lunes, 17 de agosto de 2009

LA HERENCIA DEL REY DAVID

Cuenta la tradición judía que en su lecho de muerte, el rey David, llamó a su hijo y sucesor, Salomón, quien era joven e inexperto, para darle su bendición. Salomón se sentía sumamente preocupado por la corona y el poder que recibiría a la muerte de su padre, considerado un hombre sabio, así que le pidió que le dejara algo que pudiera ayudarle en tiempos de crisis. El rey David tomó un estuche que contenía una moneda y le dijo: “Cuando te encuentres en apuros, abre este estuche y mira una cara de la moneda. Pero cuando te encuentres en la cima del bienestar, vuelve a abrir el estuche y dale la vuelta y mira el lado opuesto. Si lo haces, Dios estará siempre contigo”. Poco después el Rey murió
Los años pasaron y los tiempos cambiaron. Salomón se encontró de pronto ante una revuelta organizada por sus oficiales mayores; para colmo de males sus esposas le exigían demasiados caprichos, y construían altares a los dioses extraños que adoraban en su país de origen. Por si esto fuera poco tenía ante sí la construcción del Templo al Dios de Israel, que le había originado demasiados problemas económicos difíciles de resolver.
Salomón se sintió apesadumbrado y abatido, fue entonces cuando recordó la herencia de su padre y abrió el joyero. Tomó la moneda y leyó la inscripción que tenía en una de las caras. Ahí decía “Esto también pasará”. Salomón se sintió muy reconfortado y afrontó con decisión los problemas que tenía ante sí y logró superar los obstáculos. Se disipó la rebelión Logró terminar el templo y con ello floreció el culto al Dios de Israel, opacando los cultos paganos. Los barcos de Salomón surcaron los mares y trajeron consigo una buena cantidad de riquezas que provocaron la prosperidad en el pueblo. Y desde infinidad de lugares se hacían peregrinaciones para rendirle tributo a Salomón, gracias a sus riquezas y sabiduría. Todo cambió y con ello Salomón se olvidó del joyero, dejándolo arrumbado en uno de sus lujosos muebles de palacio.
Estando en esta gloriosa etapa, Asmodeo, quien era considerado el Rey de los Demonios, fue capturado y llevado encadenado ante su presencia. El haber capturado y esclavizado al Rey de los Demonios hizo que Salomón se sintiera invencible y poderoso. Por ello, al tenerlo en su presencia, se burló de Asmodeo diciéndole que de qué servía su grandeza demoníaca, si podía ser encadenado y esclavizado como cualquier mortal. Asmodeo le respondió que si Salomón le quitaba las cadenas y le prestaba su anillo mágico, podría probarle los poderes que poseía. Salomón aceptó.
Al colocarse en el dedo el anillo mágico, Asmodeo se convirtió en un enorme demonio con un ala tocando el cielo y la otra apuntando hacia la tierra. Tomó a Salomón, y lo llevó a cuatrocientos kilómetros de Jerusalén, volviendo luego a palacio y designándose a sí mismo como rey.
Salomón fue desconocido por su pueblo. Vivía con las limosnas que le daban por las casas, como a cualquier mendigo. Por doquiera pregonaba: “¡Soy Salomón, Rey de Jerusalén!”, más sus palabras provocaban las burlas de todos. Quien alguna vez fuera considerado el más sabio de todos los hombres, ahora era considerado como un loco. Lleno de humildad entonces se acordó de la gloria de su padre, y de el joyero con la moneda. “Esto también pasará”, ese era el mensaje que el Rey David le había dejado. Al recordarlo, se decidió de nuevo a luchar y recobrar lo perdido. Volvió a tomar el control de su destino y después de grandes luchas consiguió recuperar su trono y su riqueza.
De vuelta en el palacio, lleno de poder y gloria, recordó la moneda y pensó que seguramente en la otra cara de la moneda habría otra gran enseñanza que le ayudaría a dominar el mundo. Así que fue y tomó el estuche. Y en efecto, había otra frase en la otra cara, y esta decía: “Esto también pasará”. Salomón entendió el mensaje: nada es eterno, bueno o malo todo pasa. Dicen que fue en ese momento cuando Salomón se convirtió en el ser humano más sabio de todos los tiempos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

cuando el hombre entienda q todo bajo el cielo pasara , sean estatus buenos como momentos dificiles, y reconosca q solo la palabra de dios prevalece, la siga y la cumpla, viviran vidas diferentes llenas d gozos y bendiciones, recive a jesus como tu señor y receviras una vida nueva q nunca has esperimentado. dios te bendiga.