por ser parte de su patrimonio cultural y Meergeren, el pintor que lo había vendido fue encarcelado.
El modesto pintor confesó entonces que el cuadro, junto con los otros que había vendido era falso, aunque nadie le creyó, ya que los expertos, llamados a declarar en el juicio lo juzgaban original.
Para probar que él fue el autor, tuvo que pintar un Vermeer delante del jurado, con lo cual comprobó que no mentía. De todas formas fue condenado a un año de prisión y de nada le sirvieron los cuatro millones de dólares que obtuvo con sus falsificaciones, ya que murió antes de completar su condena.

LOS SUMOTORI GALANES CODICIADOS

Los sumotori son toda una tradición en Japón. Hombres consagrados, bien alimentados, muy bien pagados y a quienes admiran tanto sus fans que los colman siempre de regalos.
Se entrenan en un gimnasio, donde los aprendices adolescentes les cocinan, les lavan la ropa y hasta les limpian el trasero si están demasiado gordos para realizar esa tarea por sí mismos.
Cuando quieren casarse, les cuesta poco encontrar una esposa, y casi siempre lo hacen con una bella modelo o actriz japonesa.
Al jubilarse, que es un poco más allá de los treinta años, bajan de peso, viven la buena vida y ya pueden entonces asearse solos.

ALBERT EINSTEIN UN HOMBRE EXTRAÑO

Según la opinión del canal de TV Mundo Olé, Albert Einstein es el personaje más importante del siglo 20. Este notable científico nació en Alemania el 14 de mayo de 1879, y fue, como casi siempre suele suceder, un hombre extraño y solitario, que no puedo ser buen esposo, ni padre y además de todo ello fue considerado un pésimo estudiante, llegando incluso a reprobar las matemáticas.
Su viejo maestro Benkovski jamás pudo entender como alcanzó tal grandeza si nunca ponía atención a las clases; se aburría demasiado, se dormía y faltaba con frecuencia. Más aún así, y de forma totalmente inexplicable Einstein revolucionó a la ciencia y sus hallazgos derribaron infinidad de teorías y falsas creencias.
Fue un científico que no gustaba de guardar las apariencias. Jamás usaba calcetines, sus sweters solían estar rotos de los codos; su cabello largo y desaliñado y se comportaba como un auténtico hippie y pese a ello, se le invitó a ser el presidente de Israel, lo cual declinó por estar muy lejos de sus pretensiones. En realidad jamás se sintió cómodo con la fama conseguida, ya que se le consideraba como una estrella de cine y lo abrumaban en todo momento con entrevistas, autógrafos y fotografías.
Todo mundo sabe que su famosa fórmula E: mc2 dio pie a la creación de la bomba atómica, más él fue un pacifista declarado, que se opuso a Hitler y a la guerra. Y muchas de las maravillas modernas surgieron en base a sus descubrimientos, como los rayos láser que lo mismo se utilizan para guiar misiles que en la cirugía. Además descubrió la energía solar y sus conocimientos derivaron en cosas tan útiles y simples como los códigos de barras, transistores, chips y las mismas computadoras.
Podríamos decir que jamás nadie ha provocado una revolución científica y tecnológica como la que desencadenó Albert Einstein. Sus hallazgos estremecieron a la ciencia, y hasta el día de su muerte en 1955 realizó campañas para la abolición de las armas nucleares.
Para él la ciencia debía engrandecer el mundo no provocar su extinción. Aunque muchos lo han entendido de otra manera.

martes, 15 de julio de 2008

LOS CONVULSIONARIOS


El 1 de mayo de 1727 murió en Paris el diácono Francois Paris, un hombre cuya vida, al parecer, había sido un perfecto ejemplo de todas las virtudes que se supone deben adornar a un cristiano. Su tumba, en el cementerio de San Médrad comenzó a recibir visitantes cada vez en mayor número.
No pasó mucho tiempo sin que se rumorara que el diácono hacía milagros a quienes visitaban la tumba. Algunos jóvenes comenzaron a sufrir convulsiones nerviosas frente a la tumba de este santo hombre, mismas que al parecer resultaron contagiosas, aumentando día con día el número de convulsionados en el cementerio.
Algunas mujeres saltaban a gran altura, otras ladraban, otras maullaban; haciendo que se extendiera el rumor de que el espíritu del difunto se hacía presente en tales manifestaciones. Pronto se formó un movimiento en torno a todo ello al que se le denominó los “Convulsionarios” y que comenzó a tomar la apariencia de una secta de enloquecidos. Estos jóvenes convulsionarios acudían a la tumba en busca de castigo por sus faltas. Unos se hacían flagelar, otros se quemaban la lengua o los pies con carbones encendidos. Algunos devoraban páginas del Antiguo Testamento o se crucificaban clavándose de manos y pies.
Podían presenciarse escenas dantescas: gritos horribles, sollozos, cánticos religiosos en una especie de aquelarre final… hasta que las autoridades hartas de tanta esquizofrenia acabaron reprimiendo y anulando semejante fanatismo.

LAS NODRIZAS

En siglos pasados, las damas de la nobleza sólo se encargaban de su primogénito. Si tenían más hijos solían entregarlos a las nodrizas para que los amamantaran en sus casas, los cuidaran y protegieran como si ellas fueran sus madres, con la única obligación de traerlos ante su madre muy de vez en cuando.
Por lo general se buscaba mujeres que tuvieran el sueño pesado y fueran bastante obesas, para que sencillamente mataran al niño por sofocación. Se dice que hasta la segunda mitad del siglo XVIII un 70% de los niños dados a amamantar morían antes del año, tanto por sofocación como por desnutrición deliberada. La verdad es que las buenas nodrizas de aquellos tiempos no eran las que mejor cuidaban y amamantaban a los bebés, sino aquellas que pronto se deshacían de ellos.

domingo, 13 de julio de 2008

NO HAY MONTAÑA ALTA


Cuentan que Julio César se puso a llorar el día que cumplió sus 33 años. No era precisamente de felicidad, sino por no haber logrado igualar a esa edad las hazañas de Alejandro Magno, a quien admiraba demasiado. Alejandro fue el más grande líder de la historia. Falleció precisamente a los 33 años, más para entonces el logro de sus conquistas se había extendido hasta el Oriente.
Alejandro Magno fue inteligente, astuto hasta el extremo y emprendedor como pocos. Un joven impetuoso cuya audacia no tuvo límites, sintiéndose capaz de hacer cualquier cosa.
En cierta ocasión Alejandro debió enfrentar varios frentes abiertos y uno de los más importantes era una revuelta de las ciudades de Grecia que cada vez cogían más fuerza. Era de vital importancia llegar con su ejército desde Macedonia a tierras Helénicas y el camino más rápido era a través del Paso del Tempe que lo ocupaba un ejército de Tesalios. La única forma posible de sorprenderlos era escalar el barranco del Monte Ossa para alcanzarlos por la retaguardia. Los generales que lo acompañaban rieron y no tomaron en serio tal propuesta, pero Alejandro totalmente decidido insistió con dureza. Con cierto cinismo no faltó quien le dijera que para lograrlo deberían de tener alas. Alejandro le respondió: “Vamos a esculpir a marchas forzadas una escalera sobre el peñasco y pasaremos”. Luego dio las órdenes pertinentes. Mandó traer a 500 mineros del Pangeo, a quienes prometió una excelente recompensa y la libertad si en diez días le hacían una escalera en la montaña y por el lado del mar, para no ser vistos.
El incentivo funcionó mejor de lo esperado, en siete días Alejandro tenía su escalera lista. En partes de madera y en partes tallada en la piedra. Aquella misma noche, la infantería Macedonia con Alejandro Magno al frente (quien fue el primero en subir), accedieron hasta la retaguardia del ejército enemigo. Los Tesalios nada pudieron hacer cuando al amanecer se vieron totalmente rodeados por 3000 soldados con su Rey a la cabeza. El general de los Tesalios no quiso meterse en problemas con alguien capaz de tal hazaña y dejó pasar a las tropas de Alejandro sin que estas sufrieran una sola baja.
Cuando el hombre se decide no hay montaña alta ni obstáculo que sea capaz de impedirle conquistar su meta. Una excelente enseñanza para todos aquellos que pretenden ir más allá de lo imposible.