viernes, 20 de noviembre de 2009

HENRY FORD Y EL V8

Henry Ford era un tipo fuera de serie. Sus contribuciones en el terreno automotriz hicieron historia y contribuyeron al florecimiento de esta industria. Pero en cierta ocasión se topó en el “imposible”. Su mente le permitió idear un motor de 8 cilindros en un solo bloque, así que llamó a sus ingenieros y les expuso el plan para realizar su proyecto. Los ingenieros escucharon con atención lo que Ford les solicitaba, se miraron unos a otros y el más atrevido de ellos expresó su opinión.
-Lo que usted nos solicita es “imposible” – pero Ford, que no se amilanaba a la primera, le dijo con voz firme y decidida. “No importa si esto es un “imposible” quiero que se pongan a trabajar y lo hagan”.
Los ingenieros salieron aquél día bastante molestos de su oficina, porque ya sabían lo que esto significaba: el patrón no aceptaba jamás un “no” como respuesta, debían de hacer lo que les pedía, o podían ir metiendo su cabeza en la guillotina.
Hicieron bastantes intentos. Elaboraron planos de muy diversa índole, realizaron una buena cantidad de pruebas, pero el “imposible” continuaba manteniéndose en sus cabezas.
Tiempo después Henry Ford convocó de nuevo a una reunión para analizar los progresos realizados en este terreno, y los ingenieros, llenos de apuración y cabizbajos le dijeron al patrón de nuevo que lo que estaba solicitando realmente era un “imposible” y por tanto irrealizable.
Subieron de tono las palabras. La discusión se volvió bastante acalorada. Llevaban meses trabajando en el proyecto, descuidando muchas otras cosas importantes, y no se midieron para hacerle saber a Ford que lo único que habían logrado hasta entonces era perder el tiempo.
De nuevo habló el atrevido diciéndole – Señor, llevamos meses en el proyecto, hemos analizado todas las opciones y es simplemente imposible embutir ocho cilindros en un solo bloque.
Ford sonrió con su característica ironía y con voz decidida les ordenó. “Prodúzcanlo de todas maneras!. La palabra imposible no existe. Esta es olo una palabra para los fracasados y ustedes no son unos fracasados, así que salgan de aquí y regresen cuando lo logren!”. Con esto estaba dicho todo. Ford se puso de pie, tomó sus cosas y salió de la sala de juntas rumbo a su oficina. Los ingenieros menearon la cabeza. Lo consideraron injusto, intransigente, autoritario y muchas cosas más. Pro sabían que no había otro camino a seguir. Tenían que proseguir su trabajo emprendido, hasta que alcanzaran ese “imposible”.
Continuaron las pruebas, las investigaciones. Y de pronto, como por arte de magia lograron que posible lo “imposible”. El motor de 8 cilindros fue realizado, dando de esta manera un empuje definitivo a la industria automotriz.
Henry Ford era así. Entendía muy bien el poder que existe dentro de los sueños. “Lo que tu mente puede creer, tu lo puedes conseguir”, sin importar lo que digan los expertos. Porque como él bien decía “La palabra imposible no existe. Esta es solo una palabra para los fracasados que se justifican para no luchar.
Sueña en grande y a pesar de lo que te digan los demás, tú puedes convertir tus sueños en realidad.”

viernes, 13 de noviembre de 2009

EL HORNO DE MICROONDAS

El año de 1947, el ingeniero Percy Spencer realizaba investigaciones con un generador de altas frecuencias, en la empresa Rayhteon Corporation, para usarlo como radar, cuando después de un rato de estar probando un nuevo tubo al vacío llamado magnetrón, se llevó una mano al bolsillo de su bata para darle un mordisco al chocolate que traía guardado, más para su sorpresa se dio cuenta que este se encontraba totalmente derretido. Aquello le provocó una gran sorpresa. A Spencer le gustaba mucho el chocolate y con frecuencia traía una barra consigo, más era la primera vez que esta se le derretía de esa manera en el taller. No estaba haciendo calor, el clima era bastante fresco. Entonces ¿Que había pasado?.
Pensando, pensando llegó a la conclusión que aquél efecto lo había provocado el generador de frecuencias. Y para comprobar su teoría, fue y consiguió un puñado de maíz, mismo que colocó cerca del generador. Al poco rato empezaron a explotar como cuando se hacen palomitas.

A la mañana siguiente, el científico decidió colocar el magnetrón cerca de un huevo de gallina. Le acompañaba un colega curioso, que atestiguó cómo el huevo comenzó a vibrar debido al aumento de presión interna originada por el rápido incremento de la temperatura de su contenido. El curioso colega se acercó justamente cuando el huevo explotaba, salpicándole la cara con yema caliente. Mientras que el afectado se quitaba molesto los residuos del huevo de la cara, el científico brincaba de gusto, pensando que si aquello sucedía con la barra de chocolate, el maíz y el huevo, esto se debía a la exposición de energía de baja densidad de las microondas. Y si se podía cocinar tan rápidamente un huevo, ¿porqué no probar con otros alimentos?.

Días después el ingeniero Spencer diseñó una caja metálica con una abertura en la que introdujo energía de microondas. Esta energía, dentro de la caja, no podía escapar y por lo tanto creaba un campo electromagnético de mayor densidad. Cuando se le colocaba alimento se producía energía de microondas y la temperatura del alimento aumentaba rápidamente. El ingeniero Spencer había inventado un artefacto que revolucionaría la forma de cocinar y sentaba las bases de una industria multimillonaria. A finales de 1946, la Raytheon Company solicitó la patente e inició el proceso de su comercialización.

Más no se imagine que su primer artefacto fue del tipo de honro que usted tiene en casa: cuadradito y portátil. No, la creación del ingeniero Spencer fue un tiliche que medía dos metros de alto y pesaba 80 kg. Y si costaba trabajo cargarlo, mucho más le costó trabajo le costó venderlo. Además el precio era demasiado elevado: 5,000 dólares. Y se enfriaba el magnetón con agua, de modo que era necesario instalar una tubería especial.

Las ventas iniciales fueron desalentadoras, sin embargo, las mejoras y refinamientos ulteriores produjeron un horno más confiable y liviano, menos caro y con un nuevo magnetón enfriado por aire, eliminando la necesidad de las engorrosas tuberías.

Para 1975 las ventas de hornos de microondas rebasaron el número de estufas de gas vendidas, y hoy en día es tomado como uno de los instrumentos esenciales en cualquier cocina del mundo.

El doctor Percy Spencer, el inventor, continuó en Raytheon como consultor jefe hasta su muerte a la edad de 76 años. Fue autor de más de 100 patentes y se le consideraba uno de los principales expertos en el campo de las microondas, no obstante que carecía de instrucción secundaria.

A COMER INSECTOS

Hay tantos insectos en nuestro planeta que se calcula que el peso total de los habitantes de la tierra solo representa una décima parte del peso total de los insectos que la habitan. Y para que se de una idea, los conocedores de la materia afirman que en un campo cualquiera, y en un espacio del tamaño de un campo de fut bol, evaluando el pasto, arbustos y hasta los 20 centímetros de profundidad en la tierra, se podrían contar hasta 335 millones de insectos.
Nadie sabe por supuesto la cantidad de insectos que existen, aunque se estima que hay aproximadamente unos 200 millones de especies distintas, aunque año tras año se descubren al menos una decena más de ellas.
Hay aproximadamente 5.000 especies de libélulas, 20.000 de saltamontes o chapulines, 170.000 de mariposas y polillas, 120,000 de moscas, 82.000 de chinches, 350.000 de escarabajos y 110.000 especies de abejas y hormigas.

Un día, no muy lejano, en el supermercado compraremos cajas de insectos con diversas preparaciones, para poderlos consumir como si fueran cereales, o listos para preparase en formas muy diversas. Este día está más cerca de lo que usted imagina.

MUSEOS DE LO INSÓLITO

En el mundo hay algunos museos extraordinarios. He conocido algunos en Estados Unidos que son realmente únicos, pero el museo de Louvre en Paris es quizás el más hermoso de todos. Podría uno pasarse semanas enteras contemplando las obras tan extraordinarias que tiene. Pero también hay museos totalmente absurdos. Por ejemplo:
En Tokio, Japón, hay uno que tiene la colección más completa de calcetines. Tiene más de 20,000 pares, incluyendo el que según los expertos es el calcetín más largo del mundo (con 32 cmts. De la punta al talón). Pero también tiene calcetines de personajes famosos, como el que se puso el luchador de sumo Kitamo Umi en su ceremonia de retiro, y un par que se puso el Primer Ministro Yoshida Shigaru durante su primera visita oficial que hizo a los Estados Unidos en 1950. El más curioso de los pares es uno realizado en estados Unidos, que se calienta con la energía de unas baterías. ¿Absurdo?
En Ens-chede, Paises Bajos, uno de los museos contiene su sala de excrementos, donde tienen hasta los de un mamut prehistórico. Además cuentan con una exposición interactiva donde el visitante puede oler y debe identificar, por el olor, a que especie de animal corresponde aquél excremento. Un ordenador le indica si acertó o no.
En Nueva Inglaterra está el museo de los frutos secos, en Boston el Museo Americano de los Inodoros, que incluye hasta uno de hierro que se utilizó en hace más de cien años en una prisión. En Tourquay, Australia, hay uno de tablas de surfear, en Kauna, Lituania, hay un Museo del Diablo, con unas 800 obras de arte satánico. En Suecia uno de cajitas de cerillos. En Texas, un museo de alambre de púas y materiales para cercar. En Ludlow, Inglaterra el Museo del Pollo Exótico, que contiene raros ejemplares de aves de corral. En Amberes el Museo de las Calaveras, con más de 1000 calaveras de animales. Otros museos raros son: el Museo de Pompas Fúnebres de Barcelona, el Museo de la Lepra en Berger, Noruega, donde se ha reconstruido un leprosario del siglo XVIII; el museo de los incendios en Penrith, Australia, donde es posible vivir la experiencia de estar en una casa mientras se incendia; e incluso existe el museo de la piratería, en París, donde se muestran los productos originales junto a sus imitaciones.

LADY GODIVA

Allá por el año 1040, en la ciudad de Coventry, Inglaterra, una hermosa mujer llamada Godiva estaba casada con el duque Leofric. Eran una buena pareja. Juntos construyeron el Monasterio de Coventry, y el duque era tan buen administrador que logró que el pueblo fuese creciendo hasta convertirse en uno de los más importantes de la región. Pero la ambición fue corrompiendo poco a poco al duque Leofric, quien comenzó a elevar el monto de los tributos, hasta provocar el descontento de la población.
Godiva, no estaba al parecer no estaba muy al tanto de la situación; más siendo una mujer tan noble, gustaba de acercarse a la gente del pueblo, y fue así como se dio cuenta de la gravedad de lo que estaba pasando. Lady Godiva era muy apreciada y respetada, por ello los ciudadanos se acercaron a ella y le pidieron que influyera en el duque para que bajara los impuestos que los estaban colocando en una situación desesperada.
Ella prometió hacer cuanto pudiera, auque no tenía atribución alguna para cambiar por ella misma semejantes disposiciones. Más el compromiso moral que tenía con la gente humilde, la impulsó a buscar una solución favorable para el pueblo, ante su ambicioso marido. Más el duque no estuvo de acuerdo con la solicitud de su esposa. He incluso hizo mofa de la actitud benevolente y altruista de su mujer. Más ella no cedió, e insistió en el tema una y otra vez, pese a que Leofric se rehusaba a tratar el punto.
Harto de la cantaleta de su mujer, le dijo en tono irónico que aceptaría rebajar los impuestos, si ella se atrevía a pasear desnuda montada a caballo por la calle principal de la población. Obviamente el duque jamás creyó que Lady Godiva se atrevería a semejante cosa. Por supuesto que el reto era totalmente fuera de lugar para una dama, y mucho más para alguien de su posición, más ella lo aceptó.
La gente del pueblo supo lo que iba a hacer Lady Godiva en su favor. Y cuando ella salió a la calle totalmente desnuda y montada en su caballo blanco, cubriendo sus pechos y vientre con su largo pelo, todos se metieron a sus casas y cerraron puertas y ventanas en señal de respeto, para no avergonzarla.
Según cuentan, sólo la vio un indiscreto, a quien a partir de entonces le apodaron “Tom el fisgón”
Por su parte el duque, ante la audacia y atrevimiento de su mujer, se vio forzado a cumplir su promesa y se bajaron los impuestos.
Si esta es la forma de bajar los impuestos, creo que sería muy buena idea motivar a nuestras mujeres para que salieran desnudas a la calle para presionar la baja de impuestos. ¿No le parece?

viernes, 6 de noviembre de 2009

INOUE DAISUKE, CREADOR DEL KARAOKE

A principios del siglo pasado cualquier familia económicamente respetable tenía en casa un piano para amenizar las reuniones. Después llegó el fonógrafo, los tocadiscos y los modernos sistemas de reproducción de discos compactos.
Pero a la gente le gusta cantar, y para todos aquellos que no saben tocar un instrumento que les sirva para acompañarse, se inventaron las pistas, pero estas fueron rápidamente desplazadas por los famosos Karaokes; unos aparatitos que se conectan al televisor, y la gente puede cantar leyendo la letra de la canción en la pantalla. Así que ahora todo mundo canta en casa con el micrófono en la mano y sin temor a no saberse la letra. Pero ¿De donde surgió este aparato?
Karaoke es una palabra japonesa compuesta por las palabras Kara que significa vacío (sin palabras) y Oke (de orquesta). Este reproductor de pistas se convirtió en toda una moda en 1970 en Japón. Su creador fue Inoue Daisuke, baterista de una banda de rock.
Se dice que fue una ocurrencia que tuvo para hacer que la gente se divirtiera mientras ellos descansaban entre tanda y tanda, ya que tocaban en un centro nocturno. Para lograrlo contó con el apoyo de un especialista en electrónica, un carpintero y un ebanista. En tan solo tres meses realizaron el proyecto.
Inoue grabó las pistas en diferentes tonos para que se pudieran adaptar a diferentes voces; además agregó un aditamento especial para dar efectos y todo estuvo listo para que la diversión fuera total.
El karaoke fue todo un éxito. Los aficionados subían a la pista, colocaban una moneda de 100 yenes en el aparato y con micrófono en mano hacían la diversión de todos.
En un principio Inoue fabricó tan solo 11 máquinas, pero el invento se volvió tan popular que pronto tuvo que fabricar otras 10 000. El gran error de Inoue, lo cual es muy frecuente que suceda, fue que jamás patentó su invento y dejó que se le escaparan los millones del bolsillo, ya que el karaoke se convirtió en unos cuantos años en uno de los juguetes más vendidos a nivel mundial. Tan solo en Japón hay cerca de 50 millones de aficionados. Se calculan 14 000 negocios llamados Karaoque Box, donde la gente acude a toda hora a divertirse cantando las pistas musicales.
Inoue comprendió su gran error. Tuvo la fortuna en su mano y jamás se dio cuenta de ello. Ahora intenta seducir a la escurridiza diosa de la fortuna, con una trampa para cucarachas, misma que se instala dentro de la máquina karaoke, ya que en el 80 % de los casos los aparatos fallan porque anidan en ellos las cucarachas. ¿Usted cree que lo logre?

LOUIS BRAILLE Y SU ESCRITURA PARA CIEGOS

Louis Braille nació a principios del siglo Diecinueve en un pueblito cerca de París. Su padre tenía un taller de talabartería; fabricaba arneses y otros utensilios de cuero, por lo cual utilizaba afiladas herramientas para cortar y perforar el cuero.
Un día, el pequeño Louis estaba jugando con uno de los punzones de su papá, cuando se resbaló y accidentalmente se picó uno los ojos. Al principio, la lesión no parecía seria, pero la herida se infectó. Pocos días después, el otro ojo se contagió y el niño perdió la vista de ambos ojos.
Los primeros días de ceguera fueron muy difíciles, más poco a poco Louis aprendió a adaptarse y a llevar una vida normal. Fue a la escuela junto con sus amiguitos y le fue bien en los estudios. Era inteligente y creativo y se propuso no permitir que su discapacidad lo frenara en lo más mínimo, pero, al no poder leer ni escribir su nivel como estudiante comenzó a dejar mucho que desear.
Sus padres conocieron de una escuela en París, especial para estudiantes ciegos. No lo pensaron dos veces, aunque ello significara grandes sacrificios, lo enviaron de inmediato, aunque Louis solo contaba con 10 años de edad.
Las condiciones de la escuela eran muy duras. El edificio era húmedo e insalubre y la disciplina era severa. Los alumnos que se portaban mal eran golpeados, encerrados y alimentados con pan duro y agua. Por ello era común que los niños abandonaran los estudios y se dedicaran a lo que fuera posible para sobrevivir, incluso mendigar.
En la escuela para ciegos, los alumnos eran adiestrados en algunos oficios como la fabricación de pantuflas, para que al salir pudieran ser capaces de ganarse la vida. Tan solo les era permitido salir una vez por semana, aunque lo hacían en grupo y atados unos a otros por una cuerda.
La escuela tenía únicamente catorce libros para invidentes. Eran demasiado voluminosos y pesados. Tenían letras muy grandes, realzadas con alambre prensado. A Louis le interesaron mucho, pero eran demasiado difíciles de manejar y leer. Tardaba varios segundos en terminar cada palabra y cuando llegaba al final de la oración, casi había olvidado que qué se trataba el principio. Louis pensó que debía haber una mejor opción.
Tenía que existir una manera de que una persona ciega pudiera sentir rápidamente las palabras de una página, para poder leer tan veloz y fácilmente como una persona con vista. Pero como un método así no existía, decidió buscar la forma de realizarlo.
Louis Braille, nuestro jovencito de esta historia, había aprendido desde pequeño a tocar el cello y el órgano. Incluso fue organista en varias iglesias de París. Era muy inteligente y creativo, por ello confiaba en que lograría encontrar la forma de resolver el problema.
Un día, un soldado visitó la escuela y les llevó a los pequeños ciegos un código alfabético que estaba siendo usado por el ejército francés para enviar mensajes nocturnos de los oficiales a los soldados. Los mensajes no podían ser escritos en un papel, porque el soldado tendría que encender un cerillo para leerlo y esa luz lo convertiría en un blanco fácil para los disparos del enemigo. Por lo tanto, el código consistía en una serie de puntos y guiones que se escribían en relieve sobre el papel, para que los soldados pudieran descifrarlos al pasar sus dedos sobre los símbolos. Una vez que todos comprendían los símbolos, funcionaba más o menos bien.
Louis probó entusiasmado el código. Era mucho mejor que leer los gigantescos libros con grandes letras en relieve. Sin embargo, el código militar seguía pareciéndole lento y engorroso. Los puntos ocupaban mucho espacio en cada página, por lo que sólo cabían una o dos frases. Él sabía que podía mejorar de alguna manera ese alfabeto.
Cuando regresó a casa, en tiempo de vacaciones, tomó uno de los punzones del taller de su padre y afanosamente se dedicó a construir un nuevo sistema de lectura para ciegos. Pasó varios días trabajando en un alfabeto hecho completamente con una base de seis puntos, colocándolos en diferente posición para formar las letras. Y el método funcionó. Aún pasó varios años perfeccionando su sistema, más en 1827, cuando tenía 18 años de edad, fue publicado el primer libro en el sistema Braille.
Louis Braille se convirtió en maestro de la escuela donde había estudiado. Era admirado y respetado por sus alumnos, pero desafortunadamente murió muy joven, a los 43 años, víctima de la tuberculosis. Pero su herencia se ha mantenido para siempre.