El escritor inglés, Bulwer Lytton, más conocido por su novela “Los últimos días de Pompeya”, publicó en 1871 un curioso libro titulado: “La raza que vendrá”, y en él cuenta sobre un extraño viaje al interior de la Tierra, ocurrido a principio del siglo XIX, comenzado en unas minas abandonadas en Inglaterra, desde las cuales, y a partir de una galería subterránea secreta, el protagonista de su novela llega a un mundo subterráneo, habitado por unos hombres de una mente súper-desarrollada que el protagonista llega a considerar como semidioses, y que poseen una energía que supera lo imaginable, denominada energía Vrill.
Según la novela de Lytton, su capital Shamballah, se hallaba en el interior de la Tierra. Los antepasados de esos seres procederían de la superficie exterior de la tierra, habiendo encontrado el acceso a su interior tras terribles terremotos y cataclismos en la superficie exterior del planeta.
En 1816 todos los miembros del Congreso de los Estados Unidos, los rectores de muchas universidades y varios letrados y licenciados de varios estados, recibieron una extraña carta. Estaba firmada el día diez de Abril de 1816 en Saint Louis territorio de Missoury por el capitán de infantería John Cleves Symnes y, se dirigía a los más altos estamentos de la joven nación, en los siguientes términos:
Aunque obviamente, el “Mundo” rechazó la generosa oferta de Symnes, éste popularizó numerosas conferencias y tuvo un gran impacto en la opinión pública de la época e incluso llegó a hacer una modesta carrera política; dejando a su muerte numerosos apuntes y un pequeño modelo de madera de la “Tierra Hueca”, que se exhibe actualmente en la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia.
Hasta el momento nadie ha dedicado ni el más mínimo esfuerzo para corroborar lo dicho por Symnes. La gente supuso que lo único que estaba hueco era su cabeza.
En 1966 Wangari regresó a Kenia, su tierra natal, después de haber permanecido casi seis años en los Estados Unidos atendiendo una beca que se le había concedido en la Universidad de Pittsburg, donde obtuvo un máster de Biología. A la llegada a su comunidad se quedó espantada al ver como habían talado gran parte de los bosques. Las fuertes lluvias se habían llevado las capas fértiles del suelo, el cieno atascaba los ríos y los fertilizantes estaban eliminando los nutrientes de la tierra. Estaba totalmente segura que se avecinaba una gran catástrofe ecológica para su pueblo. Había que detener de inmediato la tala inmoderada de los bosques y proceder a reforestar las tierras dañadas.
El proceso fue largo y penoso, en primer lugar intentó convencer a su gente sobre la gravedad del daño que se había ocasionado, solicitando su apoyo para realizar la enmienda. Poco caso le hicieron los hombres de la comunidad, más las mujeres fueron más sensibles a la situación, sobre todo porque siendo la mujer la encargada de preparar los alimentos en el hogar, con la deforestación se vio obligada a recorrer mayores distancias para encontrar la leña necesaria para hacer el fuego del hogar, lo cual les estaba ocasionando mayores problemas para atender a sus hijos y recolectar los frutos requeridos para su alimentación.
Wangari fundó una organización a la que llamó Movimiento Cinturón Verde, apoyado casi exclusivamente por las mujeres de Kenia. Al frente de esta organización se dio a la tarea de plantar miles de árboles en los campos deteriorados. Dicho programa, combina desarrollo comunitario y protección ambiental y propaga entre los miles de kenianos que viven en la pobreza la simple idea de que plantar árboles mejorará sus vidas, la de sus hijos y sus nietos.
El gran problema fue que mientras Wangari promovía la reforestación, los depredadores continuaban con su tala inmoderada, así que hicieron una fuerte oposición para detener el daño. Por supuesto que esto le acarreó grandes problemas. Se enfrentó al mismo presidente de su país, Daniel Arap Moi, quien estaba tras de todo aquél daño ecológico.
Wangari fue difamada, enfrentando una fuerte campaña en su contra. Más esto no bastó para disuadirla, así que luego fue detenida, golpeada y encarcelada. Sin embargo, se negó a ceder en su convicción de que el pueblo debía ser el encargado de cuidar sus recursos naturales, en lugar de los corruptos compinches del Gobierno, que recibían y saqueaban grandes extensiones de tierra.
En 1986, el movimiento de Wangari Maathai impulsó una Red Panafricana, logrando que se expandieran sus planes de replantación de árboles en más de 30 países de Africa, entre ellos Etiopía, Malawi, Tanzania, Uganda y Zimbawe.
En 1982 apoyó la formación del grupo Foro para la Restauración de la Democracia en su país y esto le acarreó un sinnúmero de problemas, por oponerse al gobierno. Pero continuó la lucha. En 1992 se puso en huelga de hambre exigiendo la liberación de algunos presos políticos, y el gobierno respondió a sus exigencias con palos.
Se opuso en 1998 a la realización de un importante proyecto de construcción en Africa, porque esto dañaría gravemente la ecología. La situación se tornó grave y complicada, tan solo que esta vez la revista Time escribió un extenso reportaje sobre ella, llamándole “Héroe del Planeta”, lo cual colocó su lucha ante los ojos de la comunidad internacional cambiando drásticamente el panorama.
Su proyección fue más lejos aún al levantar su voz defendiendo la condonación de la deuda externa del Tercer Mundo.
El año 2002 triunfó el grupo opositor en su Kenia y de inmediato el presidente Mwai KIbaki la nombró viceministro de Medio Ambiente, Recursos Humanos y Vida Salvaje. La verdad es que a Wangari jamás le interesó la política, pero encontró en ello un excelente medio para cumplir con sus objetivos.
Hasta la fecha, esta mujer de 65 años, ha logrado que se planten más de 20 millones de árboles en Africa. El 10 de diciembre del 2004, en Oslo, Noruega, le fue concedido el premio Nobel de la Paz a esta africana, Wangari Maathai, por su gran esfuerzo en pro de la ecología y el bienestar del continente africano.
Reflexionando un poco sobre todo esto quisiera preguntarle ¿Usted ya plantó un árbol?. Aunque sea uno solo. Si no lo ha hecho, por favor aún es tiempo, ay se lo encargamos.
El padre de Louis era un alcohólico desobligado que se pasaba largas temporadas fuera de casa, así que su madre trabajaba en lo que podía: lavando trastes, de recamarera, e incluso algunos afirman que de “mujer galante”. Así que el chiquillo se la pasaba de juerga por las calles de su natal Nueva Orleáns, conviviendo con la pandilla del barrio y dedicándose a realizar infinidad de diabluras. Sorteaba la hora de la comida con un pedazo de pan duro, café, y si le iba bien, alguna cosa que encontraba en los botes de basura. Su situación era realmente lamentable.
Pero con los amigos el hambre se disipaba. Entre ellos había que presumir de arriesgado y valiente, así que cuando Louis encontró la vieja pistola que su padre abandonó bajo el raído colchón, se le hizo muy fácil sacarla para festejar la noche de fin de año. Con ella realizó unos disparos al aire en presencia de sus amigos, más para su desgracia en aquellos momentos apareció un policía que lo capturó y llevó a los tribunales. Su madre nada pudo hacer. Aunque lo quisiera. La gente pobre y de raza negra no tenían prácticamente ningún derecho en los tribunales. Así que el pequeño Louis, de tan solo doce años, fue a parar a una cárcel para menores infractores.
Louis se sintió triste y asustado, así que decidió portarse bien, y lo hizo. La vida era monótona y aburrida en el reclusorio, así que se esforzó cuanto pudo para ser admitido en la banda del lugar. El director musical, viendo su gran empeño, decisión y buena conducta le cedió una corneta, luego comenzó a enseñarle la forma de usarla.
El chico se sintió fascinado, como niño con juguete nuevo. A partir de ese momento la corneta se volvió su inseparable. Al maestro Meter Davis le fascinaba ver el entusiasmo y entrega de Louis. Pronto se convirtió en el más destacado de sus alumnos.
Cuando se cumplió la sentencia y Louis debió ser liberado, el jovencito se llenó de tristeza, ya que sabía que al salir le sería muy difícil conseguirse otra corneta. Pero su maestro tuvo un gran detalle. Le dijo que podía llevársela, con la condición de que cuando ganara algo de dinero y pudiera comprarse una, volviera y se la regresara.
Louis salió a la calle lleno de felicidad y con una meta en su vida. Sería un gran músico, y ganaría dinero, mucho dinero. Los negros hacían dinero tocando en los burdeles del puerto. Había bandas musicales incluso en los barcos que navegaban en el Mississippi. Así que Louis sintió que había encontrado la forma de pasarla bien.
Tocaba en la mañana, tocaba a medio día, tocaba por las noches, olvidándose por completo de sus amigos. Solo le importaba su corneta, y su madre vio aquello con buenos ojos, porque descubrió que su hijo se había vuelto alguien diferente.
A la usanza de la tradición francesa, en Nueva Orleáns se acostumbraba llevar a los muertos al cementerio con música, siendo esta otra fuente interesante de trabajo. Kid Ory y su banda eran con frecuencia contratados para dicho menester, siendo así como un día que prestaban este servicio, de pronto Kid descubrió que un jovencito salió de por ahí y se les unió con su corneta. El chiquillo tocaba de una forma maravillosa, así que Kid Ory, quien era un trompetista de gran renombre, supo apreciar el enorme talento de Louis y de inmediato lo contrató para su banda.
La dichosa orquesta tocaba en el barrio chino de New Orleáns llamado Storville. Era un lugar de tugurios de mala muerte, nido de prostitutas y vagos, el cual se saturaba de marineros noche a noche. Louis tocaba con tanta furia y pasión que pronto llamó la atención del trompetista King Oliver, quien lo invitó a formar parte de su grupo, con el cual realizaría su primera grabación en el año de 1923.
Eran tiempos de la Primera Guerra Mundial, y Nueva Orleáns tenía una base militar, pero al ministro de marina no le agradaba que la gente a su cargo le estuviera provocando tantos problemas debido a sus correrías nocturnas por los antros de vicio, así que consiguió la orden y de inmediato cerró todos los tugurios de Storville, dejando sin trabajo a miles de personas: meseros, músicos, prostitutas y demás. Aquello acarreó grandes problemas económicos en la región, por lo cual los músicos, en el año de 1917, emigraron rumbo a Chicago en búsqueda de nuevos horizontes.
Louis se quedó en Nueva Orleáns, más luego, en 1922, marchó también rumbo a Chicago, invitado por King Oliver, quien había logrado gran éxito en ese lugar con su banda de jazz.
Para 1920, el jazz se había convertido en el gran ritmo de Chicago. Se prohibió el consumo de alcohol, pero los gangsters, como Al Capone, tenían sus sitios clandestinos, centros nocturnos disfrazados, donde todo mundo podía ir a echarse un trago, escuchar música y encontrar pareja. La tensión provocada por la incursión de Los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, hacía que la gente buscara una forma de escape, e ir a aquellos sitios de alcohol y jazz fue una salida muy aceptada y exitosa.
Louis Armstrong se convirtió en la sensación. Su emotividad, fraseo y protagonismo acapararon de inmediato la atención y se volvió una figura muy popular en poco tiempo. Nadie tocaba la trompeta como él. Ni nadie jamás había hecho jazz de esa forma. Originalmente en las bandas de jazz todos tocaban la misma línea musical. Armstrong construyó la imagen de solista. La orquesta quedó doblegada a lo que él hacía. Se convirtió en la gran estrella a la que atendían el resto de los músicos de la banda.
Pero no solo fue un gran trompetista, también se convirtió en un destacado cantante gracias a su voz aguardientosa e inconfundible. En cierta ocasión al interpretar uno de sus famosos temas, olvidó la letra, y para salir del paso realizó una serie de onomatopeyas vocales, dando paso a un estilo que luego se denominó “scat”, mismo que luego fue base esencial para figuras como Ella Fitzgerald.
Luois perteneció luego a la banda de Fletcher Henderson, la más afamada banda de Chicago. Posteriormente fundo sus propios proyectos musicales, bajo el nombre de Hot Five y Hot Seven, con la participación de Kid Ory, aquél hombre que lo descubrió tocando en las calles de Nueva Orleáns.
La fama y el dinero acompañaron a Louis durante toda su vida. Canto al lado de todas las figuras importantes de su época. Fue acompañado por todas las mejores orquestas; recorrió Europa y muchos países del mundo realizando presentaciones. Cuando ya no pudo tocar la trompeta por cuestiones de la edad, triunfó como crooner, logrando éxitos memorables como Hello Dolly, C’est si bon, Cabarte, La Vida en Rosa y varias más. En 1964, cuando los Beatles se apropiaron del Hit Parde nortemericano y nadie parecía poder desbancarlos, Louis Armstrong colocó su tema Hello Dolly en primer lugar y permaneció ahí durante varias semanas, poniendo a Los Beatles en los siguientes sitios.
Falleció a los 71 años, pero 17 años después de su muerte el tema “What a Wonderfoul World”, logró llegar al primer sitio de popularidad gracias a su inclusión dentro de una película. Y el éxito del álbum “Classics” de Kenny G, salido a la venta hace un par de años, se debe en gran parte a que incluye este mismo tema, en la voz original de Louis Armstrong, aunque con el acompañamiento de este afamado saxofonista.
¿Sabe usted cual es la diferencia más notoria entre un dromedario y un camello?
Muy sencillo, el dromedario tiene una sola joroba y el camello tiene dos, pero patas más cortas. El dromedario es más alto que el camello y ambos son utilizados prácticamente para lo mismo.
Estos animales han sido domesticados desde hace más de 3 000 años, siendo empleados como medio de carga y transporte. Aunque también se aprovecha su lana y su leche.
La gestación de un dromedario o camello es de 12 a 13 meses, tienen una sola cría por vez y viven entre 30 y 40 años.
Para los habitantes del desierto, el camello es el más importante de sus animales. Es muy resistente a las altas temperaturas. No se deshidrata con facilidad. Puede resistir hasta 3 semanas caminando por el desierto y sin beber. Durante ese tiempo va consumiendo las reservas de grasa de su joroba, que no está llena de agua como muchos piensan. Cuando consumen la grasa acumulada, ésta se desinfla y cuelga a uno de sus costados. Más cuando vuelven a comer se infla y recupera su posición original. En cuanto al agua al llegar a un oasis son capaces de almacenar en su estómago más de 100 litros de agua.
Durante siglos fue el único medio de transporte en el desierto. Enormes caravanas de camellos cargados de mercancías preciosas, recorrieron las rutas desérticas, como la transahariana de alrededor de 4000 kilómetros. Aunque ahora han sido suplantados por los automóviles. Pero aún así el camello continúa siendo un animal muy valioso en Asia y el norte de Africa. Los habitantes del desierto aprovechaban su carne y la leche de las camellas. Con su pelo se confeccionan prendas de abrigo. Incluso las boñigas se aprovechan, ya que una vez secas sirven para alimentar el fuego. Y hasta los orines de estos animales son útiles, ya que las mujeres del desierto se lavan el pelo con ellos para lucir una hermosa y brillante cabellera
Tanto camellos como dromedarios son animales herbívoros; los alimentan con hierba, trigo y avena, pero en el desierto comen lo que encuentren. Desde un arbusto espinoso hasta huesos, hojas secas, o la misma camisa de su dueño si se descuida.
Tienen músculos muy poderosos en sus piernas, lo cual les permite soportar pesadas cargas de hasta 450 kg, y llevarlas por muy largas distancias. Cuando un camello pone su pezuña en el suelo, se le ensancha evitando que se le hunda en la arena. Al caminar mueve ambas patas de un mismo lado de su cuerpo, después las del otro lado. Este modo de andar es semejante a los movimientos de un barco, por lo cual han dado en llamar al camello “barco del desierto”. Y es un barco poderoso, porque puede viajar hasta 100 km. En un solo día. Y tomemos en cuenta que hablamos de clima y circunstancias extremas.
Su cuerpo está cubierto de pelos y tiene la piel seca y gruesos callos aparecen en el pecho del camello y en las juntas de las rodillas. Estos parches de cuero ayudan a soportar el peso del animal cuando se arrodilla, descansa y se levanta. El color de los camellos va del marrón, y el crema, hasta casi negros.
Todos los camellos pierden su pelo en primavera, puede llegar a desprenderse de unos 2,5 kilos y estrenan nuevo traje en otoño. Y ese pelo ni crea que se tira, es muy solicitado en todo el mundo, para hacer chaquetas de alta calidad, prendas de vestir, pinceles para artistas y también para fabricar alfombras y tiendas de campaña.
Son animales que casi no transpiran, evitando la pérdida innecesaria de agua, cosa que ningún otro animal puede hacer. La temperatura de un camello es por regla general más baja que la de la temperatura ambiental y cuando descansan lo hacen unos junto a otros presionando sus cuerpos para evitar en exceso de calor.
Además de todo lo anterior, tienen un oído muy agudo. Sus orejas están cubiertas con pelos para frenar la arena y el polvo. Y sus grandes ojos tienen doble fila de grandes y largas pestañas con esta misma finalidad.
Uno de los deportes tradicionales de los beduinos en el desierto es la carrera con camellos, en la cual participan miles de competidores. Y ha llegado a tanto la afición que ya hasta se realizan en las pistas del hipódromo.
También se comen la carne del camello y las pieles son un magnífico negocio, porque son utilizadas para zapatos de calidad y accesorios de moda en Europa y muchas otras partes del mundo.
Los más raros ejemplares que existen, aunque no se sabe por cuanto tiempo más, porque están en vías de extinción; son los que habitan en las dunas de Kum Tagh, en China y en el desierto de Gobi, en Mongolia. Estos camellos, un poco diferentes de los dromedarios y camellos conocidos, son mucho más resistentes y tienen la pecularidad de beber agua salada sin que les dañe su organismo. Lo cual tiene locos a los científicos, quienes quieren a toda costa saber de que forma el hígado, riñones y pulmones de estos animales salvajes procesan el agua salada sin que se les dañe su organismo.
En un experimento realizado en una pisci-factoriá japonesa se ha demostrado que el rock es más efectivo que la música clásica para combatir el estrés que padecen los peces en los criaderos.
Los científicos de la planta de investigación pesquera en Yamagata, al norte de Japón, separaron 600 platijas de tres meses de vida, un pez parecido al lenguado, en tres depósitos, uno con música clásica, otro con rock y un tercero sin música. Durante las seis semanas del experimento, las platijas rockeras tuvieron menos estrés y mucho mejor apetito que sus compañeras, y alcanzaron un peso superior, frente a las que escucharon a Mozart. Mientras que las platijas sin música quedaron en un término medio.
Conclusión: a los peces les gusta el rock y tienen las orejas tan tapadas que los pobres no saben apreciar la grandiosidad del genio de Salsburgo. Así conozco a mucha gente.
Cuenta la leyenda que cierto día el Rey Condoy, quien tenía sus dominios en el cerro de Zempoaltépetl, en la sierra mixe, decidió construir un palacio en Mitla, ya que escuchó decir que otro rey pretendía edificar una gran ciudad en ese mismo lugar, y antes de que otra cosa sucediera, decidió dejar bien establecidos sus territorios. Trabajó duramente, pero cierta noche el canto de un gallo lo asustó y dejó inconclusa su obra, que según el decir de la gente son las ruinas que aún se pueden apreciar en Mitla.
El Rey Condoy se fue a Oaxaca, más en su camino, se detuvo a descansar en un lugar llamado el Tule; en ese sitio clavó su bastón en el suelo, una leño que dicen pesaba 62 kilos, y este comenzó a retoñar dando orígen al árbol más grande del mundo, hoy ampliamente conocido como “El Arbol del Tule”
Este extraordinario árbol mexicano es en realidad un enorme ahuhuete que tiene una altura de 40 mts, un diámetro de 52.50 mts. Y un peso aproximado de 509 toneladas, con una edad de alrededor de 2000 años, y se dice que es el ser vivo más antiguo del mundo. Está localizado en Santa María del Tule en Oaxaca.
Los antiguos oaxaqueños decían que ellos venían de los árboles, y por ello realizaban un acto ceremonial de ofrenda al Arbol del Tule, al cual llamaban “huehue”, que significa anciano en náhuatl. Efectuaban una danza llamada del Sabino alrededor del gran árbol, en la cual sacrificaban una paloma. Se tiene noticia que la última vez que se realizó esta ceremonia fue en el año de 1834. Aún ahora continúan llegando peregrinaciones de indígenas hasta el árbol. Llegan y bailan a su alrededor y luego se lavan la cara en un remanso de agua cercano.
Dada la importancia de este árbol, existe un comité llamado Mi Amigo el Arbol que se dedica a su cuidado y conservación. Reciben asesoría de diversos especialistas en fisiología vegetal, la cual les permite conocer las condiciones en que se encuentra este magnífico ahuhuete y la forma de lograr su preservación.
En México existen otros ahuehuetes de grandes dimensiones como el que se encuentra en el Santuario de Chalma, en el Estado de México, cerca de la ciudad de Toluca. Desde la época prehispánica y hasta la fecha, recibe peregrinaciones y ceremonias: antes de llegar al Santuario sus visitantes danzan en torno al árbol y luego se lavan la cara con el agua que brota de sus raíces
Mahoma quedó huérfano a los ocho años de edad y fue criado por su tío Abu-Talib, quien era de oficio camellero. Mahoma se casó a los 25 años de edad, con una viuda rica llamada Khadija, que era 15 años mayor que él. Se dedicó al comercio y tenía una caverna en el monte donde acostumbraba ir a realizar sus oraciones. Dicen que en ese lugar se le apareció el arcángel Gabriel, quien le hizo una buena cantidad de revelaciones, que luego serían argumento de su predicación y que con el paso del tiempo darían forma al Corán, libro sagrado del islamismo.
Para el año 616 de nuestra era, Mahoma ya tenía un grupo fervoroso de seguidores, cosa que provocó la ira de los gobernantes de la Meca, donde se tenía una religión oficial que incluía a 360 dioses adorados en la Caaba, así que ya no hacía falta uno más. Por ello, Mahoma huyó de La Meca a Medina para evitar ser asesinado. Este acontecimiento es llamado la Hégira, y da inicio a la era musulmana, igual que el nacimiento de Cristo es el primer año de la era cristiana.
Seis años después Mahoma regresó triunfante a la Meca y destruyó los innumerables Ídolos, transformando el antiguo templo de la Caaba en santuario para sus fieles.
Mahoma tuvo 18 mujeres, todas viudas. Murió a los 62 años a consecuencia de una fiebre causada por la picadura de un insecto. Y sus restos se conservan en la mezquita El Haram, una de las más famosas de Medina.