martes, 28 de octubre de 2008

ANILLOS DE BODA

Los anillos de bodas, significan amor y compromiso en el matrimonio y surgieron en la antigua Roma, donde el oro era uno de los materiales más preciados.
En esa época eran tallados en la forma de dos manos unidas. Los más antiguos tenían forma de una llave, con la que se supone que se puede abrir el corazón de quien se ama. Los Venecianos fueron quienes, en el siglo XV, agregaron un diamante, ya que es considerada la piedra más dura de la naturaleza y en consecuencia el matrimonio duraría para siempre.
Para los griegos, el anillo de compromiso estaba conectado directamente al corazón por la vena del amor.
Lo cierto es que el anillo de compromiso comenzó a usarse a partir del año 860, cuando el Papa Nicolás I decretó que era necesario como declaración de compromiso nupcial. Debían de estar hechos de oro, lo cual simbolizaba un sacrificio financiero de parte del futuro esposo.

CARUSO Y EL GRAMMOPHONO

En 1877, Thomas Alva Edison invento el fonógrafo, un curioso aparatito que tocaba cilindros de hoja de papel de estaño. Edison lo consideraba un auxiliar para el dictado en oficinas. Y era algo tan rudimentario y con el sonido tan malo, que, además de todo, solo podía reproducir una vez cada grabación.
Luego vino el grafófono de Alexander Graham Bell, que realizaba las grabaciones en un cilindro de cera, que podía tocarse varias veces, pero tenía el gran problema de que no podía copiarse.
Emile Berliner, originario de Hanover, Alemania, llegó a Washington cuando tenía 19 años. Estudió física, mientras trabajaba de asistente en un laboratorio, además, el poco tiempo que tenía libre lo dedicaba a su labor como vendedor, para cubrir todos los gastos de su escuela.
Emile Berliner asistió a la Exposición del Centenario de los Estados Unidos, donde Graham Bell demostró su gran invento: el teléfono. Emile se sintió maravillado con aquella invención, aunque le pareció que había que hacer mucho aún para mejorarlo, y se dio a la tarea de investigar en este sentido. Fue así como, poco tiempo después, inventó el micrófono de carbón para el teléfono, mismo que ofreció a la Compañía Telefónica Bell, quien le compró los derechos en 50,000 dólares. ¡una auténtica fortuna!. Más este micrófono permitió comercializar el ingenioso invento de Bell.
Con el dinero recibido, Berliner, se dedicó a buscar la forma de perfeccionar el fonógrafo y el grafófono. Y así, en 1887, creó un sistema de grabación que podía ser utilizado una y otra vez, además de que podían hacerse muchas copias de la grabación original. Cambió el cilindro por un disco plano, que primero fue de vidrio, luego de zinc y posteriormente de plástico. A su invento le llamó gramófono.
Después vendría Elridge Johnson, quien patentó un motor de resorte, mismo que acabó con la necesidad de darle vuelta a la manivela del gramófono para mantener la velocidad.
Berliner fundó su propia compañía para producir tanto discos como gramófonos en forma masiva, estableciendo sucursales en Gran Bretaña y Alemania. Pero hacían falta cantantes, y uno de los primeros que Berliner contrató fue Enrico Caruso.
Las primeras grabaciones fueron realizadas en la compañía Camden de Nueva Jersey. No había micrófonos. Caruso cantaba hacia una bocina en forma de corneta, misma que estaba conectada a la máquina grabadora. A los músicos que acompañaban al tenor, los acomodaban en diversas posiciones para controlar el volumen de cada instrumento.
Se hacía la grabación y luego se escuchaba. Se detectaban los errores de volúmen en los instrumentos y se procedía luego a una segunda toma, alejando a los instrumentos que hubieran sobrepasado el volumen requerido y acercando a los que se hubieran perdido en la grabación primaria.
La operación se repetía una y otra vez, hasta que se lograba un balance adecuado.
La grabación se realizaba en un disco de cera, del cual luego se hacía la copia a uno de cobre, para luego pasarla a los discos de pasta negros.
Caruso era muy cuidadoso. Quería que las grabaciones quedaran de la mejor forma posible. Cuando los resultados eran muy buenos, era pródigo en halagos para los músicos que lo acompañaban y el ingeniero de audio. Incluso se esculcaba las bolsas buscando algo para obsequiarles reconociendo su esmero.
Enrico Caruso se convirtió en el cantante más famoso y mejor pagado de su época. Sus grabaciones, aunque bastante rústicas y deterioradas, nos han permitido conocer a uno de los más grandiosos tenores de todos los tiempos.

ENRICO CARUSO

Enrico nació en Nápoles, Italia, en 1873. Fue el decimoctavo de 20 hijos de una familia muy pobre. Desde pequeño le gustó el canto; cantaba todo el tiempo y en cualquier lugar, por ello a los nueve años ingresó al coro de su parroquia. Aquello era dicha y felicidad, solo que tuvo un conflicto con un compañero, que llegó hasta los golpes. Después vino el director a sancionar al par de chiquillos. Enrico al parecer no estuvo muy de acuerdo y mostró su rebeldía. Fue llamado su padre para exponerle la queja, y este, con esa autoridad propia de los padres chapados a la antigua, le exigió a Enrico que se arrodillara y besara los pies del padrecito que dirigía el coro. Enrico no aceptó pasar por esta humillación, huyendo de inmediato de ahí, prefiriendo quedar fuera de aquél amado coro de niños.
Los conflictos con su padre eran cosa de rutina. Más con su madre siempre se sintió protegido. Su padre lo puso a trabajar en el oficio de la familia: la mecánica, pero al fallecer su madre, Enrico decidió dedicarse exclusivamente a cantar, cosa que acarreó la furia de su padre y terminó por correrlo de la casa. Logró entonces el apoyo del maestro Gug-lielmo Vergine, quien le dio su primera educación musical formal. Después de tres años de estudio y preparación, hizo su debut operístico en el Teatro Nuovo de Nápoles. Fue así como a los 21 años surgió la gran figura de Enrico Caruso.
La fama le acompañó prácticamente desde el primer día. Pronto pisó los escenarios de Moscú, San Petersburgo, Buenos Aires y la afamada Scala de Milán.
El año de 1901, participó en El Elixir de Amor, pero su actuación fue recibida con bastante frialdad por el público napolitano, por lo cual Enrico Caruso juró no volver a cantar nunca en Nápoles, su ciudad natal... ¡Y cumplió su promesa!.
El reconocimiento mundial llegó después de que cantó "La Bohemia" en Monte Carlo , así como "Rigoletto" en el Covent Garden de Londres y la Metropolitan Opera House de Nueva York. En este último escenario se presentó durante 18 temporadas consecutivas, ofreciendo 607 funciones de 37 óperas diferentes. Su última aparición pública fue precisamente en ese teatro, el 24 de diciembre de 1920.
Enrico Caruso era todo un profesional y solamente canceló dos funciones en toda su carrera, pese a tener graves problemas de salud. Padecía de una enfermedad pulmonar que lo llevó a la muerte en 1921, a los 48 años.
Grabó aproximadamente 200 fragmentos de ópera y canciones; muchas de estas piezas siguen publicándose, un siglo después de haber sido grabadas. Sus grabaciones, aunque bastante rústicas y deterioradas, siguen vendiéndose en todas las principales ciudades del mundo.

PITA AMOR, LA ABUELA DE BATMAN

Era la niña bonita de la casa. Se llamaba Guadalupe Teresa, pero al final terminaron por llamarla Pita, Pita Amor, para ser más exactos. Descendía de una familia adinerada con ascendencia alemana y española. Pero con la llegada de la Revolución perdieron su riqueza y vendieron o empeñaron en el Monte de Piedad los pocos tesoros que pudieron rescatar del desastre venido con esos tiempos.
A Pita le gustaba cantar, y aunque su madre alababa su gracia, terminaba por fastidiarla y le mandaban que callara; pero si no cantaba se ponía a hablar y era tan parlachina que no soportaban ni las sirvientas de la casa.
Nunca aceptó la pobreza; ya como adolescente solía vestirse con viejas vestimentas que alguna vez fueron ropajes elegantes, y esto la convirtió en un personaje extravagante totalmente desubicado. Tampoco aprendió buenos modales, por más que se los inculcaron en su familia.
Sus padres la consentían tanto, que hacía cuanto quería, cometiendo infinidad de maldades sin que nadie se atreviera a corregirla. Para ella no existía la disciplina. Le encantaba ser el centro de atención. Y si no reparaban en ella, hacía lo que fuera con tal de no ser ignorada.
Su primer escándalo público lo provocó a los 18 años cuando se convirtió en la amante de un rico ganadero de 60 años llamado José Madrazo. Por supuesto que no lo amaba, porque ella solo se amaba a sí misma, pero le agradaba tanto el dinero y el escándalo que por eso mantuvo aquella relación a la vista de todos. Se convirtió así en la mujer controversial de las décadas de los cuarenta y cincuenta, rompiendo con todos los esquemas sociales. Le importaba un auténtico comino el que dirán.
Su exhibicionismo desmedido, sus ropajes escotados y su carácter extrovertido le abrieron puerta al círculo de artistas e intelectuales. Y como era sumamente bella, se convirtió en modelo de los pintores Juan Soriano, Diego Rivera, Martha Chapa, Roberto Montegro y muchos más.
Después surgió en ella la poetiza, escribiendo una buena cantidad de poemas en una treintena de libros. Todos ellos con lenguaje directo y atrevido, tal y como era su controvertida personalidad.
Los cronistas sociales encontraron el personaje perfecto para realizar sus trabajos. Su nombre pronto fue muy conocido. Y era común verla pasear por las noches en el Paseo de la Reforma, adornada con una rosa en la cabeza y su fino bastón en mano. Ella se autonombraba “La reina de la noche”.
Pita vivía de fiesta en fiesta, y siempre lograba ser el centro de atención, con su vestimenta, su comportamiento impetuoso y su conversación atrevida, divirtiendo a todos con sus ocurrencias. Para la presentación de sus libros, que realizaba siempre en su casa, elaboraba sofisticadas decoraciones acordes al contenido de su obra. Cuando presentó su libro “Polvo”, todo en su casa era gris: la alfombra, las cortinas, el forro de sus sillones, los muebles. Para su presentación de “Otro libro de amor”, grandes telas de flores cubrieron sala y comedor; la casa se llenó de ramajes, la alfombra se convirtió en pasto verde y proliferaban los ramos de flores por toda la estancia.
Totalmente diferente fue el arreglo para “Décimas a Dios”. Aquella vez su decorado fue sobrio y místico. Cirios, candeleros coloniales, ambiente de penumbra. Una casa escasamente iluminada con un ambiente envuelto en tétrica espiritualidad.
Su existencia iba de escándalo en escándalo. Le molestaba que la tocaran y se lavaba las manos hasta 40 veces al día. No quería que nadie le hablara si no les daba permiso, mucho menos que se acercaran a ella. Su altanería y soberbia la alejaron admiradores, pretendientes e incluso amigos.
Pita se convirtió en una auténtica leyenda. Con su lenguaje lleno siempre de majaderías y sus aires de gran diva, al grado que en cierta ocasión se puso al lado de María Félix preguntando a los presentes: ¿Verdad que yo soy más bonita?. La Doña, tan solo la miró sonriendo con gran ironía. Pero Pita no se inmutaba. Bailaba con gracia. Danzaba y cantaba haciendo ademanes exagerados. Y a tanto llegó su fama que incluso incursionó en el cine, el teatro y la TV.
A los 38 años tuvo un hijo, del cual luego se arrepintió, no porque no amara al pequeño, sino por considerarse incapaz de atenderlo, así que lo entregó en custodia a su hermana mayor. Pero su niño murió ahogado en una pileta llena de lirios, a la edad de un año y meses, provocando en aquella mujer la más grande de sus tragedias.
Se volvió callada e introvertida. Toda su gloria y desplantes se perdieron para siempre. Pita dejó de pasear por las calles, abandonó a sus amigos intelectuales, se encerró en su casa y se convirtió en una vieja totalmente descuidada. Dicen que perdió la razón. Murió sola, acompañada del abandono, el silencio y el olvido. Aquél 9 de mayo del año 2000 se extinguió para siempre quien fuera la mujer más atrevida y escandalosa de finales del siglo XX. La mujer a quienes muchos llamaron con ironía “La abuelita de Batman”

LA JUSTICIA DE CHELM

El zapatero del poblado de Chelm era un personaje de sobra conocido por todos los de la comunidad. No había uno solo de los habitantes de la población que no calzara zapatos surgidos de sus manos. Hacia zapatos finos para los ricos y zapatos humildes para los pobres. Y cuando los zapatos se deterioraban, volvían a las manos del zapatero para ser reparados: les cambiaba las suelas, ponía tacones nuevos e incluso les hacía remiendos, con tanta habilidad que dejaba los viejos zapatos casi, casi como nuevos.
Pero un día llegó la desgracia. Uno de los vecinos lo ofendió, le insultó y llegó a los golpes con aquél hombre que había mantenido siempre una conducta recta y apacible. Aunque su agresor era una persona corpulenta, el zapatero, al ir perdiendo la pelea, tomó su navaja de cortar las pieles y de un certero golpe la encajó en el pecho de su agresor. Aquél hombre murió en el acto. Y el zapatero fue llevado a juicio acusado de asesinato.
Todo el pueblo acudió al juicio, donde después de los trámites de rigor, el juez leyó ante la gran audiencia el veredicto: el zapatero era declarado culpable y sentenciado a morir en la horca.
Un murmullo de desaprobación se levantó en aquella atestada sala. Pero uno de los presentes se puso de pie y valientemente le dijo al juez: “Su señoría, ¡usted ha sentenciado a muerte a nuestro único zapatero! ¿Quien va a hacer ahora nuestros zapatos y a repararlos cuando ya estén deteriorados?”. Todos los presentes apoyaron la protesta. Y fue tan fuerte la reclamación que al juez le costó trabajo callar a la concurrencia.
Después de hacer callar a la gente, y meditar un poco, el juez consideró válida la queja y reconsideró su veredicto. Luego dirigiéndose con calma a los presentes les dijo: “Tienen ustedes razón, el zapatero es indispensable y sin él tendríamos un grave problema, porque no hay otra persona que ejerza su oficio. Así que en su lugar, y como tenemos dos techadores en la ciudad, en lugar del zapatero ahorquemos a uno de ellos y asunto arreglado”.
Poco después uno de los techadores fue llevado a la horca y el asunto quedó zanjado.

LA CIUDAD DE LOS ESPEJOS

De noviembre a febrero, la ciudad austriaca de Rattenberg, vive prácticamente en las tinieblas. Es un lugar que en esta temporada se vuelve oscuro y frío, por lo cual la población poco a poco va disminuyendo. La ciudad fue levantada en el siglo XIV junto a la colina de Rat, de 900 metros de altura, con la intención de protegerla de los invasores, pero la colina que la cubre impide que los rayos solares alcancen la ciudad en los meses de otoño e invierno, por ello la ciudad tiene ahora una enorme cantidad de casas vacías. La gente emigra a regiones menos inhóspitas y frías.
La falta de luz solar incide en el estado de ánimo de las personas. Diversos estudios científicos han demostrado que la luz solar es saludable para el ser humano, porque modifica determinadas sustancias cerebrales que juegan un papel importantísimo en los trastornos efectivos. La luminosidad mejora en definitiva nuestros estados de ánimo.
La carencia de luz solar lleva a la melancolía y la depresión y en Rattenberg están dispuestos a solucionar este problema, utilizando para ello tecnología avanzada.
El proyecto, presentado por una empresa austriaca, consiste en instalar 30 heliostatos o espejos rotatorios, que se situarán a un lado de la colina de Rat, y que atrapará los rayos solares para enfocarlos a los edificios de ciudad, y que con dicho reflejo esté de nuevo totalmente iluminada durante el día.
Un heliostato es un dispositivo capaz de rastrear el movimiento del sol. Se utiliza para orientar un espejo, durante el día, con el fin de que éste reflecte la luz del sol en una dirección concreta. Cuando se unen varios helióstatos para que trabajen a la vez, la luz que se emite puede generar una gran cantidad de luminosidad y calor orientados hacia un mismo objetivo.
En principio, los heliostatos fueron creados como instrumentos de observación, que permitían estudiar puntos que se hallaban a cierta distancia. Estos artefactos pueden ser utilizados para generar luz interior, en observatorios solares y también para generar energía solar.
Un heliostato básico utiliza un mecanismo de relojería para girar el espejo en sincronía con la rotación de la Tierra. Artefactos más complejos pueden seguir el cambio de la posición del sol durante cada año solar e incluso rastrear el sol a diario, de manera que conocen su situación exacta en cada momento.
De esta forma, el calor y la luz permanecerán durante más tiempo sobre la ciudad, lo que evitará que la gente emigre y permitirá que sea más feliz en su lugar de origen. A menos de un kilómetro de Rattemberg, al otro lado de la colina que proyecta su sombra sobre la ciudad, se encuentran poblaciones que no tienen este problema, y que disfrutan de más tiempo de luz natural cada día. Resulta muy fácil, por tanto, que la población vaya yéndose de allí en busca de un lugar donde la luz brille más y por más tiempo durante los largos meses de invierno.
Este sistema ya está siendo utilizado en diversas partes del mundo, aunque jamás se ha empleado para iluminar una ciudad entera. Pero no será barato. La Unión Europea solventará la mitad del costo de 2,4 millones de dólares y la empresa dice que aportará los 600.000 dólares que insumirá la planificación del proyecto, apostando a que el éxito les generará muchos otros clientes, ya que tan solo en la región del Tirol, en los Alpes, 60 poblaciones tienen el mismo problema que Rattenberg, aunque otras ciudades austriacas y suizas están a la espera de ver la funcionalidad del proyecto para aventurarse a iluminar sus poblaciones con este sistema.

viernes, 24 de octubre de 2008

LOPE DE AGUIRRE

En 1584, Lope de Aguirre escoltaba a un grupo de esclavos indígenas desde las minas de Potosí (en Bolivia) hasta uno de los depósitos del tesoro real. Los indios fueron cargados ilegalmente con grandes cantidades de plata y un funcionario local, al darse cuenta de ello, mandó arrestar a Aguirre, para luego sentenciarlo a recibir dos mil azotes, en castigo por maltratar de aquella manera a los indios.
Cuando Aguirre conoció la sentencia rogó y suplicó al funcionario para que le cambiara la sentencia. Él no debía ser humillado de aquella manera porque era un hombre noble. Le solicitó que mejor ordenara su muerte. Más el Alcalde Esquivel, quien le había dado la sentencia, se negó rotundamente a concederle su petición.
Aguirre fue sacado de prisión y un verdugo lo subió al lomo de una bestia, lo amarró y luego procedió a darle los 2000 azotes.
Una vez liberado, Aguirre dijo que aquella afrenta jamás se la perdonaría al Alcalde, quien tendría que pagar con su vida los dos mil azotes ordenados. Cuando el mandato de Esquivel expiró, huyó a la ciudad de Lima, sabiendo que Aguirre era un hombre duro que intentaría cumplir su palabra. Pero antes de quince días el Alcalde supo que Aguirre había llegado a la ciudad e intentaba localizarlo. El alcalde de inmediato huyó aterrorizado de la ciudad. Aguirre lo siguió buscando de ciudad en ciudad, por un lapso de tres años y cuatro meses, después de lo cual lo encontró en la ciudad de Cuzco.
Esquivel no quiso huir, ya había corrido demasiado. ¿Ha donde podía marcharse que no lo encontrara Aguirre?. Decidió permanecer en Cuzco animado con el gobierno tan estricto que regía la ciudad, pensando que Aguirre no se atrevería a tocarlo en aquél lugar. Se fue a vivir a una casa cercana a la catedral, y no salía jamás si no llevaba un arma fajada a la cintura.
Sin embargo, un cierto lunes, Aguirre entró a la casa de Esquivel. Lo fue buscando por cada una de las habitaciones hasta que dio con él en la biblioteca. El alcalde dormía profundamente con un libro casi cayéndose de sus manos. Ahí mismo Aguirre le quitó la vida dándole varias puñaladas. Después Aguirre salió tranquilamente de la casa. Cuadras más allá se dio cuanta que había olvidado su sombrero. Regresó tranquilamente, entró a la biblioteca, donde aún continuaba el cadáver desangrándose, tomó su sombrero y esta vez salió caminando hasta llegar al final de Cuzco, para luego perderse por uno de los caminos que iban a quien sabe donde.