Cuenta la leyenda que cierto día el Rey Condoy, quien tenía sus dominios en el cerro de Zempoaltépetl, en la sierra mixe, decidió construir un palacio en Mitla, ya que escuchó decir que otro rey pretendía edificar una gran ciudad en ese mismo lugar, y antes de que otra cosa sucediera, decidió dejar bien establecidos sus territorios. Trabajó duramente, pero cierta noche el canto de un gallo lo asustó y dejó inconclusa su obra, que según el decir de la gente son las ruinas que aún se pueden apreciar en Mitla.El Rey Condoy se fue a Oaxaca, más en su camino, se detuvo a descansar en un lugar llamado el Tule; en ese sitio clavó su bastón en el suelo, una leño que dicen pesaba 62 kilos, y este comenzó a retoñar dando orígen al árbol más grande del mundo, hoy ampliamente conocido como “El Arbol del Tule”
Este extraordinario árbol mexicano es en realidad un enorme ahuhuete que tiene una altura de 40 mts, un diámetro de 52.50 mts. Y un peso aproximado de 509 toneladas, con una edad de alrededor de 2000 años, y se dice que es el ser vivo más antiguo del mundo. Está localizado en Santa María del Tule en Oaxaca.
Los antiguos oaxaqueños decían que ellos venían de los árboles, y por ello realizaban un acto ceremonial de ofrenda al Arbol del Tule, al cual llamaban “huehue”, que significa anciano en náhuatl. Efectuaban una danza llamada del Sabino alrededor del gran árbol, en la cual sacrificaban una paloma. Se tiene noticia que la última vez que se realizó esta ceremonia fue en el año de 1834. Aún ahora continúan llegando peregrinaciones de indígenas hasta el árbol. Llegan y bailan a su alrededor y luego se lavan la cara en un remanso de agua cercano.
Dada la importancia de este árbol, existe un comité llamado Mi Amigo el Arbol que se dedica a su cuidado y conservación. Reciben asesoría de diversos especialistas en fisiología vegetal, la cual les permite conocer las condiciones en que se encuentra este magnífico ahuhuete y la forma de lograr su preservación.
En México existen otros ahuehuetes de grandes dimensiones como el que se encuentra en el Santuario de Chalma, en el Estado de México, cerca de la ciudad de Toluca. Desde la época prehispánica y hasta la fecha, recibe peregrinaciones y ceremonias: antes de llegar al Santuario sus visitantes danzan en torno al árbol y luego se lavan la cara con el agua que brota de sus raíces


En una de sus primeras comparecencias ante el Senado, ahora como emperador, Claudio dijo: “Ya sé que me consideráis un pobre necio. Pero no lo soy. He fingido serlo. Y por esto hoy estoy aquí”.

