lunes, 20 de julio de 2009

EL TRUCO DEL PRESTAMISTA

Hace muchos años, cuando una persona que debía dinero podía ir a la cárcel, un mercader de Londres tuvo la desventura de acumular una enorme deuda. Al prestamista, que era viejo y feo, le gustaba la hermosa y joven hija del mercader, de modo que propuso un trato: cancelaría la deuda si podía quedarse con la muchacha.
Tanto el mercader como su hija quedaron horrorizados ante esta proposición, pero sabían que no tenían más remedio que se dejara en manos de la providencia la decisión. Así, que el prestamista indicó que colocaría una piedrecita negra y una blanca en un saco vacío, y que después la chica debeía tomar una de las piedras. Si ella escogía la piedra negra, se convertiría en su esposa y la deuda del padre quedaría cancelada. Si seleccionaba la blanca, se quedaría con su padre y la deuda sería perdonada. Pero si se rehusaba a tomar alguna de las piedras, su padre iría a la cárcel y ella quedaría sola y totalmente desprotegida.
El mercader aceptó con renuencia. El grupo se hallaba en una vereda de piedras, pero entonces la temerosa chica se dio cuenta de que él había tomado dos piedras negras y las había colocado en el saco. En seguida, el viejo pidió a la chica que tomara una de las piedras, la que decidiría su destino y el de su padre.
Ella se sintió aterrorizada en el momento en que el mercader le tendió la bolsa para que sacara la piedra, más de pronto su rostro se iluminó, metió la mano en la bolsa, y sin verla, al sacarla la dejó caer a la vereda, donde se perdió entre las demás.
-¡Qué torpe soy!- dijo-, pero no importa, si abren la bolsa verán qué piedra tomé por la colora de la que queda. Como la piedra restante era negra, se supuso que ella había tomado la blanca, ya que el prestamista no se atrevería a admitir su deshonestidad.
(Pintura del Pintor Español Ismael Prieto)

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