domingo, 1 de abril de 2012

EL REY LUIS XI Y SU ASTRÓLOGO

Una tarde el rey Luis XI llamó al astrólogo a su habitación, ubicada en lo alto del castillo. Antes de que el hombre llegara, el rey indicó a sus sirvientes que, cuando él diera la señal, debían apresar al astrólogo, llevarlo hasta la ventana y arrojarlo al vacío.
El astrólogo llegó a los aposentos del rey, pero antes de dar la señal Luis XI resolvió formularle una última pregunta: “Usted afirma entender de astrología y conocer el destino de los demás, así que dígame cuál será su destino y cuánto tiempo de vida le queda”.
“Moriré exactamente tres días antes que su Majestad”, respondió el astrólogo. El rey nunca dio la señal a sus siervos. Perdonó la vida al astrólogo y no sólo lo protegió durante toda su vida, sino que lo colmó de obsequios y lo hizo atender por los mejores médicos de la corte.
El astrólogo vivió varios años más que el rey. Así que falló en su pronóstico, perdiendo con ello su reputación de buen adivino. Aunque viéndolo bien, lo más seguro es que adivinó las intenciones del rey y fue más astuto de lo que pensaban.