lunes, 13 de julio de 2009

LOS NOBLES Y SUS HEREDEROS

En siglos pasados, las damas de la nobleza sólo se encargaban de su primogénito. Si tenían más hijos solían entregarlos a las nodrizas para que los amamantaran en sus casas, los cuidaran y protegieran como si ellas fueran sus madres, con la única obligación de traerlos ante su madre muy de vez en cuando.
Por lo general se buscaba mujeres que tuvieran el sueño pesado y fueran bastante obesas, para que sencillamente mataran al niño por sofocación. Se dice que hasta la segunda mitad del siglo XVIII un 70% de los niños dados a amamantar morían antes del año, tanto por sofocación como por desnutrición deliberada. La verdad es que las buenas nodrizas de aquellos tiempos no eran las que mejor cuidaban y amamantaban a los bebés, sino aquellas que pronto se deshacían de ellos.

SAQUEADORES EN BIRMANIA

Cuando murió la reina Sagamé, su esposo, el rey Bandawa se sintió tan abatido, que no encontraba forma alguna para mitigar su tristeza. Los campos le parecían descoloridos, el cielo desteñido, la música desafinada, el mundo totalmente sin sentido… Hasta que surgió en su corazón la grandiosa ilusión de construirle un hermosísimo santuario dedicado a preservar el sueño de su amada, y a través del cual le fuera posible alcanzar el nirvana.
Fue así como ordenó a sus súbditos construir un majestuoso templo budista custodiado por 446 444 budas esculpidos en las laderas de las montañas para que velaran su eterno descanso. Una obra imponente y complicada, pero que supo sacarla adelante ell desconsolado rey.
El santuario se extiende por un área de 50 hectáreas y da la apariencia de ser un enorme colmenar, escondido en el corazón de una región semidesértica de Myanmar en Birmania, circundada de cactus y extraños árboles que contribuyen a su aire mágico.
Son un millar de templos, realizados en grutas labradas sobre la montaña, con entradas superpuestas en varios niveles e infinidad de escaleras talladas sobre la roca que conducen a las entradas de los recintos sagrados.
Cuando se contempla toda la grandiosidad de la obra, nadie logra entender que el rey Bandawa haya tenido vida suficiente para lograr semejante empresa. La verdad es que la obra continuó después de su muerte, ya que dejó de ser un monumento realizado por amor, para convertirse en un enorme templo, ya que la reina Sagamé se convirtió en una divinidad bajo el nombre de Po Win Taung.
Cuando el visitante ingresa en los recintos, después de acostumbrarse a la oscuridad, descubre un maravilloso trabajo de arte religioso, con infinidad de estatutas de tamaños muy diversos, alrededor de las cuales se han pintado complicados y deslumbrantes murales, que escenifican muchos aspectos de la vida y tradiciones de los antiguos moradores de aquellos palacios: cortesanas que tocan el arpa y dan masajes a su príncipe; un vigilante que fuma el narguile mientras discute con un viajero. Reinas de cuellos gráciles y complejos peinados con poses desinhibidas. Una obra compleja en detalles que habla de minuciosos trabajos realizados durante infinidad de años.
Aunque lo que más sorprende es la enorme cantidad de estatuas de budha que presiden los recintos. Miles de ellas esculpidos, lacadas y pintadas; en diferentes poses, esculpidos en rocas de color rosa y dorado y con alturas que alcanzan hasta los 20 metros. Desafortunadamente el paso del tiempo ha deteriorado algunas de las estatuas, mostrándose sin una mano, un brazo o una pierna. Aunque lo peor ha sido la desaparición de algunas de ellas, debido a que saqueadores sin escrúpulos se las han llevado para venderlas a los coleccionistas, quedando tan solo el hueco que muestra la pérdida irreparable.

La culpa de todo esto la tienen los occidentales, que por el placer de tener algo exótico en su casa, o dentro de su colección privada, hacen que los nativos saqueen su propio matrimonio a cambio de un puñado de dólares. Y la depradación que se ha venido realizando desde hace algunos años es verdaderamente dramática.
Dada la enorme extensión del yacimiento el saqueo es fácil. Si de día es casi imposible de controlar, de noche, el saqueo es más fácil. Incluso una carretera permite a los vehículos llegar a la zona, estacionarse ante la gruta elegida y hacerse con las piezas arqueológicas. Aunque, en cierto sentido, el lugar se protege a sí mismo: los budas esculpidos en la roca o están demasiado erosionados para ser robados (se romperían en mil pedazos si se les separase de las paredes) o bien son demasiado grandes y pesados (en general suelen medir unos 2 metros).
Los únicos susceptibles de ser robados son los más pequeños, que miden entre 50 y 70 centímetros, y los más sólidos. Los robos se hacen especialmente visibles en estos casos, porque los numerosos budas están rodeados de una aureola pintada en las paredes. Una vez robado, la aureola enmarca el vacío y muestra las señales de los golpes de buril utilizado para separar de la pared la espalda de la estatua. Y es que, para proporcionar la ilusión de una espalda redonda, los escultores sólo dejaron una pequeña parte del dorso de las figuras sujeta a la pared. Este recurso, además, les garantizaba una mayor solidez y estabilidad.
En Po Win Taung estos saqueos son especialmente crueles y perjudiciales cuando se llevan a cabo en las grutas cubiertas de pinturas, ya que el robo mutila la armonía de las cuevas, pintadas en cada centímetro de exquisitos detalles. Más si bien hay nativos que venden su fe por un puñado de dólares, hay muchos otros que custodian, en cuanto les es posible su patrimonio religioso y cultural. Muestran gran celo y devoción los habitantes de la aldea cercana a este grandioso templo, que se ocupan de almacenar las cabezas y los miembros de los budas que se rompen en las grutas.
Cuidando en cuanto les es posible la preservación de todo el conjunto, aunque, por todo lo dicho con anterioridad aquello resulta un imposible. Además el fenómeno de la erosión actúa en las pinturas y estatuas, y aunque la roca en que están talladas las estatuas en bastante resistente, el laqueado y pintura sufren el deterioro del tiempo.
Es una lástima que en todas partes existan saqueadores, depredadores, y gente que no entienda, no aprecie, ni respete lo que es el patrimonio de un pueblo… el patrimonio de la humanidad. Y así destruyen templos y pirámides, alfarería y un sin fin de obras valiosas realizadas en los tiempos antiguos por los hombres.
Ojalá inculcáramos en nuestros hijos el respeto por la obra y tradición, por todo ese gran legado cultural y artístico que hemos recibido de las antiguas generaciones. Ya que es mayor el destrozo provocado por el hombre que lo que puede provocar la misma naturaleza con el paso del tiempo.

martes, 16 de junio de 2009

EL CADAVER DE LA REINA

El príncipe Pedro se casó con Doña Constanza de Castilla, pero no tardó mucho en enamorarse de Inés, una de las damas de su esposa.
Cuando murió su mujer en 1345, se dispuso a casarse con su amada; pero su padre se opuso. Aun así, Pedro se casó en secreto con Inés, y cuando se supo en la corte, desató la ira del rey que mandó asesinarla.
La reacción de Pedro no fue otra que alzarse en armas contra su padre, una lucha que no cesó hasta que éste murió. Y, una vez que fue coronado rey, Pedro I emprendió la venganza contra los asesinos de su esposa.
Ordenó que los capturaran, les sacaran el corazón en vida y que, finalmente los quemaran. Además, mandó desenterrar a doña Inés y la sentó en el trono para que todos los cortesanos besasen su mano como reina.

EL PROFETA DEL REY RICARDO

Un muchacho campesino de Cheshire, Inglaterra, en el siglo XV, llamado Robert Nixon, era un retrasado mental, que por lo general era demasiado callado. Aunque en ocasiones tenía explosiones de verborrea a las que nadie les prestaba realmente atención. Al fin que estaba loco.
Una tarde, mientras trabajaba en los campos, Nixon de pronto comenzó a decir una serie de cosas incomprensibles. Con mucho entusiasmo exclamó:
- ¡Ahora Dick!, ¡Ahora Harry! ¡Muy bien hecho Harry! ¡Harry ha ganado la batalla!.
Quienes lo escucharon rieron de buena gana con sus extrañas palabras, más no creyeron que estas tuvieras significado alguno. Pero al día siguiente, un correo que estaba de paso procedente de Londres informó que el rey Ricardo, a quien llamaban Dick, había muerto en combate contra las fuerzas del rey rival, Enrique Tudor, a quien llamaban Harry. La batalla había sucedido el día anterior y, al parecer en el mismo momento en que el loco Nixon había dicho aquellas extrañas palabras, que ahora todo mundo entendía a que se referían.
Cuando Enrique Tudor, convertido en Enrique VII de Inglaterra, se enteró del incidente, envió a buscar al visionario retrasado mental, pero Nixon se puso histérico cuando se le entregó la orden de presentarse ante el rey. Quedó petrificado ante la idea de tener que ir a Londres y suplicó que no le obligasen a ir. Si lo hacía, afirmó, seguramente moriría de hambre. Pero a pesar de sus protestas, muy pronto fue escoltado hasta el palacio, donde Enrique VII escondió un valioso diamante, alegando que lo había perdido. Sin embargo Nixon tenía mucho más talento que el que el rey había dado por supuesto. De una manera muy tranquila le dijo que quien esconde un objeto, es el más indicado para saber donde se encuentra, así que él no tenía ninguna necesidad de decirle a su Majestad dónde se hallaba el diamante.
El rey quedó sumamente impresionado, así que instaló a Nixon en el palacio, ordenando que se escribiera todo lo que aquél retrasado mental dijera. Fue así como predijo las guerras civiles inglesas y la guerra con Francia, al igual que las muertes y abdicaciones de varios reyes.
A pesar de su exitoso cargo al servicio del rey, Nixon se veía constantemente acosado por el miedo a morir de hambre. Y para evitarle dicho tormento, el rey ordenó que a Nixon se le diera de comer cuanto quisiera, lo que quisiera y a la hora que deseara. Por supuesto que esto no cayó en gracia de los cocineros de palacio, pero acataron al pie de la letra la orden del rey. Cuando el rey salía de palacio le encargaba a un funcionario que velara en todo momento por la seguridad de Nixon y le atendiera en todas sus necesidades. La orden era tan estricta que el funcionario sentía pavor de quedar mal con el rey, así que estaba muy al pendiente de todo cuanto Nixon necesitaba.
Pero en una de esas ocasiones en que el rey salió del palacio, el funcionario encargado de Nixon fue solicitado para una urgente encomienda, y para evitar problemas de riesgo con Nixon, lo encerró en un armario. Dando la orden a los guardianes de que lo alimentaran y cuidaran para que no le pasara nada. Pero los guardianes se olvidaron del encargo, y cuando el funcionario regresó encontró a Nixon muerto dentro del armario. No hubo quien le diera de comer.

lunes, 8 de junio de 2009

ISAAC TIGRET Y SU CAFE

Isaac Tigret procedía de una familia sureña de los Estados Unidos, en un pueblo donde el 90% de los habitantes eran negros. Conoció muy de cerca la segregación racial, cosa que siempre le molestó y jamás logró entender. Cuando sus padres se divorciaron, Isaac se decidió por su padre y se marchó con él a Inglaterra a trabajar en una fábrica que ahí tenían.
Pero el jovencito luego le dio un fuerte dolor de cabeza a su progenitor, porque lideró una huelga ilegal contra su misma empresa, apoyando a sus trabajadores por el exceso de ruido. Se provocó un gran distanciamiento entre él y su padre, pero aquello no le importó. Abandonó la fábrica y se dedicó a comprar Rolls Royce usados, mismos que luego enviaba a los Estados Unidos obteniendo buenas ganancias.
En Inglaterra volvió a enfrentarse con la diferencia de clases. Los ricos tenían sus lugares y los pobres los suyos. No se podían mezclar los grupos de diferente condición. Había restaurantes para unos y para otros, al igual que bares o centros de distracción. Pero en la mentalidad de los jóvenes había el cambio. Era la época del Peace & Love, en la década de los años 60’s e Isaac quiso hacer un restaurante donde pudieran entrar todos, sin importar raza ni condición. Un lugar donde el rock fuera la música ambiental y todo girara entorno a él.
Se asoció con otro americano, Peter Morton y realizaron un lugar lleno de informalidad, cubriendo las paredes de guitarras eléctricas, dibujos, fotografías y todo cuanto encontraron relativo al rock. La comida no fue problema, algo totalmente americano, con hamburguesas y cervezas. Y el nombre fue algo muy importante, porque debía expresar lo que realmente querían, así que le pusieron Hard Rock Café.
El éxito fue inmediato: banqueros, panaderos, ejecutivos, obreros, oficinistas, taxistas… gente importante y gente común. Todos hicieron cola para entrar al lugar. El sitio pronto se convirtió en el lugar donde se podía ver a las estrellas: Jimmy Hendrix, Paul McCartney, Mike Jagger, Eric Clapton y muchos más desfilaron por ahí.
Isaac no sabía nada de restaurantes, pero inventó el suyo propio, apartándose totalmente de los conceptos tradicionales. Escogió personal muy diverso, mezcló ingleses con africanos, españoles y orientales. Sus empleados provenían de 25 países diferentes. Le gustaba la diversidad y con ello mostraba que su sitio era para todos.
Además estableció su estrategia inculcando bondad, calidad a través de la cortesía, igual trato para cualquier cliente y amistad. Quería un sitio que destilara amor, como la filosofía hippie. Además estableció un sistema de reparto de utilidades por puntajes según la calidad de servicio y trabajo de los empleados. Y para él los hombres y las mujeres estaban en igualdad de condiciones. No le agradaba que nadie se sintiera superior. Todos sus empleados le hablaban a Isaac como a cualquier compañero y los atendía sin formalismos. Hasta tenían acceso a su número de teléfono personal para cualquier asunto que desearan tratar con él en cualquier momento.
Otra estrategia fue poner personal que atendiera a todos los clientes que hacían cola, sirviéndoles bebidas y haciéndoles el rato de espera más ameno. Los días de lluvia hasta paraguas repartían a los clientes.
Posteriormente su estrategia fue el realizar promocionales, como cajas de cerillos y otras chucherías. Todos ellos, además de llevar el logo del restaurante, tenían una frase positiva del tipo “Ama a todos, sirve a todos”, “Ayuda siempre, no dañes jamás”, “Comienza el día con amor”, “Haz el bien, ve el bien, piensa bien”, etc.
Tiunfó Isaac y su socio? Usted lo sabe. En 1990 vendieron la marca Hard Rock Café en $ 107 millones de dólares. Para entonces la cadena ya se había extendido a varios lugares del mundo. De los 107 millones de dólares recibidos, Isaac hizo un cuantioso donativo para obras sociales y con el resto creó un nuevo concepto de restaurante al cual llamó Blues Café.

LA LEYENDA DEL UNICORNIO

Según narra el libro del Génesis, Dios le dio a Adán la tarea de ponerle nombre a todas las cosas y animales creados. La Biblia antigua decía que el primer animal que recibió nombre fue el unicornio, posteriormente le borraron eso de “unicornio” y le pusieron “toro salvaje”. Pero según se cuenta antiguamente había siete referencias de él en el libro sagrado.
La antigua tradición decía que cuando fueron expulsados del Paraíso, el unicornio fue con ellos, por lo cual luego fue tomado como símbolo de castidad y pureza.
Para la gente de la edad media la existencia del unicornio era tan cierta como las historias de la Biblia. Todos creían en él.
En la edad media se pagaba su peso en oro por los cuernos del unicornio. Se decía que era un animal semejante a un ciervo, con un cuerno de hasta dos metros sobre la frente. Era, según cuentan las crónicas, un animal muy fiero y que solo las más bellas doncellas podían amansar. Su cuerno era un fabuloso antídoto contra todo veneno. Bastaba limar un poquito en la copa del rey antes de cada bebida para que nunca muriera envenenado. Incluso se realizaban copas con los cuernos de este animal para el servicio de los reyes. Algunas de esas copas han llegado hasta nuestros días. Aunque cabe aclarar que ahora se sabe que dichas copas fueron realizadas con un cuerno de narval. Un raro animal marino que tiene un cuerno muy peculiar y con el cual se estuvo engañando mucho tiempo a la gente al hacerlo pasar como de unicornio.
También se decía que con el cuerno de unicornio se curaban dolores de estómago, epilepsia y que quien lo poseía alcanzaba incluso la inmortalidad. ¡Hasta los muertos resucitaban!.
Y para evitar fraudes se decía que el verdadero cuerno:
- Hacía hervir el agua al que era arrojado, aunque sin calor y sin sonido.- Despedía un dulce aroma si era quemado- Al acercar plantas y animales ponzoñosos al cuerno, éstos morían- Sudaba en presencia de un veneno- Siempre era estriado, extremadamente duro, muy pesado, de color de la madera, y capaz de salvar la vida de una paloma envenenada con arsénico.- Si hacían con él un círculo y en éste encerraban una araña, el insecto no podía salir- Si se guardaba dentro de una vasija cerrada, junto con tres o cuatro escorpiones, estos morían al cabo de cuatro horas.
El Talmud habla del unicornio; la tradición judía dice que es el más fiero de los animales y capaz de matar un elefante con una sola estocada de su cuerno. También los escritos antiguos de Asia lo mencionan. Era honrado como el rey de los animales terrestres. Por su fuerza y sabiduría se podía comparar con el dragón y era representativo de la compasión, el amor y la paz. A veces lo representaban con escamas que reflejaban todos los colores del arcoiris.
Era un animal que siempre traía mensajes importantes a los humanos. Hace como 5000 años, se le presentó al emperador Fu Hsi para revelarle los secretos del lenguaje escrito y muchos otros conocimientos. Después otro unicornio se presentó ante el emperador Huang-ti, quien recibió la sabiduría de él e inventó luego los instrumentos musicales, enseñó a su gente a construir sus casas con ladrillos y unió a las tribus chinas por primera vez. Después el unicornio volvió al final de la vida de este emperador y lo llevó sobre sus lomos a la tierra de los muertos.
En la India dicen que hay montañas que son inaccesibles a los hombres y que están llenas de bestias salvajes. Entre ellas está el unicornio. Dicen, además, que tiene el tamaño de un caballo, crines como de león, patas de elefante y cola de cabra. Es extremadamente veloz. Entre sus sienes tiene un cuerno negro, lleno de anillos como en espiral. Es amable con las bestias que se le acercan, pero pelea con los de su raza, y no solo los machos entre sí, sino que contiende aún con las hembras y sus peleas son a muerte. Por supuesto que nadie jamás ha logrado capturar uno de ellos.
En Persia el shad-hahvar (un tipo de unicornio), era una criatura parecida al antílope que poseía un solo cuerno hueco, mismo que producía las más hermosas melodías cuando soplaba el viento a través de él. Los animales que escuchaban esta canción eran seducidos y llamados por su dulzura. Aquél unicornio persa entonces los devoraba.
Pese a que no se ha encontrado jamás el esqueleto de uno de ellos, muchos creen que el unicornio si existió, al igual que los dinosaurios, el mamut, el Yeti o el monstruo del Lago Ness. Y no falta quien diga que aún existe, pero solo logrará verlo o atraparlo aquél hombre que sea todo pureza y virtud. ¿Reunirá algún mortal semejantes atributos?

LA OREJA DE VINCEN VAN GOGH

Un día de invierno, Vincent encontró a una mujer que vagaba por las calles, estaba alcoholizada, embarazada, más aún así luchaba por conseguir algún cliente que quisiera pagarle un poco de dinero por un rato de malsano placer. A Vincent le dio lastima. Pese a su condición la mujer le pareció atractiva. La noche era tan fría que calaba hasta lo insoportable, por ello decidió llevarla consigo.
Vincent había intentado de muchas formas relacionarse amorosamente con una mujer, pero solo había sufrido desprecios y decepciones. Ahora tenía a su lado a un ser desprotegido y hambriento y por ello no titubeó en darle su abrigo.
Cuando su familia se enteró puso el “grito en el cielo”. Ya bastantes problemas les había ocasionado con su carácter tan inestable y agresivo; ellos eran religiosos, incluso el mismo Vincent había sido misionero, hijo y nieto de pastores protestantes… aquello era el colmo, algo insoportable, un total escándalo. ¡Vincent vivía en concubinato con una prostituta!
Pero Vincent no amaba carnalmente a Sien, ante sus ojos ella era solo una mujer desvalida necesitada de protección y cariño. El era su salvador. Y tanto le inspiró que comenzó a utilizarla como modelo para sus trabajos. Tomó el pliego y el carboncillo e inició los trazos de aquella figura maltratada y desvalida. Dibujos que nadie compraría, porque… ¿a quién le interesa tener en casa un retrato de una prostituta en decadencia?.
Los dibujos que Sien le inspiraba eran de una belleza profunda. Incluso uno de ellos se lo dedicó a su hermano Théo, quien fue siempre el más grande apoyo para el pintor, más para Théo también era inaceptable aquella relación. Cuando su hermano recibió el dibujo se sintió totalmente decepcionado. Era el retrato de una mujer con el cabello suelto, el cuerpo demacrado, usado, los senos flácidos, como una flor totalmente marchita…
A mediados del año Vincent ingresó al hospital, no para tratarse de sus frecuentes ataques de locura, sino para curarse de una enfermedad venérea que le había regalado su cándida protegida. Pero a Vincent ni le importó. Ese día Sien había dado a luz a una chiquilla raquítica, que provocó las más emotivas reacciones de Vincent. Por primera vez en la vida se sentía padre, y el hombre más feliz de la tierra.
Momento agridulce ciertamente, ya que Vincent pasaba grandes penurias económicas. No lograba vender ninguno de sus cuadros y su familia insistía en que debía abandonar a aquella mujer. Ella siguió bebiendo y prostituyéndose, incluso tiempo después volvió a quedar embarazada y tuvo un nuevo hijo. ¿De Vincent?. Quien sabe. Pero él le perdonaba todo. Se sentía engañado, burlado, humillado, pero ¿qué importa?. Sentía tanta lástima por ella que sus faltas carecían de importancia.
Al fín decidió separarse de ella. No porque se hubiera cansado de su conducta, sino porque estaba en tantos problemas que ya le era imposible ayudarla. Y así terminó esa historia, más no el enfermizo placer de Van Gogh por relacionarse con mujeres de la noche.
Tiempo después se cortó el lóbulo de una oreja. Le sobrevino una hemorragia tan fuerte que empapó varias de sus toallas, esparciéndose la sangre por el piso. Como Dios le dio a entender se vendó la cabeza, puso el fragmento de oreja cortada en un sobre y fue a llevárselo a una mujer. Dicen que era una damicela de la vida galante. Al entregarle el sobre le dijo: “Guarda este recuerdo mío”. Después volvió presuroso a su casa, se acostó y se durmió.
Vincent fue llevado al hospital, ahí lo atendió el doctor Rey, a quien luego en agradecimiento le obsequió uno de sus cuadros.
Una mañana, Vicent fue al hospital y encontró al doctor Rey afeitándose en su aposento, con una de aquellas tradicionales navajas tipo cuchilla. Vicent se le acercó y quedó viendo con malicia la navaja, luego le preguntó:
-¿Qué hace doctor?
- Me estoy afeitando como ves…-
-Vicent sonríe y le propone: -Si quiere yo lo afeito –
El doctor enfurecido le gritó - ¡Lárgate de aquí inmediatamente! –