lunes, 27 de abril de 2009

ORIGEN DEL CHICLE

El año de 1860, el General Antonio López de Santa Anna se hospedó en la casa de Thomas Adams. López de Santa Anna había sido expulsado de México debido a su polémico periodo de mandato al frente de nuestro gobierno, y fue así como llegó hasta Nueva York.
Como es común en este tipo de situaciones, el Sr. Adams y su invitado pasaron largo rato charlando sobre muy diversos temas de su interés, siendo en uno de esos momentos cuando Thomas Adams le comentó a López de Santa Anna su deseo de realizar algo realmente grande. Había desempeñado diversos oficios totalmente improductivos, entre ellos el de fotógrafo, más ahora Adams y su hijo se habían propuesto encontrar la fórmula para fabricar neumáticos a bajo costo.
Fue entonces cuando el ex mandatario mexicano le sugirió a su anfitrión que experimentara con el chicle para intentar sustituir el caucho. Hasta ese momento, el chicle era totalmente desconocido fuera de México. Se trataba de una goma natural extraída de un árbol llamado chico zapote, originario de la península de Yucatán (al sur de México), y desde tiempos inmemoriales había sido utilizado por los mayas y aztecas para limpiar sus dientes y soportar el hambre y la sed en sus faenas o recorridos.
A Thomas Adams le pareció una excelente idea y con el apoyo de Santa Anna, logró conseguir una tonelada de esta resina, misma que le fue enviada directamente desde México. Más la idea no prosperó. Lo intentaron una y otra vez y de muy diversas maneras, más siempre desembocaban en el fracaso.
A Thomas Adams le costaba mucho trabajo aceptar el fracaso. Aquella enorme cantidad de goma amontonada en un rincón de su casa le exigía una respuesta, más los caminos parecían haberse agotado y, aunque doliera tomar la decisión, parecía haber llegado el momento de tirar el proyecto y la goma a la basura.
Fue entonces cuando cierto día miró a una niña comprar una goma de mascar de parafina en una farmacia. Su rostro se iluminó de inmediato. Recordó que López de Santa Anna mascaba continuamente una bola de chicle y le comentó que los indígenas mexicanos lo hacían. ¿Acaso no sería mejor el chicle que la goma de parafina?.
De inmediato regresó a su casa y lleno de entusiasmo le comentó a su hijo la idea. ¡El chicle podía utilizarse como goma de mascar!. Así que de inmediato se dieron a la tarea de hacer bolitas de chicle y envolverlo en papel de seda de colores, para luego ofrecerlo como un novedoso producto al dueño de la farmacia de la esquina. El negocio creció y fructificó de tal manera, que Thomas Adams patentó en 1871 una máquina para manufacturar goma de mascar y poco después fundó su propia compañía, logrando con ello el negocio más grandioso que jamás haya imaginado.

lunes, 20 de abril de 2009

LA BICICLETA DE CASIUS CLAY

Cuando Cassius Clay (Muhammad Alí) tenía 12 años, acudió, en compañía de un amigo, al Columbia Auditorium, en Louisville a la celebración de un congreso. La verdad es que a ninguno de los dos jovencitos le interesaba en lo más mínimo el evento que se realizaba, el único interés que los movía era el comer hasta hartarse las palomitas y helados que ahí se obsequiaban a los asistentes. Cassius llevó su flamante bicicleta nueva de color rojo y negro, misma que dejó por ahí, debidamente estacionada en un lugar especial.
Tal y como lo habían planeado, comieron palomitas de maíz y helados hasta la saciedad, así que una vez totalmente satisfechos, decidieron regresar a casa. Más ¡Oh sorpresa!, la bicicleta de Cassius Clay había desaparecido. Lleno de coraje y frustración, fue al sótano del edificio del auditorio y habló con Joe Martin, quien además de ser policía, tenía un programa de boxeo en la televisión local. Exigió que de inmediato se localizara su bicicleta y amenazó con darle una buena golpiza al responsable del robo.
Era tanto el coraje y determinación de Cassius Clay, que Joe le preguntó si sabía pelear, a lo cual él contestó que no, pero que de todas formas le arrimaría una buena paliza el ladrón. Ante ello, Joe Martin lo invitó a incorporarse a su gimnasio para aprender de boxeo y él jovencito aceptó de buena gana. La bicicleta jamás fue recuperada, más ahí nació para el deporte el que se convertiría en el más afamado campeón de boxeo. Aclaro que no soy en lo absoluto partidario del box, pero hay que reconocer la entrega y logros obtenidos de Muhammad Ali.

jueves, 12 de marzo de 2009

LA ZONA DEL SILENCIO

En el vértice fronterizo que se forma con los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua existe un lugar llamado la Zona del Silencio. Se trata de una sucesión de montañas y planicies áridas que constituyen uno de los sitios más misteriosos y mágicos de nuestro país. Alguna vez en el tiempo, esta gran extensión de tierra estuvo bajo las aguas del llamado Mar de Thetis, y por ello es posible encontrar muchos fósiles marinos en la zona y fósiles de dinosaurios.
Curiosamente también en la Zona del Silencio, existen áreas con gran concentración de fragmentos de aerolitos; nadie puede explicarse el porque caen demasiados en ese lugar. En el lugar habitan especies animales muy especiales, como es el caso de la tortuga del desierto, que posee un metabolismo que no necesita agua , e inverna para protegerse del frío. Hay reptiles únicos en el mundo y una gran abundancia de nopales de tonalidades violeta. También el lugar es habitado por liebres, conejos, ratones y ratas canguro, zorros, coyotes y búhos, alacranes, venados de cola blanca y pumas. Todos ellos con adaptaciones muy especiales para sobrevivir a las condiciones adversas de la región.
Un amigo que visitó la zona dice que una noche en este desierto le regalo con una visión celeste de lo más extraordinario que uno pueda imaginarse. El cielo muestra sin ningún pudor tal cantidad de estrellas que puede verse perfectamente el lugar con la sola luz de ellas. Y al salir la luna la impresión que se recibe es que esta luna es totalmente distinta a la que uno logra ver en las ciudades. Al grado que al comenzar a salir, mi amigo pensó que se trataba de un incendio que estaba sucediendo en la lejanía.
En un cielo tan limpio y despejado, carente de nubes, porque es rarísimo que llegue a caer lluvia en la zona; es muy fácil ver estrellas fugaces, planetas distantes e incluso los mismos satélites artificiales que giran alrededor de la tierra.
Pero la magia va mucho más allá de lo previsto. El gran misterio que la envuelve comenzó el año de 1963, cuando el ingeniero químico de Pemex, Harry de la Peña se internó por este desierto para detectar posibles fallas en el oleoducto La Laguna-Chihuahua.
En las inmediaciones del Cerro de San Ignacio pretendió usar el radio para comunicarse a Torreón, sin conseguirlo. Revisó el equipo hasta asegurarse que no había fallas y luego pudo comprobar que la Zona del Silencio posee algunas particularidades, como una gran concentración de hierro en el subsuelo, que genera un campo magnético que hace que brújulas y relojes que no son antimagnéticos, se vuelvan locos.
El Instituto de Investigaciones de Coahuila decidió estudiar el área y localizar estas franjas de silencio radial que corren de oriente a poniente y en las que el funcionamiento de aparatos radiorreceptores, transmisores o televisores es imposible.El asunto armó cierto revuelo y acaparó la atención de los Estados Unidos.
El fenómeno no es tan fácil de explicar de manera satisfactoria, hay varios hechos insólitos, que requieren de mucho más estudio científico; por ejemplo el hecho de la caída de un elevado número de meteoritos, de los que han llegado a contarse hasta 38 en tres horas.
La Zona del Silencio es frecuentemente comparada con el Triángulo de las Bermudas, con las Pirámides Egipcias, las Ciudades Sagradas del Tibet, todas localizándose entre los paralelos 26 y 28.
Se dice que hay un lugar muy semejante al otro lado del mundo, en algún lugar del Tíbet o Nepal, y que este par de puntos, tanto el mexicano como el oriental, son polos donde se concentra la energía terrestre. Mucho se dice de la Zona del Silencio. Que es un sitio extraño, místico, y sorprendente. Libros, revistas sensacionalistas, místicos de la nueva era y un sin fin de personas hablan de energías paranormales, ovnis y extraterrestres que rondan la región como si anduvieran de pic nic. Hasta hablan de que hay en la zona una ciudad subterránea bajo el desierto. Por ello muchos han dado en llamar al sitio La Puerta del Universo.
En 1970, la cabeza de un cohete espacial de la NASA sufrió una avería en el sistema de dirección y fue a caer a 6 kilómetros del Cerro de San Ignacio, exactamente en la Zona del Silencio. Algunos dicen que los gringos dejaron caer a propósito la nave en ese lugar, ya que luego, y con el pretexto de recuperar la nave, científicos de la NASA realizaron durante un mes un estudio geofísico del lugar pero la información jamás fue dada a conocer.
Se cuenta que no les fue nada fácil encontrar el cohete, porque los aparatos de radar utilizados no aportaban dato alguno, e incluso el rastreo desde el aire resultó infructuoso.
Cuando al fin fue localizado el cohete, se tendió un tramo de vía férrea desde Estación Carrillo, para llevarse los restos de esa nave.
La población cree que los especialistas no sólo se llevaron el cohete, sino también varias toneladas de arena del desierto, con el pretexto de que estaba contaminada, dejando un daño ecológico tan grande como el espacio que ocupa la laguna de Sayula.

LOS KAMIKAZE

En el siglo XIII el imperio mongol era la única superpotencia mundial. En su avance imperialista intentó invadir Japón dos veces, en 1274 y 1281. Aunque desembarcaron en el país y obtuvieron varias victorias, debieron retirarse a causa de los tifones que amenazaban con destruir sus flotas. Los japoneses pensaron que las tormentas habían sido enviadas por los dioses y las llamaron "kamikaze", que significa "viento divino".
Al final de la Segunda Guerra, volvió a hacerse presente el “viento divino”, aunque en esta ocasión de muy distinta manera.
El emperador Showa, más que una figura política en el Japón, era considerado un dios. En las escuelas públicas a los niños se les enseñaba que Showa merecía todo de parte de un japonés, incluso la misma vida si esta fuese requerida. Desde la época del feudalismo, especialmente en el período Tokugama, un guerrero debía profesar el Bushido, que era un código de honor, donde el suicidio y la muerte eran aceptados como el más grande honor que se puede recibir al ofrendarse al emperador y la patria. Con este tipo de mentalidad el ambiente estuvo perfectamente preparado para que en su debido momento surgieran los jóvenes dispuestos a ofrendar la vida como pilotos suicidas, a los que se les dio el nombre de Kamikaze.
En 1945 el Japón perdía la guerra en el Pacífico contra los Aliados. El país del “Sol Naciente” no tenía el armamento adecuado, ni el poderío militar de sus enemigos, por lo cual comenzaron a perder batalla tras batalla.
Debido al profundo amor patriótico y deseo de inmolar la vida por la patria, no era realmente difícil conseguir voluntarios, entre los jóvenes japoneses, para enrolarlos en el ejército. A todos los aspirantes se les hacía llenar una solicitud y junto con ella una forma en la que se preguntaba: ¿Desea usted solemnemente, o tan solo desea, o no lo desea, involucrarse en un ataque kamikaze?. De todos los que contestaban, eran escogidos para misión especial únicamente los que anotaban que deseaban solemnemente involucrarse en un ataque kamikaze. Y era tal el ferviente amor patrio, que infinidad de jóvenes aceptaban inmolarse por la patria.
Fue tal el éxito de la propuesta que el ejército seleccionaba únicamente a los aspirantes con mayor preparación académica. Una vez aceptados, aquellos jóvenes escribían cartas muy emotivas a sus familiares mencionando lo felices y orgullosos que se sentían con el honor conseguido. Estaban totalmente convencidos que si morían por el emperador, serían felices para siempre. Consideraban que su inmolación traería consigo las bendiciones divinas para lograr la victoria. Más la verdad es que la decisión de enviar pilotos suicidas fue tan solo una medida desesperada en un intento por provocar el terror en los enemigos.
Pero los jóvenes eran preparados al vapor. Su entrenamiento era tan escaso, dada la urgencia de la situación que apenas si se les enseñaba a pilotear un avión.
El Vicealmirante japonés Takashiro Ohnishi había observado que la manera más eficaz de infligir daño a los buques de guerra aliados era estrellar los aviones encima de ellos, Ohnishi precisó que una caída en picada podría hacer más daño que 10 aviones disparando sus ametralladoras a cualquier embarcaciones del la Armada americana.
El 19 de octubre el almirante Takijiro Ohnishi se reunió con seis oficiales. Lleno de gravedad les expuso que la situación era demasiado grave. Había que frenar a la escuadra americana en el Golfo de Leyte, y neutralizarla a como diera lugar. La única manera como aquello podía suceder, dada la superioridad de los americanos, era organizar una serie de ataques suicidas, a base de aviones caza Zero armados con bombas de 250 kilogramos. Cada avión tendría que lanzarse en picado contra un portaviones enemigo.
El comandante Tamai aceptó hacerse cargo de la encomienda. Se reunió luego con los jefes de escuadrilla del Grupo Aéreo 201 y posteriormente habló al resto de los hombres; 23 jóvenes adolescentes se ofrecieron de inmediato como voluntarios. El teniente Yukio Seki reclamó el honor de dirigir la operación. Así se inició el ataque de los primeros kamikaze.
El 25 de octubre los pilotos kamikaze se vistieron de blanco, el color de luto de los japoneses; se pusieron trajes y chaquetas de cuero para soportar el frío de las alturas. Eran las siete y veinticinco de la mañana. Al encender los motores de sus naves, se ajustaron el hasimaki, esa banda de tela blanca que va ceñida a su cabeza, con el disco rojo del Sol Naciente en el frente, impreso junto a algunas palabras caligrafiadas con pincel y tinta negra, al modo como antaño lo usaron los samurai antes de entrar en batalla, mientras que repetían una y otra vez “Shichiesei Hokoku”. “Siete vidas quisiera tener para darlas por la patria”. Luego despegaron perdiéndose entre los cielos para una misión sin retorno. Sobre las once del día, los cinco aparatos destinados divisaron al enemigo en aguas Filipinas. El primero en entrar en picada fue el teniente Seki con su caza Zero, quien se estrelló estrepitosamente a 325 kilómetros por hora sobre el portaviones Kalinin Bay, hundiéndolo de inmediato. Sus compañeros de grupo imitaron de inmediato a su líder y dejaron fuera de combate a los destructores Kitkun y White Plains.
Aquella forma de ataque era hasta entonces desconocida y provocó el total desconcierto y terror entre los yanquis. El éxito de la misión provocó una gran oleada de patriotismo y esperanza en el pueblo japonés. Aproximadamente 3 913 pilotos japoneses kamikaze murieron en misiones de ataque contra unidades de los Estados Unidos. La mayoría con edades emprendidas entre los 18 y 20 años, y otros pocos con tan solo 17. Provocaron un sinnúmero de bajas. Pero su ofrenda fue inútil.
El 6 de agosto de 1945, los Estados Unidos enviaron al bombardero Enola Gay, mismo que dejó caer una bomba atómica sobre Hiroshima, matando entre 70,000 y 100,000 japonese. Tres días después otro B-29, el Bockscar, lanzó otra bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki. Cada una de estas detonaciones tenía la potencia de un millón de kilos dinamita. El 11 de agosto Japón se rindió, y con ello cesaron las hostilidades.
El 15 de agosto, el almirante Takijiro Ohnishi, quien ideó los ataques kamikaze, se dirigió a su despacho, situado en el segundo piso de su residencia. Allí se abrió el vientre conforme al ritual sagrado del seppuku. En una circunstancia así se acostumbra tener a un lado un kaiskakunin, que es un asistente que una vez que el suicida se hace el harakiri, este se encarga de dar el corte de gracia separándole la cabeza del cuerpo, para acabar con el dolor insoportable del inmolado. Pero Ohnishi no quiso tener este apoyo. Al amanecer fue descubierto por su secretario, quien todavía lo encontró con vida, sentado en la postura tradicional de la meditación Zen. Una sola mirada bastó para que el oficial permaneciera quieto y no hiciera nada para aliviar o aligerar su sufrimiento. Ohnishi permaneció, por propia voluntad, muriendo durante dieciocho horas de atroz agonía.
Tiempo atrás Takijiro Ohnishi, había expresado que independientemente del resultado de aquella guerra, él se inmolaría como lo habían hecho todos los que acataron sus terribles órdenes
.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LOS INDIOS TABAJARAS

Atenor y Natalicio, dos jovencitos indígenas, caminaban un día por la selva cuando descubrieron un extraño objeto abandonado cerca de un árbol. Pensaron que era una desconocida arma de guerra, más luego desecharon la idea y terminaron llevando consigo aquella cosa rara a su casa. El misterioso objeto permaneció colgado durante un buen tiempo del techo de su jacal, sin que le encontraran utilidad alguna. Era un objeto bonito que valía la pena conservar.
Cierto día la tribu vio interrumpida su habitual monotonía ante la presencia de un ejército de extraños. Un grupo de hombres blancos, totalmente diferentes a ellos y con armas desconocidas, se acercaron a su comunidad. Se sintieron inicialmente amenazados, más luego se dieron cuenta que aquél destacamento de soldados no tenían intenciones agresivas, por lo cual los aceptaron en la comunidad e incluso se volvieron sus amigos. Aquél fue el primer contacto que estos indígenas brasileños tuvieron con el mundo exterior.
Atenor tuvo de pronto una luminosa idea y corrió a su casa para traer el extraño objeto que habían encontrado en el bosque; quizás ellos podrían despejarles sus dudas al respecto. Y en efecto los soldados lo conocían muy bien, dijeron que era una guitarra, e incluso uno de ellos, la tomó en sus manos y tocó para ellos una buena cantidad de melodías y canciones, que hechizó a todos los indígenas.
Atenor y Natalicio se dieron cuenta que tenían un tesoro en sus manos, y que debían de aprovecharlo a como diera lugar, así que tomaron las primeras lecciones de guitarra de aquél improvisado maestro que había llegado hasta ellos.
Seis meses después el ejército se retiró de la zona, y Atenor y Natalicio decidieron irse con ellos, para no perder a su maestro de guitarra. Su familia no se quiso quedar atrás y también se agregaron al grupo.
Jamás imaginaron Atenor y Natalicio que su decisión les cambiaría drásticamente la vida.
Aquella familia indígena que acompañaba al ejército descubrió asombrada que existían cosas jamás imaginadas. Cierto día llegaron a una extensión inmensa de agua llamada “mar”. ¿La crearon los soldados o la hizo Dios?” se preguntó Atenor. El asombro aumentó cuando llegaron a la primer población. Era de noche, y maravillados se dieron cuenta que los blancos sabían atrapar estrellas, ya que todos tenían una en su casa. Por supuesto que los soldados jamás terminaban de reírse ante la inocencia sus ignorantes amigos. Resultando muy difícil el explicarles cosas tan simples como la luz eléctrica.
Cuando el ejército llegó a su cuartel, la familia indígena tuvo que seguir la aventura por su cuenta. Los mayores trabajaban realizando aquí y allá algunas pequeñas labores para sobrevivir, pero llegó el día en que no hubo nada que comer, ni trabajo por realizar para conseguir dinero, así que a pesar del llanto de Atenor y Natalicio, la guitarra fue cambiada por cuatro kilos de frijoles.
Se unieron luego a una caravana que iba rumbo al sur, en búsqueda de una ciudad maravillosa llamada Río de Janeiro y además prometían que después de ahí había otro lugar hermosísimo llamado Sao Paulo. Así que llenos de alegría y hambre prosiguieron su aventura, llegando días después a un lugar llamado Río Grande do Norte, donde se toparon con un grupo de guitarristas callejeros, que llamaron tanto la atención de Atenor y Natalicio que permanecieron por horas escuchándolos. Su padre se dio cuenta que debía conseguirle a sus muchachos una guitarra a como diera lugar, así que con los primeros centavos que logró conseguir, en lugar de comprar frijoles, adquirió una destartalada guitarra para que la felicidad volviera de nuevo a sus hijos.
Sabiendo que con una guitarra se podía ganar dinero, Atenor y Natalicio se pusieron a tocar en las calles y la estrategia dio resultado. La gente les daba dinero más por lástima que por admiración./// Cuando llegaron a Rio de Janeiro ya eran poseedores de dos guitarra y su repertorio incluía varias canciones tradicionales brasileñas que habían aprendido por el camino, y hasta habían mejorado un poco su forma de tocar. Así que comenzaron a actuar en bares de mala muerte, carpas y ferias de barrio en los alrededores de Río.
Cierto día encontraron entre sus cosas sus atuendos indígenas que hacía tiempo habían olvidado, y decidieron ponérselos y actuar con ellos. Esto acrecentó su fama. Eran malos músicos, pero eran raros y muy simpáticos, así que valía la pena verlos. Con el tiempo tocaron en mejores lugares, incluso se llegó a escribir de ellos en los periódicos y fueron invitados a participar en algunos programas de radio. Por supuesto que sin saber ni como habían comenzado a tocar un poco mejor.
Quizás no hubieran pasado de ahí, salvo que en cierta ocasión un maestro de ceremonias los presentó como “indios ignorantes de la música pero con una técnica maravillosa”. Aquello los molestó tanto, que se decidieron a aprender profesionalmente la guitarra, costara lo que les costara. Y con este hecho surgió el más grande milagro que pudieran esperar de la vida.
Todos los que han intentado ser profesionales de la guitarra saben el precio que se tiene que pagar por semejante atrevimiento. Muchos quedan en el camino y se conforman con ser buenos y nada más. Este no fue el caso de Atenor y Natalicio. Se destrozaban los dedos día a día intentando llegar al más alto nivel. Su única distracción ajena era ir al cine, algo que siempre los había hechizado. Fue así como un día, en una película sobre la vida de Chopin conocieron la música clásica. Y al día siguiente fueron y compraron un disco e intentaron imitar las piezas de Chopin con la guitarra. De igual manera que los loros aprenden a hablar. Se dieron cuenta que era necesario modificar la guitarra, así que mandaron construir una especial con 26 trastes, ya que las ordinarias solo tienen 19, y colocar una cuerda más gruesa de lo usual para dar los bajos. Con las dos guitarras adaptadas lograron dar juntos la totalidad de las notas que tiene un piano.
En 1957 alguien los descubrió y los llevó a Estados Unidos para grabar un disco de canciones populares, aparecieron en varios programas de TV e incluso trabajaron en algunos centros nocturnos, más luego la suerte los abandonó y tuvieron que regresar a Brasil sin haber logrado prácticamente nada. En Norteamérica su disco fue descontinuado ante las escasas ventas y pronto pasaron al olvido.
En 1963, un programador de radio, en Nueva York, descubrió el disco arrumbado, y se le ocurrió incluir uno de los temas en su programa. De inmediato comenzaron las llamadas y pronto la canción se convirtió en un auténtico éxito.
Atenor y Natalicio fueron traídos de inmediato del Brasil y esta vez el triunfo no les fue negado. De inmediato adquirieron contratos en todo Estados Unidos, Canadá, Europa y hasta Japón. Continuaron grabando discos, de los cuales vendieron varios millones, siendo uno de los más famosos el llamado “Casualmente clásicos”, donde abordan la música de los grandes maestros. Y hoy en día todo mundo conoce a Los Indios Tabajaras.

lunes, 9 de febrero de 2009

EL TEATRO DEGOLLADO DE GUADALAJARA

Pasada la primera década de 1800 surgió entre la sociedad tapatía la inquietud por construir un teatro digno de la ciudad de Guadalajara. Se hicieron varios intentos, surgieron diversas iniciativas, más todo desembocaba siempre en el fracaso debido a la carencia de fondos suficientes y los diversos problemas sociales que brotaron en aquellos años.
Fue hasta el año de 1855 cuando Antonio Pérez Verdía motivó al gobernador Santos Degollado para que se construyera ese teatro tan soñado, logrando que el gobernador firmara el decreto y autorizara su construcción el 12 de diciembre de 1855, procediendo luego a lanzar la convocatoria para que los arquitectos de la ciudad presentaran en el término de un mes, un plano para su realización, otorgando al que resultara ganador un premio de cien pesos. Más el único que presentó su plan fue el arquitecto Jacobo Gálvez.
La verdad es que ni falta que hicieron otras propuestas. El plano diseñado por Gálvez era realmente único, cubriendo a la perfección con las expectativas del gobernador y la sociedad jalisience.
¿Pero quien era Jacobo Gálvez? Nació en Guadalajara el año de 1821. Desde pequeño le gustó mucho el dibujo, la geometría, la escultura y la pintura. Posteriormente tuvo la oportunidad de estudiar todo ello obteniendo el título profesional en pintura y arquitectura en Bellas Artes de San Carlos y de Minas.
Su desarrollo profesional no estuvo carente de obstáculos, incluso se sabe que trabajó como dependiente de una mercería al dificultársele el desarrollo de su profesión, hasta que el profesor José Castro lo motivó a dejar la mercería y dedicarse por completo a su profesión.
En su oficio como pintor, realizaba miniaturas y retratos, efectuando posteriormente un viaje de estudios a Europa, donde tuvo la oportunidad de entrar en contacto con magníficas obras arquitectónicas, muchas de las cuales se dio a la tarea de dibujar, para traerlas consigo.
Incluyó dentro de su equipaje, cuando regresó a Guadalajara la primera cámara oscura para fijar imágenes llamada Daguerrotipo, con lo cual se convirtió en el “Padre de la fotografía” en la ciudad de Guadalajara.
Construyo también los Mausoleos para la familia Cuervo en el panteón de Belén. Realizó retratos al óleo de los obispos Pedro Espinosa e Ignacio Mateo Guerra, que se conservan en la catedral, y una gran pintura del Santo Cristo en la Capilla de la Fábrica Textil de Atemajac.
Más nada comparable a la majestuosidad del Teatro Degollado. Originalmente se pensó en construirlo en los terrenos de lo que hoy es el Mercado Corona, más al final se decidieron por edificarlo en el patio que estaba dentro de la plaza de San Agustín, que era algo así como un Parián. Una plazoleta donde se reunían personas de poblaciones vecinas para efectuar un tianguis cada cinco días, donde se comercializaban animales, verduras y artículos de manufacturación casera. Y como no había dinero suficiente, el Ayuntamiento vendió los Portales y algunos terrenos, comercios y ejidos urbanos para solventar los gastos.
El 5 de marzo de 1856 se coloca la primera piedra, y el 30 de abril, Jacobo Gálvez firma el contrato con el Ayuntamiento de Guadalajara para hacer todos los proyectos, desarrollar los planos y realizar la ejecución del teatro. Se acordó pagarle por la obra diez mil pesos, abonándole sesenta pesos mensuales, durante el tiempo que la obra estuviera en construcción, y el resto, en el momento en que la obra se concluyera.
Los primeros dos meses la obra avanzó a muy buen ritmo, pero los movimientos políticos hicieron que el poder cayera en manos de los conservadores, y el proyecto del teatro quedó en el abandono. Hasta el año de 1859, en que el gobernador Leonardo Márquez, decidió continuarla, en vista de que lo ya construído se estaba deteriorando.
Llamó de nuevo al arquitecto Gálvez, ofreciéndole toda clase de garantías, y éste decidió volver como responsable de la obra, confiando en el total apoyo del gobernador.
Los trabajos se reanudaron con bastante intensidad, más luego, por la falta de presupuesto, la construcción se tornó pesada como una historia sin fin. En abril de 1859 llega el general Adrian Woll, quien fungió como gobernador. Mandó suspender la obra y se apoderó de los fondos que le estaban destinados.
Fueron demasiados los problemas que enfrentó nuestro amado teatro para llegar a su conclusión. Los continuos movimientos políticos pararon la obra en diversas ocasiones, y por supuesto que la falta de recursos fue otra enorme dificultad para su edificación.
El 13 de septiembre de 1866, aún sin terminarlo por completo, se realiza la inaguración del Degollado con la presentación de la Compañía de Ópera Italiana de Annibale Bianchi, cuya primera figura era Angela Peralta, apodada “El ruiseñor Mexicano”
Originalmente el Teatro fue llamado Alarcón en honor del dramaturgo mexicano Don Juan Ruiz de Alarcón, aunque posteriormente se cambió de nombre a la muerte de su promotor, el Gobernador Santos Degollado. Esto sucedió en 1861, aunque en 1864, se suspendió su construcción, a la llegada de los franceses, y de nuevo se le cambia el nombre al teatro por el de Alarcón, siendo hasta 1866, cuando se toma de nuevo el gobierno de la ciudad, que nuestro amado recinto de las artes recobra el nombre de Degollado, tal y como se le conoce hasta el día de hoy.
Fue aproximadamente por 1880 cuando se dieron los últimos toques al teatro, se colocó la famosa águila en el centro del arco del escenario, se doraron las molduras y Felipe Castro pinto los murales del “Tiempo y las horas” y “Las Famas”.
El arquitecto Ignacio Díaz Morales colocó un verso del himno de Maitines en la fachada principal que dice "QUE NUNCA LLEGUE EL RUMOR DE LA DISCORDIA".
El 30 de abril de 1909 se incendian los portales que estaban alrededor del Degollado, más por fortuna esto no afectó al teatro, ya que existía un pasillo sin construír entre el teatro y los portales. Al contrario, terminó esta situación por favorecerlo, ya que fue luego se retiraron los escombros y se dejó libre el espacio para que luciera en Teatro en toda su plenitud.
El Teatro Degollado tuvo cinco inaguraciones: la primera el 13 de septiembre de 1866, la segunda el 30 de octubre de 1880, la tercera el 15 de septiembre de 1910, la cuarta el 28 de junio de 1941 y la quinta el 8 de septiembre de 1964.
Algunas anécdotas curiosas que puedo contarle sobre este teatro, es que el arquitecto Jacobo Galvez demandó al Ayuntamiento por falta de pagos y... ¡perdió la demanda!, ya que no le fue posible comprobar el convenio al que había llegado inicialmente por haber extraviado los papeles. Aún así, continuó con la obra.
El telón original, que costó $ 800 pesos y las decoraciones, fueron obra del notable pintor y escenógrafo italiano Carlos Fontana. Por desgracia un lamentable incendio acabó con esta belleza.
En 1966 fue celebrado su primer centenario, con la presentación del tenor Plácido Domingo.
Y para terminar, permítame contarle un detalle demasiado curioso:
Hace un par de años se inició un proceso de restauración de los interiores en el Teatro Degollado, y el restaurador, Alberto Rodríguez, y su equipo, se dieron a la tarea de quitar gruesas capas de pintura que había sobre columnas, capiteles y cornisas del recinto, descubriendo con gran asombro que estas estaban originalmente recubiertas por láminas de oro de 23 kilates.
El restaurador manifestó que probablemente hace muchos años el oro fue cubierto por error, ya que el personal de mantenimiento, totalmente ignorante de la situación, consideró que echándole manos de pintura se vería más bonito, con lo que fue quedando sepultado el oro.
Se considera que el trabajo realizado con este laminado de oro tiene un valor de varios millones de dólares. Y se espera que continúe en su sitio como herencia para las futuras generaciones.
Así que ya lo sabe usted. Tenemos en Guadalajara un teatro de auténtico lujo. Un escenario de las Bellas Artes que vale Oro.

martes, 3 de febrero de 2009

LOS ZURDOS

Dice el libro del Apocalipsis que el día del juicio final, los benditos serán colocados a la derecha del Padre y los malditos a la izquierda. Tal vez por ello es que en los tiempos de la Edad Media a los zurdos se les consideraba sirvientes del demonio y las mujeres zurdas eran tildadas de brujas. Más de una mujer fue quemada viva por usar la mano izquierda. En tiempos de la inquisición, la mujer acusada de brujería, si era zurda, ni se pensaban dos veces para mandarla a la hoguera. Y para muestra ahí tienen el caso de Juana de Arco. Era zurda y además decía que escuchaba voces y cosas por el estilo, así que hubo argumentos más que suficientes para quemarla. Aunque como usted ya lo sabe, luego se arrepintieron y hasta la convirtieron en Santa.
Por una extraña razón los zurdos fueron víctimas de muchos atropellos en la antigüedad, y aún hasta fechas recientes; porque seguramente usted recordará como los maestros les pegaban a los niños zurdos con l regla, para que usaran la derecha al escribir, o incluso se las amarraban para corregirles esta supuesta anomalía.
En el Islam, lo que provenga de la mano izquierda se considera impuro. En Japón las mujeres zurdas tenían que ocultar su situación porque ningún hombre respetable se casaría con ellas sabiendo su anomalía.
Quién sabe porqué lo derecho se consideraba correcto y lo izquierdo malo o torcido. Pitágoras recomendaba entrar a los lugares sagrados, “siempre por el lado derecho”, decía que era disoluto entrar por el lado izquierdo. Y Aristóteles afirmaba que “lo bueno está a la derecha y lo malo a la izquierda”.
Pero no pasa todo esto de ser creencias infundadas y supersticiones. Escuche usted los nombres de algunos personajes que han sido zurdos. Los presidentes de Estados Unidos: Harry Truman (el que lanzó las bombas atómicas en Japón, Gerald Ford, Ronal Regan, Gerge Bush padre y Hill Clinton, entre otros.
Además ha habido todo tipo de personajes: Desde el faraón egipcio Ramsés II, hasta los césares romanos Tiberio y Julio César. Además del conquistador macedonio Alejandro Magno, el afamado Napoleón Bonaparte, Leonardo Da Vinci, Albert Einstein, Miguel Angel, Henry Ford, Fidel Castro, Pablo Picasso, Alberto Durero, Sergio Rachamaninoff, Mauricio Ravel, Marylin Monroe, Marcel Marceau. O gente muy popular, como Jimmy Hendrix, Paul McCartney, Cole Porter, Tom Cruise, Paul Simon, Judy Garland, Kart Cobain, Paul Simon, Seal Cary Grant, Ryan O Neal, Robert De Niro, Steve Moqueen, Silvestre Stallone, Rock Hudson, Charles Chaplin, Rex Harrison, Whoopie Goldberg…
E incluso futbolistas como Maradona, Romario y el mismísimo Pelé. Buenos y malos, héroes y villanos, de todo tipo de zurdos han abundado en la viña del Señor. Según el decir de los expertos, lo que determina ser diestro o zurdo es nuestro cerebro. Como ya es conocido, el cerebro está dividido en dos hemisferios: el derecho que controla la mano izquierda y el izquierdo que controla la mano derecha. Los dos hemisferios se dividen el control de las funciones del cuerpo.
Ahora se sabe que una persona es diestra o zurda desde el momento mismo de su nacimiento. Y según las estadísticas, cuando el padre es zurdo, su hijo tiene alrededor de un 10 % de posibilidades de serlo, mientras que si su madre es zurda aumentan las posibilidades hasta un 20 %, y si ambos padres son zurdos, los hijos tienen un 50 % de posibilidades de serlo.
Pero aparte de la herencia genética, también existen otros factores:
La abundancia de una hormona llamada testosterona, que suele ser mucho mayor en los hombres que en las mujeres, y que provoca que los varones tengan más posibilidades de ser zurdos.
Cuando siendo feto hay un mayor riego sanguíneo en el hemisferio derecho, puede determinar que el bebé utilice la mano izquierda preferentemente.
A un niño zurdo jamás se le debe forzar a que utilice con predominio la mano derecha, esto le provocaría una enorme confusión cerebral y un gran problema en su educación. Al niño zurdo se le debe aceptar tal y como es haciéndole ver que su condición es algo común y no representa problema de ningún tipo.
Está demostrado que los zurdos poseen mayor habilidad con la mano derecha que los diestros con la izquierda. Y esto se debe precisamente por vivir en un mundo de diestros.