jueves, 27 de octubre de 2011

BART HUGES Y SUS AGUJEROS EN LA CABEZA

En 1962, un médico llamado holandés llamado Bart Huges, afirmó que el grado y el estado de la propia conciencia dependía principalmente del volumen de la sangre en el cerebro. Según el decir del doctor Hugues, las cosas eran diferentes cuando el hombre andaba a cuatro patas, antes de que adoptásemos la posición erguida que nos distingue de la mayoría de los animales. El problema fue que el cerebro quedó encerrado en una estructura envolvente rígida, y la gravedad redujo el caudal de oxígeno y de substancias nutritivas que afluyen al cerebro.

Y para remediar la situación, el tal doctor Huges afirmó que la solución era tomar un taladro eléctrico y remover un pequeño círculo de hueso del cráneo. Cosa que hizo, logrando según él, una mayor afluencia de sangre y la capacidad del cerebro, ahora liberado, de palpitar rítmicamente con su corazón. Su conciencia volvió al estado infantil, según sus declaraciones, y la mente liberada permanecía en contacto con sus primitivos sueños, imaginación y sensaciones intensas, cosa que los adultos perdían al solidificarse lentamente su cráneo.

Las autoridades holandesas no pensaron lo mismo, y pronto encerraron a Huges en un manicomio para ser observado. Pero sus ideas fueron muy conocidas por los hippies, para quienes andando a la búsqueda de la nueva “conciencia”, creyeron que valía la pena intentarlo.

Sus seguidores tuvieron un solo problema por delante: ¿Quién se atrevería a realizarles la dichosa operación?. Bueno, si no hay quien se atreva a hacerla, “hágalo usted mismo”. Fue así como su discípulo Joseph Mellen, después de tres intentos fracasados, logró perforarse el cráneo con tanto “éxito” que más tarde escribió un libro sobre ella. Mellen declaró que la trepanación le había dado una nueva sensación de bienestar que, según afirma, conserva hasta la actualidad. Su amiga, Amanda Fielding, se sometió también después a esta “curación”, aunque en vez de escribir un libro, la filmó, titulando a su corta película “Latido del corazón en el cerebro”.

Actualmente, este par de iluminados, trabajan en una Galería de Lóndres. El problema es que cuando llueve tienes goteras en la cabeza.