viernes, 14 de mayo de 2010

STEVE JOBS PARTE II

A los 19 años, Steve Jobs volvió a California. Comenzó a trabajar en Atari, donde tan solo había 14 empleados. Su intención era ahorrar lo suficiente para hacer un viaje a la India, motivado por las inquietudes espirituales que habían nacido en él en sus idas al comedor de los Hare-Krisna. Más Steve era muy descuidado en su arreglo personal. Poco se bañaba y nada le preocupaba cambiarse de ropa. Su jefe decidió cambiarlo al turno de la noche, para que no molestara a sus compañeros con su mal olor.
Era un chico demasiado talentoso, así que le toleraban muchas cosas. Poco tiempo después surgió su gran oportunidad: A cambio de realizar un trabajo en Alemania, la empresa se comprometía a financiarle su añorado viaje a la India. Sin embargo poco tiempo después regresó a California bastante desanimado de su experiencia espiritual. No encontró lo que buscaba. No obstante apareció con la cabeza rapada y sus holgadas ropas hindúes.
Le encargaron el proyecto de diseñar un juego llamado “Breakout”, y un compañero llamado Steve Wozniak colabora con él en el proyecto. El precio que pagaron por el trabajo fue de $ 5.000 dólares, sin embargo Steve le mintió Wozniak engañó a Jobs y solo le dio $ 350, diciéndole que sólo habían pagado $ 700.
Posteriormente Wozniak y Steve Jobs construyeron un ordenador con piezas de deshecho y Jobs convenció a su compañero de fundar su propia empresa, siendo así como nació la Apple Computer Co. En la cochera de la casa de un tio de Steve Jobs. Así nació el Apple I.
Jobs fue luego a una tienda de electrónica y logró conseguir una orden de 50 ordenadores a $ 500 dólares cada uno. Esto les llenó de optimismo y con gran afán se empeñaron en construir un nuevo modelo que careciera de ventilador, cosa que molestaba demasiado a Jobs, y que tendría diversas funciones adicionales que los ordenadores similares que entonces se comercializaban, además de utilizar menos componentes.
Después de algunos descalabros y grandes penurias debido principalmente a una inadecuada promoción de sus productos, en 1979 lanzan el Apple II, con un diseño totalmente renovado, integrando en su nueva máquina una unidad de disco, que los puso muy por delante de sus competidores, incluyendo además una hoja de cálculo, cosa que atrajo la atención de numerosos programadores.
De pronto comenzaron a acumularse los pedidos, y Apple se convirtió en la compañía de más rápido crecimiento de Estados Unidos. El 12 de Diciembre de 1980, la compañía cotiza en la bolsa, facturando 2.000 millones de dólares
Más las tensiones entre él y su socio iban en incremento. Jobs es un tipo de mala fama, ciertamente se le reconoce como un hombre de aguerrido, emprendedor, creativo e innovador, pero también tirano, colérico y egocéntrico. Es un personaje con doble personalidad. Es capaz de motivar y empujar a sus ingenieros para que lleguen a sus límites intelectuales, más también puede ser muy cruel, gritando a sus subordinados o despidiendo gente a voluntad. Se dice que de pronto irrumpía el trabajo de alguno de sus empleados, pidiéndole que justificara en medio minuto lo que estaba haciendo, si no le satisfacía la respuesta, era despedido. Esto sin duda fue lo que motivó a que de pronto, en una jugada maestra lo expulsaron de su compañía. Quedándose con sus millones ganados, pero en la calle.
Más Steve Jobs ya estaba demasiado arriba como para rendirse. Aunque en aquél momento no lo vio así, el que lo hayan despedido de Apple fue una de las mejores cosas que le pasaron. De nuevo se pusieron en reto todas sus capacidades, sus cualidades emprendedoras y cambió el peso del éxito por la ligereza de comenzar de nuevo, ser un principiante, con la incertidumbre de emprender un nuevo camino.
Steve dijo en su discurso a los graduados de la universidad: “Es muy duro el pasar por un momento de pérdida, de soledad; de haber encontrado un anhelo, un proyecto, y de pronto ver como si todo nuestro esfuerzo hubiera sido en vano. Y es fácil pensar en la derrota tras esta dura experiencia.
Pero si tenemos claros nuestros objetivos, nuestras metas, si queremos repelar por ellas, una y otra vez nos levantamos a pesar de los golpes que podamos sufrir.
Para encontrar ese objetivo, tanto personal como profesional, hemos de escucharnos para saber por dónde encaminar nuestra vida; si es el camino que queremos andar, si lo andamos con el corazón, nuestros pasos serán firmes. A pesar de todo.”
Muy molesto, fundó NeXT, con el apoyo de algunos de sus compañeros que le habían ayudado a construir la Macintoch en Apple, la cual fue su último proyecto realizado para esta compañía. Su nueva empresa constaba de tan solo 6 personas. Los siguientes 5 años serían uno de los períodos más creativos de su vida.
En 1986 toma una atrevida decisión y compra el estudio Pixar a George Lucas por 5 millones de dólares. Una negociación demasiado arriesgada, pero que con el tiempo daría grandiosos frutos.
Las grandes cualidades de negociador de Steve Jobs le llevaron a asociarse con los estudios Disney para crear en Pixar, Toy Store, el primer largometraje realizado íntegramente por ordenador. La película fue un rotundo éxito, consiguió un Oscar y fue el mayor éxito de taquilla de 1995. Después llegó Bichos, otro éxito muy importante. Pixar se cotiza en la bolsa y el dinero se multiplica hasta alcanzar los mil quinientos millones de dólares.
Y mientras Steve Jobs crecía a pasos agigantados, en Apple, ya sin Jobs, los problemas se multiplicaban. La compañía comenzó a tener dificultades con sus productos y perdía miles de millones de dólares al año, por lo cual despidieron a 4.000 empleados. Todo esto se debio a que Microsoft se estaba comiendo el mercado después del lanzamiento de su innovador Windows 95.
Con la situación bastante crítica, Apple hace una negociación con Steve Jobs y de pronto ambas compañías se fusionan, pasando nuevamente Jobs a formar parte de Apple. De nuevo en casa, Jobs emprende una serie de acciones, y en 1997 firma un contrato con Microsoft, que compra parte de Apple, lo cual permite que se realice una versión Office para la Mac. Como fruto de estas negociaciones, en 1998 Apple vuelve a tener ganancias.
Fruto de las primeras acciones realizadas por Steve Jobs a su regreso, fue la creación de un nuevo ordenador más sorprendente de los últimos años, el iMac, una PC transparente con un diseño futurista y llamativo. Steve le dedicó demasiado tiempo y esfuerzo, más los resultados fueron espectaculares, ya que fue el ordenador más vendido en Estados Unidos la pasada Navidad, colocando de nuevo a Apple entre las cinco grandes marcas de PC en Norteamérica. Además la compañía uvo 106 mllones de dólares de beneficios, y sus acciones en la Bolsa se revalorizaron un 150%.
Más el verdadero éxito estaba aún por llegar. Primero fue la iTunes Store, que se convirtió en la revolución musical en Internet, colocándose en el liderazgo de la distribución de música y video on-line. Y después sería el famoso iPod que se ha convertido en uno de los artículos más exitosos de los últimos tiempos.
Actualmente Apple ha vendido más de 100 millones de iPods. Y mientras todo mundo se empeña en copiarles el producto, Steve Jobs lanza el iFone que deja a todos sus competidores prácticamente en la lona.
Steve Jobs nunca se rinde, ni siquiera bajó la guardia el año de 2004 cuando le diagnosticaron cáncer en el páncreas. Entonces aprendió que el tiempo de todos nosotros es limitado, así que no lo debemos de gastar viviendo la vida de otros. No debemos de permitir que la opinión de los demás, sus temores, sus pesimismos, ahoguen nuestra propia voz. Hay que tener el coraje suficiente para seguir la voz de nuestro propio corazón, la voz de nuestra propia intuición. Todo lo demás es secundario.
Una frase que Steve Jobs se dice continuamente a sí mismo y a todos los que alguna vez le otorgan la palabra es: “Sigue Hambriento, sigue Alocado”, o dicho de otra forma: Sigue luchando, jamás te rindas”.

domingo, 25 de abril de 2010

COSMETICOS EN LA ANTIGUEDAD

En cuestiones de aseo y belleza los hombres y “las mujeres” han tenido cada ocurrencia, que visto desde nuestra actual posición bien puede provocarnos risa, escalofrío o incluso repulsión. Nada más para que se de una ligera idea de lo que hacían nuestros antepasados, permítame decirle que los romanos se lavaban los dientes con orines y si eran de origen español, mucho mejor. La verdad no entiendo ni como conseguían los orines flamencos, ni me puedo imaginar el sabor que les quedaba en la boca después de semejante tratamiento.
Las mujeres griegas por su parte se hacían sus buenas mascarillas para pasar la noche, a base de carbonato y miel. Al levantarse se lavaban la cara con agua fría y volvían a embadurnarse el rostro con otra capa de carbonato muy diluido, lo que les daba una blancura tal, que hoy provocarían la envidia de un payaso. Complementaban la obra, aplicando con un pincel un tinte rojo diluido en vinagre, extraído de una flor espinosa de Egipto, que era muy cara. Y terminaban el maquillaje con toques de carmín en los labios y en los pechos. Y como las rubías estaban de moda ya desde ese tiempo, se teñían el pelo con zumo de azafrán, o de plano se ponían su peluca de color trigo.
Cleopatra fue para eso del maquillaje toda una experta, incluso escribió un tratado de belleza, hoy perdido, pero se conocen algunos fragmentos de él a través de otros escritores contemporáneos. Y por ello se sabe que se pintaba los párpados de color verde, usaba pestañas postizas y coloreaba las mejillas con una mezcla de rojo y bermellón. Previamente se había bañado con leche de burra mezclada con miel, y para disimular esas patitas de gallo de los ojos, usaba una crema a base de pulpa de albaricoque.
La leche de burra ha de ser muy efectiva, porque Popea, mujer muy amada por Nerón, acostumbraba llevar en todos sus viajes un rebaño de trescientos de estos animales para ser ordeñados cada mañana. Para luego proceder a darse un baño tibiecito y reparador para enfrentar las fatigas del día. Me imagino que tenía muchos pajes a su servicio por aquello de las moscas.
La lanolina, tan usada hoy en día para la perfumería y la cosmética, era conocida por las damas romanas. Se sacaba de la lana de las ovejas y se perfumaba fuertemente para evitar su olor original. Una esclava llenaba su boca de perfumes que esparcía sobre el rostro y el cuerpo de la dama a la que servía.
Petronio, quién vivió allá por el siglo I, describe a una dama en su obra Satiricón de la siguiente manera: «Sobre su frente bañada por el sudor fluía un torrente de aceites, y en las arrugas de sus mejillas había tal cantidad de yeso que se hubiese dicho que era una vieja pared decrépita surcada por la lluvia.
También por aquellos tiempos se consideraba hermoso que las cejas se juntasen sobre la nariz, para ello las mujeres usaban un compuesto de huevos de hormiga machacados con cadáveres de moscas.

LA SEÑORA GOLPEADORA

Desde el pasado mes de agosto, cuando dos tipos con pistola en mano me solicitaron amablemente las llaves de mi carro, volví a los viejos tiempos de trasladarme al trabajo, como lo hace tanta gente, en camión urbano. No he perdido la vieja costumbre que adquirí en mis años mozos, de llevar siempre un libro en la mano, para leer un poco en cualquier momento que se presente.
Leí tantos y tantos libros en los camiones urbanos, que siempre he considerado que estas unidades de transporte me fueron más valiosas que cualquier aula escolar. Pero ahora la situación es distinta. Hay tanta gente en la ciudad que a todas horas camiones y minibuses parecen creación de Gabriel Vargas, como aquellos que dibujaba en La Familia Burrón. Y esto hace prácticamente imposible el cumplir con el bendito vicio de la lectura. Pero la lucha se le hace.
Fue así como uno de estos días, me fui hasta el fondo de la unidad, abriéndome paso entre un par de señoras gordas, dos estudiantes enmochilados, un vendedor de chocolates de a $ 5.00 y unos tórtolos que optimizaban el espacio, para llegar hasta un pequeño espacio disponible cerca de la puerta trasera, donde una vez acomodado, abrí mi libro para darle rienda suelta a la lectura.
No bien había leído un par de párrafos, cuando una señora que iba de pie a mi lado, y ante la sorpresa de todos los amontonados, le dio un tremendo sopapo en la cabeza a un tipo que venía sentado. Es curioso como en el momento mismo del incidente, en aquél camión que parecía no caber ni una aguja, de pronto se abrió un magnífico espacio dejando sola a la señora golpeadora, quien furiosa le reclamó al pasajero por haber tirado por la ventanilla el papelillo del chocolate que se estaba comiendo.
El sorprendido sujeto casi se atraganta con el bocado que pasó rápidamente, para luego pasar a reclamarla a la airada mujer. “A usted que le importa, yo hago lo que quiero” le contestó muy molesto el afectado. Y ella más furiosa aún le dio un nuevo golpe con la mano abierta sobre el rostro mientras le decía: “Si tú tienes tu ley y haces lo que quieres, yo también tengo la mía y puedo pegarte las veces que me de la gana”, acto seguido le sonó otro par de guamazos.
La discusión prosiguió. El sujeto tirador de basura recibió una buena surra, sin acatar a defenderse. Y no venía solo. Uno de los tres compañeros que venían a su lado trató de defenderlo de aquella fiera, más también para él tuvo la furiosa mujer. Unas cuadras más allá terminó la escena cuando la mujer llegó a su destino. Al bajarse tardaron algunos minutos en reponerse todos de la situación. Uno de ellos por fin dijo simplemente: “Si todos fuéramos así el mundo andaría patas pa’rriba”. Después otro de ellos comenzó con la carrilla: “Lo bueno es que no es tu vieja, si no pa’ que te cuento”.

miércoles, 31 de marzo de 2010

SOR JUANA INES DE LA CRUZ

Juana Inés nació en un pueblito del estado de México llamado Nepantla, un 12 de noviembre de 1648. Cuando tenía tres años de edad, acompañaba a su hermana mayor a tomar clases. Desde el primer momento en que la pequeña Juana estuvo en contacto con el conocimiento, ella deseó con todo su corazón adquirir ese poder; más tan solo era una pequeñita con una edad inapropiada para recibir enseñanza.
Los padres de Juana Inés le pagaban a aquella maestra para que le enseñara a su hermana mayor, así que la niña le dijo a la maestra, que su madre ordenaba que a ella también se le dieran clases, cosa que por supuesto no era cierta, más la maestra obedeció y comenzó a enseñar a leer y escribir a la pequeña Juana Inés, sin que hubiese cumplido aún la edad apropiada para ello.
La niña aprendió con rapidez desarrollando a partir de entonces una enorme afición por el estudio. Dos o tres años después, Juana fue enviada a casa de su abuelo en Pano-ava. Era un pueblo indígena, y la niña seguramente por ser muy agradable y simpática, se ganó con facilidad el afecto de los indígenas y los pobres, de los cuales aprendió sin mayor problema el idioma náhuatl. Cuando no dedicaba su tiempo a platicar con la gente del pueblo corría por el campo o jugaba con los animales. Hasta que descubrió los libros del abuelo. A partir de ese momento pasaba horas y horas disfrutando de la lectura, pero aquello no fue en lo absoluto del agrado del anciano. Jamás logró entender el porqué su pequeña nieta prefería pasar la mayor parte del tiempo enfrascada en la lectura; mientras otros niños jugaban prácticamente todo el día sin poner atención en nada que no fuera divertirse. La regañaron y castigaron, pero, aunque era una niña buena y noble, siguió con su tesón a pesar de las amonestaciones.
A los 12 años llegó a la capital, a casa de unos parientes de su madre. Como se dieron cuenta del interés desmedido de Juana Inés por el estudio, la mandaron a estudiar latín. Le bastaron tan solo 20 lecciones para aprender la lengua, lo cual le permitió leer una buena cantidad de libros de ciencia y filosofía que se encontró por ahí.
Era tal la pasión de Juana Inés por aprender que dicen que se fijaba un límite de tiempo para aprender algo, y si no lo lograba se iba recortando el pelo, pues no le parecía, según sus palabras, que “… estuviera vestida de cabellos, una cabeza que estaba tan desnuda de conocimiento…”
Su esfuerzo por adquirir el conocimiento pronto le ganó la admiración y el respeto de quienes la rodeaban. Fue así como cuando tenía trece años. Juana Inés fue llamada a la corte virreinal para servir como dama de la virreina doña Leonor Carreto, Marquesa de Mancera, quien era una dama muy culta y sentía un gran amor por las letras. El ambiente de la corte influyó definitivamente en la formación de Juana Inés, pues los virreyes la apoyaron y protegieron de manera decidida.
Un buen día, el virrey don Sebastián de Toledo, admirado ante la variedad de conocimientos que la joven demostraba, dispuso que fuera examinada en público ante cuarenta sabios. En aquella ocasión fue tal el admirable despliegue de conocimientos realizado por Juana Inés, que los sabios quedaron mudos de asombro, incrementando con ello la admiración y respeto que se le profesaba.
Más eran tiempos muy difíciles para las mujeres, su papel en la sociedad era bastante limitado, lo cual las incapacitaba para seguir alguna carrera profesional; fue por ello que Juana Inés tomó una importante decisión: en lugar contraer matrimonio, tal y como era el camino tradicional de las mujeres de su época, eligió ingresar al convento de San José de las Carmelitas Descalzas, ya que era la única opción válida que tenían las mujeres para dedicarse al estudio. Más la disciplina era tan rígida, que a tan solo tres meses de su ingreso, se vio forzada a abandonar el convento por los estragos que todo ello ocasionaba en su salud.
Volvió de nuevo al Palacio donde permaneció por año y medio, después regresó a la vida religiosa, ésta vez en el convento de San Jerónimo, donde tomó los votos definitivos el 24 de febrero de 1669, convirtiéndose en Sor Juana Inés de la Cruz.
Fue una monja devota y rigurosa con sus obligaciones, sin embargo, el estudio de la ciencia y las letras fueron siempre para ella “su mayor delicia”. Esto le trajo constantes regaños por parte de su confesor, quien pensaba que esto no era correcto para una monja. Para su fortuna, en el convento fue encargada de atender la biblioteca y la contaduría y de esta manera se acabaron los límites para adentrarse por el mundo del conocimiento.
En 1674, el virrey marqués de Mancera y su esposa regresaron a España. El 8 de mayo de 1680 se designa nuevo virrey, el marqués de Laguna. Él y su esposa, María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, conocieron a Juana Inés y fue tanta su admiración por la religiosa, que la apoyaron y protegieron, propiciando que durante ese tiempo Sor Juana produjera la mayor parte de su obra.
Logró una posición tan respetable, que en dos ocasiones fue nominada como priora del convento, más ella, que amaba más las letras que la autoridad, rechazó sin titubear la propuesta.
Gracias a la protección de los virreyes, sus poemas fueron bien recibidos para los festejos y ceremonia oficiales, lo que le trajo beneficios económicos, influencia y prestigio. Pronto su fama se extendió por toda España y América del Sur.
El convento se convirtió, gracias a ella, en un salón donde se hablaba toda clase de asuntos: literarios, teológicos y filosóficos. Sor Juana poseía aproximadamente 4,000 libros; además, poseía instrumentos científicos y musicales. Su celda era una especie de apartamento con varias piezas espaciosas, de altos techos, en donde cómodamente podía dedicarse a la lectura y el estudio.
Sor Juana Inés fue tan creativa e inteligente que escribió numerosas obras musicales, realizó experimentos científicos, escribió cinco obras para teatro, más de doscientas poesías y prosa. Gran parte de su obra fue creada por encargo para ocasiones especiales. Por desgracia muchas de sus creaciones se perdieron. Dentro de las obras de prosa está la llamada Carta Atena-górica, donde analiza un sermón del jesuita Antonio Vieira, señalando de una forma muy sutil los errores teológicos de dicho sermón.
Cuando este trabajo llegó a manos del arzobispo de México fue tan grande su enojo que le exigió a Sor Juana sumisión y renuncia a sus intereses intelectuales. En respuesta, Sor Juana defiende su gusto por el conocimiento y también su posición de mujer, manifestando que no se arrepiente de lo que es ni de lo que ha sido.
Las presiones de sus superiores no se hicieron esperar orillando a Sor Juana Inés de la Cruz a vender todo cuanto poseía, incluyendo libros e instrumentos musicales y donando lo obtenido a los pobres. La crítica y reprimenda le afectó tanto que a partir de ese momento renunció a todo y se consagró por completo a la vida religiosa.
Antes de estos lamentables hechos, sus habitaciones eran su cielo, su más preciado paraíso. Más cuando todo fue vendido, las paredes desnudas le lastimaban, le parecían frías y molestas y por ello procuraba mantenerse alejada de ellas.
Un año más tarde, en 1695, apareció una epidemia de peste en la ciudad de México, y ésta se coló por las puertas del convento. Volcó Sor Juana toda su dedicación al cuidado de sus hermanas enfermas. Aunque todo era inútil, en aquél momento no había tratamiento eficaz contra ese mal. Y ella se contagió. Murió el 17 de abril de 1695.
Tras su muerte se reconoció ampliamente su grandeza. Se le llamó “La Décima musa”, “El Fénix de México”… Como siempre, sobre el muerto las coronas.
Fue Sor Juana Inés de la Cruz, la primera mujer que pugnó para que el papel de la mujer fuera tomado en cuenta.

EL ATAQUE DE LAS TARANTULAS

El rey Pirro ganó la batalla contra los poderosos romanos, pero aquella victoria tuvo el sabor de la derrota, porque hubo tantas bajas, que su ejército prácticamente quedó nulificado. Volvió a su reino, en el norte de Grecia, con una tremenda mueca de amargura. No había quedado en nada conforme y su deseo de venganza creció desproporcionadamente en su interior. Pensó en muchas formas de cobrar la sangre caída de los suyos, hasta que una gran idea despejó su desagradable mueca del rostro. Le encargó a cientos de sus sirvientes que juntaran miles de arañas, de una especie en extremo venenosa y que las introdujeran en la ciudad de Taranto. El ataque fue terrible. Muchos ciudadanos murieron a consecuencia al no haber forma de atender las mordeduras de estas arañas venenosas, las cuales a partir de ese momento fueron llamadas tarántulas.
A los pobres romanos lo único que se les ocurrió fue poner a bailar una danza a los mordidos por estas terribles arañas. Un baile que fue llamado tarantela, y con el cual decian, que tenían que bailarlo lo suficiente para que se eliminara del cuerpo el veneno, ya que si esto no sucedía, el pobre afectado encontraba la muerte. Por desgracia, al parecer la mayoría no bailaba lo suficiente, así que la venganza del Rey Pirro que

LA FRUTA EN LA BOTELLA

Quizás lo haya visto por ahí alguna vez, y de ser así seguramente se ha quedado sorprendido e intrigado. ¿Cómo pudieron meter una fruta dentro de una botella?. La entrada es pequeña en comparación con la fruta, así que parece obra de magia el que hayan podido realizar semejante hazaña.

El hombre puede hacer maravillas hasta con los más mínimos detalles, y este es un caso que demuestra la extraordinaria capacitad de inventiva e imaginación que posee el ser humano.


¿Cómo lo hacen?. Muy sencillo, cuando el fruto es muy pequeño se introduce, sin cortar de su rama, dentro de la botella, y así se deja crecer. La botella se mantiene en el árbol permitiendo que el fruto se desarrolle en su interior. Llegado el momento solo basta cortar el fruto, ponerle quizás algún licor a la fruta y tapar la botella. ¡Muy ingenioso!

AVION EN PELIGRO

En el mes de Marzo de 1975, en un momento crítico de la Guerra de Vietnam, el propietario de la aerolínea World Airways, en un gesto de caridad, mandó un Boeing 727 a Da Nang, con la finalidad de recoger a mujeres y niños refugiados. Más apenas aterrizó el avión, soldados y civiles de todo tipo se subieron a él, provocando un auténtico caos y un peligro inminente. Todos querían salir del país en guerra como diera lugar, así que un avión con capacidad para 105 personas se vio ocupado por 260, llenándose incluso la bodega de equipaje con pasajeros. Para colmo de males una granada de mano dañó una de las alas.
Al intentar despegar llevaba la escalerilla trasera abierta y la gente corría tras el avión intentando subirse. Fue tan delicada la situación y tan peligrosa, que esa escalerilla no se pudo subir correctamente durante el viaje, ni tan siquiera las ruedas del avión terminaron por recogerse. El avión no pudo volar a la altitud correcta debido al sobre peso. Y el viaje que debió haber durado tan solo 45 minutos, se prolongó por hora y media.