sábado, 2 de julio de 2011

EL INCENDIO DE ROMA

Cuentan que Nerón, uno de los más polémicos emperadores de Roma, incendió la ciudad en el año 64, por una mera ocurrencia de diversión. Aquél incendio, que hoy es considerado el más famoso de la historia, arrasó con gran parte de la ciudad. Y mientras la gente corría aterrorizada intentando salvar sus vidas, el emperador se vistió con un vistoso traje de músico de anfiteatro y con un instrumento semejante al arpa, ejecutó el hermoso poema musical ilou persis, mientras reía como un poseído.
Esta leyenda, que hoy se da como verdadera, nació a partir de los escritos de Seutonio y Dion Casio quienes, paradójicamente, todavía no habían nacido durante el tiempo del incendio. Los expertos en este tema jamás se han puesto de acuerdo sobre la veracidad de los hechos, no obstante si tomamos en cuenta a los historiadores romanos Tácito y Plinio el Viejo, quienes fueron contemporáneos del siniestro, se puede deducir que esta leyenda es apócrifa, e incluso nos hacen saber que Nerón ni siquiera se encontraba en Roma, ya que estaba en la ciudad de Antium. Así mismo, y en contraste con la leyenda popular, según Tácito, al enterarse del incendio Nerón fue rápidamente a la ciudad a organizar el combate al fuego, abrió las puertas del palacio a quienes perdieron sus casas y ordenó la repartición de comida entre los ciudadanos para evitar la hambruna.
Los daños fueron cuantiosos: el incendio destruyó parte de la zona del Circo Máximo, el palacio personal de Nerón, el Templo de Vesta y el Templo de Júpiter así como la destrucción de 4 distritos y el daño extremo a otros 7. Peor aún fue la destrucción de la zona comercial de Roma, por lo que el daño económico resultó aún mayor que el material.
Tras el incendio, numerosos rumores sobre la autoría comenzaron a desperdigarse por toda la ciudad. Y para evitar ser considerado el actor intelectual del mismo, Nerón hizo recaer la culpa sobre los cristianos. Como castigo, mandó tirar a muchos de ellos a los perros y crucificó a docenas. Luego hizo recoger los escombros y se dedicó a construir magníficos templos, entre ellos un nuevo palacio, el Domus Aureus. A causa de esto, posteriormente nacería la leyenda que dice que Nerón causó el incendio, para justificar la construcción de nuevos templos y su palacio.

miércoles, 29 de junio de 2011

EL GORRION AJUSTICIADO

Para Los empleados de la compañía de televisión Endemol de la ciudad holandesa de Leeuwarden, aquél día de noviembre del año 2005 era un día de júbilo. Todos ellos, con extrema delicadeza y una enorme paciencia trabajaban pacientemente construyendo un castillo gigante compuesto por 3.992.397 piezas de dominó. Una labor que les otorgaría por segundo año consecutivo el afamado record Guinness, superando el anterior con 300,000 piezas más. La prensa y por supuesto la TV estaban presentes en el momento culminante, para dar fe de tan gloriosa hazaña.
El trabajo había sido arduo. Intensas semanas de trabajo y preparación habían dado como resultado una magnífica construcción de grandiosas proporciones, convertida en un soberbio monumento  que les permitiría alcanzar la gloria mundial, sintiendo que estaban construyendo la gran obra de su vida.
De vez en vez, aquellos afanosos constructores de lo efímero, se detenían a contemplar extasiados su obra, y sonreían satisfechos al sobrepasar sus propios límites. La obra era muy hermosa, algo verdaderamente genial y sorprendente. Habían cuidado hasta el más mínimo detalle y ahora, ya para dar el toque final, saboreaban las mieles de la gloria que tocaban a la puerta de aquél recinto.
Más de pronto, un pequeño pajarillo, un simple gorrión de los que tanto abundan en la comarca, entró por una ventana medio abierta. Los constructores lo miraron con espanto. La adrenalina les recorrió de pies a cabeza y contuvieron la respiración. Se sentían imposibilitados para expulsar a aquel indeseable intruso de la habitación, sin que alguno de sus movimientos pudiera dañar la obra. Ahí no se podía gritar, ni caminar de prisa, ni hacer movimientos bruscos, porque cualquier resonancia, cualquier pequeña corriente de aire podía mandar todo al suelo.
Hicieron algunos movimientos con las manos intentando que la avecilla regresara por donde vino, pero el pequeño gorrión totalmente desconcertado comenzó a dar giros por la habitación y ante el acoso de los constructores encontró fácil refugio metiéndose por una de las pequeñas ventanas del castillo, más estas eran tan pequeñas, que una de sus alas chocó con una ficha originando la temible catástrofe.
Gran parte del castillo se vino abajo. El gorrión asustado, salió volando estrepitosamente de entre las fichas que se precipitaban hacia el suelo y siguió dando giros de vuelo asustado sin encontrar la salida.
Uno de los constructores, explotando de ira salió corriendo de la habitación y trajo de su casa, que estaba cerca, un arma de aire comprimido. Volvió de inmediato y después de varios disparos, dio muerte a la intrusa avecilla.
Después se sentaron a lamentar su tragedia, mientras los periodistas escribían presurosos la insólita nota para difundirla en sus respectivos medios.
Ante todo esto viene a la mente la sabia frase de San Juan de la Cruz: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. La verdad es que yo pienso que valía mucho más la vida del gorrión que su efímero castillo de fichas de dominó. O usted que opina?

ANTONIO ZEPEDA, SU HISTORIA

Antonio Zepeda, pregona en su figura ser descendiente de indígenas mexicanos, y al preguntarle sobre ello, reconoce orgulloso que tiene sangre otomí por parte de su madre y chatino por parte de su padre, aunque entre sus antepasados está el ilustre compositor cubano Ernesto Lecuona de quien muchos conocen su nombre y casi nada de su obra, y el inventor Don Jesús Lecuona de quien nadie conoce su nombre pero todos conocemos y disfrutamos de su obra ya que inventó la máquina para hacer tortillas.
Antonio ama profundamente a México, y parece como si jamás hablara de otra cosa que del amor por las tradiciones de su tierra, y de esa música que los antiguos espíritus metieron dentro de sus venas.

Aparenta ser un personaje extraño por su forma de vestir, siempre tendiente al folklorismo, y su abultada melena, que al caminar va lastimando los aires. Más en realidad es un hombre demasiado sencillo, ante quien hay que cerrar la boca y abrir muy bien los oídos, porque habla y habla sin que nadie lo pare, dejando siempre al escucha  sepultado en un mundo de interesantes historias.

Antonio nació a finales de la década de los 40’s y pasó su infancia en la popular colonia Doctores de la Ciudad de México, mostrando desde pequeño sus habilidades para el baile, lo cual con el tiempo le permitió alguna vez participar en una coreografía con Perez Prado. Después, ya cuando contaba con 16 años, coqueteó con la actuación colaborado con grupos universitarios, donde conoció a Aldo Zarelli con quien inició una gran amistad y posteriormente formaron el trio de baile The Dancing Shoes, con Gloria Lilia Aguilera.

La iniciativa dio buenos resultados, ya que pronto participaron en eventos importantes como el sorteo del Universal en 1964 y en una temporada con Pérez Prado en el Teatro Blanquita. Llegando a su punto culminante en una presentación realizada en el día del boceador, cuando  bailaron cumbia con la orquesta de Ramón Márquez y  Mikey Laure ante 15 mil espectadores en el Auditorio Nacional.

El espíritu inquieto de Antonio le llevó lejos de México, en plan de aventura, más que cualquier otra cosa, y en sus andares conoció a Lísskulla, una diseñadora escandinava de quien se enamoró y casó luego con ella. Pasaron su vida matrimonial viviendo en Washington, Nueva York, París y Estocolmo.

Para mantenerse diseñaban ropa dedicada a la burguesía alocada de la época. Iban a las peleterías de cada lugar, compraban pieles y hacían pantalones ajustados y acampanados y chalecos llenos de tiritas. Complementaban los atuendos con collares de diseños indígenas y algunos sombreros apropiados para hippies adinerados.

Sus creaciones fueron muy bien recibidas, al grado que muchos pintores mexicanos e intelectuales de la época se convirtieron en sus clientes habituales: Cuevas, Góngora, Felipe Ehrenberg, Arnaldo Cohen, entre muchos otros.

Estando en Nueva York, Antonio y Lísskulla decidieron separarse después de seis años de alocado matrimonio. Amortiguó la soledad al entrar en contacto con el museo de la Cultura Portorriqueña, llamado Museo del Barrio, donde residía un grupo de danza y música al cual se integró como bailarín, al ritmo de Bomba, un tipo de mambo a la Perez Prado aderezado con el acompañamiento del golpeteo de un ring de coche.

La percusión se convirtió en parte vital de su vida. Se dio cuenta que tenía demasiada facilidad para ello, lo cual le permitió formar luego la agrupación Astracarnaval, al lado de varios percusionistas brasileños. Le tocó aprender y foguearse con figuras de muy alto nivel, como Guilherme Franco, percusionista de McTyner, Nacho Mena, percusionista de Ornette Coleman, Lula Nacimento, percusionista de la Sinfónica de Bahía, Tutti Moreno, percusionista de María Bethania y Caetano Veloso, y Joao Palma, baterista de Antonio Carlos Jobim, entre otros. Toda una conjunción de brillantes estrellas que le permitieron aprender el arte del buen percusionista.

En Nueva York tocó mucho con músicos de free jazz, donde se valía de todo, lo importante era la originalidad y creatividad de cada músico; así que logró una libertad absoluta para manejarse con cualquier tipo de tambores. Las percusiones fueron un espejo de su existencia, llena de una libertad sin límites, donde podía hacer lo que quisiera encaminándose siempre a conseguir en su vida y en su música una auténtica obra de arte.

La música se convirtió en su pasión. Nació sumergido en el mambo, el cha cha cha, la guaracha, el danzón y los boleros. Aprendió a amar al Son Clave de Oro, Los Panchos, Perez Prado y en su disipada juventud a Los Beatles, Los Rolling Stones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Cream, a quienes tuvo la oportunidad de ver en algunos conciertos en San Francisco y diversos lugares de la Unión Americana. Pero también se apasionó con las grandes figuras del jazz y el blues. Desde Muddy Waters hasta Miles Davis.

Ni cuenta se dio cuando se convirtió en un amante de la mexicanidad. Su desmedido amor por los instrumentos musicales, le llevaron a coleccionar tambores e instrumentos de muy diversas partes del mundo. Cualquier objeto tradicional que fuera capaz de producir música le provocaba un incontrolable deseo de posesión. Así fue como se llenó de ocarinas, flautas, caracoles, silbatos y por supuesto una enorme cantidad de instrumentos de percusión.

Con aquella enorme riqueza instrumental que poseía, lógico es que decidió realizar sus creaciones, inclinándose paulatinamente por la música prehispánica a través del estudio de las corrientes musicales más antiguas de nuestro México.

Los instrumentos antiguos siempre le han provocado enorme respeto y devoción. Ante ellos se siente humilde e indigno de utilizarlos. La primera vez que intentó tocar el caracol se le dificultó demasiado. Hasta que cierta noche, estando arriba de la pirámide de El Sol, en un ambiente de profundo misticismo y unidad con los espíritus ancestrales, su amiga Susana lo tocó y luego se lo pasó para que lo intentara. Antonio denegó la propuesta, pero su amiga le dijo que lo hiciera con humildad y él accedió. Al soplar surgió el sonido, como un lamento en sublime invocación. En aquél momento se sintió iluminado por los dioses y a partir de entonces nunca volvió a tener problemas para tocarlo.

Después, en un viaje a Guatemala, llevó consigo algunas flautas indígenas que había conseguido a través de Jorge Daré, un musicólogo que tenía un basar en el DF a finales de los 70’s. Llegó hasta Panahachel, en la rivera del lago Atichal .Ahí frente a los dos volcanes que se reflejaban en la superficie del lago, comenzó a tocar en serio sus instrumentos de aliento. Entonces surgió el compromiso de por vida de dedicarse a ello. Se dio cuenta que estaba llamado a promover la música de los ancestros. A través de esta música obtuvo luego la libertad, la independencia económica y un verdadero sentido para su vida.

En 1973 Antonio realiza su primera grabación con la música para la película Shak, filmada en los altos de Chiapas y la selva Lacandona. Una cinta de culto, hablada en maya y actuada por actores no profesionales.

Después vinieron una tras otra las grabaciones y presentaciones. Su presencia fue requerida en diversos sitios de América y Europa. La música le trajo grandiosas experiencias de todo tipo. La conexión con fuerzas espirituales, la comunión con los indígenas, la unidad con la tierra…

A encontrado la luz y colores de la música, el camino que le acerca al espíritu de las personas, las propiedades que tiene el sonido para curar o dañar.

En cierta ocasión estaba haciendo un dueto con Jerome Cooper, baterista del Revolutionarian Ensamble, un importante grupo de jazz de los 70’s, cuando de pronto y de la nada, surgió un extraordinario eco de voces infinitas, que interpretó como el canto de las ánimas, que realizaban un arco sonoro de hermosa belleza. Estaba tocando con los ojos cerrados y la boca abierta y cuando cerró sus labios las voces se apagaron, dándose cuenta que era a través de su boca que era a través de él como se estaba proyectando aquél sonido. Abrió los ojos para ver quien estaba a su lado, miró hacia atrás, para ver si alguien estaba cantando a sus espaldas y solo encontró a Jerome, quien también estaba sorprendido de lo que sucedía.

Cuando la interpretación concluyó Jerome le dijo: “Jamás había escuchado que surgiera una melodía de los tambores”. Antonio no dijo nada, se sentía totalmente desconcertado. Se levantó, fue al baño y se miró en el espejo. Le sorprendió ver su pelo, que era totalmente negro como el de los indígenas, esta vez totalmente plateado, al igual que su barba, como si hubiese envejecido 50 años, y había un triángulo luminoso tras de él. La música se había convertido para él en un crisol que minimizaba su cuerpo material y hacía florecer la plenitud de su espíritu.

Tiempo después le invitaron a realizar un concierto en la casa de la comunidad indígena norteamericana cerca de Nueva York. Antonio había venido padeciendo de una extraña urticaria que los médicos no le habían podido resolver. Los indígenas le solicitaron un concierto curativo y él pensó que aquello le vendría bien, ya que él mismo estaba enfermo. Colocó un círculo de veladoras azul y blanco y se colocó con todos sus instrumentos en el centro. Los indígenas, llenos de profundo respeto se colocaron alrededor del círculo en total silencio. Antonio comenzó a tocar y el sonido de sus tambores y flautas fue poco a poco envolviendo a todos los presentes. Un enorme poder se hizo presente llevando a todos hacia el éxtasis, brotando de los labios de aquellos indígenas un murmullo semejante a un mantra que adormilaba los sentidos haciendo que todos se fusionaran en un solo espíritu. Después de aquella mística reunión, Antonio sanó de la urticaria.

Antonio dice que lo sagrado tiene muchas caras, lo cual puedes percibir cuando te sensibilizas y sabes reconocer lo sagrado en todo aquello que lo tiene, apartándote de ideologías y sectarismos. Para él la música es un extraordinario puente que une al hombre con las divinidades.

En México existen ciertos grupos que a través de la música se hermanan con el Gran Espíritu, como los Kakis, los mareños de Oaxaca, los tamborileros de Tabasco, los Voladores de Papantla que tienen mucho que ver con la música de los ancestros. El Espíritu musical los anima a expresarse a través de él. Es un espíritu refinado y animalezco, donde el cuerpo y el espíritu se convierten en una sola unidad.

Antonio Zepeda nunca ha catalogado su música como prehispánica, solo dice que hace música con instrumentos prehispánicos o mesoamericanos. Está plenamente conciente que sus creaciones distan mucho de las que realizaban los antiguos nativos mexicanos de antes de la conquista. Aunque los sonidos son los mismos y la unidad espiritual sea semejante.

Respecto a su participación musical en la película Apocalipto, manifiesta una tremenda desilusión. Desde todos los puntos de vista la película fue un auténtico desastre, ya que Mel Gibson cometió errores de guión imperdonables. Y para colmo de males, James Horner, quien le solicitó a Zepeda unos temas, al final solo se aprovechó de ellos para realizar su propia música que no respeto en nada la esencia de nuestra música ancestral.

MAURICE TILLET: EL ORIGEN DE SHREK

Seguramente usted ha visto la película Shrek, una cinta de animación realizada por la compañía Dream Works. Ya sabe que se trata de una historia de ficción donde un ogro de buen corazón es rechazado por su aspecto físico. La producción es muy buena y le ha proporcionado grandes dividendos a la compañía. Pero, no crea que todo es una simple fantasía, la verdad es que Shrek está inspirada en un personaje real llamado Maurice Tillet, de quien tomaron la personalidad y el físico, porque Tillet era igual, o perdone usted, más feo que el famoso Shrek.
Maurice Tillet nació en Francia en 1910 y tuvo la desgracia de sufrir una enfermedad endocrinológica que altera en exceso la producción de la hormona del crecimiento, llevando a una desproporción a las extremidades y la cabeza.

Además de las deformidades físicas, la enfermedad provoca una muerte prematura y una vida de dolores físicos, al derivar en artritis, migrañas, hipertensión, diabetes y problemas cardíacos así como renales.
Todo esto lo padeció Tillet, pero jamás se doblegó. Pese a su apariencia de monstruo, con todas sus deformidades y lo peor, sus grandes dolencias, fue un apasionado del estudio y jamás dejó de aprender, al grado que hablaba 14 idiomas y escribía poesía.
Tenía un enorme deseo de llegar a ser actor, más fue rechazado una y otra vez en su país, sufriendo humillaciones y hostilidades. Así que no le quedó otra que escapar rumbo a los Estados Unidos, donde no encontró un trabajo de su agrado y terminó por convertirse en luchador profesional, siendo conocido como “el ogro del cuadrilátero”, y luego como “el ángel francés”. Y seguramente fue bueno en la lucha, porque se hizo bastante famoso.
Jamás encontró una dama lo suficientemente fea y de buen corazón para entregarle su amor, así que permaneció soltero, únicamente rodeado de unos cuantos amigos. En 1955, acosado por los problemas cardíacos de su enfermedad, ya en su lecho de muerte, realizaron tres moldes de su cara y después se hizo un busto de Tillet. De ahí se inspiraron para hacer a Shrek.
Lo único que Maurice Tillet nunca tuvo deforme fue su corazón, porque quienes lo conocieron afirmaron que era un amigo inigualable.

TOPSY, LA ELEFANTA ELECTROCUTADA POR EDISON

El año de 1903. Topsy tenía 28 años y era una de las atracciones principales del Luna Park de Conney Island. Era una elefanta de tres toneladas, que sabía realizar diversas maniobras y proezas que gustaban mucho a los visitantes y por supuesto, mucho más a los niños. Pero Topsy era un animal resentido. Dicen que los elefantes nunca olvidan y sin duda que este era su caso. El animal había sido “educado” a golpes, aunque los moretes siempre se perdían entre las arrugas y lo grisáceo de su piel. Y Topsy les cobró la factura. Mató a uno, después a otro de sus entrenadores y al final arremetió contra su cuidador, quien le llenaba la comida de colillas y cigarrillos encendidos tan solo por el placer de mofarse el animal.
Con tres víctimas en su haber, los propietarios del Luna Park decidieron deshacerse de la elefanta. Así que probaron con zanahorias untadas con cianuro, pero no les funcionó. El animal no pasó de tener una fuerte indigestión. Entonces a uno de los dueños del Luna Park se le ocurrió sacar provecho del asunto, así que anunciaron que Topsy sería ahorcada públicamente por sus crímenes. Por supuesto cobrando por asistir a la función. La noticia causó gran sensación en la población. Y aunque a usted le parezca algo horroroso, una gran cantidad de personas se dispusieron a pagar el precio del boleto para asistir al macabro espectáculo. Más los defensores de los derechos de los animales elevaron su enérgica protesta, por considerar que era totalmente inhumano, demasiado cruel el numerito, así que los organizadores tuvieron que buscar otra solución.
Enterado del asunto el prestigioso Thomas Alva Edison, propuso que se utilizara un sistema que él y uno de sus colaboradores venían desarrollando desde hacía algunos años. Concretamente desde 1890, año de la primera ejecución con silla eléctrica en el Estado de Nueva York. Se trataba de freir a la Elefanta con descargas eléctricas. Y esto le pareció a las asociaciones de animales una forma más “humana” de matar al animal.
Edison tenía experiencia en esto de freir animales, ya que estaba en competencia contra la compañía Westinghouse, para dominar el mercado del sistema eléctrico. Así que Edison se la pasó electrocutando perros y gatos en su laboratorio para demostrar que el sistema que proponía la Westinghouse era una verdadera amenaza para los hogares. Y estaba dispuesto a probarlo a gran escala electrocutando a Topsy con el sistema de electricidad que promovía su competidor, que era la corriente alterna.
Edison mandó a sus técnicos, que colocaron a Topsy sobre una plataforma metálica y dispusieron en torno a ella todo tipo de electrodos, en la cabeza y en los pies. Más de 1.500 personas se congregaron en Coney Island para presenciar la ejecución. La pobre Topsy cayó desplomada en cuestión de segundos. Edison registró las imágenes en una cámara de su propia invención y se dedicó después a exhibirlas por todo el país con gran éxito: "Electrocuting an elephant", toda una demostración de los inconvenientes de la corriente alterna.
Después de la muerte de Topsy, el Luna Park fue destruido por un terrible incendio. Aunque aún existe el video de la forma como realizaron la ejecución. Hasta en Youtube lo puede usted “admirar”.

EL SECUESTRO DE JACOB

El 27 de septiembre del año 2002, Jacob von Metzler, un niño de once años de edad, vástago de una familia de banqueros de Francfort, fue secuestrado camino de la escuela a casa, por un tipo llamado Magnues Gäfgen, estudiante de derecho de 27 años de edad.

Posteriormente Gäfen exige, a través de una carta, un rescate de un millón de euros, asegurando que el niño está vivo y que será devuelto a la familia si ésta paga la suma. La familia del niño notifica de inmediato a la policía.

El 29 de septiembre, Gäfen acude a recoger el dinero en su automóvil a un lugar acordado con la familia. La policía lo observa y lo siguen, esperando dar con el paradero del niño, más su estrategia fue infructuosa.

Al día siguiente, Gäfen y su novia son detenidos en el aeropuerto de Francfort, y se le acusa formalmente de haber cometido el secuestro. Más en los interrogatorios Gäfen declara diferentes sitios donde sería posible encontrar al niño, y la policía pronto constata de que ha recibido mentira tras mentira.

El 1 de octubre, harto de la situación, el vicepresidente de la policía de Francfort, Wolfgan Daschner, gira una orden para que se amenace con tortura física al acusado si no confiesa la verdad. Los encargados de cumplir la encomienda no se anduvieron por las ramas, y utilizaron métodos contundentes para hacerlo confesar. Al final Gäfgen admitió que el niño está muerto y que echó el cadáver a un lago cercano, donde la policía efectivamente lo encuentra poco después.

El motivo del secuestro fue el “hacerse de dinero fácil” y confiesa detalle por detalle como planeó todo y ejecutó los hechos. En el departamento de Gäfgen la policía encontró el millón de euros casi completo.

Más la historia no terminó ahí. El abogado de Gäfgen halló una nota en las actas policiales, con la cual Deschner había solicitado las amenazas de tortura para el delincuente. Esto desencadenó una demanda en su contra y el 17 de febrero se iniciaron las investigaciones del caso en su contra por sospecha de coacción.

Esta situación puso a los jueces ante la disyuntiva de decidir entre dos bienes jurídicos: por un lado, Daschner ignoraba que el niño estaba muerto e intentaba de esa manera salvarle la vida y por otro, están los famosos derechos humanos del acusado, a quien se le debe respetar su integridad física y psíquica, aún cuando sea el sospechoso de un crimen.

El caso fue ampliamente difundido y la sociedad alemana se dividió. ¿Daschner era un héroe o un villano? Hubo apasionadas opiniones al respecto. La revista Stern publicó una encuesta que mostraba que el 60% de la población germana estaba a favor de lo que hizo el policía, de 61 años. Más en el momento del juicio abierto contra Daschner por “grave coacción”, varios manifestantes se acercaron a las puertas del Tribunal Regional de Francfort para protestar por el abuso de autoridad.

Finalmente el tribunal decidió, como era de esperar, por dar mayor valor al bien de integridad del acusado, es decir, fallaron en contra de la tortura por parte de un representante de la autoridad estatal.

No obstante, teniendo en cuenta que los móviles de los acusados habían sido altruistas y de ninguna manera en provecho personal o por patologías psíquicas, los jueces determinaron sancionarlos económicamente, aunque con una condena condicional, lo cual significa que ambos castigados cubrirán el importe de la sanción únicamente en el caso de que vuelvan a incurrir en actos de la misma índole. Por supuesto que esto levantó una serie de protestas de parte del abogado defensor del criminal y de todos aquellos que están en contra de la tortura, más la sentencia fue inapelable..

¿Qué habría hecho usted en este caso?

LUIS XIII Y SU PRIMERA VEZ

Era el año de 1610 cuando Luis XIII fue proclamado rey de Francia. Apenas contaba con 10 años de edad. Cinco años después lo casaron con Ana de Austria, hermana de Felipe IV. A los 15 años de edad el rey Luís, se sentía tan desconcertado que no entendía ni lo más mínimo de sus funciones reales, y mucho menos lograba comprender sus obligaciones conyugales.
El joven monarca, llegada la noche se tumbaba en la cama sin apenas darse cuenta que tenía una compañera al lado. Una joven reina que deseaba algo más que escuchar los ronquidos de su noble marido, pero que aguantó noche tras noche esperando que el rey tomara la iniciativa, tal y como debía de ser. Se movía incómoda de un lado a otro, suspiraba, lo tocaba con disimulo, más el rey Luís parecía no darse por enterado de la impaciencia de su apasionada esposa.
Cansada de la situación, Ana de Austria se quejó amargamente con un hermano Felipe IV, y como la situación era bastante delicada, éste se entrevistó con el Papa en búsqueda de una solución, y el Papa a su vez le turnó el problema a su nuncio en París, quien delegó la situación al embajador de Venecia, amigo del joven rey.
El nuncio y el embajador no se sentían muy seguros del motivo de la situación, quizás fuera un total desinterés del rey Luís, por su mujer al no haberla él escogido, o tal vez fuera por timidez, ya que no era muy extrovertido, o quizás hasta pudiera tratarse de un caso de ignorancia. De todas formas urdieron un plan para mostrarle al rey en que consistía exactamente el proceso amatorio. Para ello condujeron al joven a una sala privada en la que le esperaba su hermana, la duquesa de Vendome, y su marido, quienes le hicieron una demostración práctica.
En la demostración estuvo presente el médico del rey, quien fue comisionado para constatar el efecto físico que el insólito espectáculo provocaba en el rey, a quien en el momento indicado se le instó a acudir a su lecho conyugal, donde le esperaba su esposa convenientemente preparada.
El rey aceptó la propuesta y acudió presuroso al lecho con su esposa, y no defraudó las expectativas; testigo de ello fue su sacerdote confesor quien estuvo presente ante la consumación de los hechos y les dio su bendición.