domingo, 1 de abril de 2012

LEON TOLSTOI, REGAÑADO POR SU MUJER

El gran novelista ruso León Tolstoi se casó con una mujer muy bonita, pero muy regañona. Podrían haber creado un magnífico hogar, pero crearon, o ella creó, un infierno. Cuando tenía 82 años Tolstoi no se sintió capaz de seguir soportando la infelicidad de su hogar, y una noche de noviembre de 1910, en medio de una fuerte nevada, se marchó de casa en medio del frío y sin saber a dónde ir. Once días más tarde murió en una estación de ferrocarril, y la última petición fue que no permitieran a su esposa verlo.
Ella reconoció dolorosamente ante sus hijos que era la causante de la muerte de su marido, decía que estaba loca y jamás se dio cuenta del daño que le estaba provocando.
En cierta ocasión el escritor Mariano de Blas escribió por ahí estas palabras muy significativas y que hacen referencia a este problema: Prefiero tus besos a tus regaños que son como arañazos. Hago más caso a tus peticiones, si las haces con cariño. Pídeme lo que quieras, pero pídemelo con amor. No me regañes, cariño.