jueves, 13 de noviembre de 2008

EL AMIGO QUE PARTIO

Cuando los grupos se fusionaron en el sexto semestre de la prepa el ambiente se volvió un poco sofocante, ya que siempre había existido una cierta hostilidad entre un grupo y otro. Coco, Lorena y Laura, quizás por ser mujeres muy pronto se adaptaron. Pero Luís y Cristian, que ambos eran amigos de las chicas, se cayeron bastante mal desde el principio.
Luís de plano era un presumido de marca y para colmo prepotente. Y esto lo volvía insoportable ante los ojos de Cristian. Así que ni uno ni otro hizo el menor intento por hacer algo de amistad.
Pero la vida tiene sus inexplicables caminos. Un día uno de sus maestros dejó una tarea un poco difícil y Coco, Lorena, Laura y los dos muchachos se reunieron para realizarla. Cuando Luís la terminó, Cristian le solicitó que se la prestara. Luís no dijo nada, simplemente dio la media vuelta, agarró el cuaderno que luego puso en sus manos para de inmediato darle la espalda y proseguir su plática con unos amigos.
Fue uno de los muchos desplantes soberbios de Luís, pero Cristian allanó los caminos. Soportando con paciencia palabras hirientes, actitudes indiferentes y marginales, así que cuando Luís reaccionó ya fue demasiado tarde. Cristian se había convertido sin darse cuenta en su mejor amigo.
Los dos eran totalmente diferentes. Cristian un chavo gigantón de 2 metros de estatura, con ropa holgada y mal combinada, siempre de tenis y gorra, mientras que Luís de tan sólo 1.80, no podía salir ni a la tienda de la esquina sin antes revisar su apariencia en el espejo y pasarse dos o tres veces el peine por los cabellos, aun sin que hubiera necesidad de ello.
Cristian bromista y juguetón, todo un amante del hip-hop, y Luís, con una personalidad contrastante entre la seriedad y la hironía, inclinado al soft rock, el pop y la música romántica. Aparentemente sin ninguna coincidencia, y sin embargo eran excelentes amigos.
Como la mayoría de los jóvenes de nuestra época, Cristian y Luís pasaban la tarde frente al televisor compitiendo en los video juegos, hasta que terminaban una contienda o cancelaban la partida para irse a su tradicional recorrido por los negocios de ropa y novedades de Sahuayo.
Mientras que a Luís le atraía una bonita camisa o un buen pantalón, Cristian podía pasarse horas mirando los juguetes. Pese a ser un gigantón en apariencia, tenía un corazón de niño, por ello es que jugaba con los carritos como lo haría cualquier chiquillo.
En su habitual recorrido entre las tiendas, con frecuencia aparecían entre ellos las visiones del futuro, aflorando los sueños a realizar para cuando terminara la pesada carga de sus estudios y se convirtieran en profesionistas.
“Me iré a vivir a un puerto - decía Cristian- donde pueda hacerla con mi carrera de Comercio Internacional. Y cuando comience a ganar mi buena lana, ya verás que hasta me compro mi camioneta Hummer”.
Hablara lo que hablara, Cristian siempre terminaba por decir lo mismo.
Luís, un poco más serio y reservado, moderaba en este punto sus expresiones. Le costaba, así de pronto, revelar sus sueños. Tenía sus metas a lograr como ingeniero en sistemas computacionales; pero no era muy dado a hablar sobre sus pretensiones. Prefería dejar que Cristian sacara una y otra vez a bailar sus sueños, para luego tener la deliciosa oportunidad de apaciguarlos con su carrilla.
Lo que ni uno ni otro llegó a pensar jamás, es que lo que estaban viviendo en ese momento era más valioso que la suma de todo cuanto soñaban. El tesoro invaluable que habían encontrado juntos era algo de lo que todos hablan, y de lo que muchos carecen, eso que comúnmente llaman: Amistad.
Pero a veces las grandes cosas no son para siempre y aquella amistad tampoco lo fue. Una mañana de este pesado diciembre, Luís recibió la terrible noticia de que su amigo había fallecido por un paro cardiaco. No le fue fácil entender lo que sucedía. Aquello no era posible. Después del aturdimiento vino el desconcierto, luego una marejada de emociones extremas que al final desembocaron en la rabia.
¿Quién maneja la vida?, ¿Quién se encarga de tomar este tipo de decisiones?, ¿Porqué habiendo tanta gente perversa, criminal, dañina para la sociedad, se escogió para morir al mejor de sus amigos?. No es justo que un joven lleno de sueños, que se esfuerza por salir adelante día a día aferrado a los libros, luchando por obtener una buena calificación… de pronto alguien o algo decida quitarle le vida.
Torbellino de emociones, de sentimientos, algo muy difícil de soportar para Luís en aquellos momentos. No hubo nadie que pudiera ayudarlo a cargar con su pena, porque las penas, al igual que el dolor y la muerte son caminos que deberás caminar a solas. Amargo licor que se bebe a pequeños sorbos y cuyo sabor amargo perdura para siempre.
En la misa de cuerpo presente, Luís sintió que no podía más con su carga y quiso descargar su pena reprochándole a gritos a Dios su mala decisión al arrebatarle a su amigo, pero ni siquiera pudo exclamar una sola palabra, todas se atoraron en su garganta y no hubo una sola que escapara de su boca.
Después de aquél día se sumió tanto en su pena que se olvidó de familia, se olvidó de amigos, y aquél ¿porqué? Aferrado a su cabeza, daba vueltas y vueltas en todo momento, generando más frustración y rabia sin saber como abrirle paso para que descansara su alma.
Anhelaba encontrar alguna persona, cualquier tipo que se cruzara en su camino y tuviera la desdicha de provocarlo aunque fuera un poco, para descargar en él su ira. Y recordó a alguien que era el candidato perfecto para desquitar su rabia, y encaminó sus pasos para ir en su búsqueda, pero al final desistió recobrando la cordura, porque en el fondo sabía muy bien que aquello no resolvería absolutamente nada. Así que nuevamente regresó a casa a encerrarse en su cuarto para volver a sumirse en su tristeza.
Pasaron los días y llegó la navidad. Su familia y sus amigos quisieran sacarlo de su deplorable estado de ánimo intentando que participara en las posadas, en las reuniones de amigos, en la cena navideña; pero Luís se negó a incorporarse al ambiente, a todos les dijo que no había motivo alguno que festejar ni celebrar. La navidad para él carecía de total sentido.
Y llegó el año nuevo, con su brote de esperanza, con una pequeña luz que solo se encendía a ratos y luego parecía extinguirse, para retornar después con un poco más de fuerza.
Luís sonrió con desgano ante semejante pensamiento. Aquella idea que le llegaba no correspondía en nada a sus ideas. Pero la inquietud persistió y poco a poco se fue agrandando hasta apoderarse de su voluntad, hasta convertirse en una ola reiterativa en su mente.
Tomó entonces la decisión. Buscaría algún lugar donde aceptaran la donación de su cuerpo, para que cuando él muriera, a otros le sirvieran sus ojos, sus riñones, o que se yo. Y tal vez hasta su corazón, para que esto sirviera de verdadera ofrenda a su gran amigo que partió y que a él le dio el alma entera.
Cuando un amigo se va siempre deja al descubierto los grandes valores de nuestra vida.

ARTURO Y SU AMIGO GAWAIN

El joven rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques.
El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil.
La pregunta era: ¿Que quiere realmente la mujer?
Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre mas sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla.
Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente. A la princesa, a la reina, a las prostitutas, a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte... en suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente.
Eso si, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues sólo ella sabría la respuesta. El precio sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios.
Llegó el último día del año convenido y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria a condición de que primero aceptara el precio:.
Ella quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y el más íntimo amigo de Arturo !!.
El joven Arturo le miró horrorizado: era jorobada y feísima, tenía un solo diente, despedía un hedor que daba nauseas, hacia ruidos obscenos, sus eructos eran famosos por mantener alejados a los dragones de la región... nunca se había topado con una criatura tan repugnante.
Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda. Se anunció la boda y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo: Lo que realmente quiere la mujer es: "¡¡Ser la soberana de su propia vida!!".
Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad y que el joven rey Arturo estaría a salvo. Así fue: al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la Libertad. Pero menuda boda fue aquella,... asistió la corte en pleno y nadie se sintió mas desgarrado entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo.
Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja -en tanto- hizo gala de sus peores modales, engulló la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos, dos veces debieron desalojar la sala luego de alguno de sus famosos aires espanta-dragones.
Todo el mundo comentaba el valor y coraje de Gawain al aceptar esta tortura para el resto de su vida por salvar la vida de su amigo.
Finalmente los recién casados se retiraron para su noche de bodas....
Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial aguardaba a que su "esposa" se reuniera con él... ella apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver!!...
Gawain quedó estupefacto y le preguntó que había sucedido.
La joven respondió que como él había sido tan cortés y atento con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo...
¿Cual prefería él para el día y cual para la noche? ¡¡Qué pregunta cruel!!...
Gawain se apresuró a hacer cálculos ¿...Preferiría tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa?, u optaba por compartir el día con una bruja y disfrutar de una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal ?...
El noble Gawain por su parte replicó que la dejaría elegir por sí misma...
Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama de día y de noche, porque él la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.

LA ESTRATEGIA JAPONESA

El 4 de noviembre de 1944, dentro de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, un buque de la Armada de los Estados Unidos halló, flotando en el océano, cerca de las cosas americanas del Pacífico, un gran trozo de tela hecha jirones. Al intentar subirla a bordo, se percataron que llevaba atada una carga considerable de peso, más una torpeza en las maniobras hicieron que la misteriosa carga se precipitara hacia el fondo del mar.
Como los restos del globo traían inscripciones japonesas de inmediato se dio aviso a los mandos norteamericanos, quienes creyeron que los japoneses estaban utilizando una nueva forma de ataque y era necesario investigar en que consistía. Dos semanas después encontraron, también en el mar, los restos de otro globo, y días después un tercero semiquemado se descubrió en Montana.
Con los restos de aquellos globos los norteamericanos se dieron cuenta que la táctica de los japoneses consistía en bombardear el territorio norteamericano con cargas explosivas trasportadas por globos. Y la alarma cundió en los altos mandos al encontrarse aproximadamente doscientos globos destrozados en el noroeste del Pacífico y en el oeste de Canadá. A estos se sumaron otros setenta y cinco encontrados en otras regiones o sacados de las aguas del océano. Además fueron vistas una buena cantidad de explosiones en los cielos nocturnos. Los fogonazos divisados por la noche, evidenciaban que más de cien de aquellos globos habían explotado antes de llegar a su destino.
Ante la posibilidad de un ataque de gran envergadura, el general Wilbur, solicitó de inmediato el apoyo de los organismos gubernamentales, ya que si bien los globos no habían ocasionado hasta el momento ninguna víctima, se pensó que tarde o temprano se precipitarían sobre las populosas ciudades y el panorama sería totalmente impredecible.
Se alertó a los guardabosques sobre el peligro y se les requirió que remitiesen a las autoridades militares más cercanas cualquier trozo de globo u otras partes de sus mecanismos que fueran encontrados.
Se mandaron trozos de globos al Observatorio de Investigaciones Navales, en Washington, como también al instituto Tecnológico de California. Los geólogos que estudiaron la arena contenida en las bolsas de lastre señalaron cinco lugares en el Japón, de donde muy probablemente provendría. Se pidió a la Fuerza Aérea que fotografiara dichas áreas. En las fotos de una de estas zonas podía observarse una planta industrial alrededor de la cual se veían esferas de color gris, lo que se interpretó como la presencia de globos. Al poco tiempo se hallaba un globo gris sobrevolando 1as inmediaciones de una ciudad del oeste de los Estados Unidos. De inmediato un piloto norteamericano fue enviado con la misión de capturar el globo. El aviador decidió empujarlo hacia el campo propulsándolo con las ráfagas de aire que producía su motor a hélice. Los golpes de aire hicieron que el globo perdiera hidrógeno, cayendo lentamente a tierra. Los mecanismos que tenían por fin producir la detonación de los explosivos no funcionaron. Éste fue el primer globo completo con toda su carga y mecanismos que tuvieron los norteamericanos.
El ejército descubrió que cada globo estaba provisto de 30 bolsitas que contenían 3 kilogramos de arena cada una. Cumplían la función de lastre. Iban cayendo de a una por un mecanismo guiado por un barómetro, el cual las soltaba cuando el globo volaba por debajo de los 9.300 metros. También estaba provisto de un aparato automático que abría una válvula de escape para el hidrógeno cuando el globo superaba los 11.000 metros. Cada globo transportaba de 3 a 4 bombas de fragmentación de 15 kilogramos y una incendiaria. Los explosivos estaban controlados por un mecanismo que los arrojaba después de que todas las bolsas de arena hubieran sido lanzadas. Había otro aparato que tenía la función de provocar la explosión del globo, luego de que hubiesen sido arrojadas las cargas mortales. El hecho de que este dispositivo no funcionara en ciertos globos permitió a los americanos incautarse de algunos intactos.
Luego del estudio de los globos capturados y de su contenido, los norteamericanos se dieron cuenta de que eran las bombas incendiarias las que representaban el más grave peligro para la nación. En la época de verano indudablemente producirían incendios forestales. Por consiguiente, se organizaron tropas de paracaidistas para que colaboraran con los guardabosques y bomberos. Sin embargo, si los ataques hubieran sido en gran escala, esta movilización no hubiera servido de mucho. Además, considerando la posibilidad de que los japoneses lanzaran globos provistos de preparados bacteriológicos con el fin de propagar epidemias, tanto humanas como del ganado o de las cosechas, se tomaron las debidos precauciones movilizando médicos, veterinarios y agrónomos. Se formaron equipos de descontaminación y se almacenó -en lugares claves- desinfectantes, medicamentos y máscaras antigás. A la vez se requirió a los ganaderos y agricultores que informasen acerca de cualquier síntoma de enfermedades inusuales en el ganado o sembradío.
Para que los japoneses no tuvieran ningún conocimiento de los resultados obtenidos con su ataque mediante globos, los medios de difusión americanos y canadienses fueron persuadidos de que no mencionasen jamás cualquier noticia referente a los globos nipones.
Si bien en el Japón no se enteraban de sus propios éxitos, este silencio de la prensa y la radio impedía que el pueblo americano tomase conocimiento del peligro que lo amenazaba. En cierta oportunidad, un grupo de chicos que iban de excursión encontraron uno de los globos caídos. Sin conocer el mortal peligro al que estaban expuestos, lo arrastraron para llevárselo. Las bombas explotaron muriendo cinco niños y una mujer. La prensa no publicó nada de lo ocurrido. Su silencio fue total.
Más antes de continuar con el desenlace de esta historia permítame contarle como se originó todo esto.
En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, ningún avión tenía la autonomía suficiente como para volar de Japón al continente americano. El proyecto de los globos nació con base en una investigación del profesor Nakayama, quien en 1932 descubrió una corriente atmosférica de gran altitud que circulaba desde las islas de Japón hasta la costa oeste de Canadá y de los Estados Unidos. Nakayama la bautizó como el Jet-Strecim.
Una década después, el doctor Fujiwara, quien buscaba la forma de bombardear a los norteamericanos en su propia tierra, ideó hacerlo a través de globos provistos de bombas y enviados a través de la corriente de aire del Jet Strecim.
El Ejército japonés lanzó 9,000 globos mientras que la armada imperial arrojó solo 300.
Con un diámetro de diez metros, los globos se desplazaban a una altura que oscilaba entre los 9.000 y los 11 .000 metros, desarrollando una velocidad de 30 a 32 kilómetros por hora. Cada uno llevaba un mecanismo que hacía detonar, de manera automática, una bomba incendiaria y otras de fragmentación.
De pronto -a fines de abril de 1945- finalizó la caída de globos en Estados Unidos. Transcurrieron días, meses; hasta que por fin terminó la guerra. ¿Por qué razón había cesado el ataque, cuando era evidente que, de continuar, hubiera provocado grandes desastres?
Los japoneses solo se enteraron de la llegada del globo caído en Montana, por lo cual, al no tener más noticias al respecto, consideraron un fracaso su estrategia, además de que con se estaban despilfarrando las reservas de hidrógeno, las cuales eran de suma importancia en tiempos de guerra. Por lo cual se ordenó la inmediata suspensión de esta estrategia. Por supuesto que de haber seguido le hubieran dado un fuerte dolor de cabeza a los norteamericanos.

SOBREPOBLACION MUNDIAL

Según las recientes estadísticas sobre población, en la actualidad hay cerca de seis mil millones de personas sobre la tierra y cada año hay un incremento de 95 millones más. Información proveniente de la ONU señala que para el año 2.050 habrá entre 7.700 millones y 11.200 millones de personas en el mundo. Este desmedido incremento en la población está provocando un fuerte deterioro ambiental, muy notorio sobre todo en los países del Tercer Mundo. La pobreza está conduciendo a una sobre explotación de los recursos naturales, como consecuencia del endeudamiento extreno. Lo absurdo de todo esto es que se está entrando en un círculo desgastante en el que para sobrevivir se requieren hijos para trabajar el campo, más el incremento en los miembros de cada familia está conduciendo a problemas aún mayores.
La escasez de alimentos y la deforestación comienzan a afectar las perspectivas económicas a nivel mundial. Y más que nada todo esto se debe en gran parte a la desigualdad en el reparto, que permite que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Sólo EE.UU consume la mitad de los recursos no renovables del planeta.
Hay situaciones tan ridículas como el echo de que en el Reino Unido se gastan al año aproximadamente 235 millones de dólares en sistemas para adelgazar, mientras que se hace en el mismo período un donativo promedio de 50 millones para el Tercer Mundo para ayudarles a no morir de hambre.
El año de 1992 el Fondo de Población de Naciones Unidas afirmó que según sus estudios realizados “existen suficientes recursos para acabar con la pobreza, alcanzar un desarrollo social y económico significativo para la mayor parte de la población mundial, proteger el medio ambiente y conservar al mismo tiempo las comodidades y ventajas que ha aportado la tecnología moderna”. Tenemos conocimientos, recursos, medios tecnológicos, solo resta combinarlo todo para sentar los cimientos de un desarrollo humano sostenible. Satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones. Todo esto suena muy bonito, pero hay tantos interese económicos, políticos y religiosos que obstaculizan cualquier posibilidad de una organización a nivel mundial tendiente a acabar con estos problemas. Así que seguimos adelante hasta que el destino nos alcance.

martes, 11 de noviembre de 2008

ROBANDO MUCHACHAS

En los tiempos en que los marcianos llegaron "bailando cha cha cha", y "la luna se ponía rete grandota como una pelotota allá en el calléjón", en mi pueblo solo existía un carro y era de Don José, de quien por cierto todo mundo olvidó su apellido y a partir de entonces se le llamo “Don José del Carro”.
Por esos años los novios salían corriendo como locos endemoniados brincando las cercas, cuando el papá de la novia descubría a la parejita por allá en un rincón del corral en actitud acaramelada. En ese momento el suegro ofendido, sacaba la pistola y echaba de balazos, aunque por supuesto siempre al aire, para que no fuera a quedar su santa niña para vestir santos.
Y como era un auténtico lío pedir la mano de la novia, muchos simplemente se quitaban de problemas robàndose a la muchacha alguna de aquellas tardes cuando iba al pozo de doña Brígida al agua, llegaban trotando con su caballo y la jalaban y subían en ancas para llevársela al monte y cometer su fechoría, así que una vez "quebrado el cántaro", ya no había ni quien se opusiera a la boda. Aunque por supuesto el padre de la novia se mostraba tan ofendido, que ni siquiera se dignaba asistir a la misa del casorio, mucho menos a probar el pollo con mole y sopa que se servía en la boda. Y así se mantenía el coraje hasta que llegaba el nietecito, entonces todas las cosas se arreglaban. Y por cierto, era obligación de los novios ir a casa de los padres de ella a pedir “perdón”, aunque solo lo pedía la novia, porque el pobre muchacho debía de quedarse en la puerta si no quería escuchar de nuevo una descarga de pistola.
Las muchachas de aquellos tiempos debían de cuidarse, ya que si alguien se las robaba, aunque no fuera su novio, terminaba casánndose con el sinvergüenza.
Estas costumbres bárbaras formaban parte de la tradición de los pueblos. Y no sólo en México, sino en muchas partes del mundo. Una gran cantidad de tribus tenían como tradición robarse las muchachas de sus enemigos para hacerlas sus esposas, mientras que los jóvenes se hacían hombres cortándoles las cabezas a los varones de sus rivales.
Entre los godos, un hombre se casaba con una mujer perteneciente a su propia comunidad. Cuando escaseaban las mujeres, capturaba a su futura esposa en un poblado vecino. Y no crea que la escogía, solamente se robaba, acompañado con un amigo, a la primera doncella que anduviese solita por ahí.
Entre los germanos cuando un muchacho se robaba a una chica, el amigo que lo acompañaba, que era su padrino de boda, se plantaba a la puerta de la iglesia bien armado para proteger a los novios, ya que los familiares de la novia venían a intentar rescatarla a como diera lugar. Incluso bajo los altares de las iglesias se ponían lanzas y demás armas, disponibles para el enfrentamiento con los amigos y familiares de la novia.
También de esos tiempos surgió el detalle de que la novia deba de ir del lado izquierdo del novio, ya que éste debía de estar con la mano derecha siempre puesta sobre la espada, y listo para actuar en caso de un ataque.
Cuentan que los primeros en utilizar un anillo de compromiso fueron los de la III dinastía del Imperio Egipcio, hace aproximadamente 4,800 años. Para los egipcios, el círculo, carente de principio y de final, significaba eternidad... y eso era en cierto modo, el compromiso del matrimonio.
Respecto a las dichosas amonestaciones, en tiempos de Carlomagno, los hombres eran tan coscolinos que tenían hijos por dondequiera, propiciando con ello que hubiera un alto índice de matrimonios entre parientes, por lo cual el emperador prescribió que todos los matrimonios debían de ser públicamente proclamados al menos siete días antes de la ceremonia. Esta práctica resultó tan satisfactoria que luego fue regla dentro de otros credos religiosos, como el catolicismo.
El arroz que se les arroja a los novios a la salida del templo, también es una práctica pagana para desearle a la pareja abundancia. Y el colmo de los colmos, era que en Europa, en tiempos muy remotos, parte de la diversión era arrojar pastel a la novia, la cual terminaba hasta la coronilla embarrada de pan.

DON MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA

Dicen que fue bautizado con el nombre de José Miguel Gregorio Ignacio. Que era demasiado inteligente y además tuvo la fortuna de tener muy buenos maestros quienes no solo le impartieron conocimientos académicos, sino que lo enseñaron a pensar.
Era muy aplicado en sus estudios y por eso sus compañeros le apodaron “el zorro”; y además, deseando incrementar sus conocimientos, aprendió a hablar francés e italiano, (posteriormente aprendió el latín y algunas lenguas indígenas, como el otomí, el tarasco y el mexicano) Todo esto le hizo convertirse en un alumno muy sobresaliente, al grado que pronto fue comisionado para impartir varias cátedras y al final llegó a ocupar el rango de Rector del Colegio. Todo esto en la ciudad de Valladolid, hoy conocida como Morelia.
José Miguel, había nacido en un rancho, su padre era administrador de una hacienda y tenía tres hermanos. Como era criollo, hijo de españoles radicados en México, solo tenía dos caminos en su futuro: servir al rey en la milicia o convertirse en sacerdote, y como el sacerdocio le permitía acercarse mejor al conocimiento, optó por realizar los estudios pertinentes en la Ciudad de México.
Después de su ordenación, el año de 1778, desempeño su labor pastoral en varias parroquias, hasta que e la muerte de su hermano Joaquín, en 1803, lo sustituyó como cura de Dolores, en Guanajuato. Además de los oficios propios de su ministerio, José Miguel era maestro en la escuela parroquial. Le encantaba atender a los niños, pero también le gustaba mucho tratar con la gente adulta.
Su espíritu siempre emprendedor, le llevó a instalar varios talleres de artesanía e industria, además, y con la ayuda de sus feligreses, mandó excavar una noria y plantó vides y moreras, con el fin de iniciar la cría del gusano de seda. Hasta la fecha, aún se mantienen en pie 84 árboles plantados por él.
Esta labor iba encaminada a elevar el nivel de vida de los habitantes de Dolores y puntos de vista. Sabía que si les enseñaba un oficio, esas pobres gentes lograrían salir adelante resolviendo de alguna forma sus necesidades económicas. Así que se entregaba con pasión a ello. Era un auténtico apóstol de las labores sociales. Con todo ello no le fue difícil ganarse el respeto y aprecio de sus feligreses, los cuales creían ciegamente en él.
El tiempo que le quedaba libre, lo dedicaba a instruirse, leyendo a La Fontaine, Moliere y Demóstenes, entre otros, Amaba las artes, practicaba la música y la literatura. Sentía un gran entusiasmo por la filosofía y esto le condujo a una forma de pensar muy liberal, si tomamos en cuenta la forma tan estrecha de pensar de muchos de sus contemporáneos.
José Miguel, a quien todos conocen como el cura Miguel Hidalgo, no estuvo excento de problemas. Por ahí se filtró la información de que tenía relaciones amorosas con una mujer llamada Manuela Ramos Pichardo, con quien procreó cinco hijos: Agustina, Mariano Lino, a los cuales reconoció abiertamente y jamás negó los hechos ante sus superiores. Y aunque parezca extraño, no se tomaron medidas en su contra. Todo aquello no pasó de una buena reprimenda. En uno de los grupos teatrales que formó conoció a doña Josefa Quintana, con la que tuvo otras dos hijas, Micaela y Josefa. Además de que su conducta dejaba mucho que desear ante los ojos de sus superiores, ya que le gustaba el juego de la baraja y sentía enorme debilidad por las mujeres.
A Doña Josefa y sus hijas, las instaló en una casa ubicada a menos de 50 metros de donde él vivía. Y muchos de dieron cuenta de este asunto, así que los chismes iban y venían, pero al cura Hidalgo parecían no importarle en lo absoluto.
Pero eso no fue lo único, en cierta ocasión Miguel Hidalgo fue acusado de herejía ante la Inquisición por una serie de comentarios realizados respecto a que la Biblia debería estudiarse con libertad y sin restricciones. Pero al final la Inquisición simplemente pasó la queja a una gaveta de su archivo sin actuar en su contra.

sábado, 8 de noviembre de 2008

EL CURANDERO Y EL NIÑO PARALITICO

Cuenta una vieja historia chiapaneca, que en tiempos antiguos hubo una gran sequía que provocó grandes estragos en la zona. En los campos se secaron los sembradíos, los causes de los arroyos dejaron de cantar mostrando sus piedras al desnudo y los indígenas conocieron el hambre.
En aquellos angustiosos días llegó a la región una mujer, cuyos modales y apariencia revelaban que se trataba de una dama de buena posición económica. Llevaba consigo a un adolescente que padecía una extraña enfermedad. Había recurrido a todo tipo de médicos y curanderos, sin que nadie hubiese podido encontrar cura para el mal de su hijo. Lo llevó con los mejores especialistas acumulando decepción tras decepción, por ello, como último recurso fue a la búsqueda de shamanes, brujos y curanderos, esperando que alguno de ellos tuviera el poder suficiente para lograr que su muchachito caminara de nuevo.
Al llegar a Chiapas habló con los lugareños, buscaba a los afamados curanderos de Chiapa, y pronto alguien le indicó el camino hacia el más afamado de ellos, que estaba en Namandi-yuguá. El anciano examinó al joven, le impuso sus manos y dibujó en los aires unos pases mágicos, luego le recetó pócimas de hierbas y ordenó a la madre que llevara al chico a los baños de Cumbu-jujú, el lugar donde abunda el jabalí, y lo bañara en las aguas repetidas veces, aquello complementaría el tratamiento.
La madre cumplió al pie de la letra las indicaciones y poco después, como si se tratase de un milagro, el joven empezó a recobrar la movilidad de sus piernas.
La mujer no dejó de dar gracias al cielo cuando su hijo dejó la silla de ruedas y comenzó a caminar. Llena de agradecimiento, quiso recompensar en algo por tan grande don recibido y mandó traer desde lejanas tierras ganado y grandes cantidades de cereales para paliar el hambre de aquella gente. Ordenó que se destazara cada día una vaca en la plaza y la repartió en porciones a los indígenas, complementando con canastas de víveres y frutos.
Al llegar el mes de enero, en el día de San Sebastián, doña María de Angulo, que así se llamaba esta mujer, sacó a su hijo desnudo, como el santo, para que recorriera las calles en procesión, solicitando la clemencia divina para que acabaran las penurias del pueblo. Tiempo después la mujer y su hijo se marcharon hacia su lejano país. La situación de Chiapas cambió; volvieron las lluvias, reverdecieron los campos y se recogieron buenas cosechas.
A partir de entonces, el día de San Sebastián, los nativos recuerdan aquél echo milagroso, haciendo una procesión con una muchacha y un joven vestidos como aquella madre y su hijo. Pasean por las calles rodeados de sus sirvientes, quienes reparten comida a la gente, para continuar ganándose el favor de la misericordia divina.