Al sur de la India, en la ciudad de Tirupati, hay un templo dedicado al dios Vishnu. Cada día recibe la visita de, aproximadamente, 50,000 peregrinos, número que se incrementa al doble en las fiestas especiales, lo que ha convertido a este templo en un centro de peregrinación religiosa tan importante como La Meca, Jerusalén o el Vaticano.viernes, 6 de noviembre de 2009
DONANDO EL CABELLO AL DIOS VISHNU
Al sur de la India, en la ciudad de Tirupati, hay un templo dedicado al dios Vishnu. Cada día recibe la visita de, aproximadamente, 50,000 peregrinos, número que se incrementa al doble en las fiestas especiales, lo que ha convertido a este templo en un centro de peregrinación religiosa tan importante como La Meca, Jerusalén o el Vaticano.SARAH WALKER, MILLONARIA HIJA DE ESCLAVOS
Sarah tenía siete años de edad cuando quedó huérfana. Sus padres fueron esclavos, y una vez que obtuvieron la libertad, su vida no cambió demasiado, porque siguieron trabajando y viviendo en la miseria como antes. A la muerte de sus padres, la niña se fue a vivir a casa de su hermana, intentando escapar de la fiebre amarilla, causante de la muerte de sus progenitores. Se consiguió un trabajo como sirvienta, pero su cuñado era un tipo nefasto que la maltrataba y abusó de ella, por ello, a los 14 años se casó con el primero que le cerró el ojo. Con este hombre tuvo una hija que nació el 6 de junio de 1885. Su marido no fue nada extraordinario, pero al menos le dio una vida aceptable; por desgracia murió a los dos años de haberse efectuado el matrimonio. Y al aparecer por su casa nuevamente los problemas y la miseria, decidió irse con todo y su criatura a St. Luís donde sus cuatro hermanos trabajaban como peluqueros. Se instaló en casa de uno de ellos y trabajaba lavando ropa, o como sirvienta, ganando muy poco al día, pero ahorró todo cuanto pudo para darle educación a su hija.GEORGE BRUMMEL, EL REY DE LA ELEGANCIA
El padre de George Brummel acumuló una pequeña fortuna como secretario de un aristócrata. Cuando murió su progenitor, el joven George comenzó a dilapidar la herencia comprando finas vestimentas: camisas, corbatas, sombreros, guantes y bastones.Un día, en un negocio de moda, en el Green Park de Londres, George Brummel se encontraba hablando con la propietaria cuando llegó el príncipe de Gales acompañado de la marquesa de Salisbury. El príncipe, que siempre había querido ser conocido como el primer caballero de Europa, miró con admiración y envidia e Brummel, deslumbrado por su elegancia; con una impecable corbata, elegante casaca, chaleco y pantalón perfectamente cortados y unos brillantes zapatos de punta afilada, en estricto apego a la elegante moda europea.
El pobre príncipe de Gales era gordo, y gastaba miles de libras en su vestimenta y los accesorios correspondientes; incluso se dice que poseía, entre otras cosas, quinientos portamonedas.
En cambio George Brummel era alto y bien plantado, con un a apariencia tan refinada y elegante, que el príncipe de Gales quiso tenerlo como amigo, seguramente para ver que le aprendía, aunque esto provocó el estupor de la aristocracia londinense, quienes pronto lo vieron como invitado a las más exclusivas reuniones de la realeza.
Por supuesto que su elegancia llamó la atención de los caballeros aristócratas y enseguida fue copiada.
George Brummel pronto fue llamado “El rey de la elegancia”. Cuidaba hasta el más mínimo detalle de su apariencia. Tardaba más de dos horas en vestirse, y era, según dicen, todo un espectáculo ver como se arreglaba. Se probaba una camisa, luego otra y otra más, hasta que daba con el tono exacto que combinara a la perfección con el resto de su indumentaria.
Ponerse la corbata era el punto culminante de su maniática obsesión por lo perfecto. Las corbatas de entonces consistían en unas largas tiras de tela que daban varias vueltas alrededor del cuello y se dejaban caer sobre el pecho en forma negligente. Para Brummel no era cosa sencilla. Intentaba colocarse el accesorio entre quince y veinte veces. Cada vez que la operación no resultaba de su agrado, arrojaba con enfado la corbata al suelo y se procuraba otra. Cuando por fin quedaba complacido, miraba con desprecio la gran cantidad de corbatas esparcidas por el suelo y decía:
- ¡Hay que ver cuántos errores se cometen!- refiriéndose a otros que se ponen lo primero que tienen a la mano.
Si bien Brummel era grande en su elegancia, su vanidad le hacía rallar en
Un día que estaba en compañía del príncipe de Gales y unos amigos tomando café, después de una suculenta cena, Brummel le dijo al príncipe como si fuera una orden y sin el más mínimo respeto: “Gales, llama a uno de los criados”.
Aquél día seguramente el príncipe no estaba muy de buenas, o ya estaba cansado de sus impertinencias, así que llamó a un criado y cuando lo tuvo delante le dijo:
- Acompañe al señor Brummel a la puerta, en este momento se retira”.
Ese fue el principio del fin. Desprovisto del favor del príncipe, Brummel tuvo que afrontar a sus acreedores, que se lanzaron como fieras sobre él. Se dice que en diez años había gastado más de un millón de libras (de aquella época), en corbatas, pantalones y casacas. Sus muebles fueron subastados y tuvo que huir de Inglaterra dirigiéndose a Caíais, en Francia.
Allí vivió un tiempo gracias a préstamos que sonsacaba de algunos ingleses que visitaban Francia. Se levantaba a las nueve y, según su costumbre, tardaba dos horas en vestirse. Salía a pasear como si estuviese en Londres y, acostumbrado a la buena comida, se hacía servir una opípara cena. Pero la cosa no duró. Cada vez se iba hundiendo más en un océano de deudas. Uno de sus antiguos amigos consiguió que se lo nombrase cónsul de Inglaterra en Caen.
Aunque sus ingresos eran modestos, continuó haciendo su vida de antes. Los acreedores volvieron a surgir y se lanzaron sobre él cuando fue destituido de su cargo. No pudo comprarse más ropa. Un sastre, movido de compasión y respeto por quien había sido el rey de la elegancia, le arreglaba bien que mal y gratuitamente los vestidos que le quedaban.
Parecía que no podía caer más bajo, pero en mayo de 1835 fue detenido por deudas y conducido a
Cuando salió de la cárcel, Brummel ya no era ni una sombra de lo que había sido. Perdía constantemente la memoria y se alojó en una pequeña habitación de hotel de tercera o cuarta clase. Allí pasaba horas enteras sin moverse de su habitación. Un día una inglesa de la que no se conoce el nombre se presentó en el hotel preguntando por Brummel y alquiló una habitación que daba a la escalera para verlo pasar. Lo que vio fue un hombre de cara idiotizada, hablando consigo mismo y vestido pobremente. Cuando el dueño del hotel subió a ver qué quería la señora en cuestión, la encontró llorando sentada en un sillón. Probablemente era una de tantas admiradoras que Brummel había tenido en Londres.
Su razón fue declinando. Varias veces los ocupantes del hotel lo vieron tomar sillas de los corredores que trasladaba a su cuarto. Las ponía arrimadas a la pared, encendía unas velas y solemnemente abría la puerta de su habitación dando paso a personajes de la realeza que supuestamente venían a visitarlo. Más al rato despertaba de su delirio y mirando las sillas vacías se derrumbaba en el suelo sollozando.
Al final terminó sus días en un manicomio, donde falleció el 24 de marzo de 1840.
viernes, 30 de octubre de 2009
EL MAUSOLEO DE HALICARNASO
Después de un reinado tranquilo y feliz, falleció el rey Mausoleo de Halicarnaso. Bajo el mandato de este soberano, hubo prosperidad y paz, dos elementos esenciales para darle inmortalidad a un soberano. Se gano el amor y respeto de su pueblo, quien, junto con Artemisa, la viuda reina, vivieron momentos de profunda tristeza ante su fallecimiento.EN LA LUNA
Las huellas que dejaron los astronautas que llegaron a la luna en 1969, aún no se borran y muy probablemente aún estarán ahí cuando pase un millón de años, si no llega alguien o algo a borrarlas. Lo que sucede es que la luna no tiene una capa de aire que la cubra, y sin vientos, es imposible que se borren. Por esta misma razón es que los astronautas no pueden hablar entre sí, aún cuando traigan dispositivos para ello, porque no hay aire que transmita las ondas del sonido. La única forma de escucharse es apretando sus cascos unos contra otros para que las vibraciones pasen a través de ellos.También en la luna, cuando el Sol le pega directamente a su ecuador, la temperatura puede alcanzar los 117 Grados Centígrados. Más desciende considerablemente, ya que a la puesta del Sol baja a los 15.5, pero al anochecer puede descender hasta los -162 Grados centígrados. Esto quiere decir que durante el día en la Luna hace más calor que en el sitio más caluroso de la tierra, pero por la noche hace más frío que en la Antártida en invierno. ¿Qué le parece?. Así que ni se le ocurra jamás ir de Luna de miel por aquellos rumbos.
LA DESVENTURA DE OSCAR WILDE
El padre de Oscar Wilde era un científico, su madre una escritora de política y poesía. Una familia totalmente fuera de lo común. Por ello fue educado en los mejores colegios de Dublín y luego de Oxford. Era irlandés, pero se trasladó a vivir a Londres, donde pronto se convirtió en todo un personaje público de gran éxito. Sus libros que escribía y sus obras de teatro lo encumbraron a una posición verdaderamente privilegiada.Pero Oscar no se comportaba como un intelectual. Siempre vestía a la moda y con toques extravagantes. Vivió a finales del siglo XIX, pero se comportaba como un excéntrico. Llevaba el pelo largo y pantalones de montar de terciopelo. Estaba casado, con dos hijos, pero su relación matrimonial se desgastó, y se relacionó íntimamente con un hijo de nobles: Lord Alfred Douglas, al cual arrastraba a sus correrías. Porque a Oscar Wilde le encantaba alejarse de los encumbrados niveles de la sociedad, para bajar a los mundos subterráneos, donde encontraba jovencitos que se prostituían, exponiéndose a riesgos innecesarios de todo tipo: el chantaje, la agresión...
Vivía en la opulencia, con sus habitaciones llenas de objetos de arte y elementos decorativos, con girasoles, plumas de pavo real y porcelanas chinas.
Su manifiesto desprecio a la burguesía, sus extravagancias y escándalos pronto le granjearon un sin número de enemigos. Era un auténtico subversivo. No acataba las reglas y esto le hizo blanco de críticas y desprecios.
Publicó un volumen de poemas, sus célebres relatos ( El Príncipe feliz, El fantasma de Canteville, el crimen de Lord Artur Sacille y otras narraciones, y su única novela, El retrato de Dorian Grey, considerada una obra maestra, triunfó luego como dramaturgo con: El abanico de lady Windermere, Una mujer sin importancia, y la Importancia de llamarse Ernesto, muestras ejemplares de su enorme talento y de la sutileza de sus irónicos diálogos.
Más poco después de haber cumplido los 40 años, cuando se hallaba en la cúspide de su éxito, la fortuna abandonó a Oscar Wilde. El marqués de Queensberry, padre de su íntimo amigo lord Alfred Douglas, levantó contra él una acusación por ultraje a
Perdió todo: su fortuna y su familia, la mayoría de sus amigos le dieron
En la cárcel escribió “De profundis”, una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida.
Cuando salió de prisión estaba arruinado, material y espiritualmente. Se fue a vivir a Francia y se cambió el nombre. Poco tiempo después apareció en Inglaterra un escrito de su autoría, publicado de forma anónima, titulado “La baladas de la cárcel de Reading”. Uno de sus poemas más poderosos, donde expone la dureza de la vida de la cárcel y la desesperación de los presos.
Viviendo en París, y a la edad de cuarenta y seis años, una infección de oído le provocó un daño cerebral y le sobrevino
Y sobre el muerto las coronas, porque el día de hoy es considerado uno de los más grandes personajes de la literatura universal.
LA BIBLIOTECA MAS GRANDE DEL MUNDO
La biblioteca del Congreso, en Washington es la más grande del mundo. Tiene aproximadamente 10 millones de libros, 20 millones de ilustraciones y 4 millones de atlas y cartas geográficas. Todo este material se alberga en tres edificios sobre una superficie de más de