jueves, 27 de octubre de 2011

EL PEYOTE

Cuando Fray Bernardino de Sahagún llegó al norte del país, allá en los tiempos de la conquista, descubrió que los indígenas se comían una especie de cactus pequeño, a la que llamaban peyotl. Y quienes la comían o bebían, veían visiones espantosas o irrisibles; según sus primeros testimonios; además dijo que la intoxicación les duraba de dos a tres días, y que el comerlo era una cosa muy común, porque les daba ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre y se sentían protegidos de todo peligro.

Se considera que el uso del peyote entre los indígenas del norte de la República Mexicana y los Estados Unidos, data de por lo menos 3,000 años.

Esta planta es un cacto sagrado, cuyo consumo ha perdurado hasta nuestros días, pese a la llegada de los europeos y la imposición de sus creencias y costumbres. Los indios Coras, Tarahumaras, Tepehuinais, Huicholes y varias tribus estadounidenses, lo han consumido siempre con fines rituales, ya que consideran que los hace entrar en contacto con fuentes divinas.

El nombre de peyote le vine de la palabra náhuatl peyotl, aunque recibe diversos nombres, según la comunidad indígena: ciguri, kamba, hikuri o wokov.

El peyote es un cactus muy pequeño con un diámetro que va entre los 2 y los 15 centímetros. Crece en pequeños grupos bajo los arbustos o plantas espinosas, que lo protegen de las heladas y de los depredadores. Es de color verde grisáceo y sus raíces en forma de cono se hunden con profundidad en la tierra. Crece muy lentamente. Tarda como 15 años para llegar a la madurez.

Puede tener el peyote entre 5 y 13 gajos. Los más apreciados son los de cinco estrellas, porque, según se dice, son los que provocan un efecto alucinógeno más fuerte.

Sus flores, blancas con una aureola rosácea, miden cerca de 2,5 cm. Se recoge antes del tiempo de lluvias que antecede a la floración cortándose al raz del suelo (para que de la raíz brote una nueva cabeza). Cuando se seca, se encoge y adquiere un color gris oscuro, entonces se le conoce como "botón de peyote".

¿Cómo lo consumen? En estado natural los gajos del peyote se mastican solos o en compañía de algún líquido, preferentemente jugos cítricos pues su sabor es bastante amargo. Cuando el cacto se deshidrata retiene la mezcalina indefinidamente y puede reducirse a polvo para prepararse en té o añadirse a un jugo de fruta.  Los efectos del peyote comienzan entre los 60 y 90 minutos después de la ingestión y duran entre 7 y 10 horas. La mezcalina que contiene el peyote provoca alteraciones en la conciencia y en la percepción, principalmente a nivel visual.

El cultivo del peyote esta prohibido. En los Estados Unidos, allá por 1810 se unieron 50 tribus y fundaron la Native American Peyote Church, cuya meta es "Proteger y promover la creencia en el Todopoderoso, estimulando la moralidad, la sobriedad, la industriosidad y el correcto vivir, mediante un uso sacramental del peyote." En la actualidad se afirma que sus miembros sobrepasan los 250,000 y han conseguido que el gobierno más poderoso del mundo les reconozca su derecho a consumir peyote como una extensión del derecho a la libertad de culto que protege la Constitución estadounidense. Gracias a ello, los miembros de esta iglesia pueden cultivarlo, adquirirlo y distribuirlo legalmente. En el caso de México, el gobierno muestra tolerancia únicamente a ciertos grupos de indígenas que pueden recogerlo y consumirlo en lugares de difícil acceso propios de su geografía teológica. El resto de la población está sujeta a la aplicación de la ley (o a la extorsión).

El consumo del peyote fue condenado por instrucción del Santo Oficio, e incluso a los habitantes de la zona norte en el momento en que se iban a confesar, el sacerdote les preguntaba: ¿Has comido carne de hombre? ¿Has comido peyote? ¿Eres tú adivino? ¿Has anunciado eventos futuros mediante la lectura de augurios, interpretando sueños o trazando figuras en el agua? ¿Has adornado con guirnaldas de flores los sitios donde hay ídolos? ¿Has chupado la sangre de otros? ¿Has caminado durante la noche convocando la ayuda de los demonios? ¿Has bebido peyote o se lo has dado a beber a otros para descubrir secretos o el lugar donde se encuentran objetos perdidos o robados?

En su estudio etnobotánico de la Nueva España, Francisco Hernández, médico personal del rey Felipe II de España, aseguró que "proporciona alivio cuando se aplica machacado en las articulaciones doloridas." En la actualidad varias personas con conocimientos herbolarios suelen macerarlo en alcohol y utilizarlo como remedio contra el reumatismo. Los indígenas norteamericanos afirman que "si el peyote se usa correctamente, todas las demás medicinas son superfluas."

Se ha demostrado que el extracto de peyote tiene actividad antibiótica, justificando su uso para tratar heridas y como analgésico.

Ludwig Lewin, el primer farmacólogo que estudió los alcaloides del peyote consumió varias veces el peyote y asegura que “No hay en el mundo una planta que provoque en el cerebro modificaciones funcionales tan prodigiosas”. Quien lo consume, asegura, se siente transportado a un mundo nuevo de sensibilidad e inteligencia.

Richard Heffern, por su parte,  cuenta en su experiencia con este cactus alucinógeno, que 40 minutos después de haberlo consumido, caminó por el campo y se encontró un nopal y de pronto tuvo la extraña sensación que sería muy descortés pasar junto a la planta sin saludarla. En esos momentos, la planta le pareció tan importante como él. Agrega que la droga genera una tremenda empatía por todas las cosas pequeñas: una piedra, una flor, un insecto. De tal manera que sería imposible provocar un daño a un ser, animal o cosa, bajo el efecto del peyote. Que ni siquiera se puede cortar una flor.

En los años 80’s, ciertas compañías de “ecoturismo” organizaban “tours” a los lugares de poder huicholes, ofreciendo además experiencias al lado de chamanes indígenas. Esta situación provocó grandes problemas, porque los soldados que patruyaban el desierto, no entendían nada de estos grupos que venían tras una “búsqueda espiritual”  y acusaban de vender drogas a los “jipis gringos”. Lo cual no era totalmente cierto, porque los indígenas únicamente utilizan el peyote para ceremonias rituales.

Lo cierto es que tras la fama del peyote, en los años de la sicodelia, llegaron al desierto los “seudojipis” provenientes de Coyoacán, que sin ningún respeto o conocimiento sobre las tradiciones de los huicholes, fueron a comerse cuando cactus encontraban en el desierto “nomás pa’ ver que se siente”. Ahora no es posible encontrar uno solo de la especie en muchos kilómetros a la redonda; sobre todo alrededor de Real de Catorce.