sábado, 27 de diciembre de 2008

JACK WHITTAKER, EL DESAFORTUNADO MILLONARIO

Todo estaba bien en la vida de Jack Whittaker, quien era un empresario exitoso de la construcción, que radicaba en una tranquila ciudad de West Virginia. Su matrimonio funcionaba perfectamente, era un cristiano devoto, que llevaba una vida totalmente en regla, y con una enorme adoración por su jovencita nieta, a quien dedicaba gran parte de su tiempo.
Una vida prácticamente perfecta, pero un día todo cambió, al ganarse 114 millones de dólares, ya libres de impuestos, en la lotería. Convertido de la noche a la mañana en millonario, su noble corazón adoptó una serie de medidas precipitadas: donó 7 millones de dólares a la iglesia, contribuyó en la construcción de un nuevo templo, apoyó además económicamente a un sacerdote, y, según calcula su abogado, repartió unos 20 millones de dólares en favor de los más necesitados.
Fue entrevistado en diversas ocasiones por la prensa y la televisión, ofreciendo siempre el mismo discurso: a él no le hacía falta el dinero, y solo deseaba que su esposa, su hija y su nieta aprovecharan su buena fortuna.
A su adorada nieta le compró un departamento, un automóvil, y le daba miles de dólares cada día. Después se dio cuenta que con esto lo único que logró fue echarla a perder, ya que en todo momento le exigía dinero para parrandas y más parrandas. No tenían fin sus exigencias. Así comenzaron sus problemas.
El señor Whittaker comenzó a hacer cosas que nunca hacía. Como el salir por la noche en búsqueda de diversión, lo cual propició que le robaran 545 mil dólares en efectivo y cheques de caja que había dejado en su camioneta, mientras se divertía viendo a las chicas en un antro nocturno. Además de que apostaba fuertes cantidades de dinero en esos lugares.
Los conflictos no tardaron en llegar. Amenazó de muerte al gerente de un bar que se hartó de sus exigencias. Un edecán lo demandó por un intento de violación. Fue a parar a la cárcel por conducir en estado de ebriedad y a exceso de velocidad, además de portar armas no autorizadas. Los ladrones saquearon su casa, su oficina y le robaron el auto. Pero lo peor aún estaba por llegar.
Dejó a su esposa por otra mujer, y lo más doloroso de su calvario fue que tras días de desaparecida, a finales del año pasado, encontraron el cadáver de su nieta en una camioneta fuera de la casa del que había sido su novio. Murió de una sobredosis. Unos meses antes, un amigo de ella había fallecido en la casa de los Whittaker por la misma causa.
Ante todo ello, Whittaker expresó: “Maldito dinero, ojalá nunca me hubiera ganado la lotería. Daría todo cuanto tengo por recuperar lo perdido”.
Después de haber leido semejante historia, yo le pregunto a usted: ¿Qué haría si se ganara 114 millones de dólares?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

leyendo esto, no regalar 1 un dolar xD

Anónimo dijo...

Aweonao...

Anónimo dijo...

Terrible aweonao...

Anónimo dijo...

Un verga

Anónimo dijo...

Salirme de la iglesia!

nomeolvides dijo...

Yo pagaría todas mis deudas y le diera dinero a toda mi familia y amigos y sobre todo donará a los niños enfermos

nomeolvides dijo...

Yo pagaría todas mis deudas y le diera dinero a toda mi familia y amigos y sobre todo donará a los niños enfermos