sábado, 27 de marzo de 2010

MONJA O PROSTITUTA

La mística región del Tibet es una zona aguijoneada por la pobreza. Los hombres ganan no más de un dólar diario en sus labores, mientras que las mujeres carecen totalmente de cualquier oportunidad. El nivel de escolaridad es prácticamente nulo, y aunque los hombres marchan a la ciudad dejando abandonados los campos, en búsqueda de algún medio honesto de conseguir el sustento para su familia, la verdad es que su falta de educación, les margina a realizar labores deplorables y mal pagadas. Esto es, cuando logran conseguir algún trabajo.

En cambio para las mujeres solo hay dos caminos posibles, ambos totalmente contrastantes. Con Dios o con el diablo. Quienes eligen la senda divina se marchan a Lhasa y van de convento en convento hasta encontrar algún espacio disponible. Ahí habrán de dedicarse a rezar y realizar labores manuales. No importa tanto la fe, lo que importa es la subsistencia.

Quienes eligen al diablo se marchan a Shigatse. Ahí no hay reglamentos, ni horarios, ni trabajos manuales y mucho menos rezos y más rezos, como es el caso de las monjas de Lhasa. En Shigatse, las mujeres llegan de los campos y se adueñan de las esquinas. Ahí, de pronto surgen los hombres amparados por la oscuridad de los callejones para solicitar sus servicios. Y ellas se marchan con ellos para pasar un rato de placer por unas miserables monedas. Una cantidad tan raquítica, que no alcanzaría ni siquiera para que nuestros hijos se compraran una golosina en el recreo.

viernes, 19 de marzo de 2010

LA SANDIA, UN VIAGRA NATURAL!!!

Nadie lo decía, todos preferían callar y sufrir silenciosamente. La potencia sexual era (y sigue siendo) símbolo de hombría, así que ningún varón que padece esta anomalía a tenido jamás la ocurrencia de confesar su impotencia.

Las causas que provocan la disfunción eréctil son muy variadas: diabetes, alcoholismo, enfermedades del riñón, esclerosis múltiple, eteroesclerosis e incluso el tabaquismo (es una de las tres causas más comunes y afecta principalmente a fumadores mayores de 50 años).

Más el calvario terminó el año de 1998 cuando apareció el Viagra. El descubrimiento de este poderoso medicamento fue realizado por mero accidente: los médicos de los laboratorios Pfizer buscaban una droga para combatir la angina de pecho. Tras las primeras pruebas se dieron cuenta que el efecto del medicamento era prácticamente nulo en la angina de pecho, más en todos los pacientes en que fue probada se manifestó una poderosa erección. Así fue como hicieron de inmediato a un lado sus pretensiones iniciales al descubrir una auténtica mina de diamantes. El medicamento, una vez puesto a la venta, logró en tan sólo un año el billón de dólares en ventas. Y esta cantidad se ha incrementado año tras año.

El Viagra es definitivamente un medicamento efectivo, cuyos únicos efectos son que uno se siente irritado, con un poco de dolor de cabeza y quizás la vista algo nublada. Pero el efecto ¡VALE LA PENA!!!, ya que incluso después de eyacular, el efecto persiste y se puede seguir haciendo el amor cuantas veces se quiera por las siguientes cuatro o cinco horas. Y funciona incluso en quienes no tienen disfunción eréctil.

El aspecto más desagradable del Viagra es sin duda el que es un medicamento caro y que requiere receta médica. Más si sus posibilidades económicas no son tan favorables como para comprar su Viagra con frecuencia, al parecer hay una alternativa adicional bastante interesante.

Según revela el director del Centro de Mejoras Vegetales de la Universidad de Texas A&M, tras una serie de estudios, han logrado determinar que una rebanada de sandía puede ayudar en gran medida a quienes padecen de disfunción eréctil. Hay algunos componentes de la sandía que afectan el sistema vascular y aumentan la líbido. Así que cómprese su sandía y haga la prueba y ya me contará del resultado.

martes, 12 de enero de 2010

ELEFANTES VERDUGO

Desde tiempos muy remotos los elefantes se convirtieron en valiosos colaboradores del hombre. Su enorme fuerza y resistencia, aunado a la facilidad para domesticarlos permitió que fueran empleados para transportar grandes cargas, derribar árboles, realizar enormes construcciones y obtener valiosas victorias en tiempos de guerra. Pero además de todo ello muchos de ellos fueron entrenados como verdugos, aprendiendo formas extremadamente crueles para matar.
Los Romanos y Cartaginenses los adiestraron para enfrentar las masas, aplastar a los ejércitos enemigos y los grupos de rebeldes. Aunque fue en el sur y sudeste asiático, especialmente en la India, durante por espacio de casi 4.000 años donde fueron utilizados en forma más drástica y cruel. Los reyes siempre tenían su manada de poderosos elefantes que simbolizaban el poder real. Había elefantes mansos y dóciles para el servicio de transporte de la realeza, pero también había una buena cantidad de ellos entrenados especialmente para matar, manifestando con ello el poder real. De esta forma el pueblo estaba totalmente conciente que el rey se encargaba de dispensar la vida y la muerte.
Leones y osos fueron utilizados con la misma finalidad, más los paquidermos resultaban más dóciles y fáciles de entrenar, manteniéndose siempre bajo el control estricto del entrenador, lo que permitía un buen éxito en la ejecución.
Los elefantes verdugos eran entrenados para matar de diversas formas a la víctima; podían simplemente aplastarles la cabeza o prolongarles la agonía hasta la muerte mediante torturas.
Los elefantes sabían dislocar miembros o romper huesos sin hacer lesiones mortales, por ello se les llegó a utilizar en las famosas “ordalías”, aquellos terribles “Juicios de Dios”, donde el elefante “jugaba” con el reo (en ocasiones durante horas) y si este sobrevivía, era perdonado, porque era señal de inocencia (por supuesto que nadie se escapaba de la muerte).
Por lo general la forma de ejecución era el aplastamiento del cuerpo o de la cabeza, pero también clavando los colmillos o poniéndoles cuchillas en los mismos. En otras ocasiones el elefante ponía su pata sobre el reo y con la trompa le arrancaba los miembros uno a uno.
El aplastamiento por elefante fue abolido por los británicos en su conquista colonial de la India en 1815. Desde entonces esto quedó atrás como una de las negras páginas de la historia. Una de las acciones más crueles del hombre en contra del hombre.

viernes, 11 de diciembre de 2009

FRAY ANTONIO ALCALDE

El año de 1786 brotaron en la ciudad de Guadalajara múltiples epidemias que cubrieron de muertos todas las casas y calles de la ciudad. La situación era desesperada. No había espacios suficientes para poder atender a tantos enfermos contagiados con ese terrible mal que la gente dio en llamar “la bola”. El año anterior la situación se había visto demasiado complicada para la enorme cantidad de pobres indígenas que habitaban la zona. Las lluvias no se presentaron en el otoño convirtiendo aquél año en “el año del hambre”, porque la mayoría de la gente no tuvo ni lo indispensable para llevarse a la boca.

Al llegar la temporada de invierno, unas terribles heladas azotaron sin clemencia la zona, provocando gran mortandad, pero esto fue solo el principio de la tragedia, porque apenas se dispersaron los vientos helados, llegó como ave de rapiña “la bola”, epidemia que pasaría a la historia como una de las más terribles que ha tenido que enfrentar nuestra ciudad.

Fray Antonio Alcalde había llegado a esta ciudad de Guadalajara el 12 de diciembre de 1771, al ser designado Obispo de la Diócesis. Este ilustre señor nació en Cigales, población de Valladolid, España y era de la orden de los Dominicos. Antes de su llegada a Guadalajara había realizado su ministerio eclesiástico como Obispo de Yucatán.

El Sr. Alcalde era un hombre dinámico, emprendedor y muy sensible ante las miserias que aquejaban a los pobres. Y aquella epidemia que estaba diezmando a su feligresía rebasaba todos los límites del dolor y el sufrimiento. Parecía como si Dios se hubiera ensañado con los suyos. No había sido suficiente el dolor que propició la escasez de lluvias, el hambre padecida por los pobres, ni las terribles heladas que se presentaron. Aún faltaba lo peor, y era necesario enfrentarlo.

El Sr. Obispo no se quedó con los brazos cruzados. Abrió las puertas de las casas religiosas para los enfermos y todo edificio disponible lo puso al servicio de los necesitados. Sacerdotes, religiosas y religiosos, fueron designados para atender a las víctimas de esta tragedia. Pero faltaban espacios, medicinas y doctores.

Fue así como surgió su gran propósito de hacer un hospital para los pobres. Habló con el Ayuntamiento y consiguió que le cedieran gratuitamente un terreno. Con limosnas y donativos inició la construcción el 26 de febrero de 1787.

El 14 de junio de 1792, aún cuando el hospital no estaba totalmente terminado, se le solicitó a Fray Antonio Alcalde que lo bendijera y realizara la apertura de sus puertas. En parte porque era mucha la necesidad, pero también porque el Sr. Obsipo estaba tan enfermo y anciano que podía morir sin ver en servicio su obra.

Aquél día de junio, después de la ceremonia, Fray Antonio Alcalde se dirigió a una de las camas, donde ya había un enfermo y personalmente le realizó una curación. Era un hombre austero, no buscaba realmente nada para sí. Su mayor satisfacción la encontraba en realizar obras para atender las necesidades de su comunidad.

No bien hubo tomado el mando de la Diócesis de la Nueva Galicia, como se le llamaba a esta zona de Guadalajara, movió sus influencias ante el rey de España, para que los bienes de la extinguida Compañía de Jesús, incluido el templo y el edificio del antiguo Colegio de Santo Tomás pasaran a la fundación de la Real y Literaria Universidad de Guadalajara, misma a la que dedicó con gran pasión todos sus esfuerzos. Donó además 60 mil pesos para establecer las cátedras y estimuló al cabildo catedralicio para que aportara los 10 mil pesos restantes necesarios para su fundación. El total del patrimonio original de la Universidad fue de 95,298 pesos y el señor Alcalde aportó casi las dos terceras partes de ello. La Universidad de Guadalajara recibió la cédula real de parte del rey Carlos IV el 18 de noviembre de 1791.

El martes 7 de agosto de 1972 falleció Fray Antonio Alcalde a los 91 años, después de 21 años ejerciendo su labor espiritual y humanitaria en nuestra ciudad. Como gran herencia suya, quedó el Hospital Civil, fundo la Universidad de Guadalajara, estableció la primer imprenta tapatía, el Real Consulado de Comercio, 100 industrias de artefactos de algodón, construyó el Santuario de Guadalupe, el beatario de Santa Clara y el Sagrario Metropolitano; todo esto además de abrir las puertas para la educación de los indígenas, en un tiempo en que no se les prestaba la más mínima atención.

Los restos del ilustre obispo fueron depositados en el Santuario de Guadalupe, pero su corazón siempre palpitará entre nosotros, mientras exista la ciudad de Guadalajara.

viernes, 27 de noviembre de 2009

LA CATEDRAL DE DON JUSTO

Justo quiso ser monje, entregarse toda la vida al servicio de Dios, así que ingresó desde muy joven al monasterio soriano de Santa María de Huerta en España, pero poco tiempo después, en el año de 1961, antes de hacer los votos, enfermó de tuberculosis y se vio obligado a dejar la vida religiosa.
Después, cuando logró recuperarse, siguió su vida de campesino, más su corazón seguía obsesionado con Dios. Siendo así como un día surgió la idea de construirle una grandiosa catedral a su Señor y comenzó a vender todo cuanto poseía para iniciar la obra. Pero que sabía justo de arquitectura… nada. Ni siquiera de albañilería, porque él era tan solo un humilde trabajador del campo. Aún así puso manos a la obra. Visitó infinidad de templos, viajó a muchos lugares para conocer las catedrales, leyó cuanto libro se encontró a mano sobre arquitectura y catedrales y con la sola bendición de Dios, inició la construcción de su catedral.
La gente de su pueblo, Mejorada del Campo, cerca de Madrid, lo consideró un loco, un pobrecito deschavetado por la iluminación divina, y Justo se dio muy bien cuenta de lo que pensaban de él, pero no le importó. Vendió hasta la humilde casita que tenía para juntar un poco más de dinerito y se fue a vivir con su hermana, a una casa cercana al terreno que compró para construir su catedral. Desde entonces han pasado 44 años.
Lo que en un principio provocó risa, ahora provoca expresiones de admiración. Ni un solo día Justo ha dejado de trabajar en su obra. Continuamente la ha pasado recorriendo las calles, visitando los basureros, los lugares donde hay alguna demolición, para recoger pedazos de ladrillo, de bloque, fierro, plástico y todo lo que considere util para realizar su obra. Jamás ha tenido el apoyo de la iglesia católica, ni siquiera tiene los permisos correspondientes para construir la obra, pero Justo ha seguido adelante.
Con el tiempo, al ver que la cosa iba en serio, comenzó a llegar un poco de ayuda: una carretilla de arena, un par de sacos de cemento, un puñado de ladrillos y así es como hoy Justo ha levantado una enorme catedral cuya cúpula se alza a 40 metros del suelo. Ya está casi terminada toda la obra negra, hasta luce unas hermosísimas puertas que hace poco le regaló uno de sus tantos admiradores. Sí admiradores, porque ahora Don Justo y su catedral se han vuelto tan famosos, que a diario llega demasiada gente de toda España para contemplar la obra. Y es que debe usted saber que una cierta compañía hizo un comercial para un refresco teniendo a Don Justo como protagonista, así que ahora Mejorada del Campo, se ha convertido en un pueblo atiborrado de turistas que llegan a contemplar la obra.
Mucho se avanzó con los 30.000 euros que este humilde devoto recibió como pago por el comercial realizado y además los turistas depositan en una urna alguna que otra moneda. Así que Don Justo está mucho mejor que antes. Su catedral, aunque inconclusa luce demasiado original y hermosa. Hecha con chatarra y desperdicios, pero al fin de cuentas es una catedral y esto la hace majestuosa. Y más aún sabiendo todo lo que ello significa.
Dicen que han ido a ver la catedral más de 50 mil turistas. Y casi todos toman infinidad de fotos y quieren retratarse con Don Justo. A él quienes más le agradan son los estudiantes que llegan con el verano, porque en lugar de quitarle el tiempo, se ponen con él a trabajar.
Según cálculos de los entendidos, al paso que va la obra, llevará cosa de 15 o 20 años para terminarla. Le preguntan a Don Justo si logrará terminarla, porque ya tiene más de 80 años. Y ante semejante pregunta siempre sonríe y dice que a él solo le toca construir, lo demás se lo deja a Dios para que él decida.
Me encantó el comentario que hizo un periodista que realizó un reportaje sobre la catedral de Don Justo. Después de elogiar la obra de este humilde hombre, terminaba su artículo diciendo: ¿Porqué no hay más locos como este en el mundo, pero que en lugar de construír catedrales, hagan un montón de viviendas para los pobres, o dediquen su vida a resolver esos problemas tan grandes de nuestras comunidades.

En verdad que viendolo desde este punto de vista, en este mundo en verdad que nos hacen falta locos.

LOS SHADUS

Hace como tres mil años, surgió en la India una casta de nómadas que por su propia voluntad vivía en los bosques y cuevas o caminaba sin parar, alimentándose de las limosnas que la gente les dispensaba.
La gente suponía que a su paso, estos místicos llamados sadhus, irradiaban energía, derramando bendiciones para la gente y el planeta, por lo cual eran bien recibidos en todas partes, recibiendo gran veneración de parte de todas las personas que se cruzaban a su paso.
Estos hombres místicos, impregnados de santidad, practicaban la austeridad física, incluido el celibato y largos periodos de ayuno. Sus cabellos colgaban en forma de mechones largos y enmarañados, con la piel siempre cubierta de arena o cenizas, y solo portaban unos cuantos harapos o andaban desnudos.
Pero estos santones no son cosa del pasado, infinidad de ellos deambulan por todo el territorio de la India. Estos ascetas lo han dejado todo: su casa, su esposa y hasta sus hijos para ir en búsqueda de la verdad. Ni siquiera vuelven a mencionar su nombre. Se olvidan por completo de su pasado y caminan como mendígos sin cortarse nunca más la barba y el cabello. Consagrados eternamente a su dios Brahamán, el cual les exige un riguroso ascetismo y un autodominio total, excluyendo hasta el más mínimo pensamiento de odio, violencia, hipocresía o deseo carnal.
Muchos de ellos se mantienen en las selvas, cuevas y montañas, alimentándose de hierbas y raíces. Otros deambulan por las aldeas y ciudades, viviendo de limosnas. La gran mayoría practica el yoga, siempre a la búsqueda de la plena conciencia y de la autorrealización.
Aunque no todos los ven con buenos ojos. Los sacerdotes brahmines son sus acérrrimos enemigos y desaconsejan a todos el tener contacto con ellos.

Y no crea que son pocos los sadhus, se dice que hay aproximadamente 11 millones de ellos.

viernes, 20 de noviembre de 2009

GERARD CROISET

Gerard Croiset nació el 10 de marzo de 1909 en la pequeña ciudad de Laren, en la provincia de Holanda Septentrional. Fue un niño infeliz, sus padres, ambos de origen judío, eran actores de teatro y se la pasaban en continuos viajes, por los que pasó los primeros años de su infancia, ignorado y mal atendido en casa de familiares. Cuando tenía ocho años sus padres se divorciaron y fue a parar a un orfanato, donde continuaron los maltratos y los abusos.

Toda esta situación le provocó a Gerard profundos sentimientos de inseguridad y abandono, conduciéndole a una existencia desdichada. Convivió con seis parejas distintas de padres adoptivos, más tanto maltrato emocional recibido, lo convirtieron en un chico resentido ay agresivo. Uno de sus padres en turno, no encontrando mejor forma de controlarlo, encadenó una de sus piernas a una estaca.

El chico no comía, se volvió flaco y desnutrido, apartándose de todos y dedicándose a hablar consigo mismo o con personajes producto de sus fantasías. Entonces comenzó a tener visiones, y al enterarse su padre adoptivo, como recompensa le dio una buena paliza para que se quitara de alusinaciones.

Para evadirse de aquella catastrófica situación, comenzó el muchachito a escribir cartas a personas desconocidas. ¿De donde tomaba las direcciones? Nadie lo sabía. Más no eran personas ficticias, porque con frecuencia recibía respuestas, y estas provenían de muy distantes lugares.

A los trece años dejó el orfanato y los estudios y comenzó a desempeñarse en una serie de oficios de bajo nivel y mano de obra no calificada. Parecía que estaba encaminado a ser simplemente uno entre tantos.

En 1934 Gerad Croíset se casó con Gerda, una mujer inculta hija de un carpintero, con la cual tuvo 4 hijos. La economía se le complicó, así que intentando salir adelante puso un tendejón, pero era tan mal administrador, que pronto se llenó de deudas sin encontrar forma alguna de resolverlas.

Platicando un día con uno de sus clientes, le contó sobre sus continuas visiones y aquél hombre luego lo presentó a unos espiritualistas, quienes le ayudaron a desarrollar sus facultades psíquicas. Gerard Croíset experimentaba sus visiones en forma simbólica, por lo cual tuvo que aprender a interpretarlas.

En la década de los 40’s su fama se extendió rápidamente. Su reputación psíquica le permitió trabajar como psicometrista, localizando personas, objetos y animales, además de manifestarse su habilidad para sanar a los enfermos con la imposición de las manos. Muchos de los soldados heridos durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1940 Holanda fue ocupada por los nazis, Gerard fue obligado, como todos los judíos, a portar un brazalete con la estrella de David. En 1941, la policía alemana ses presentó en su casa y lo arrestó, para su fortuna, no estaban su mujer y sus hijos. Gerard fue conducido a Alemania en donde permaneció prisionero hasta 1943, de donde milagrosamente fue dejado en libertad. El 17 de Octubre del mismo año, fue nuevamente detenido junto a otros compatriotas. Estuvo en un campo de prisioneros, durante algunos meses, y luego liberado sin explicación alguna.

En diciembre de 1945, Croíset asistió a una conferencia sobre parapsicología, ofrecida en su ciudad por el maestro Willem Tenhaeff, de la Universidad de Utrecht. Tanto se entusiasmó Croíset con la sabiduría del maestro, que pronto comenzaron a realizar algunos proyectos e investigaciones juntos.

Tras varios meses de pruebas, Tenhaeff concluyó que Croíset era uno de los psíquicos más notables que había conocido, por lo cual decidió apoyarlo y promoverlo ante la comunidad internacional, logrando que parapsicólogos de todo el mundo acudieran a conocer sus proesas.

Resolvió crímenes por lo menos en media docena de países, localizó documentos perdidos para oficiales públicos y ayudó a eruditos a identificar artefactos y manuscritos históricos. Cabe destacar que cuando había crímenes que la policía holandesa no podía solucionar, acudían a Crosiet, como lo hacían INTERPOL y el FBI, ayudándoles a resolver muchos casos a los que no se les había encontrado soluciones. Aún cuando fue solicitado por la policía de lugares lejanos, pagó el mismo sus gastos de viaje y siempre rehusó hacer predicciones acerca del mercado bursátil, o adivinar el ganador de una carrera de caballos.

Su gran pasión era encontrar niños perdidos. Realizó muchas lecturas psíquicas por teléfono, el cual decía le ayudaba a reducir el número de imágenes mentales confusas a un mínimo.

Croiset escogía por intuición los trabajos en que le solicitaban sus servicios. Decía que sentía una vibración que le inundaba por dentro. Un problema serio generaba una imagen de muchos colores, los cuales giraban hasta formar cuadros definidos que parecían dispararse contra él como las imágenes de una película tridimensional.

Croíset no aceptaba pago por sus visiones psíquicas, aunque sí aceptaba donaciones para su clínica de curaciones, donde trataba más de cien pacientes al día. Al ver a un paciente, sabía instantáneamente si lo podía ayudar o no y en qué forma. Algunas veces veía que las condiciones o enfermedades tenían un origen psíquico, asociado con experiencias pasadas. Ocasionalmente trataba también animales enfermos.

En 1953 se creó el Parapsychology Institute en la Universidad de Utrecht y el maestro Tenhaeff fue nombrado su director. En 1956 Croíset y su familia se mudaron de Enschede a Utrecht para estar más cerca de Tenhaeff.

Fueron múltiples las pruebas a que fue sometido Gerard Croíset. Adivinaba como sería la persona que se sentaría en una determinada silla, elegida al azar, en una reunión que se efectuaría un mes después en un lugar que ni siquiera conocía. Y su colaboración con la policía en múltiples casos fue algo verdaderamente sorprendente.

Uno de los casos más sonados en que participó el año de 1972, fue cuando cayó el avión uruguayo en lo alto de los Andes en Chile, mismo que transportaba a jugadores de Fútbol. Después de una intensa búsqueda, el avión fue dado por perdido. Las familias de los jugadores, gente adinerada, agotaron todas las posibilidades. Más después de 60 días de la tragedia, alguien sugirió a una familia de los jóvenes uruguayos solicitar la ayuda de la Sociedad Chilena de Parapsicología. Fue así como a través de ellos se contactaron con Gerard Croíset.

La familia de uno de los jóvenes accidentados fue hasta Holanda, al encontrarse con Gerard Croíset y presentarle el caso, éste solicitó un mapa de Chile. Después de un largo rato de concentración, les indicó el lugar exacto donde había caído la nave y agregó “hay sobrevivientes”. Fue así como lograron localizar el avión perdido.

Croiset murió el 20 de julio de 1980. Desde entonces, su clínica para las curaciones continúa bajo la dirección de su hijo.